Así es Mi Gente: El Amolador, un personaje típico de la ciudad
Saturnino Reyes, mejor conocido como Antún, es un famoso amolador de Santo Domingo

OFICIOS A PUNTO DE DESAPARECER (4): El amolador

Saturnino Reyes, mejor conocido como Antún, apodo que le fue colocado por su abuela, es un famoso amolador de Santo Domingo, con más de cuarenta años en el oficio y sesenta y nueve de edad. Nació en Villa Riva, un campo de San Francisco de Macorís, donde sus padres le enseñaron a sembrar yautía y otros tubérculos.

Casado ya para 1974, Saturnino Reyes, siembra Pipiota o yautía coco, con el fin de exportación, porque a otros agricultores les había ido bien. Pero cuando su producción estuvo para cultivar, habían introducido al mercado la yautía llamada "malanga", la cual causaba picazón lo que provocó que Estados Unidos cerrara la importación a su mercado. No pudiendo recuperar la inversión, Antún dijo a su esposa: “Aquí no nos vamos a poder quedar, de aquí hay que irse, el campo no va a servir". Así se mudó en diciembre de 1981 a la capital.

Con su esposa y sus dos hijos, migra a Sabana Perdida, donde empieza a hacer chiripas, con su equipo de campo: serrucho, martillo, machete, hacha, colines y un par de botas.

“En el campo yo estaba haciendo un aparato de mano, para amolar herramientas. Una rueda manual, del tamaño de un hombre, con rayos de madera y una polea hecha con soga, la cual me traje a la capital”.

Utilizando el motor de una lavadora, Saturnino y un amigo herrero, para el cual hacia trabajos, hacen una máquina para amolar, utilizando las piezas que había traído del campo y montándolas sobre una bicicleta que le prestaron.

Los barberos le preguntaban, que si él sabía amolar las cuchillas de las máquinas para cortar el pelo, igual que un famoso amolador al que llamaban Chepín. “Yo les decía que no sabía, y ellos decían, ah pues Chepín es un maestro”. Al morir Chepín, Antún comenzó a aprender bien la técnica de amolarlas.

Saturnino compraba a los peluqueros las cuchillas que ellos botaban o que no iban a usar, las amolaba y se las llevaba de nuevo para que las probasen, ninguna de ellas cortaban. Tres años y medio después logró aprender la manera correcta de afilar cuchillas con la ayuda de un libro que le regalaron y mucha práctica.

“Hoy día a la gente le gustaría amolar como amola Antún, pero yo lo aprendí de libros, es en los libros que se aprende lo que se necesita”, dice orgulloso.

“Yo le digo a la gente ahora, que si me paga yo le enseño a amolar. Nadie ha querido, porque nadie quiere ser emprendedor, los jóvenes ahora lo que quieren es ser millonario rápido y lo que yo tengo, lo he alcanzado en cuarenta años, sin la agonía de querer ser rico, sin ninguna avaricia, ni mujeres, ni ron; siendo testigo de Jehová. Le puse talleres a un hijo mío, varios sobrinos y nietos, para que sean independientes. Todo eso lo he hecho desde la zapata con mis manos”.

El barbero o cualquier persona que va donde Antún, vuelve conforme, porque siempre dicen que la afilada dan para mucho tiempo, así se hizo famoso Saturnino Reyes, “Antún”.

/DL - Pedro Basil - 25 de noviembre, 2017

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