Casa de la Cultura de La Vega
La entidad funciona en una antigua casona del siglo XX, frente al Parque Duarte

Esta provincia le hace honor al mote de “culta y olímpica”, pues diversas entidades se han encargado de incentivar el arte, a través de los años, como es el caso de la Casa de la Cultura de La Vega, dependencia del Ayuntamiento Municipal que sirve de hogar a la clase artística en sus distintas manifestaciones.

La entidad, que fue fundada en la gestión municipal de Euclides Sánchez, funciona en una antigua casona del siglo XX, frente al Parque Duarte, que ha sido sede de diversas instituciones, e incluso, en sus inicios funcionó como un cuartel; también operó allí el departamento de Riego del INDRHI. Tras permanecer cerrada por un tiempo, fue sede de la Comisión para la Puesta en Valor del Sitio Histórico de la Concepción de La Vega, la Academia Municipal de Música.

En la actualidad, sus instalaciones sirven de escenario para exposiciones de pintura y es sede de la Orquesta Sinfónica Juvenil de La Vega. En su patio se realizan conciertos de diferentes géneros, sumado a esto, los aportes que hace para incentivar las artes con sus cursos de pintura, de música y talleres de diferentes ramas del quehacer cultural, no solo en sus espacios, sino en diferentes barrios de la provincia, informó su director ejecutivo, el gestor cultural y comunicador Malaleel Lamech.

“Desde hace tiempo la entidad ha servido como casa para exposiciones de pintura, pero en esta gestión estamos ampliando la oferta cultural, pues tenemos el patio para hacer actividades musicales, obras de teatro, lanzamientos de libros y, también es sala de reuniones, por ejemplo para los miembros del Círculo de Literatura que no tenían dónde reunirse”, precisa Lamech.

Malaleel Lamech afirma que aunque la Casa de la Cultura es auspiciada por el Ayuntamiento, pertenece a todos los artistas de la provincia, independientemente de su bandería política o creencia religiosa. “Esta es la casa de todos. Todo el que es artista tiene la oportunidad de venir aquí a ensayar o reunirse, claro con un orden, solicitando las instalaciones y ese tipo de cosas”, resalta el gestor cultural, quien afirma que muchas personas antes tenían sus reservas, pero se están acercando a la casa y están haciendo actividades en conjunto.

En la casa se está organizando un movimiento con músicos, el cual, de acuerdo a Lamech, ya se está reuniendo el primer lunes de cada mes, están haciendo una directiva para ir a tocar allí o si hay alguna actividad ver quién puede ir a tocar, y lo están haciendo, a través de la Casa de la Cultura, unidad que no se veía antes entre ellos.

Formación

La casa no solo está al alcance de quienes la visiten, sino que lleva la cultura a los barrios, ya sea con exposiciones en espacios libres en coordinación con las juntas de vecino o con talleres musicales. “Estamos preparando unos talleres para llevarlo a los barrios, entre ellos de percusión, como nuestros ritmos son tan apreciados, por ejemplo la tambora, conga y ese tipo de cosas nos vamos a un barrio de La Vega y lo hacemos, dirigido a jóvenes interesados en la música”, asegura el director, quien informó que también realizan conservatorios y talleres literarios.

La actuación es otra de las áreas que la Casa de la Cultura busca fortalecer, formando un grupo que cuenta con el apoyo del actor Carlos de la Mota, quien lo apadrinará de acuerdo a lo establecido en un convenio que firmaron, llevando especialistas en teatro, no solamente de Santo Domingo, sino de otros países; amigos del actor que ya él ha contactado, con el objetivo, no solo de quedarse en teatro, sino, incursionar también en cine, con talleres de actuación, fotografía, iluminación y maquillaje.

La programación educativa del recinto cultural, incluye, además, clases de piano, de guitarra, violonchelo, violín y percusión, entre otros instrumentos, informa por el director ejecutivo.

Malaleel Lamech indica que en esta casa cultural ensaya y guarda sus instrumentos la Orquesta Sinfónica Juvenil de La Vega, y que aunque no es una dependencia de ésta, la institución se encarga de motorizar y mover los patrocinios para la misma, y es donde la gente se dirige cuando quiere utilizar sus servicios.

“Nosotros le canalizamos cosas, por ejemplo la orquesta necesitaba unos violonchelos y lo canalizamos con el Ayuntamiento; a través de la Casa de Cultura, también otros instrumentos, mediante una institución amiga lo canalizamos para que puedan tener todo lo que necesita”, precisa Lamech.

Programación cultural y sustento

Además de los talleres formativos, la entidad tiene un programa cultural que abarca actividades de diferentes géneros, como son exposiciones temporales, contando en su haber con la participación de artistas de la talla de Elsa Núñez, Raúl Morilla, José Lantigua (Bule), el fotógrafo Fausto Ortiz, entre otros, realizando unas cinco exposiciones al año.

En el patio poseen un pequeño escenario, donde de acuerdo a lo informado por el director realizan de manera temporal conciertos. “Por ejemplo, hace un tiempo terminamos la temporada de jazz, eran noches de jazz aproximadamente cada dos semanas, pero también vamos a hacer las noches acústicas, donde vamos a tratar de incorporar a los jóvenes talentos a los ritmos de guitarra para que vengan hacer mini conciertos”.

Como dependencia de la Alcaldía, ésta paga todos los gastos de la Casa de la Cultura, básicamente los proyectos que le hacen llegar, por lo que no se maneja con un presupuesto.

“Ojalá en un futuro tener un presupuesto con el que podamos trabajar, pero hemos recibido un apoyo de la Alcaldía extraordinario, aunque todavía no hemos tenido el primero para equis cosa, usted sabe que en este país trabajar la cultura es romper brazos”, informa Lamech.

Dijo que como una forma de recaudar fondos para resolver algunos asuntos de la casa, los estudiantes pagan una cuota de $500 mensual, lo que además utilizan para montar otros proyectos, ya que hay un proceso burocrático entre hacer una petición al Ayuntamiento y la Casa de la Cultura, que pasa por diferentes manos. “Básicamente estamos manejando ese fondo de manera organizada, también para ayudar a la Sinfónica, ya sea en algunas cuerdas, para refrigerios, cuando tienen ensayos o si necesitan ensayar en otra parte y no cuenta con el transporte adecuado, pues le rentamos un vehículo, porque en el Ayuntamiento nos facilitan vehículos con mil amores, pero a veces no se puede subir un violonchelo en un camión o camioneta, entonces es un poco cuesta arriba, o dejar que el estudiante se vaya con el instrumento en una pasola, porque los alumnos son de escasos recursos”, explica Lamech.

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