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Santo Domingo.- En una jornada cargada de emociones, el dolor encontró voz durante la audiencia preliminar del caso Jet Set contra los hermanos Espaillat, donde familiares de las víctimas y ex empleados ofrecieron testimonios que sacudieron la sala.
Entre recuerdos, quiebres y relatos profundamente conmovedores, los declarantes reconstruyeron historias truncadas por una tragedia que, aseguran, pudo haberse evitado.
La audiencia estuvo marcada por el peso de declaraciones que apuntan a advertencias previas ignoradas y a decisiones que, según los presentes, privilegiaron intereses económicos sobre la seguridad.
Gregory Adames, testigo clave del heho, afirmó haber enviado fotos y videos reiterados sobre las condiciones del establecimiento, incluyendo filtraciones, grietas y la caída de un plafón días antes del suceso.

“Eso no debió pasar, ahí no debió morir una sola persona”, expresó, al tiempo que señaló que las reparaciones no se realizaban porque “no le gustaba pagar”.
Según su testimonio, incluso se propuso suspender una actividad debido al riesgo evidente, pero la respuesta fue negativa por tratarse de una “fecha buena”.
Para los afectados, esta decisión resultó determinante en los hechos que dejaron 236 dominicanos fallecidos.
Reclamo firme de justicia
Familiares de las víctimas coincidieron en exigir sanciones ejemplares. Insistieron en que el caso debe ser tratado como homicidio voluntario con dolo eventual, rechazando penas menores.
“Lo único que pido es que se haga justicia verdadera”, expresó uno de los afectados, mientras otros denunciaron presuntos intentos de negociación por parte de los acusados, lo que consideran una admisión indirecta de responsabilidad.
El dolor se manifestó también en testimonios personales. Una mujer relató que, tras enterrar a su hermana, no ha podido llorar. Otra madre, en representación de varias familias, pidió justicia mientras vestían de rojo, símbolo de “corazones enterrados y corazones rotos”.
A pesar del sufrimiento, algunos mostraron posturas de fe y perdón. “Perdono a los hermanos Espaillat”, dijo una madre, quien afirmó orar por su arrepentimiento, aunque reiteró su exigencia de justicia terrenal.
Señalamientos sobre negligencia
Los testimonios también incluyeron advertencias ignoradas por clientes y empleados. Un padre relató que su hijo le alertó sobre las condiciones del lugar la misma noche: “Filtraciones, grietas”.
Otros afirmaron que los propietarios conocían la situación del establecimiento, descrito como un negocio reconocido a nivel nacional e internacional.
“Ellos sabían lo que estaba pasando en su negocio”, sostuvo uno de los declarantes.
El sentimiento generalizado entre los familiares es de impotencia y abandono.
“No sabemos cómo seguir adelante, solo estamos sobreviviendo”, expresó uno de los presentes, quien además denunció que sienten que el caso no ha recibido la seriedad que merece.
Próxima audiencia
- La audiencia preliminar continuará el viernes primero de mayo a las 10 de la mañana, en medio de una creciente expectativa por parte de las víctimas y la sociedad, que esperan una respuesta judicial acorde con la magnitud de la tragedia.
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