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Un domingo 10 de mayo pero de 1998, con tan solo 61 años de edad, José Francisco Peña Gómez falleció a consecuencia de un cáncer en el páncreas que venía afectando su salud desde el 1994.
Al momento de su fallecimiento, el líder político se perfilaba como el candidato ganador de la alcaldía del entonces Distrito Nacional; con las elecciones municipales pautadas a celebrarse tan solo seis días después.
Su muerte fue sentida por gran parte del pueblo dominicano, que abarrotó sus honras fúnebres como señal de adiós a una de las figuras políticas que marcaron las dos décadas anteriores.
Peña Gómez, quien nació en la Loma del Flaco, una montaña ubicada en el Cruce de Guayacanes en el municipio de Mao, provincia Valverde, el seis de marzo de 1937, ingresó oficialmente a las filas del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) en julio de 1961, luego del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo y el retorno al país de Juan Bosch.
Desde muy joven siguió los pasos de la política, aquí se observa junto al líder del PRD para entonces, José Francisco Peña Gómez.
El dirigente político ocuparía varias posiciones, como secretario de prensa y propaganda; además de servir como una figura clave en la movilización de la revolución de abril de 1965.
Liderazgo
La figura de Peña Gómez continuó creciendo dentro de las filas perredeistas, convirtiéndose en el secretario general en múltiples ocasiones; y tras la salida de Bosch, en el 1973, fue uno de los que tomó la voz cantante en el posicionamiento del PRD como la opción política para sacar del poder a Joaquín Balaguer, quien ocupaba la Presidencia de la República desde 1966.
Peña Gómez se convirtió en uno de los principales adversarios de Balaguer.ARCHIVO/LD
Peña fue un claro opositor al gobierno de Balaguer y fue la voz de la campaña del PRD que llevó al triunfo a don Antonio Guzmán Fernández en 1978 y luego a Salvador Jorge Blanco en 1982. Para lograr esas victorias, él mismo tuvo que dar un paso atrás en sus propias aspiraciones, aunque eso no fue suficiente para limar las diferencias.
Mientras ocupaba la alcaldía de la capital dominicana, que ganó en 1982, fue electo como presidente del PRD en 1985.
Aspiraciones presidenciales
Tras asumir la presidencia del partido blanco, Peña Gómez comenzó a trabajar en su proyecto para aspirar a ocupar la Presidencia de la República y retornar al PRD al poder.
En 1990 se presentó como candidato presidencial por primera vez y obtuvo 449,399 votos, correspondiente a un 23.23 % de los votos emitidos, quedando en un tercer lugar por debajo de Bosch y Balaguer.
Los reportes y artículos de los medios de comunicación de esa época reseñaban que Bosch había rechazado el apoyo de Peña Gómez para las elecciones presidenciales. El entonces candidato del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) quedó en segundo lugar con un 33.79 %. La cantidad de votos de Peña Gómez habrían permitido que el primero alcance la presidencia.
Peña Gómez volvería a ser candidato presidencial para las elecciones de 1994 y en todo el proceso de campaña electoral se había convertido en “el favorito” para quedarse con la Presidencia de la República ya que seguía aumentando su popularidad política y recibió el apoyo de varios ex aliados de Balaguer, entre ellos Fernando Álvarez Bogaerts quién fue su compañero de boleta y José Osvaldo Leger, entonces presidente del Senado; mientras tanto Balaguer y Bosch ya sobrepasaban los 80 años de edad.
A pesar del crecimiento en popularidad, al final de las elecciones la victoria fue para Balaguer y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) quienes obtuvieron 1,275,460 votos, una ventaja de solo 22,281sobre el PRD y aliados quienes consiguieron 1,253,179 sufragios.
Los medios de comunicación de la época indicaron que los reformistas cometieron un “fraude electoral” con las cédulas en el padrón. De acuerdo a los reportes, varias células que apoyaban a los reformistas produjeron un registro nacional de votantes adulterado suplantando los nombres y apellidos reales de una cantidad indeterminada de votantes con otros ficticios; reemplazaron los números reales de las cédulas con otros falsos, y reubicaron a decenas de miles de votantes en mesas de votación distintas a las que les correspondían.
Luego reemplazaron el padrón electoral legítimo con el adulterado y distribuyeron éste en las mesas electorales en los días anteriores a las elecciones. Lo que hizo que muchas personas no pudieran ejercer el sufragio debido a que sus nombres no aparecían en el listado adulterado.
Largas filas en las afueras de los colegios electorales de la capital.
Sin embargo, los resultados se oficializaron y en los días subsiguientes los peñagomistas, y gran parte de la población, comenzaron a acusar de fraude a Balaguer, creándose una tensión nacional que podría convertirse en el estallido de una guerra civil.
Con esa situación en mente, tanto Peña Gómez como Balaguer aceptaron sentarse en la mesa diálogo y ambos aceptaron en que la diferencia de votos era tan mínima que cualquiera de los dos pudo ser elegido legítimamente y comenzaron a trabajar en un acuerdo.
La primera propuesta se realizó de parte de Balaguer, la misma consistía en que este continuaría en la presidencia por los dos años siguientes, mientras que Peña Gómez sería designado vicepresidente y reemplazaría a Balaguer veinticuatro meses más tarde.
La contraoferta de Peña Gómez le daba la postestad a Balaguer para que gobernara por dos años y que dejara la presidencia para permitir nuevas elecciones libres que estarían organizadas bajo una nueva Junta, sujeta a una nueva ley electoral, con estrictos controles y bajo supervisión internacional. La reelección presidencial para un segundo término consecutivo quedaría prohibida. Y que para que resulte electo un presidente, un candidato debería obtener una votación de 45 por ciento más un voto. Si este no era el caso, tendría que realizarse una segunda vuelta.
Balaguer aceptó el trato pero luego el límite para obtener una victoria se aumentó a un 50 % + 1; Peña Gómez aceptó el trato, que pasaría a ser conocido como “El Pacto por la Democracia”.
José Francisco Pena Gómez y Joaquín Balaguer en la firma del Pacto por la democraciaArchivo / Listín Diario
A raíz de ese acuerdo, solo dos años después, se celebrarían otra vez las elecciones presidenciales. Para esos comicios, del 16 de mayo de 1996, Bosch no fue candidato a la Presidencia y surgió la candidatura presidencial de Leonel Fernández. Del otro lado estaba Jacinto Peynado como el candidato del partido Reformista, pero sin el apoyo de Balaguer; lo que hacía a Peña Gómez el amplio favorito y le ponía casi a las puertas de una victoria presidencial.
Los resultados señalaron mostraron esa tendencia y el PRD obtuvo 1 millón 270 mil votos (47%) mientras que el PLD alcanzó un 38%; sin embargo, como consecuencia del pacto que se firmó en 1994, a pesar de la ventaja entre Peña Gómez y Fernández ambos debería contender en una segunda vuelta electoral.
Para esa segunda vuelta, el PLD obtuvo el apoyo de un Balaguer ausente en la campaña electoral y se conformó el denominado “Frente Patriótico”; el cual ejecutó una campaña agresiva en contra de Peña Gómez, en donde le cuestionaron su dominicanidad.
El 30 de junio de ese año, Fernández logró sobrepasar la desventaja de 10 puntos porcentuales y el PLD ganó la Presidencia al obtener un millón 466,382 votos (51.25%), contra un millón 394,641 sufragios del PRD (48.75%).
“Yo los perdono”
Tras esa derrota electoral, un Peña Gómez ya enfermo de cáncer daría un paso atrás en sus aspiraciones presidenciales y actividades políticas; sin embargo, aceptó ser el candidato del PRD para la alcaldía del Distrito una vez más.
Durante su campaña electoral, el creador de la frase “Primero la Gente”, consciente que habían pasado menos de dos años en donde sus contrarios políticos amenizaron una campaña en su contra con un tono racista, emitió un mensaje a través de un spot publicitario.
“Yo amo a mi pueblo, a mi país. A lo largo de toda mi vida he pagado un precio por eso. He recibido ataques feroces, a veces frontales, a veces con veneno más sutil, como ahora. Pero yo los perdono. Mis adversarios pueden contar conmigo, con mi perdón", fue parte del mensaje emitido por Peña Gómez.
Pocas semanas después, el cáncer de Páncreas ganaría la batalla y el líder histórico del PRD, partiría de este mundo sin nunca haber alcanzado la Presidencia de la República.
Un impulso para el PRD
Su muerte, una semana antes de esas elecciones municipales, sirvió para que el PRD sea el gran vencedor de esos comicios, obteniendo incluso la alcaldía del Distrito Nacional, la cual era contendida por Peña Gómez y su compañero de boleta, Johnny Ventura, quien terminó asumiendo las funciones de alcalde.
El impulso siguió hasta las elecciones presidenciales del 2000, en las que resultó ganador Hipólito Mejía, haciendo que el PRD retornará al poder por primera vez desde el 1986, cuando Jorge Blanco salía de la Presidencia.
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