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Entre misas y supersticiones: así vive el dominicano la Semana Santa
En República Dominicana, la Semana Santa, también llamada la Semana Mayor en el calendario católico, es mucho más que un simple feriado.
Es un tiempo en que se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, y durante el cual se entrelazan profundas tradiciones religiosas, creencias populares y prácticas culturales que han pasado de generación en generación.
La Semana Santa inicia con el Domingo de Ramos, recordando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, y continúa con una serie de celebraciones que forman parte del triduo pascual: misas solemnes, procesiones, via crucis, y símbolos litúrgicos que invitan a la meditación.

Para la Iglesia Católica, estos días están llenos de momentos significativos: el Lavatorio de los pies y la Misa Crismal, el Vía Crucis que rememora las estaciones del camino de Jesús hacia la cruz, el Sermón de las Siete Palabras del Viernes Santo, el Santo Entierro y la Vigilia Pascual del sábado.
Junto con estas celebraciones oficiales, existen creencias populares muy arraigadas entre los dominicanos. Algunas tienen una conexión directa con el significado religioso de la Semana Santa, mientras que otras reflejan la sabiduría popular que se mezcló con la fe católica.

Por ejemplo, no comer carne roja el Jueves y Viernes Santo es una forma de abstenerse en señal de penitencia, conmemorando el sacrificio de Cristo.
Igualmente, muchas familias evitan hacer ruido o grandes celebraciones, buscando un ambiente de silencio y reflexión, especialmente en el Viernes Santo, mientras que otros mantienen la costumbre de priorizar la participación en misas, confesar y asistir a procesiones.
En los pueblos y barrios, aún se recuerdan creencias como la de no bañarse en ríos durante el Viernes Santo, con la antigua idea de que el agua podría llevar mala fortuna o simbolizar una falta de respeto al momento sagrado, o la tradición de no realizar trabajos domésticos con la creencia de que ciertas labores podrían “alborotar los espíritus” en un tiempo de recogimiento.
Otras creencias más populares, como evitar la intimidad en Jueves y Viernes Santo “para no quedarse pegado”, aunque cada vez menos observadas, reflejan cómo la fe y la tradición popular se entretejen en la vida cotidiana de las familias dominicanas.
Hoy en día, muchas de estas costumbres han ido perdiendo fuerza entre jóvenes y en zonas urbanas, transformándose o incluso olvidándose en algunos sectores. De hecho, mientras unos aún asisten a wachos celebraciones de viacrucis y misas solemnes, otros dominicanos aprovechan la semana para viajar, reunirse en balnearios o descansar en familia.
Más de 200 balnearios cerrados en Semana Santa por alto riesgoEsto ha llevado incluso a que autoridades como la Policía y el Centro de Operaciones de Emergencias deban intervenir para regular fiestas y prevenir accidentes de tránsito, ahogamientos o intoxicaciones, recordando que el tiempo de asueto también exige responsabilidad y precaución.
Más allá de las prohibiciones o supersticiones, Semana Santa sigue siendo un momento para la fe y la reflexión, un tiempo para recordar el misterio de la cruz y la esperanza de la resurrección.
Es un periodo en el que la historia, la familia, la tradición y la fe se encuentran, dejando una huella profunda en la identidad cultural dominicana.
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