Relaciones tóxicas: ¿por qué cuesta tanto soltar?

17 hours ago 1
ARTICLE AD BOX

Por Carmen Guillermina de Jesús Bruno

Hay relaciones que duelen… pero aun así, se quedan.
Desde afuera parece sencillo: “si te hace daño, déjalo”.
Es fácil decirlo para quien no está en la situación, pero quien lo vive sabe que no es tan fácil.
Soltar no es solo dejar a una persona.
Es enfrentarte a tus propias heridas.
Muchas veces, lo que nos ata no es el amor, sino la dependencia emocional. No elegimos al otro, lo necesitamos. Y detrás de esa necesidad suele haber un miedo profundo: a la soledad, al rechazo, a no ser suficientes.
A esto se suman las heridas de abandono. Cuando alguien creció sintiéndose no visto o no elegido, en la adultez puede aferrarse a relaciones que duelen, con tal de no revivir ese vacío. Por eso soltar se siente tan difícil: no solo pierdes a alguien, también se activa una herida antigua.
Las relaciones tóxicas suelen moverse en ciclos: dolor, conflicto y reconciliación. Y es esa esperanza de que “todo mejore” lo que mantiene el vínculo, incluso cuando hace daño.
Entonces, ¿por qué cuesta tanto soltar?
Porque implica aceptar la realidad, dejar de idealizar, enfrentar el vacío… y aprender a estar contigo.
Soltar duele, sí.
Pero quedarte donde te rompes, duele más.
Sanar no es solo irte.
Es entender por qué te quedaste.
Y cuando empiezas a elegirte, algo cambia:
dejas de conformarte con migajas y comienzas a buscar paz.
Porque al final, no se trata de perder a alguien…
se trata de no perderte a ti.
“Sanar no es fácil, pero es el camino de regreso a ti.”

Read Entire Article