La comunidad de Calabaza, en Matanzas, Peravia, está viviendo una transformación que se siente en lo más básico de la vida diaria: el agua que llega a los hogares, la energía limpia que sostiene el sistema y la organización comunitaria que vuelve sostenible lo construido. Detrás de esa mejora está una alianza entre AES Dominicana Energía Renovable (ADRE), Nature Power Foundation y los propios comunitarios, en un modelo que combina infraestructura, participación y sentido de pertenencia.
Una intervención que parte de lo esencial
En Calabaza, el proyecto no se limitó a instalar equipos; comenzó por resolver una necesidad histórica de agua potable y, al mismo tiempo, por reforzar la capacidad local para administrar y cuidar la solución. Según la información del proyecto, la intervención incluyó un pozo de 220 pies de profundidad, un sistema de bombeo solar, un tanque de almacenamiento de 25 mil galones, 2,000 metros de tuberías y la conexión de 20 hogares al nuevo sistema de distribución de agua.
📊 Dato clave: el proyecto benefició a todas las familias de Calabaza e incorporó una infraestructura de agua con pozo, bombeo solar, tanque de 25 mil galones y 2,000 metros de tuberías, según la cobertura de Revista Contacto RD.
Ese paquete de obras tiene un valor que va más allá de la ingeniería. En una comunidad rural, contar con agua potable en el hogar reduce la carga cotidiana sobre las familias, mejora condiciones sanitarias y abre espacio para actividades productivas que dependen de un suministro estable. La apuesta es clara: llevar servicios básicos con tecnología limpia, pero también con una estructura social que permita sostenerlos en el tiempo.
La tripartita que cambió la lógica del proyecto
Uno de los rasgos más importantes de la experiencia en Calabaza fue la manera en que se organizó. No se trató de una obra impuesta desde afuera, sino de una colaboración tripartita entre empresa, ONG y comunidad. Nature Power Foundation explica que su misión es mejorar las condiciones de vida de comunidades vulnerables mediante acceso a energía y agua potable, mientras que ADRE se presenta como la alianza estratégica de AES Dominicana y TotalEnergies enfocada en energías renovables y sostenibilidad, según el trabajo conjunto con Hábitat para la Humanidad, la memoria institucional de Nature Power Foundation y la nota oficial de la Presidencia dominicana.
En ese esquema, la comunidad tuvo un papel activo y visible. Los residentes aportaron 713 metros de terreno para la perforación del pozo y para la instalación del sistema de bombeo solar y de paneles fotovoltaicos, además de participar en jornadas de trabajo y de organización comunitaria, como detalla el reportaje de Revista Contacto RD. Esa contribución es clave porque convierte el proyecto en una construcción compartida: no solo se recibe infraestructura, también se defiende y se cuida.
Laura Rojas, directora de Nature Power Foundation, describió el proceso como una transición desde el desencanto hacia la participación activa. Su testimonio resume algo esencial del desarrollo comunitario bien diseñado: cuando la gente se involucra desde el inicio, el proyecto deja de ser ajeno y pasa a ser parte de la identidad local, como enfatiza el mismo reportaje.
Agua potable, energía solar y productividad local
La iniciativa no se quedó en el acceso al agua. También contempló la adecuación de 12 estructuras productivas comunitarias, orientadas a fortalecer la seguridad alimentaria, impulsar ingresos locales y ampliar oportunidades de desarrollo económico y social, según el análisis de Revista Contacto RD. Ese detalle es decisivo porque muestra una visión integral: el agua y la energía no son fines aislados, sino herramientas para dinamizar la economía de la comunidad.
En contextos como el de Calabaza, las estructuras productivas comunitarias pueden ser el punto de partida para pequeños emprendimientos, actividades agropecuarias, procesamiento local o espacios de organización social. Al mejorar su funcionamiento, el proyecto no solo atiende una necesidad básica, sino que fortalece la base material de la comunidad para producir, ahorrar tiempo y construir autonomía.
Ese enfoque coincide con la vocación pública de Nature Power Foundation, una organización dominicana sin fines de lucro fundada en 2017, dedicada a transformar comunidades vulnerables mediante soluciones de agua, energía limpia y desarrollo social, como se describe en el trabajo conjunto con Hábitat para la Humanidad, la memoria institucional y la nota oficial de la Presidencia. También encaja con la filosofía de ADRE, que busca articular energía renovable e impacto social bajo el paraguas de AES Dominicana y TotalEnergies, como detalla el reportaje de Revista Contacto RD y el expediente ambiental del Parque Solar Peravia II.
El valor de una comunidad que se reconoce en el cambio
La transformación de Calabaza no puede medirse solo en metros de tubería o capacidad de almacenamiento. Parte de su valor está en el cambio de actitud colectiva que describieron sus protagonistas. Edwin De los Santos, CEO de ADRE, afirmó que el proyecto dejó algo más profundo que las infraestructuras: capacidades organizativas, compromiso colectivo y corresponsabilidad en el cuidado de lo instalado, como destaca el reportaje de Revista Contacto RD.
Ese énfasis en la corresponsabilidad es fundamental. Muchas iniciativas fracasan no por falta de inversión, sino por ausencia de apropiación comunitaria. En este caso, el relato es distinto: la comunidad participó, aportó terreno, puso mano de obra y tomó parte activa en la organización. Eso crea pertenencia y, con ella, mayores posibilidades de sostenibilidad, como se relata en la cobertura de Revista Contacto RD.
La experiencia también tuvo un componente simbólico poderoso. Calabaza pasó de una historia de abandono a una historia de cooperación y logro compartido. Ese giro importa porque, en territorios donde la gente ha visto pasar promesas sin resultados, recuperar la confianza colectiva es casi tan valioso como construir un tanque o tender tuberías.
ADRE y Nature Power Foundation: tecnología limpia con vocación social
ADRE, como alianza entre AES Dominicana y TotalEnergies, se presenta como una plataforma para desarrollar proyectos de energías renovables y sostenibilidad en República Dominicana, como se describe en el reportaje de Revista Contacto RD y el expediente ambiental del Parque Solar Peravia II. Su apuesta conecta con el proceso más amplio de expansión solar en la provincia Peravia, donde ya existen grandes instalaciones fotovoltaicas como Calabaza I y proyectos asociados en la zona, de acuerdo con el análisis de PV Magazine, la ficha de Acciona, la nota de la Comisión Nacional de Energía, el expediente ambiental y la ficha de TSK.
Nature Power Foundation, por su parte, ha construido su identidad alrededor de la innovación social aplicada a comunidades vulnerables. La organización ha impulsado proyectos de acceso a energía, agua, emprendimiento y fortalecimiento comunitario, y ha sido destacada por su trabajo en soluciones sostenibles y replicables, como se observa en el trabajo conjunto con Hábitat para la Humanidad, la experiencia sostenible en Azua según el PNUD, la memoria institucional de Nature Power Foundation, la nota de la Presidencia dominicana y el perfil en Dominicana Solidaria. En otras palabras, no opera solo como ejecutora técnica, sino como acompañante de procesos comunitarios.
Esa combinación entre una empresa del sector energético, una ONG especializada y una comunidad organizada explica por qué Calabaza puede servir de ejemplo para otras zonas del país. No se trata únicamente de instalar paneles solares o perforar un pozo; se trata de articular capacidades para que el desarrollo no dependa de la improvisación ni del asistencialismo.
Un modelo con valor para Peravia y para el país
Peravia vive hoy una realidad en la que la energía solar ya forma parte del paisaje productivo y social. La provincia ha sido escenario de importantes desarrollos fotovoltaicos, y el entorno de Calabaza aparece vinculado a esa transformación energética más amplia, como documentan el análisis de PV Magazine, la ficha de Acciona, la nota de la Comisión Nacional de Energía, el expediente ambiental y la ficha de TSK. Sin embargo, lo más relevante del caso que nos ocupa es que el beneficio no se quedó en la generación eléctrica: se tradujo en agua, productividad y organización social.
Esa es la razón por la que el proyecto en Calabaza despierta interés más allá de la comunidad. En un país que necesita cerrar brechas de servicios básicos sin renunciar a una transición energética moderna, la experiencia ofrece una lección concreta: la tecnología limpia rinde más cuando se une al arraigo comunitario. La energía solar, en ese sentido, no es solo una fuente eléctrica; también es una herramienta de dignidad, seguridad y futuro.
Para República Dominicana, hay un motivo legítimo de orgullo en iniciativas como esta. Porque cuando una comunidad recibe agua potable, organiza sus estructuras productivas y participa en el cuidado de su propio sistema, el desarrollo deja de ser un discurso y se convierte en una realidad palpable. Y cuando eso ocurre con tecnología limpia y trabajo compartido, el resultado no solo mejora la vida local: también fortalece la idea de que el progreso dominicano puede construirse desde la colaboración, la innovación y la confianza mutua.
Referencias
“AES adjudica a TSK dos nuevas plantas fotovoltaicas en República Dominicana” – PV Magazine
“Nature Power Foundation y Hábitat para la Humanidad República Dominicana unen esfuerzos para construir viviendas sostenibles” – Hábitat Dominicana
“AES Dominicana Energía Renovable impulsa calidad de vida y desarrollo en la comunidad de Calabaza” – Revista Contacto RD
“Inauguran comunidad sostenible en Azua para impulsar desarrollo local” – UNDP República Dominicana
“Planta Fotovoltaica Calabaza I aportará más de 106 mil MWh de energía limpia a RD” – Comisión Nacional de Energía
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