Cumbre CEPAL 2026: Abinader impulsa la Meta RD 2036 y liderazgo dominicano en integración regional

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Santiago de los Caballeros se convirtió, entre el 7 y el 9 de octubre de 2026, en punto de encuentro para los gobiernos de América Latina y el Caribe. Allí, la República Dominicana asumió formalmente la presidencia pro tempore de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) hasta 2028, durante el cuadragésimo primer período de sesiones del organismo regional de las Naciones Unidas, celebrado en el Centro de Convenciones y Cultura Dominicana UTESA, según el sitio oficial de la reunión.

Una presidencia que coloca a República Dominicana en el centro regional

La sesión de Santiago fue la reunión bienal más importante de la CEPAL y congregó a representantes de sus Estados miembros y asociados para debatir las transformaciones que están redefiniendo la economía mundial, el comercio, la tecnología y las relaciones internacionales. La decisión de celebrar el encuentro en territorio dominicano había sido aprobada mediante la resolución 782(XL), adoptada en 2024, según el sitio oficial del 41.º período de sesiones de la CEPAL.

La presidencia pro tempore no constituye únicamente un reconocimiento protocolar al país anfitrión. Representa la oportunidad de conducir el diálogo político de la comisión regional, contribuir a definir prioridades de cooperación y colocar sobre la mesa las experiencias nacionales que puedan servir para diseñar políticas públicas en América Latina y el Caribe.

Para Santo Domingo, el momento también tiene una dimensión histórica: por primera vez, el país dirige los trabajos de la CEPAL desde una posición que combina su pertenencia caribeña, sus vínculos con Centroamérica y su creciente conexión comercial con Norteamérica. Esa ubicación permite a la República Dominicana presentarse como un espacio de encuentro entre distintas subregiones, con capacidad para impulsar conversaciones sobre integración, inversión, productividad y desarrollo social.

Abinader llama a convertir la incertidumbre en bienestar

Al inaugurar la sesión, el presidente Luis Abinader advirtió que los países de la región no pueden enfrentar de manera aislada la volatilidad geopolítica, la transformación de las rutas comerciales y el avance acelerado de la inteligencia artificial. En su intervención, sostuvo que están cambiando las formas de producir, las relaciones comerciales y los equilibrios internacionales, mientras la tecnología modifica el trabajo, el conocimiento y los servicios a una velocidad que exige respuestas igualmente ágiles, de acuerdo con la cobertura oficial de la Presidencia dominicana.

El planteamiento central del mandatario fue político y social al mismo tiempo: la innovación y las transformaciones económicas solo adquieren sentido si se traducen en mejores condiciones de vida. La pregunta, según la posición expuesta por Abinader, consiste en cómo convertir los cambios globales en bienestar concreto y cómo evitar que una nueva ola tecnológica reproduzca desigualdades que la región todavía no ha logrado superar.

Ese enfoque coloca la cooperación regional en un lugar decisivo. La inteligencia artificial, la reorganización de las cadenas de suministro y la transición hacia nuevas formas de producción no son asuntos que un país pueda resolver exclusivamente mediante decisiones internas. Requieren coordinación, reglas compatibles, inversión en capacidades humanas y mecanismos para que las empresas locales participen en los nuevos mercados.

Meta RD 2036: crecimiento con objetivos medibles

La propuesta dominicana para responder a ese escenario es Meta RD 2036, una visión de largo plazo que busca duplicar el tamaño real de la economía nacional para ese año. El plan plantea mantener un crecimiento promedio cercano al 6 % anual y elevar el producto interno bruto por habitante desde aproximadamente 11.000 dólares en 2024 hasta cerca de 23.000 dólares. La Presidencia dominicana la presentó como una estrategia con metas concretas y verificables en áreas económicas y sociales, como se detalla en la nota oficial sobre Meta RD 2036.

El objetivo no se limita a aumentar el valor de la producción. Meta RD 2036 incorpora la creación de 1,7 millones de nuevos empleos formales, la triplicación de los salarios reales promedio y la eliminación de la pobreza extrema. También incluye metas vinculadas con pobreza, esperanza de vida, vivienda, acceso al agua, seguridad ciudadana y efectividad del Estado.

📊 Meta económica: duplicar el tamaño real de la economía dominicana hacia 2036, con un crecimiento promedio cercano al 6 % anual y un ingreso por habitante próximo a 23.000 dólares.

La importancia de este planteamiento dentro de la agenda de la CEPAL está en la conexión entre expansión económica y resultados sociales. La experiencia latinoamericana ha demostrado que el crecimiento, por sí solo, no garantiza una reducción duradera de las brechas. Por eso, la propuesta dominicana intenta medir el progreso no únicamente por el producto interno bruto, sino también por el empleo formal, los ingresos, los servicios públicos y la capacidad institucional.

El secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, describió Meta RD 2036 como una propuesta ambiciosa y rigurosa de transformación. Su valoración otorgó al programa una dimensión regional: más que una hoja de ruta nacional, lo presentó como una experiencia que puede aportar elementos al debate latinoamericano sobre planificación, gobernanza y desarrollo, según la sección oficial Meta RD.

Comercio regional: un mercado grande, pero poco integrado

Uno de los desafíos señalados durante la apertura fue la limitada intensidad del comercio intrarregional. Aunque América Latina y el Caribe reúnen un mercado superior a 660 millones de consumidores, el intercambio dentro de la propia región representa alrededor del 14 % de sus exportaciones totales, de acuerdo con los datos expuestos en la sesión.

La cifra revela una paradoja: los países latinoamericanos disponen de un mercado amplio, pero continúan aprovechándolo de manera fragmentada. Las barreras regulatorias, los costos logísticos, las diferencias aduaneras y la escasa articulación entre productores reducen las posibilidades de crear cadenas regionales de valor.

Ante esa realidad, Abinader llamó a simplificar trámites, armonizar la logística e integrar de manera activa a los productores locales. El propósito es que las pequeñas y medianas empresas no queden fuera de los procesos de internacionalización y que la región pueda ofrecer bienes y servicios con mayor valor agregado.

Para la República Dominicana, esta discusión coincide con una etapa de mayor visibilidad en comercio e inversión. El país combina su participación en mercados caribeños y centroamericanos con vínculos comerciales con Estados Unidos y otras economías. Esa posición puede favorecer su papel como plataforma de producción, servicios, logística e inversión, siempre que la competitividad se traduzca en empleos formales y oportunidades para la población.

Gobernanza para administrar una época de rupturas

La CEPAL llegó a Santiago con una advertencia institucional: los gobiernos no pueden limitarse a reaccionar ante crisis sucesivas. Durante la sesión, Salazar-Xirinachs defendió la necesidad de recuperar la capacidad de pensar estratégicamente y de sostener una visión de largo plazo.

El documento central presentado por la comisión, Gestionar las transformaciones en una era de rupturas, propone concentrar la acción pública en tres áreas:

La idea de gobernanza adquiere aquí un sentido amplio. No se trata solamente de aprobar planes, sino de contar con instituciones capaces de ejecutarlos, evaluar resultados y corregir el rumbo. Para una meta nacional como la planteada por República Dominicana, esa capacidad será tan importante como la disponibilidad de capital o el ritmo de crecimiento.

La CEPAL también vinculó estos retos con su informe Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica, elaborado por su Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo. El documento sirvió de base para el diálogo de ministros de Relaciones Exteriores y altas autoridades celebrado durante la reunión.

La transformación digital como oportunidad productiva

La inclusión de la inteligencia artificial y la digitalización en la agenda regional refleja un cambio de prioridades. La discusión ya no se limita a ampliar la conectividad, sino que busca determinar cómo utilizar las tecnologías para mejorar la productividad, modernizar el Estado y ampliar el acceso a servicios.

Para la República Dominicana, esta conversación ofrece una oportunidad estratégica. La transformación digital puede fortalecer la educación, facilitar trámites, mejorar la gestión pública y abrir espacios para nuevos servicios exportables. Sin embargo, el éxito dependerá de que el acceso a esas herramientas no quede concentrado en las grandes empresas o en los territorios con mejores infraestructuras.

La presidencia dominicana puede contribuir a que el debate regional mantenga ese equilibrio: promover la innovación y, al mismo tiempo, insistir en la formación laboral, la inclusión territorial y la protección de los grupos que podrían quedar rezagados ante los cambios tecnológicos.

Santiago como escenario de integración

La elección de Santiago de los Caballeros como sede dio a la reunión un significado adicional. La ciudad, con su peso histórico, económico y cultural, permitió que la conversación regional se desarrollara fuera de la capital y proyectó internacionalmente otra imagen de la República Dominicana: la de un país cuya identidad nacional y capacidad institucional también se expresan en sus provincias.

La inauguración reunió a autoridades dominicanas y representantes de organismos regionales e internacionales, entre ellos la vicepresidenta Raquel Peña, el ministro de Relaciones Exteriores Víctor “Ito” Bisonó, la exmandataria chilena Michelle Bachelet, el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, la secretaria general de la Comunidad del Caribe, Carla Barnett, y la secretaria general del Sistema de la Integración Centroamericana, Lina Ajoy.

Esa diversidad institucional confirmó que los principales retos del continente atraviesan fronteras. La seguridad económica, el comercio, la tecnología, la sostenibilidad fiscal y la reducción de la pobreza exigen conversaciones que incluyan tanto a los organismos multilaterales como a los gobiernos nacionales y subregionales.

La presidencia de la CEPAL hasta 2028 ofrece a la República Dominicana una plataforma para ejercer liderazgo con una agenda definida: promover una integración más práctica, defender políticas de crecimiento inclusivo y demostrar que las metas de largo plazo pueden convertirse en compromisos públicos verificables.

El verdadero alcance de esta responsabilidad se medirá en los acuerdos que logre impulsar, en la continuidad del diálogo regional y en la capacidad de conectar las discusiones internacionales con resultados visibles para los hogares dominicanos. Desde Santiago, el país asumió el desafío de demostrar que el liderazgo regional no depende solo del tamaño de una economía, sino también de la claridad de su visión, la seriedad de sus instituciones y su voluntad de cooperar.


Referencias

Meta RD 2036: Iniciativa reconocida por la CEPAL
Discurso de Abinader sobre cooperación regional
Información oficial del 41.º período de sesiones de la CEPAL
Noticias y comunicados de la CEPAL sobre la sesión 41
Sección Meta RD en la Presidencia de la República Dominicana


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