El reto empresarial en República Dominicana: De crear empresas a garantizar su supervivencia y crecimiento

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En los barrios y zonas industriales de Santo Domingo Norte el sonido de las persianas metálicas subiendo al amanecer es ya parte del paisaje: colmados, pequeñas ferreterías, talleres, salones de belleza y cocinas económicas abren cada día con la misma combinación de fe y riesgo. La República Dominicana ha demostrado que sabe emprender; el desafío, como advirtió recientemente el empresario Julián Pérez, es otro: lograr que esas empresas no se queden en intento, sino que sobrevivan, crezcan y trasciendan en el tiempo, especialmente en municipios dinámicos como Santo Domingo Norte, donde el emprendimiento es también proyecto de vida y de comunidad.

De crear empresas a construir permanencia

En los últimos años, el país ha avanzado de forma notable en la creación de nuevas unidades productivas, impulsado por reformas para simplificar trámites, programas de fomento al emprendimiento y una cultura cada vez más favorable a “ponerse su propio negocio”. Durante la tercera edición de “Conectando Empresarios”, el presidente del Consejo Empresarial Santo Domingo Norte (CESDN), Julián Pérez, explicó que entre 2020 y 2025 por cada empresa que se perdió en República Dominicana nacieron 2.6 nuevas, evidenciando una fuerte capacidad de generación de negocios, según reseñó el diario económico El Dinero.
Ese dinamismo, sin embargo, convive con una cara menos visible: el alto nivel de mortalidad de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). La experiencia internacional muestra que buena parte de los negocios no supera los primeros cinco años de vida, y en el caso dominicano la vulnerabilidad se agrava por factores como la informalidad, las dificultades de acceso a financiamiento y la limitada asistencia técnica disponible para los emprendedores.
En palabras de Pérez, el reto de esta década ya no es únicamente que nazcan empresas, sino que “sobrevivan, crezcan y trasciendan”, una idea que recoge el giro de enfoque que reclaman los actores del ecosistema: pasar del entusiasmo por la apertura de negocios a una agenda mucho más exigente de consolidación y crecimiento empresarial.

📊 Relación creación–cierre: Entre 2020 y 2025, por cada empresa que salió del registro en República Dominicana nacieron aproximadamente 2.6 nuevas, de acuerdo a cifras presentadas por el CESDN y difundidas por El Dinero.

Santo Domingo Norte se ha consolidado como uno de los municipios con mayor densidad de actividad empresarial dentro de la provincia Santo Domingo. El propio CESDN ha destacado que el municipio es el segundo con mayor presencia de mipymes en la provincia, en un territorio que, junto a La Victoria, supera los 675,000 habitantes, según los datos citados por Pérez en el evento “Conectando Empresarios” y recogidos por El Dinero.
El corazón económico del municipio está profundamente ligado al comercio: colmados, tiendas de barrio, pequeños supermercados, ventas de ropa y calzados, repuestos, comedores, tiendas de electrónica y un largo etcétera que configura un entramado de microempresas donde cada familia suele tener, directa o indirectamente, algún vínculo con el sector.
En 2025, de acuerdo con los datos presentados por Pérez, 5,784 empresas formales salieron del registro de empresas activas del país; nueve de cada diez pertenecían al sector comercio, al que definió como el corazón de la economía de Santo Domingo Norte, según relató El Dinero. Esto coloca al municipio como un caso representativo del desafío nacional: un territorio vibrante, con capacidad de emprendimiento, pero al mismo tiempo expuesto al cierre frecuente de negocios que nunca alcanzan estabilidad.
Esta realidad local se inscribe en un contexto más amplio: la expansión del Gran Santo Domingo como principal polo urbano y productivo del país, donde se concentran tanto oportunidades —mercado, infraestructura, servicios— como presiones —competencia, costos, formalización— para las mipymes. En ese sentido, Santo Domingo Norte funciona como un termómetro del emprendimiento popular dominicano, con fortalezas y vulnerabilidades que se replican en otros municipios urbanos.

La informalidad: el muro invisible que frena el crecimiento

Uno de los factores más determinantes en la supervivencia de los negocios dominicanos es la informalidad. La Encuesta Nacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas 2022–2023, presentada por el Banco Central y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, reveló que el 85.2 % de las mipymes opera en la informalidad, frente a solo un 14.8 % que cuenta con Registro Nacional de Contribuyentes (RNC), según reseñó Listín Diario sobre informalidad en mipymes.

📊 Informalidad masiva: Casi 9 de cada 10 mipymes dominicanas —un 85.2 %— operan de manera informal, de acuerdo con la encuesta nacional presentada por el Banco Central y el MICM y citada por Listín Diario.
La informalidad tiene múltiples rostros: negocios sin registro tributario, sin permisos municipales, sin seguridad social para sus empleados, sin contabilidad organizada. En Santo Domingo Norte, como en gran parte del país, buena parte del comercio de barrio y de servicios opera bajo este esquema, lo que puede parecer, en el corto plazo, una forma de reducir costos y trámites, pero se convierte en un techo muy bajo cuando el negocio intenta crecer.
Estar fuera de los registros formales limita severamente el acceso al crédito, la posibilidad de participar en licitaciones públicas y la entrada a cadenas de suministro más complejas, tal como subrayó Pérez al señalar que las empresas informales tienen serias dificultades para llegar a compras públicas y mercados internacionales, según la crónica de El Dinero.
La informalidad también refuerza la vulnerabilidad: un negocio que no emite facturas, no lleva registros contables y no está inscrito en la seguridad social suele permanecer al margen de programas de apoyo, subsidios o alivios en momentos de crisis, como quedó de manifiesto durante la pandemia de COVID-19. En la práctica, muchas mipymes informales navegan sin salvavidas institucional.

Financiamiento: el cuello de botella de las mipymes

Aun cuando los emprendedores se formalizan, el acceso al financiamiento sigue siendo una de las barreras más difíciles de superar. En su intervención, Pérez destacó que apenas una de cada tres mipymes logra acceder a financiamiento, un dato que coincide con otros análisis sobre las dificultades de crédito para este segmento, reseñados por la prensa económica nacional en torno a las cifras oficiales de la encuesta de mipymes divulgada por el Banco Central y el MICM, como ha documentado Diario Libre sobre el reto del desarrollo de mipymes.
En la práctica, muchas microempresas dominicanas se financian con ahorros personales, préstamos familiares o crédito informal, lo que suele implicar tasas de interés más altas y condiciones menos favorables que las del sistema financiero formal. La falta de historial crediticio, de garantías y de estados financieros certificados dificulta que bancos y entidades de crédito evalúen correctamente el riesgo de estos negocios.
A esto se suma una cultura de “créditos de consumo” que muchas veces sustituye los préstamos productivos: el emprendedor termina financiando su inventario con tarjetas de crédito personales o préstamos de nómina, sin acceso a líneas diseñadas específicamente para capital de trabajo, inversión en maquinaria o ampliación de instalaciones.
En un municipio como Santo Domingo Norte, donde el comercio minorista y los servicios predominan, el acceso a pequeñas líneas de crédito bien diseñadas puede marcar la diferencia entre una empresa que se mantiene con inventario limitado y otra que logra aprovechar oportunidades de demanda, negociar mejor con proveedores y soportar periodos de bajas ventas sin cerrar.

Asistencia técnica: el valor de no emprender en soledad

Otro dato clave mencionado por Pérez durante “Conectando Empresarios” es que solo ocho de cada 100 mipymes reciben algún tipo de asistencia técnica, una cifra particularmente preocupante si se considera lo complejo que puede ser gestionar incluso un pequeño negocio, según recogió El Dinero sobre asistencia técnica a mipymes.

💡 ¿Sabías que? Apenas alrededor de 8 de cada 100 mipymes dominicanas reciben apoyo técnico, de acuerdo con los datos citados por el CESDN en “Conectando Empresarios”, reseñados por El Dinero.
La falta de acompañamiento se refleja en problemas recurrentes: mala gestión del flujo de caja, mezcla de finanzas personales y del negocio, decisiones de inversión poco planificadas, débil mercadeo, ausencia de estrategias de diferenciación y poca adaptación a tecnologías digitales.
En el caso específico de Santo Domingo Norte, esta ausencia de apoyo se traduce en negocios que dependen exclusivamente de la intuición y la experiencia diaria, sin herramientas para interpretar datos de ventas, ajustar precios, explorar nuevos canales (como plataformas digitales o alianzas con empresas mayores) o entender mejor las regulaciones. El resultado es una alta rotación de empresas que cierran sin haber aprovechado su potencial.
En contraste, experiencias de mentoría y capacitación han demostrado que el acompañamiento puede elevar significativamente las probabilidades de supervivencia, al ayudar a los emprendedores a profesionalizar su gestión, planificar mejor y anticipar riesgos.

El papel de la formalización en el desarrollo local

Más allá de las obligaciones fiscales, la formalización empresarial es un factor clave para el desarrollo económico local y nacional. De acuerdo con la encuesta nacional presentada por el Banco Central y el MICM, las mipymes aportan más del 60 % del total de empleos y alrededor del 32 % del valor agregado de la economía dominicana, según destacó una reseña de Hoy sobre el aporte de las mipymes.
La formalidad permite que esa contribución se traduzca en recaudación tributaria, inversión en servicios públicos y mejor planificación del desarrollo urbano. En municipios como Santo Domingo Norte, donde el crecimiento poblacional y la demanda de servicios públicos (transporte, agua, electricidad, seguridad) han aumentado, contar con un tejido empresarial formal es indispensable para sostener el progreso.
Además, la formalización abre puertas a:

El CESDN y la agenda “SDN Formal e Innovador”

Frente a este panorama, el Consejo Empresarial Santo Domingo Norte se ha posicionado como un actor clave en el impulso de un ecosistema empresarial más robusto en el municipio. Durante la tercera edición de “Conectando Empresarios”, el CESDN presentó una agenda que incluye acciones de formalización, mentoría, compras entre empresas, capacitación e información económica municipal, según detalló El Dinero sobre la agenda empresarial en SDN.
En un evento reciente, el CESDN anunció además que acompañará la formalización de 1,000 negocios de Santo Domingo Norte en un período de 12 meses, como parte de la agenda “SDN Formal e Innovador”, iniciativa centrada en el acompañamiento empresarial y la coordinación con instituciones públicas para facilitar los procesos de registro y cumplimiento, de acuerdo con El Nuevo Diario sobre formalización de negocios en SDN.
Esta agenda se articula en varias líneas:

Un reto nacional con rostro de barrio

El desafío de que las empresas dominicanas sobrevivan y crezcan no es una abstracción macroeconómica: se ve en cada persiana que no vuelve a subir, en cada local que cambia de nombre cada año, en cada familia que apuesta sus ahorros a un proyecto que no logra despegar. En Santo Domingo Norte, ese reto adquiere una dimensión muy humana, porque la empresa no es solo una organización productiva; es la extensión económica de la familia, la esperanza de movilidad social, la aspiración de dejar algo más a los hijos.
El país ya ha demostrado que tiene espíritu emprendedor y capacidad de crear empresas. Lo que está en juego ahora es dar el siguiente paso: construir un ecosistema en el que los negocios no mueran en la orilla, sino que aprendan a nadar en aguas más profundas. Eso implica reducir la informalidad, facilitar el financiamiento, expandir la asistencia técnica y multiplicar las iniciativas territoriales como las del CESDN, que entienden que el desarrollo nacional se construye desde los municipios.
La República Dominicana, y en particular municipios como Santo Domingo Norte, tienen la oportunidad de convertir su energía emprendedora en empresas que duren, que se formalicen, que innoven y que sean parte de un proyecto de país más productivo, más equitativo y más orgulloso de sus propios talentos. El reto ya no es abrir más puertas, sino lograr que esas puertas sigan abiertas dentro de diez o veinte años.


Referencias

El reto empresarial pasa de crear empresas a lograr que sobrevivan (El Dinero)
Más del 85% de las mipymes es informal en RD (Diario Libre)
El CESDN acompañará formalización de mil negocios de SDN (El Nuevo Diario)
El 85.2% de las mipymes del país son informales (Hoy)
85.2% de las mipymes opera en la informalidad (Listín Diario)


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