El ritmo de lo invisible: exposición de Julieta Prissell conecta África y el Caribe a través del arte

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En Los Corales, donde el paisaje de Bávaro suele asociarse con el sol, la playa y la actividad hotelera, una nueva galería propone otra forma de mirar el territorio: a través de la pintura, la memoria y los sonidos que unen al Caribe con África. Abreu Fine Art inaugurará allí su programación con “El ritmo de lo invisible”, exposición individual de la artista dominico-estadounidense Julieta Prissell.

Una apertura para el arte en Los Corales

La muestra abrirá el 17 de octubre de 2026, a las 3:00 de la tarde, en Greenfit Wellness Club, ubicado en el Edificio Gardenia, en Los Corales, Bávaro. La exposición será curada por el artista y gestor cultural Oscar Abreu, quien con esta iniciativa establece un nuevo punto de encuentro para las artes visuales en una zona estrechamente vinculada al turismo internacional.

La llegada de Abreu Fine Art amplía la oferta cultural de Bávaro y Punta Cana. La guía oficial de turismo de la República Dominicana describe a Punta Cana como un destino de la costa oriental que se extiende por unos 50 kilómetros, desde Uvero Alto hasta Cap Cana, y señala la presencia de galerías, espacios culturales y artesanos dentro de su circuito turístico, según la guía de vacaciones de la República Dominicana.

En ese contexto, la exposición introduce una conversación diferente. No se trata únicamente de agregar una actividad para visitantes, sino de acercar una propuesta de arte contemporáneo a residentes, dominicanos de la diáspora y viajeros interesados en conocer el país más allá de sus playas. El espacio puede convertirse en una plataforma para que el turismo cultural encuentre en el este dominicano nuevas razones para detenerse, observar y dialogar.

Una pintura construida con capas y movimiento

El lenguaje de Prissell parte de la abstracción. Sus obras no buscan reproducir de manera literal un paisaje, una figura o una escena tradicional; trabajan, en cambio, con colores, capas y gestos que sugieren música, desplazamiento y recuerdos. La imagen aparece como una experiencia abierta, en la que las formas establecen relaciones que pueden cambiar según el tiempo y la atención de quien observa.

Esa cualidad resulta central en “El ritmo de lo invisible”. El título alude a conexiones que no siempre se perciben a simple vista: la experiencia personal, las memorias culturales y los ritmos que enlazan a África con el Caribe. En la pintura de Prissell, esos vínculos no se presentan como una lección histórica ilustrada, sino como una energía que atraviesa el color y el trazo.

La exposición propone así una mirada sobre la identidad que no depende de símbolos evidentes. El tambor, el viento, la luna o la kalimba aparecen sugeridos desde los títulos y desde la atmósfera de las composiciones. La artista transforma esas referencias en imágenes abstractas que conservan el impulso de una experiencia sonora y corporal, pero que dejan al espectador la libertad de completar el significado.

La reseña publicada por Diario Libre sobre la exposición de Julieta Prissell destaca que las capas, los colores y los gestos de sus pinturas evocan música, movimiento y recuerdos, y que la lectura de las piezas se amplía con cada observación.

💡 ¿Sabías que? La exposición no presenta la relación entre África y el Caribe como una simple referencia temática: la convierte en una investigación visual sobre memoria, identidad y experiencia.

África y el Caribe como memoria compartida

La conexión entre África y el Caribe constituye uno de los ejes simbólicos de la muestra. En la historia cultural dominicana, como en la de otras sociedades caribeñas, las tradiciones africanas forman parte de procesos complejos de resistencia, transformación y creación. Sin embargo, la propuesta de Prissell no pretende reducir esa herencia a un repertorio de signos reconocibles.

Su abstracción permite abordar la memoria cultural sin encerrarla en una imagen única. Un color puede sugerir una vibración; una línea puede recordar un desplazamiento; una superposición puede evocar la manera en que distintas generaciones, territorios y relatos se encuentran. La pintura se convierte en un espacio donde la herencia no aparece inmóvil, sino activa y en permanente reinterpretación.

Los títulos de las obras refuerzan esa dirección. “Ecos del Tambor Ancestral”, “Ritmo entre África y el Caribe”, “La Danza de los Vientos Yoruba”, “Cantos de la Luna Caribeña” y “El Llamado de la Kalimba Azul” convocan sonidos, territorios y tradiciones. No funcionan como descripciones cerradas, sino como puertas de entrada a un universo en el que la música y la pintura se relacionan.

Cada nombre prepara al visitante para escuchar con la mirada. El tambor sugiere pulso; la danza introduce movimiento; los cantos abren una dimensión colectiva; la kalimba, instrumento asociado a diversas tradiciones africanas, aparece como llamado y resonancia. La obra no necesita representar literalmente esos elementos para hacerlos presentes: basta con que el trazo conserve una sensación de ritmo.

La mirada curatorial de Oscar Abreu

La curaduría de Oscar Abreu se apoya en una característica esencial de la obra de Prissell: su capacidad para sostener la atención. En lugar de entregar una respuesta inmediata, las composiciones exigen una observación gradual. Las relaciones entre formas y colores se descubren poco a poco, y cada nueva mirada puede modificar la lectura inicial.

Esa apuesta resulta significativa en un momento en que buena parte de las imágenes circulan con rapidez y se consumen en segundos. La exposición plantea lo contrario: detenerse ante una pieza, reconocer sus capas y permitir que la interpretación se forme sin apresuramiento.

La propuesta de Abreu también sitúa la muestra dentro de una conversación más amplia sobre el desarrollo de espacios artísticos fuera de los circuitos tradicionales de Santo Domingo y Santiago. Llevar una exposición individual de esta naturaleza a Los Corales significa reconocer que Bávaro y Punta Cana no son únicamente destinos de alojamiento y recreación, sino comunidades con capacidad para recibir proyectos culturales de mayor alcance.

Una artista incluida en ART GABANGI 2026

Durante la inauguración se presentará “TOP 100 ARTISTS: ART GABANGI 2026”, publicación de Oscar Abreu cuya portada reproduce una pintura de Prissell. El libro incluye páginas dedicadas a la trayectoria de la artista y reproducciones de varias de sus obras, por lo que funcionará como una extensión documental de la exposición.

La inclusión de Prissell en la publicación refuerza su presencia dentro de una plataforma artística de proyección internacional. Una convocatoria de ART GABANGI difundida en 2026 anunció actividades y exposiciones relacionadas con el programa en Bávaro, Punta Cana y Cap Cana, de acuerdo con Tu Puerto Social RD.

Más allá de la clasificación editorial, el valor de esta publicación está en ofrecer al público un registro de la práctica de la artista. Una exposición es necesariamente temporal; un libro permite conservar las imágenes, consultar la trayectoria y establecer conexiones entre una obra y otra. Para la comunidad dominicana, esa documentación también contribuye a visibilizar una voz de la diáspora dentro del arte contemporáneo.

Identidad dominicana sin fronteras

La condición dominico-estadounidense de Prissell aporta otra dimensión a la muestra. Su obra se desarrolla desde una experiencia atravesada por más de un territorio cultural, y esa posición permite explorar la identidad no como una categoría rígida, sino como un proceso formado por recuerdos, desplazamientos y vínculos familiares y colectivos.

En “El ritmo de lo invisible”, lo dominicano no tiene que aparecer como una postal para estar presente. Puede manifestarse en la sensibilidad caribeña de los títulos, en la relación con el ritmo, en la memoria de una región y en la decisión de presentar esta investigación artística ante el público de Bávaro. El orgullo nacional, en este caso, no depende de una representación literal, sino de la capacidad de una artista vinculada a la República Dominicana para participar en conversaciones contemporáneas de alcance internacional.

La obra de Prissell también abre una posibilidad importante para las nuevas generaciones. Al mostrar que la identidad dominicana puede dialogar con África, Estados Unidos y el Caribe desde la abstracción, la exposición amplía la idea de lo que puede ser una imagen dominicana. No hay una sola forma de representar el país: también existe una pintura hecha de atmósferas, memoria, sonido y asociaciones.

Cultura para residentes y visitantes

El auspicio de Greenfit Healthy Café vincula la exposición con un espacio de encuentro cotidiano en Los Corales. Esa cercanía puede favorecer el contacto entre el arte y públicos que no siempre visitan museos o galerías. Para los residentes, la muestra ofrece una actividad cultural en su propio entorno; para los visitantes, una oportunidad de acercarse a una dimensión menos conocida de la República Dominicana.

El valor turístico de una exposición como esta no se mide únicamente por el número de asistentes. También está en la calidad de la experiencia que ofrece y en la posibilidad de que el visitante relacione el destino con la creación local y regional. Una galería activa puede contribuir a que el viaje incluya conversaciones sobre artistas, patrimonio, identidad y nuevas formas de mirar el Caribe.

En Bávaro y Punta Cana ya existe una oferta vinculada a artesanías, galerías y expresiones culturales. La guía turística oficial del país incluye las artes visuales y la artesanía dentro de las experiencias disponibles para quienes recorren la zona oriental, según el material promocional oficial de Punta Cana. La apertura de Abreu Fine Art puede sumar a ese panorama una propuesta centrada en la pintura contemporánea y en el diálogo internacional.

“ El ritmo de lo invisible” llega, por tanto, como una exposición y como una declaración de confianza en el potencial cultural del este dominicano. Julieta Prissell aporta una obra que convierte memoria y ritmo en materia pictórica; Oscar Abreu articula una lectura curatorial atenta; y Los Corales recibe un espacio capaz de acercar la creación dominicana a públicos diversos. En esa confluencia, África y el Caribe no aparecen como lugares distantes, sino como presencias que todavía laten en el color, el gesto y la imaginación.

¿Qué sonidos de nuestra memoria caribeña reconocerías al detenerte frente a una pintura de Julieta Prissell?


Referencias

Diario Libre: Julieta Prissell presentará su exposición individual
Convocatoria internacional de ART GABANGI 2026 en Tu Puerto Social RD
Guía de vacaciones de la República Dominicana (PDF oficial)
Brochure oficial de experiencias en Punta Cana (PDF)
Artículo sobre la escena artística en Bávaro en Bávaro Digital


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