Más del 90 % de quienes trabajan en hoteles en República Dominicana son dominicanos, y ese dato ayuda a entender por qué el turismo no solo mueve divisas: también sostiene familias, forma carreras y dinamiza comunidades enteras. En un país donde la hotelería y los servicios vinculados al viaje se han convertido en una de las grandes columnas de la economía, la discusión sobre empleo turístico tiene un matiz profundamente nacional: el protagonista principal es, sobre todo, el trabajador dominicano. Según Aguie Lendor, vicepresidenta ejecutiva de Asonahores, la industria hotelera está ocupada mayoritariamente por personal local en todos los niveles, desde puestos operativos hasta cargos gerenciales.
El turismo como gran motor de empleo
El turismo dominicano se ha consolidado como una actividad de enorme peso económico. El Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes describió al sector como una columna vertebral del tejido productivo nacional, con una participación de 10 de cada 100 pesos del PIB y una aportación del 6.5 % de los empleos formales, además de ser la principal fuente de generación de divisas del país.
A esa base se suman cifras más recientes de alcance internacional. El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) proyectó que en 2025 el sector turístico dominicano podría aportar más de US$21 mil millones al PIB y sostener casi 893 mil empleos, equivalentes al 17.9 % de la fuerza laboral nacional. Esa escala explica por qué el turismo se observa ya no como una actividad aislada, sino como un ecosistema que arrastra transporte, comercio, construcción, agricultura y servicios profesionales.
Dominicanos en el corazón de los hoteles
La afirmación de que más del 90 % del personal hotelero es dominicano no es menor, porque desmonta la idea de que la expansión turística desplaza al trabajador local. Por el contrario, Asonahores sostiene que los nacionales ocupan posiciones en todas las áreas de la industria, lo que incluye tareas técnicas, operativas y administrativas.
📊 Dato clave: el sector turístico dominicano generó más de 800 mil empleos entre directos, indirectos e inducidos, según datos de Asonahores.
Esa red laboral se conecta con la economía real de cada destino. Cuando un hotel abre más habitaciones o aumenta su ocupación, se activan de inmediato la cocina, el mantenimiento, el transporte, el abastecimiento de alimentos, la lavandería, la jardinería y los servicios de excursiones. Por eso, un empleo turístico rara vez termina en la puerta del hotel: suele extenderse por toda la zona.
Seguridad social y formalización
Uno de los aspectos más importantes del relato turístico dominicano es su impacto sobre la formalidad laboral. Lendor indicó que el sector incrementó en alrededor de 18 % sus pagos a la Seguridad Social durante el último año, hasta acercarse a RD$11 mil millones, según informes de Asonahores. Esa cifra importa porque la formalización no solo beneficia al trabajador con cobertura y respaldo, sino que también fortalece el sistema de protección social y la capacidad fiscal del Estado.
El turismo, además, se ha destacado históricamente por su capacidad de generar divisas y arrastre productivo. El Ministerio de Turismo recordó que la industria hotelera y de servicios asociados impulsa agricultura, industria, transporte, mipymes y actividades de abastecimiento en múltiples provincias turísticas. En otras palabras, cada empleo formal en un complejo turístico puede traducirse en más ventas, más producción y más cotizaciones alrededor.
Lo que compran los hoteles, lo gana la economía local
La derrama económica del turismo no se limita al salario de sus empleados. También alcanza a los suplidores locales, que encuentran en la hotelería un cliente estable y de gran volumen. Asonahores señaló que durante 2025 el sector habría generado alrededor de RD$220 mil millones en compras locales y derrama económica, con beneficios para restaurantes, taxistas, guías turísticos y otros negocios vinculados, de acuerdo con su informe de empleo.
Esa lógica de encadenamiento está en el centro del valor económico del turismo dominicano. El entonces presidente de Asonahores, Juan Bancalari, explicó que la hotelería adquirió en el mercado local más de RD$139 mil millones solo en 2022, una muestra del peso de los proveedores nacionales dentro del circuito turístico, según un reportaje de El Día. Cuando un hotel compra vegetales, carnes, panes, bebidas, productos de limpieza o servicios de mantenimiento, parte del ingreso turístico se queda en el país y se redistribuye entre productores y trabajadores dominicanos.
Restaurantes, taxistas y guías: el turismo que se siente en la calle
El efecto multiplicador del turismo se nota con especial claridad en los destinos donde conviven hoteles, excursiones, comercio y ocio. Los restaurantes reciben comensales impulsados por la afluencia turística; los taxistas obtienen viajes constantes hacia aeropuertos, playas y centros de entretenimiento; los guías convierten la historia y la cultura dominicana en experiencia; y los pequeños comercios venden más productos y servicios.
Ese movimiento no es accesorio: forma parte del modelo. El Ministerio de Turismo ha insistido en que el sector no opera solo, sino mediante una red de vínculos que compromete a la agricultura, el transporte, la industria y el comercio. Así, la estadía de un visitante puede terminar beneficiando a decenas de dominicanos que nunca aparecen en la portada de un hotel, pero sí en la economía cotidiana de su comunidad.
Una demanda laboral que sigue abierta
Asonahores también aseguró que existe una demanda constante de nuevos trabajadores y que dispone de una bolsa de empleo para conectar candidatos con establecimientos turísticos. Entre los perfiles más requeridos mencionó electricistas, plomeros y otros trabajadores técnicos, como se detalla en su reporte de empleabilidad.
Ese dato es relevante porque muestra que la industria no solo necesita personal de recepción o servicio al cliente. También requiere oficios y capacidades técnicas que sostienen la operación diaria de un hotel: electricidad, refrigeración, plomería, mantenimiento preventivo, cocina especializada, logística y soporte. En un momento en que la formación técnica gana valor en todo el país, el turismo aparece como una de las puertas laborales más concretas para jóvenes y adultos con preparación práctica.
Orgullo nacional y desarrollo sostenible
Hay una razón por la que el debate sobre turismo despierta tanto interés en la República Dominicana: se trata de una industria donde el talento local no es un complemento, sino la base del sistema. Si más del 90 % del personal hotelero es dominicano, si los hoteles compran la mayoría de lo que consumen en el mercado local y si cientos de miles de empleos dependen de esa cadena, entonces el turismo no puede leerse solo como una actividad de visitantes, sino como una plataforma de desarrollo nacional.
La fuerza del sector reside precisamente en su capacidad para transformar la llegada de turistas en empleo, compras, cotizaciones, servicios y oportunidades para distintos niveles de la economía. Por eso, en el caso dominicano, hablar de turismo es hablar también de oficio, movilidad social, empresa local y orgullo profesional. Es una industria donde el país no solo recibe al mundo: también se reconoce a sí mismo en el trabajo de sus propios ciudadanos.
¿Qué nuevas oportunidades podrían abrirse si la formación técnica dominicana siguiera alineándose con la demanda real de la hotelería y los servicios turísticos?
Referencias
La Industria del Turismo: prosperidad, inclusión y sostenibilidad (Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes)
El sector turístico de República Dominicana aportaría 21 mil millones de dólares a la economía (WTTC)
El empleo turístico en República Dominicana (Asonahores / Arecoa)
Turismo en RD crece y se fortalece como mayor motor de la economía (Ministerio de Turismo)
Cómo impulsa el turismo a la economía dominicana (El Día)
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