En Centroamérica y el Caribe, una pregunta hecha a tiempo puede evitar un error, una complicación y hasta un gasto innecesario. Con motivo del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, Fedefarma llama a convertir la conversación entre pacientes, médicos, cuidadores y farmacéuticos en una herramienta cotidiana para proteger la salud y lograr que cada tratamiento cumpla su propósito.
La seguridad también se construye desde el hogar
La seguridad del paciente no depende únicamente del diagnóstico o de la receta. También involucra la forma en que se comprende, adquiere, conserva y utiliza un medicamento. Una dosis omitida, una combinación no informada o un producto almacenado bajo condiciones inadecuadas puede reducir la efectividad del tratamiento y aumentar los riesgos.
La Organización Mundial de la Salud dedica el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026 a la atención segura de las enfermedades no transmisibles, bajo el lema “¡Atención segura para toda la vida!”. La campaña subraya que las personas con enfermedades crónicas pueden enfrentar riesgos durante todo el proceso asistencial: prevención, diagnóstico, tratamiento, seguimiento y autocuidado, de acuerdo con la agenda oficial de la OMS para el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026.
Para quienes viven con hipertensión, diabetes, asma, enfermedades cardiovasculares u otras condiciones que requieren medicación prolongada, la seguridad exige continuidad y coordinación. El paciente debe conocer sus medicamentos, mantener actualizada su información médica, identificar señales de alerta y confirmar qué hacer durante cambios de médico, referimientos o altas hospitalarias.
📊 Enfoque mundial para 2026: la campaña de la OMS aborda la atención segura de las enfermedades no transmisibles, que representan el 74 % de las muertes a escala global, según la organización.
La República Dominicana forma parte de este esfuerzo regional como nación caribeña y como escenario donde la educación sanitaria puede contribuir a prevenir daños evitables. La participación activa del paciente no sustituye la responsabilidad de los profesionales ni de las instituciones; la complementa mediante una comunicación más clara y decisiones mejor informadas.
El llamado de Fedefarma a preguntar sin temor
La Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos, conocida como Fedefarma, agrupa a compañías farmacéuticas de investigación y desarrollo que comercializan productos en América Central y el Caribe. Según la información institucional difundida por la organización, su trabajo incluye promover el acceso a medicamentos innovadores y de calidad, la sostenibilidad de los sistemas sanitarios, la libre competencia y el respeto a la propiedad intelectual dentro de estándares éticos.
En el marco de su 46 aniversario, Fedefarma coloca al paciente en el centro de una conversación que con frecuencia queda relegada: la importancia de preguntar antes de salir de una consulta o de una farmacia. Fernando Vizquerra, director ejecutivo de la federación, sostuvo que aclarar las dudas sobre un tratamiento puede prevenir contratiempos de salud y costos adicionales para los sistemas sanitarios.
La propuesta coincide con las recomendaciones de la OMS para la seguridad del paciente en 2026: conocer la condición médica y sus riesgos, conservar un registro confiable de síntomas, resultados, medicamentos y citas, y mantenerse atento durante los momentos de transición entre profesionales o servicios de salud.
El doctor Andrés Rojas, director médico de AstraZeneca, destacó que el paciente informado debe saber cómo funciona su tratamiento, cómo administrarlo, durante cuánto tiempo utilizarlo, cuándo esperar mejoría y qué hacer ante síntomas o eventos adversos. La doctora Verónica Hernández, directora médica de Merck para Centroamérica y el Caribe, añadió que preguntar es tanto un derecho como una responsabilidad de quien recibe atención.
En la práctica, una conversación segura puede comenzar con preguntas sencillas: “¿Para qué sirve este medicamento?”, “¿Cómo debo tomarlo?”, “¿Qué ocurre si olvido una dosis?” y “¿Qué síntomas requieren atención inmediata?”. Anotar las respuestas —especialmente cuando el paciente depende de un cuidador— ayuda a reducir confusiones.
Los errores más frecuentes con los medicamentos
Los errores no siempre ocurren por falta de interés. A veces surgen por prisa, información incompleta, dificultades para leer las instrucciones o la costumbre de repetir tratamientos que funcionaron en otra ocasión. Sin embargo, reconocerlos permite prevenirlos.
Entre las prácticas de riesgo señaladas por los especialistas consultados por Fedefarma se encuentran:
- Suspender el tratamiento antes de tiempo: sentirse mejor no siempre significa que la condición esté resuelta. La duración debe confirmarse con el profesional que indicó el medicamento.
- Omitir dosis: olvidar tomas puede alterar la respuesta esperada, particularmente en tratamientos de uso continuo.
- Automedicarse: emplear un medicamento sin evaluación profesional puede ocultar la causa real de los síntomas o retrasar un diagnóstico.
- Combinar fármacos, suplementos o productos naturales sin avisar: las mezclas pueden producir interacciones o modificar el efecto de un tratamiento.
- Compartir medicamentos: dos personas con síntomas parecidos pueden tener enfermedades distintas, alergias diferentes o necesidades de dosis particulares.
- Usar productos vencidos: la fecha de vencimiento debe revisarse antes de comprar o consumir cualquier medicamento.
- Conservarlos fuera de su empaque original: esto puede dificultar la identificación del producto, su fecha de expiración y sus instrucciones.
- Guardarlos en lugares calientes, húmedos o expuestos al sol: las condiciones de almacenamiento forman parte del uso correcto.
- Comprar en canales no autorizados: el origen y la conservación del producto pueden no estar garantizados.
En República Dominicana, la automedicación y la adquisición de antibióticos sin receta continúan siendo señaladas como desafíos. Un reportaje de Listín Diario sobre el uso indebido de antibióticos recogió advertencias de especialistas sobre el uso de antibióticos para gripes y resfriados, enfermedades que generalmente son causadas por virus y no mejoran con estos medicamentos.
La resistencia antimicrobiana convierte este problema en un asunto que va más allá de una decisión individual. Cuando los antibióticos se utilizan de manera innecesaria o incorrecta, se dificulta el tratamiento de determinadas infecciones y se incrementan los riesgos para la población. Por eso, un antibiótico no debe iniciarse, suspenderse ni reutilizarse sin indicación profesional.
Diez recomendaciones para un tratamiento más seguro
Estas pautas, basadas en las recomendaciones compartidas por Fedefarma y en los mensajes de seguridad de la OMS, pueden incorporarse a la rutina de cualquier paciente o cuidador:
- Pregunte para qué sirve el medicamento y cómo actúa en su enfermedad.
- Confirme la dosis, la vía de administración y el horario exacto. Si es necesario, escríbalo o use recordatorios.
- Verifique la duración del tratamiento y pregunte si debe completarlo aunque los síntomas mejoren.
- Aclare cuándo debería notar mejoría y en qué momento debe volver a consultar.
- Informe todos los medicamentos, suplementos y productos naturales que utiliza.
- No se automedique ni comparta medicamentos, aunque los síntomas parezcan similares.
- Pregunte por los posibles efectos adversos y por las medidas que debe tomar si aparecen.
- Compre únicamente en farmacias y establecimientos autorizados o mediante canales formales.
- Revise la fecha de vencimiento antes de adquirir o consumir el producto.
- Conserve el medicamento según las indicaciones, protegido del calor, la humedad y la luz solar cuando corresponda.
La OMS recomienda, además, llevar un registro actualizado de los medicamentos y de la información clínica relevante. Esta práctica resulta especialmente útil para personas mayores, pacientes con varias enfermedades y quienes consultan a diferentes especialistas.
El paciente como aliado de la mejora continua
La seguridad no termina cuando el medicamento sale del laboratorio, llega a la farmacia o es entregado en una consulta. También depende de la cadena de distribución, de las condiciones de almacenamiento y de la capacidad del sistema para aprender de los errores.
El doctor Rojas señaló que los pacientes y los profesionales deben reportar eventos adversos o situaciones relacionadas con la calidad de los productos. Informar no significa acusar automáticamente a una persona o institución: permite identificar patrones, investigar riesgos y fortalecer las medidas de prevención.
La doctora Hernández también advirtió sobre el hábito de recomendar medicamentos a familiares, amistades o vecinos. Aunque la intención sea ayudar, un tratamiento ajeno puede retrasar la búsqueda de atención, esconder una enfermedad de fondo o generar una reacción inesperada. La experiencia de una persona no determina la respuesta de otra.
En este proceso, la familia dominicana tiene un papel importante. Un cuidador puede ayudar a organizar horarios, conservar los envases, acompañar a la persona a la consulta y llevar una lista completa de productos utilizados. Pero también debe evitar modificar dosis o sustituir medicamentos por cuenta propia.Una cultura sanitaria más participativa
La seguridad del paciente requiere instituciones responsables, profesionales preparados, sistemas de vigilancia y acceso a información comprensible. También necesita ciudadanos dispuestos a participar, preguntar y comunicar cuando algo no está claro.
La campaña de la OMS para 2026 pide que las personas que viven con enfermedades no transmisibles y las comunidades participen en la identificación de riesgos y en la construcción de soluciones junto con trabajadores de la salud y autoridades. Esa visión reconoce que la experiencia cotidiana del paciente puede revelar problemas que no siempre aparecen en los registros formales.
Para la República Dominicana, asumir esta cultura representa una oportunidad de fortalecer la confianza y la calidad de la atención. Preguntar no es desafiar al médico ni desconfiar del farmacéutico; es colaborar para que las instrucciones sean correctas y puedan cumplirse.
Cada paciente puede comenzar con una acción concreta: revisar hoy sus medicamentos, confirmar sus horarios, separar los productos vencidos para desecharlos de manera segura y preparar una lista para su próxima consulta. La prevención también se construye con esos gestos sencillos.
Cuando una persona entiende su tratamiento, reconoce sus señales de alerta y comunica cualquier cambio, participa activamente en su cuidado. En Centroamérica y el Caribe, y de manera especial en la comunidad dominicana, esa participación ayuda a convertir la educación sanitaria en una herramienta de protección colectiva.
Referencias
Campaña de la OMS para el Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026
Resumen oficial del Día Mundial de la Seguridad del Paciente 2026 (OMS)
Guía de autocuidado y seguridad del paciente (ARAPF)
Advertencias sobre el uso de antibióticos en República Dominicana (Listín Diario)
Iniciativas de la OMS para la seguridad del paciente en la atención sanitaria
__
LTDMA es un portal dominicano y archivo histórico vivo donde recopilamos contenido evergreen que documenta todo lo que define a Quisqueya: su historia, cultura, música, progreso, belleza, logros y también todos los retos que forjan su carácter. Sin agenda política. Solo el propósito de preservar, para las generaciones presentes y futuras, el mejor registro de su hermosa identidad.
