Hospital de la Dignidad: El legado de Cruz Jiminián para los pacientes terminales en RD

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En Manoguayabo, una obra de bloques y columnas empieza a convertir en realidad una preocupación que el doctor Félix Antonio Cruz Jiminián arrastra desde hace más de dos décadas: que ningún dominicano enfrente la etapa final de una enfermedad en medio del dolor, el abandono y la pobreza. El Hospital de la Dignidad nace con una idea sencilla y profunda: cuando la medicina ya no puede curar, todavía puede aliviar, acompañar y cuidar.

Un proyecto nacido de la realidad de los más vulnerables

El primer picazo del hospital fue dado el 4 de septiembre en el sector Bienvenido, en Manoguayabo, Santo Domingo Oeste. La iniciativa está dirigida a personas con enfermedades terminales y escasos recursos económicos, especialmente pacientes que requieren atención paliativa durante sus últimos días.

La motivación del doctor Cruz Jiminián proviene, según ha relatado, de las visitas que realiza a comunidades empobrecidas. En esos recorridos ha encontrado pacientes con cáncer y otras enfermedades graves recluidos en viviendas precarias, sin medicamentos suficientes para controlar el dolor, sin oxígeno y sin asistencia médica permanente.

Uno de los casos que más lo impactó fue el de un niño con un tumor cerebral cuyos padres, ambos de avanzada edad, buscaban ayuda mientras el menor sufría. Aquella experiencia reforzó en el médico la convicción de que las familias pobres necesitaban un lugar especializado para recibir cuidados que muchas veces no podían pagar.

“Los pobres no mueren con dignidad”, expresó Cruz Jiminián al explicar el origen del proyecto, según el reportaje publicado en La Tierra de Mis Amores. La frase no pretende describir una condición inevitable, sino denunciar una desigualdad: el lugar donde una persona enfrenta la muerte todavía depende, con demasiada frecuencia, de los recursos disponibles para su familia.

El médico que convirtió la solidaridad en una forma de ejercer

Félix Antonio Cruz Jiminián nació en Jarabacoa en 1951 y se graduó de doctor en Medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo en 1980, de acuerdo con la información biográfica recogida en Wikipedia sobre su trayectoria. Antes de dedicarse por completo a la medicina, ingresó al Seminario Santo Tomás de Aquino con la intención de formarse como sacerdote.

Su vida profesional quedó vinculada a Cristo Rey, donde levantó una clínica que con el tiempo se convirtió en una referencia de asistencia médica y social para personas de bajos ingresos. La labor de la Clínica y la Fundación Cruz Jiminián ha incluido programas de salud, operativos quirúrgicos, vacunación, odontología, alimentación y apoyo a pacientes con distintas condiciones médicas.

La trayectoria del galeno también ha estado marcada por una concepción de la medicina que combina el diagnóstico y el tratamiento con la responsabilidad social. Una reseña de sus inicios en el diario Hoy describe sus inicios en un modesto consultorio de madera y cartón en Cristo Rey y la posterior expansión de su trabajo asistencial.

El Hospital de la Dignidad representa ahora una nueva etapa de esa vocación. No será un centro concebido para prolongar tratamientos curativos cuando la enfermedad ya no responde, sino un espacio dedicado a controlar síntomas, proteger la intimidad del paciente y permitir que la familia acompañe el proceso con apoyo profesional.

Una primera etapa con 30 habitaciones

La fase inicial contempla 30 habitaciones independientes, construidas con características similares a pequeñas cabañas. Cada una tendría entre 19 y 20 metros cuadrados, baño propio y espacio suficiente para el paciente y los familiares que deseen permanecer a su lado.

El diseño incluye también varias áreas esenciales para el funcionamiento del centro:

La inversión estimada inicialmente para esta etapa fue de RD$32 millones, con la posibilidad de ampliar el complejo hasta unas 200 habitaciones. El proyecto contempla estancias de hasta 30 días y el ingreso de pacientes mediante referimientos hospitalarios, con la participación de médicos especializados en cuidados paliativos.

La información más reciente difundida por Noticias SIN señala que la inversión acumulada ya supera los RD$100 millones y que la obra avanza por etapas. Esa cifra es superior a la estimación anunciada para la fase inicial, lo que refleja la ampliación del proyecto y de sus necesidades de construcción y equipamiento.

Cuidar cuando curar ya no es posible

Los cuidados paliativos no significan abandonar al paciente. Su propósito es aliviar el dolor y otros síntomas, atender las necesidades emocionales y espirituales, y acompañar a la familia durante la enfermedad y el duelo.

El Hospital General de la Plaza de la Salud cuenta con una unidad que ofrece atención paliativa ambulatoria, hospitalaria y domiciliaria, además de apoyo psicológico y espiritual. Ese modelo muestra que el cuidado de una persona con enfermedad avanzada requiere equipos multidisciplinarios y no únicamente consultas médicas.

En el Hospital de la Dignidad, la atención prevista incluye medicamentos para controlar el dolor, oxígeno, ayuda para la alimentación, higiene y vigilancia de enfermería. También se ha planteado ofrecer acompañamiento psicológico a los familiares durante el proceso y después del fallecimiento.

La diferencia entre permanecer en una vivienda sin condiciones adecuadas y recibir atención en un espacio preparado puede ser decisiva. Una cama limpia, un baño accesible, personal capacitado, oxígeno disponible y control del dolor no son lujos cuando una persona atraviesa sus últimos días: son componentes básicos del cuidado humano.

Un modelo apoyado por la comunidad

La construcción comenzó con aportes de donantes particulares. Entre las contribuciones mencionadas por Cruz Jiminián figura la de Felipe Ángeles, quien habría entregado inicialmente US$100,000 y luego realizó una segunda donación por el mismo monto.

El médico ha reconocido que todavía se necesitan recursos para completar la construcción y adquirir los equipos. Por eso propuso un esquema de apadrinamiento de habitaciones, con una contribución mensual estimada en RD$20,000 por espacio.

El planteamiento busca que el hospital no dependa de una sola fuente de financiamiento. La sostenibilidad requerirá donaciones individuales, apoyo institucional, personal sanitario, alimentos, medicamentos y voluntariado. Cruz Jiminián también ha señalado la expectativa de que el Gobierno contribuya con el nombramiento del personal de salud y que los Comedores Económicos continúen apoyando la alimentación.

La propuesta incluye además la colaboración con instituciones cercanas. La Fundación La Merced, ubicada frente al proyecto, facilitaría el acceso a especialistas y estudios diagnósticos como radiografías, ecografías y tomografías cuando sean necesarios. También se ha informado sobre el apoyo de una organización estadounidense que enviaría materiales para las instalaciones.

Una necesidad que trasciende a un solo hospital

La creación del Hospital de la Dignidad ocurre en un país donde los servicios paliativos todavía están distribuidos de manera limitada. Un atlas regional de cuidados paliativos identificó en República Dominicana una residencia tipo hospicio y tres servicios o unidades hospitalarias de cuidados paliativos en centros de tercer nivel, según el informe publicado por la Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos.

Desde entonces han surgido nuevas iniciativas, entre ellas servicios hospitalarios y atención paliativa domiciliaria. Sin embargo, la necesidad de ampliar la cobertura sigue vinculada a una realidad concreta: muchas familias deben cuidar en casa a parientes con enfermedades avanzadas sin contar con equipos, medicamentos o preparación suficiente.

La propuesta de Manoguayabo puede contribuir a llenar parte de ese vacío, siempre que logre completar su infraestructura, asegurar personal especializado y establecer criterios transparentes de admisión. La atención a pacientes terminales requiere continuidad y planificación; no basta con inaugurar un edificio.

También será importante definir con claridad los protocolos médicos, la coordinación con hospitales, la participación de las familias y los mecanismos de supervisión. La dignidad debe expresarse tanto en el diseño físico del lugar como en la calidad de cada decisión clínica y humana.

El significado de acompañar

En la cultura dominicana, cuidar a un enfermo suele ser una responsabilidad familiar intensa. Hijos, madres, hermanos y vecinos se organizan para conseguir medicamentos, transportar al paciente o buscar ayuda económica. Pero cuando la enfermedad avanza, el esfuerzo afectivo no siempre puede compensar la falta de recursos especializados.

El Hospital de la Dignidad propone que el cuidado del paciente terminal sea asumido como una responsabilidad compartida entre la familia, los profesionales de la salud, las instituciones públicas, las organizaciones sociales y la comunidad.

La iniciativa también plantea una reflexión sobre el valor de la vida en sus momentos más frágiles. Aliviar el dolor, preservar la higiene, respetar la privacidad y permitir la compañía de los seres queridos son acciones que reconocen al paciente como persona hasta el final.

Si la primera etapa concluye conforme a lo previsto, el centro podría convertirse en una pieza importante de la red dominicana de cuidados paliativos. Más allá de sus habitaciones y equipos, su legado dependerá de que consiga demostrar que la solidaridad puede organizarse, financiarse y mantenerse con responsabilidad.

Para Cruz Jiminián, el proyecto representa una idea concebida hace 21 años. Para las familias que no pueden pagar atención especializada, puede significar algo más inmediato: la posibilidad de que un ser querido no tenga que enfrentar sus últimos días en soledad ni bajo un sufrimiento evitable. En una sociedad que aspira a ser más justa, esa posibilidad merece ser defendida como una expresión concreta de humanidad dominicana.

¿Qué aporte podría hacer cada comunidad para que ningún paciente terminal dominicano vuelva a enfrentar sus últimos días sin alivio ni compañía?


Referencias

El Dr. Cruz Jiminián da primer picazo para el Hospital de la Dignidad (Ensegundos.do)

Biografía de Félix Cruz Jiminián (Wikipedia)

El médico que convirtió a Cristo Rey (Hoy)

Construyen hospital para pacientes terminales con inversión superior a RD$100 millones (Noticias SIN)

Atlas de cuidados paliativos en República Dominicana (Asociación Latinoamericana de Cuidados Paliativos)


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