El eco de las campanas en Cabirma Arriba ya no sólo llama a misa: convoca a defensa del agua. En la Cordillera Septentrional, al norte de la República Dominicana, un informe científico de alto nivel ha puesto por escrito lo que las comunidades vienen gritando en las calles: este macizo no es lugar para minería metálica, sino una reserva estratégica de vida.
Un informe que pone el agua primero
El documento fue elaborado por especialistas de la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y la Comisión de Ciencias Naturales y Medio Ambiente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, dos de las instancias científicas más respetadas del país. En sus 44 páginas, los expertos recomiendan la anulación, rechazo o suspensión de las concesiones mineras en sectores de la Cordillera Septentrional, basándose en criterios estrictamente técnicos y ambientales.
El eje de la recomendación es claro: las áreas evaluadas coinciden con zonas de recarga hídrica, nacimientos de ríos, acuíferos, corredores biológicos y ecosistemas de alta sensibilidad ambiental. Cualquier actividad minera allí, concluyen, podría afectar fuentes de agua usadas por comunidades, sistemas de riego, actividades agrícolas y ecosistemas aguas abajo, con riesgos que no se limitan al área específica de la concesión.
Las concesiones analizadas
El informe estudia tres casos concretos:
- Cobre El Hoyazo II
- Lluvia de Oro
- La solicitud Monte Hoyazo
Estas concesiones se ubican entre las provincias Santiago y Puerto Plata, en un sistema territorial conectado por cuencas hidrográficas, áreas de recarga y corredores ecológicos que sostienen la seguridad hídrica regional. Según una reseña previa difundida por Insaproma, estas tres concesiones fueron autorizadas por el Ministerio de Energía y Minas para exploración en zonas de alta sensibilidad ecológica, generando preocupación en sectores científicos y sociales por su posible expansión futura hacia explotación a gran escala, tal como informó Insaproma.
Los autores del informe advierten que evaluar estos proyectos sólo en función de si caen dentro o fuera de un área protegida es técnicamente insuficiente. Lo relevante, insisten, es la conectividad ecológica y el comportamiento de las cuencas, es decir, cómo una intervención en un punto específico afecta el flujo de agua y la integridad de ecosistemas y comunidades mucho más allá de los límites de la concesión.
Cordillera Septentrional: fábrica de agua y vida
La Cordillera Septentrional no es sólo una fila de montañas visibles desde el Cibao; es una reserva hídrica clave, un verdadero laboratorio natural donde se forma, circula y se purifica el agua que sostiene ciudades, campos y ecosistemas del norte del país.
El informe destaca que en esta cordillera nacen importantes ríos y existe una compleja red de acuíferos, incluidos sistemas kársticos —formaciones de roca caliza con fracturas, cuevas y conductos naturales— que permiten el movimiento subterráneo del agua. Esa condición hace al territorio especialmente vulnerable: cualquier contaminación en superficie puede filtrarse con rapidez hacia el subsuelo y difundirse por largas distancias, afectando pozos, manantiales y sistemas de abastecimiento.
Especialistas de la Sociedad Ecológica del Cibao (SOECI) han insistido en que la Cordillera Septentrional alimenta ríos como el Yásica, Jacagua, Quinigua y Bajabonico y contribuye al equilibrio térmico y de lluvias en el valle del Cibao y en la Cordillera Central, procesando los vientos húmedos que vienen del Atlántico, como ha explicado el presidente de SOECI, Roberto Martínez, en declaraciones recogidas por La Información.
📊 Dato clave: La Cordillera Septentrional es considerada por organizaciones como SOECI una de las zonas ecológicas más frágiles y estratégicas de la República Dominicana por su rol en cuencas hidrográficas y bosques nublados esenciales para la llamada “lluvia horizontal”, según reportó La Información.
En términos prácticos, esto significa que cualquier error allí no se queda en la montaña: baja por los ríos, llega a los sistemas de riego, impacta la producción agrícola y se traduce en menos agua potable y más vulnerabilidad para miles de familias.
Biodiversidad y ecosistemas en riesgo
Más allá del agua, la Cordillera Septentrional es refugio de una extraordinaria biodiversidad, con especies endémicas —que sólo existen en nuestro país— y ecosistemas de montaña que dependen de condiciones muy delicadas de temperatura, humedad y cobertura forestal.
La SOECI ha advertido que una intervención minera podría alterar la temperatura local, reducir las lluvias, degradar ecosistemas y generar pasivos ambientales irreversibles, particularmente en zonas de bosques nublados, donde la vegetación captura humedad de las nubes y la transforma en agua que alimenta ríos y suelos. Esta advertencia fue difundida públicamente por la organización a través de reportes reseñados por el medio digital La Información.
El informe de la UASD y la Academia coincide en la preocupación: subraya la importancia de proteger la biodiversidad, las actividades productivas locales y los servicios ecosistémicos —como la regulación del clima, la retención de suelos y la provisión de agua limpia— que sostienen la vida cotidiana de las comunidades rurales.
Protestas desde las comunidades: Nino Ramos al frente
Mientras los científicos elaboraban su informe, las comunidades de la Cordillera Septentrional vivían su propia “investigación” a pie de monte: vigilias nocturnas, marchas, concentraciones y asambleas para explicar, una y otra vez, que sin agua no hay futuro.
Desde enero, sacerdotes, organizaciones comunitarias, ambientalistas y productores agrícolas han protagonizado movilizaciones en rechazo a los proyectos de exploración minera en la cordillera. Al frente, una figura se ha vuelto emblemática: el sacerdote Ramón “Nino” Ramos, párroco conocido en la zona por su cercanía con campesinos y juntas de vecinos, quien ha asumido la defensa de la cordillera como una responsabilidad pastoral y ciudadana.
Medios nacionales han documentado marchas en Santiago contra la minería en la Cordillera Septentrional, donde los participantes denuncian los riesgos para las fuentes de agua, los bosques y la biodiversidad, como registró una crónica de Diario 55. En esas actividades, se insiste en que la concesión Cobre El Hoyazo II afecta comunidades como Cabirma Abajo, Cabirma al Medio y Cabirma Arriba, cuya vida diaria depende directamente de las aguas que nacen en la montaña, tal como han señalado líderes locales en declaraciones difundidas por organizaciones locales en redes sociales.
En las protestas, las consignas no son abstractas: hablan de tanques de agua que se quedarían vacíos, de cultivos que no se podrían regar, de niños que caminan largos trayectos hacia la escuela y beberían agua menos segura si la montaña se contamina. Es un conflicto técnico, sí, pero también profundamente humano.
La batalla en los tribunales: sentencia que paraliza la exploración
La lucha llegó al plano judicial y produjo un hito importante. El 5 de junio, la Presidencia de la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Santiago emitió una sentencia ordenando la paralización inmediata de los trabajos de exploración del proyecto Cobre El Hoyazo II, acogiendo una acción de amparo interpuesta por organizaciones ambientales, comunitarias y ciudadanos.
Esta decisión dispone la suspensión de los trabajos autorizados por el Ministerio de Energía y Minas y ordena a las autoridades supervisar el cumplimiento de la medida mientras se conoce el fondo del proceso. Entre los accionantes figura el sacerdote Ramón “Nino” Ramos, junto a representantes de organizaciones comunitarias y ambientales que se oponen a la minería metálica en la zona.
La sentencia fue destacada por medios nacionales que cubren asuntos judiciales y ambientales. Un resumen audiovisual de la decisión, difundido por Listín Diario e replicado en plataformas de video, informó que el tribunal ordenó la paralización de todos los trabajos de exploración minera en el proyecto “Cobre El Hoyazo II” ubicado en la Cordillera Septentrional, en respuesta a la acción de amparo interpuesta por los comunitarios, según se aprecia en el material publicado por Listín Diario en Dailymotion.
Desde el gobierno, el Ministerio de Energía y Minas ha aclarado que la concesión en cuestión es exclusivamente de exploración, que no se han registrado hallazgos de importancia ni existe un plan de explotación minera en la cordillera, y que las actividades realizadas han sido pruebas geofísicas y estudios técnicos dentro del marco legal, según comunicó la institución en una nota oficial. No obstante, para las comunidades y los científicos, el riesgo radica precisamente en abrir la puerta a un uso extractivo futuro en un territorio que consideran incompatible con minería metálica.
Seguridad hídrica y identidad comunitaria
Detrás del lenguaje técnico del informe y de las resoluciones judiciales, hay una realidad sencilla: la seguridad hídrica del norte del país depende en buena medida de que la Cordillera Septentrional se mantenga sana, boscosa y libre de actividades que puedan alterar sus delicados equilibrios.
Las comunidades que viven en la falda de la cordillera no hablan de “servicios ecosistémicos”, pero los viven a diario. El agua que llega a sus casas, los cultivos de café, cacao, plátano, las pequeñas ganaderías, dependen de lluvias más o menos regulares, de ríos limpios y de suelos que no se deslaven con la primera tormenta fuerte.
En las movilizaciones, campesinos y líderes comunitarios han explicado que lo que está en juego no es sólo un paisaje bonito, sino el modo de vida rural y la posibilidad de que las futuras generaciones sigan encontrando agua en las mismas fuentes que alimentaron a sus abuelos. Movimientos como Unidos Somos Más y Tiempo Verde han llevado el tema a la justicia y han pedido evaluaciones científicas amplias sobre las consecuencias ambientales de la explotación minera en la cordillera, como se recoge en un reportaje de Diario Libre.
💡 ¿Sabías que? Existen iniciativas legislativas y ciudadanas que plantean declarar la Cordillera Septentrional como territorio libre de minería metálica, reflejando un consenso creciente sobre su valor ambiental y social, según contenidos divulgados por CDN 37.
Recomendaciones científicas para un manejo responsable del territorio
El informe de la UASD y la Academia de Ciencias no se limita a decir “no” a la minería; propone una ruta rigurosa para cualquier evaluación futura de actividades en la cordillera. Entre sus recomendaciones destacan:
- Realizar estudios hidrogeológicos detallados, que permitan entender mejor el comportamiento de los acuíferos y las áreas de recarga.
- Implementar monitoreo sistemático de la calidad del agua, para detectar tempranamente cualquier señal de contaminación.
- Elaborar inventarios de manantiales y captaciones, identificando qué comunidades dependen de cada fuente.
- Desarrollar evaluaciones de biodiversidad, para mapear especies y ecosistemas vulnerables.
- Ejecutar análisis de riesgo geológico, particularmente en zonas de fallas de suelo y procesos kársticos.
- Publicar íntegramente los expedientes mineros y ambientales relacionados con las concesiones estudiadas, garantizando transparencia.
- Realizar una Evaluación Ambiental Estratégica para toda la Cordillera Septentrional antes de aprobar nuevas solicitudes o reactivar proyectos extractivos.
De fondo, los especialistas plantean que toda decisión sobre el futuro de estas concesiones debe priorizar la protección del agua, las cuencas, la biodiversidad, las actividades productivas locales y los servicios ecosistémicos que sostienen a las comunidades. En otras palabras, que la vara para medir cualquier proyecto en la cordillera sea el bienestar de la gente y la salud de los ríos, no sólo la rentabilidad económica.
Un orgullo que nace de defender lo nuestro
Para quienes viven lejos de la cordillera, el conflicto puede parecer técnico o lejano. Pero lo que está en discusión en la Cordillera Septentrional toca fibras hondas de la identidad dominicana: la relación con el monte, el valor del agua, la idea de que el progreso no puede construirse a costa de sacrificar territorios que son, a la vez, hogar y herencia.
Las protestas encabezadas por el padre Nino Ramos, las acciones de organizaciones ambientales y comunitarias, el informe de la UASD y la Academia de Ciencias, y la sentencia judicial que paraliza la exploración en Cobre El Hoyazo II, forman parte de una misma historia: la de un país que empieza a reconocerse en sus montañas, sus ríos y sus bosques como un patrimonio no negociable.
Cada vez que una comunidad de la cordillera se levanta para defender sus fuentes de agua, envía un mensaje al resto del país: proteger estos territorios no es sólo una lucha local, es una inversión en la seguridad hídrica y ambiental de todo el norte dominicano. Y es, también, una afirmación de orgullo: el reconocimiento de que la riqueza de la República Dominicana no está sólo bajo tierra, en minerales, sino sobre ella, en sus aguas vivas y en la gente que las cuida.
Referencias
SOECI advierte riesgos ambientales por concesiones mineras en Cordillera Septentrional (La Información)
Ministerio de Energía y Minas aclara estatus proyecto de exploración en la Cordillera Septentrional (MEM)
Ministerio de Energía y Minas autoriza tres permisos para explorar la Cordillera Septentrional (Insaproma)
Marcha en Santiago contra minería en Cordillera Septentrional (Diario 55)
Tribunal ordena paralizar proyecto de exploración minera en la Cordillera Septentrional (Listín Diario – Dailymotion)
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