La Vega amaneció distinta esos días de mayo. Entre cafetales y montañas verdes, un grupo de universidades católicas decidió algo más que leer ponencias: pactó, de cara al país, que la formación universitaria dominicana tiene que ser también un acto de defensa del agua, de los bosques y de la vida humana que depende de ellos.
Un congreso que marca ruta desde UCATECI
El Congreso Nacional sobre Medio Ambiente, Sostenibilidad y Responsabilidad Social Universitaria (RSU) de las instituciones católicas de educación superior se celebró los días 21 y 22 de mayo de 2026 en la Universidad Católica del Cibao (UCATECI), en La Vega. El encuentro reunió a autoridades civiles y universitarias, representantes de la Iglesia, académicos, investigadores y especialistas, con un objetivo claro: repensar el papel de las universidades católicas ante la crisis ecológica que vive el país.
En las jornadas se combinaron conferencias magistrales, paneles y mesas técnicas donde se abordaron temas claves: la encíclica Laudato si’, el cambio climático, las políticas públicas ambientales, la sostenibilidad y la RSU. El congreso se inscribe en la tradición de la “ecología integral” propuesta por el papa Francisco, que conecta el cuidado del ambiente con la justicia social y la lucha contra la pobreza, como explica la propia encíclica en versiones oficialmente difundidas por el Vaticano y sintetiza la Universidad Pontificia Comillas al analizar el concepto de ecología integral y su impacto universitario.
Entre los expositores figuraron el colombiano John Fernando Escobar, rector de la Universidad Católica Sabaneta; el exministro de Medio Ambiente y exprocurador dominicano Francisco Domínguez Brito; Solhanlle Bonilla, directora de Investigación del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC); y César Vargas, presidente del Instituto de Derecho Ambiental de la República Dominicana, todos ellos actores conocidos en el debate regional sobre gobernanza ambiental y justicia climática.
Laudato si’ y los ODS: fundamento ético y agenda concreta
El corazón conceptual del congreso estuvo en el diálogo entre Laudato si’ y la Agenda 2030 de las Naciones Unidas. Laudato si’, publicada en 2015, plantea una crítica severa a la cultura del descarte y al modelo de desarrollo que degrada simultáneamente la naturaleza y la vida de los pobres, y exige una “conversión ecológica” personal e institucional, como recogen análisis teológicos y académicos sobre la encíclica difundidos por centros universitarios católicos de Europa y América Latina.
Por su parte, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU —entre ellos los dedicados al agua limpia (ODS 6), energía asequible y no contaminante (ODS 7), acción por el clima (ODS 13), vida submarina (ODS 14) y vida de ecosistemas terrestres (ODS 15)— han sido asumidos por el Estado dominicano y articulados en políticas nacionales, como reconoce el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo al destacar las iniciativas públicas y privadas premiadas por sus aportes a la Agenda 2030.
Las universidades católicas participantes en UCATECI declararon su voluntad de alinear sus planes académicos, de investigación y de gestión institucional con esos objetivos globales y con la visión humanista de Laudato si’. Eso implica, según el documento presentado, que la sostenibilidad deje de ser un “departamento” aislado para convertirse en un eje transversal de la vida universitaria.
Compromisos interuniversitarios: una agenda común para la casa común
Del congreso surgió un conjunto articulado de compromisos interuniversitarios que marcan un antes y un después en la acción conjunta de estas instituciones. Entre los puntos centrales se destacan:
- Promover una cultura ecológica integral en los procesos académicos.
- Incorporar de forma transversal la sostenibilidad en la docencia, la investigación y la gestión.
- Fortalecer la ética ambiental como dimensión explícita de la formación universitaria.
- Sensibilizar sobre cambio climático, economía circular y ciudadanía ecológica, en línea con los ODS y Laudato si’.
- Impulsar proyectos de investigación e innovación aplicados a la restauración ecológica, la gestión de residuos, la biodiversidad y los recursos hídricos.
- Transformar progresivamente los recintos en campus verdes, con políticas claras de reciclaje, ahorro energético, reducción de plásticos, protección del agua y cuidado de áreas verdes.
- Reforzar la RSU con proyectos comunitarios, educación ambiental y acciones de resiliencia climática en los territorios.
- Fortalecer una red interuniversitaria de cooperación académica y científica para desarrollar proyectos conjuntos y compartir buenas prácticas.
Este enfoque coincide con lo que la literatura especializada viene señalando: que las universidades son actores clave para la transición hacia modelos de desarrollo sostenibles, no solo por su capacidad de generar conocimiento, sino por su poder para moldear valores y comportamientos, como argumentan estudios sobre compromiso ambiental universitario publicados en repositorios académicos como Dialnet.
ADUCA: una red católica con vocación de incidencia nacional
El documento de compromisos fue presentado por la Asociación Dominicana de Universidades Católicas e Institutos Especializados Católicos de la República Dominicana (ADUCA). Esta red agrupa a la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), la Universidad Católica Tecnológica de Barahona (UCATEBA), la Universidad Católica Nordestana (UCNE), la Universidad Católica del Este (UCADE), el Instituto Especializado de Estudios Superiores Loyola, el Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda y la propia UCATECI, anfitriona del congreso.
La PUCMM, la institución más antigua del grupo, ha venido consolidándose como referencia regional en materia de sostenibilidad. En noviembre de 2024 fue reconocida como la universidad número uno en sostenibilidad en la República Dominicana y el Caribe por el QS Sustainability Rankings 2026, liderando el país en impacto social, gobernanza e impacto ambiental, según reseñó la oficina de prensa de la PUCMM al divulgar los resultados de ese ranking internacional.
📊 Reconocimiento regional: La PUCMM obtuvo en el pilar de gobernanza del QS Sustainability Rankings 2026 una puntuación de 71.1 sobre 100, una de las más altas de toda la región caribeña, de acuerdo con la nota institucional de la universidad.
Este tipo de resultados da peso a la apuesta de ADUCA: no se trata solo de declaraciones, sino de instituciones que ya muestran avances medibles en indicadores internacionales de sostenibilidad y reputación, como la presencia de la PUCMM en el ranking Merco Empresas República Dominicana 2025, donde figura entre las organizaciones con mejor desempeño ambiental del país.
De los discursos a la práctica: campus verdes y ciencia con rostro humano
Entre los acuerdos más tangibles figura la transformación progresiva de los recintos universitarios en campus verdes. En la práctica, esto implica:
- Programas de reciclaje sistemático y separación de residuos.
- Reducción del uso de plásticos de un solo uso en cafeterías y eventos.
- Medidas de eficiencia energética, incluyendo modernización de luminarias, sistemas inteligentes de climatización y, cuando sea posible, integración de energías renovables.
- Gestión responsable del agua, con campañas internas de ahorro, mejora de infraestructura y cuidado de fuentes hídricas cercanas.
- Conservación y ampliación de áreas verdes como parte de la identidad de cada campus.
La experiencia de la PUCMM ofrece un ejemplo concreto: su campus de Santiago es reconocido como un pulmón ecológico urbano con más de 950,000 metros cuadrados y cuenta con planta fotovoltaica y sistemas de eficiencia energética, según ha informado la propia universidad en comunicados sobre su plan estratégico de sostenibilidad 2023–2028. Que una universidad dominicana combine alta reputación académica con bosques, aves y paneles solares en medio de la ciudad envía un mensaje poderoso sobre el país que queremos construir.
En el campo de la investigación, el congreso acordó impulsar observatorios ambientales, proyectos de restauración ecológica y estudios sobre residuos sólidos, biodiversidad y recursos hídricos, con vocación de servicio a comunidades concretas. La PUCMM, por ejemplo, ha desarrollado proyectos en Bayahíbe para la adaptación de zonas costeras turísticas al cambio climático, integrando tecnologías digitales y analizando fenómenos como el sargazo y la protección de mamíferos endémicos, de acuerdo con sus notas de prensa sobre investigación aplicada en sostenibilidad.
Ecología integral y RSU: una responsabilidad que trasciende el aula
Las instituciones reunidas en UCATECI subrayaron que la RSU no es un programa accesorio, sino una parte esencial de la misión educativa católica. Esto se traduce en:
- Proyectos comunitarios que integren formación, servicio y defensa del territorio.
- Programas de educación ambiental dirigidos a escuelas, parroquias y organizaciones sociales.
- Acciones de resiliencia climática en comunidades vulnerables, articuladas con autoridades locales.
- Alianzas con organismos públicos y sociedad civil para incidir en políticas ambientales.
Esta visión coincide con el enfoque de “ecología integral, ODS y educación universitaria católica” que vienen trabajando diversas universidades católicas del mundo, planteando que la sostenibilidad debe permear la gobernanza, la docencia, la investigación, la transferencia de conocimiento, las compras verdes, la energía, los residuos, el agua y la movilidad, como sistematiza un documento de reflexión de la Universidad Pontificia Comillas sobre la incorporación de los ODS en la misión universitaria.
Al reafirmar la RSU como eje de su identidad, las universidades católicas dominicanas se colocan en la línea de una educación superior que entiende que formar ingenieros, maestros, contadores o abogados implica también formar ciudadanos capaces de defender ríos, manglares y barrios vulnerables a las inundaciones.
La red interuniversitaria: ciencia, fe y país trabajando juntos
Uno de los pasos estratégicos más relevantes del congreso fue el acuerdo para fortalecer una red interuniversitaria de cooperación académica y científica. Esta red buscará:
- Elaborar proyectos ambientales conjuntos entre las distintas universidades e institutos católicos.
- Compartir buenas prácticas de campus verdes, gestión de residuos, energía y agua.
- Promover iniciativas de impacto nacional en temas como adaptación al cambio climático, economía circular y educación ambiental.
- Facilitar la movilidad de estudiantes y docentes en proyectos de investigación vinculados a la sostenibilidad.
Este tipo de articulación se alinea con experiencias internacionales donde redes de universidades —públicas y privadas— han logrado amplificar su impacto en sostenibilidad, como sugieren estudios regionales sobre el rol de las instituciones de educación superior en América Latina, difundidos en repositorios como SciELO al analizar casos de Argentina y otros países.
Para la República Dominicana, país altamente vulnerable a huracanes, sequías y al aumento del nivel del mar en el Caribe, consolidar una red de conocimiento, valores y acción ecológica desde sus universidades católicas es, al mismo tiempo, una apuesta patriótica y una necesidad estratégica.
Un llamado ético a toda la sociedad dominicana
Durante la clausura del congreso, ADUCA calificó la crisis ambiental como uno de los principales desafíos éticos y sociales del presente. En coherencia con esta lectura, la asociación hizo un llamado a la sociedad dominicana en su conjunto a asumir, de manera compartida, la defensa de la casa común y la construcción de una sociedad más humana, justa y ambientalmente sostenible.
Este llamado se suma a los esfuerzos de ministerios como Economía, Planificación y Desarrollo y Administración Pública, que han reconocido a empresas e instituciones por sus aportes a los ODS en el país, demostrando que hay un tejido creciente de actores comprometidos, como resalta una nota oficial del MEPyD al entregar el premio al logro de los ODS a empresas e instituciones dominicanas.
Lo distintivo del compromiso de las universidades católicas es que apunta al largo plazo: se trata de influir en generaciones enteras de profesionales que saldrán al mercado con la convicción de que la ética ambiental no es un “extra”, sino parte esencial de su responsabilidad social.
En un país que sabe lo que es ver crecer los ríos tras un ciclón, perder cosechas por una sequía o ver playas llenas de sargazo, que nuestra juventud universitaria reciba una formación atravesada por Laudato si’, los ODS y el orgullo de cuidar esta tierra de montañas, valles y costas es también una manera de afirmar nuestra identidad dominicana.
Porque, al final, el mensaje que salió de UCATECI es sencillo y profundo: cuidar la casa común no es una moda, es una tarea de siempre. Y las universidades católicas del país han decidido que esa tarea será parte irrenunciable de su misión.
Si fueras estudiante, profesor o egresado de alguna de estas universidades, ¿qué primer cambio concreto impulsarías en tu campus para que el compromiso ecológico se note en la vida cotidiana?
Referencias
PUCMM lidera el QS Sustainability 2025 en RD y el Caribe
Ecología integral, ODS y educación universitaria católica – Universidad Pontificia Comillas
El compromiso ambiental de instituciones de educación superior (PDF) – Dialnet
El rol de las instituciones de educación superior en América Latina – SciELO Ecuador
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