La República Dominicana vive sobre un territorio donde la amenaza sísmica no es una hipótesis abstracta, sino una realidad geológica que exige vigilancia permanente, normas firmes y obras mejor ejecutadas. En ese marco, especialistas del INTEC y del sector asegurador han vuelto a colocar en primer plano la seguridad estructural como la defensa más inmediata frente a un terremoto de gran magnitud, sobre todo en un país atravesado por fallas activas y con altas brechas de supervisión constructiva, como advierte un análisis reciente sobre vulnerabilidad sísmica y también la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica.
Una alerta que nace de la geología dominicana
La preocupación principal gira en torno a la Falla Septentrional, una de las fuentes sismogénicas más importantes del norte de la isla, junto con la falla de Camú, según el Plan Nacional de Contingencia para Terremotos del COE. Diversos análisis técnicos sobre la región norte coinciden en que esta estructura representa una amenaza relevante para el Cibao y para otras zonas del país por su capacidad de generar movimientos fuertes, como también destaca el Plan Nacional de Contingencia y la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
En el panel citado por los especialistas del INTEC, la advertencia fue especialmente contundente: la falla habría acumulado décadas de energía sin una liberación mayor, y su último gran evento se remonta a 1946, un terremoto asociado además a un tsunami en Samaná, como reseña el reportaje de El Jaya. Esa referencia histórica no es menor, porque ayuda a entender que el riesgo no depende solo de la presencia de una falla, sino de cuánto tiempo ha pasado desde su último gran desahogo tectónico, como advierten tanto El Jaya como la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
📊 Dato clave: la Falla Septentrional habría pasado cerca de 80 años sin liberar energía a gran escala, según los especialistas citados en el encuentro del INTEC.
Santo Domingo, Santiago y el Cibao: el suelo importa
Uno de los aportes más relevantes del análisis técnico es que el peligro sísmico no es uniforme en todo el país. En el Gran Santo Domingo, parte del comportamiento del terreno puede amortiguar ondas en ciertas zonas, pero estudios previos también han identificado sectores de muy alta vulnerabilidad, especialmente cerca de cursos de agua y suelos blandos, como detalla un análisis de Diario Libre y la memoria geológica del Gran Santo Domingo.
En Santiago y en varias provincias del Cibao, el problema se agrava por la composición arcillosa de los suelos, que puede amplificar las ondas sísmicas y aumentar la posibilidad de daños severos en edificaciones frágiles, como advierte el informe de El Jaya y el reportaje de El Nacional. Esa combinación de amenaza geológica, expansión urbana y construcciones vulnerables convierte a la región norte en un punto crítico para cualquier política de prevención seria y para la reducción del riesgo sísmico.
La lección central: no mata el sismo, matan las estructuras
El mensaje técnico del foro fue claro: el terremoto es el detonante, pero el daño humano y material depende en gran medida de la calidad de las edificaciones, como enfatiza el panel de INTEC y sector asegurador y la visión de Onesvie. Esa idea coincide con la línea preventiva de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones, que llama a construir conforme al Reglamento Sísmico R-001 y a seguir orientaciones preventivas frente a un posible gran sismo.
El problema, según lo expuesto por expertos del INTEC, no se limita al diseño inicial. También incluye la ejecución real de las obras, la supervisión en sitio y el respeto a los planos aprobados, porque un edificio se comporta como fue construido y no como fue dibujado, como subraya el análisis de El Jaya. Esa observación es crucial en un mercado donde persisten prácticas informales y debilidad de la fiscalización, lo que puede convertir una licencia en un documento insuficiente si no existe control técnico riguroso.
Informalidad, supervisión y una deuda pendiente
La informalidad constructiva es uno de los puntos más delicados del debate sísmico dominicano. Un marco normativo puede existir, pero si no hay inspección efectiva durante el vaciado, la colocación de acero, la calidad del hormigón y la correcta ejecución estructural, el país sigue expuesto a un colapso evitable, como también advierte la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y el análisis de Acento.
En ese sentido, el llamado del INTEC y de voces técnicas afines apunta a una reforma más amplia: no basta con aprobar planos, hace falta fortalecer la supervisión pública, exigir evaluaciones estructurales en edificaciones vulnerables y elevar la cultura de cumplimiento en el sector de la construcción, como enfatiza el panel de INTEC, el análisis de Acento y el reporte de Diario Libre. La prevención, en otras palabras, debe pasar de ser un discurso a convertirse en una práctica verificable.
El aporte del monitoreo sísmico y la ciencia local
Una de las piezas más valiosas de esta discusión es que la República Dominicana ya cuenta con producción científica y herramientas de observación que permiten reducir incertidumbre. El INTEC ha desarrollado una red de monitoreo con sismómetros y estaciones de banda ancha en la región norte, y sus datos alimentan la plataforma SismicidadRD, concebida para compartir información de amenaza sísmica con la sociedad.
Ese tipo de iniciativas no solo ayudan a mapear fallas y registrar eventos. También permiten refinar estudios de microzonificación, identificar áreas de mayor susceptibilidad y orientar decisiones sobre dónde conviene reforzar, restringir o rediseñar el crecimiento urbano, como destaca el reporte de Diario Libre y la presentación sobre riesgo sísmico de OPRET. En un país pequeño y densamente poblado, la diferencia entre conocer el subsuelo y no conocerlo puede traducirse en vidas salvadas.
💡 ¿Sabías que? El COE destaca que el análisis de riesgo sísmico sirve para identificar la amenaza, la vulnerabilidad y la exposición, además de apoyar la elaboración de planes de contingencia y la reducción de muertes y pérdidas.
El frente financiero: seguros, reaseguro y subseguro
La conversación también alcanzó al sector asegurador, donde el terremoto deja de ser una posibilidad geológica para convertirse en una prueba de solvencia financiera. Los ejecutivos presentes en el panel advirtieron sobre el fenómeno del subseguro, es decir, pólizas que no cubren el valor real de reposición de un inmueble y que, ante una catástrofe, dejan al propietario con una protección insuficiente, como advierte el panel de INTEC y sector asegurador.
Ese punto es especialmente sensible porque, según la lógica del mercado asegurador, el costo de un desastre no se limita al daño físico: incluye interrupción de operaciones, pérdida de activos, reclamaciones y reconstrucción. En un entorno internacional donde el reaseguro se ha endurecido por la siniestralidad global, mejorar la calidad técnica de los edificios y de la información de ingeniería se vuelve clave para reducir incertidumbre y, con ello, presionar a la baja los costos de cobertura, como enfatiza el análisis de El Jaya.
Recomendaciones para una República Dominicana más resiliente
1. Fortalecer la fiscalización
La obra aprobada debe ser también la obra inspeccionada en campo, con controles técnicos reales y no simbólicos, como recomienda el panel de INTEC y la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica.
2. Exigir evaluación estructural en edificios vulnerables
Las estructuras antiguas, informales o sin documentación suficiente deben ser revisadas con criterios sísmicos modernos, como advierte el análisis de Acento y el reporte de Diario Libre.
3. Profundizar la microzonificación
Santo Domingo, Santiago y otras áreas densamente pobladas necesitan estudios más finos del comportamiento del suelo para orientar la planificación urbana, como subrayan tanto Diario Libre, la memoria geológica y la presentación de OPRET.
4. Mejorar la cultura de seguros
La cobertura debe corresponder al valor de reposición y no a montos insuficientes que dejan expuestos a propietarios, empresas y bancos, como enfatiza el panel de INTEC y sector asegurador.
5. Expandir el monitoreo científico
La red de observación sísmica y la divulgación pública de datos deben consolidarse como infraestructura estratégica del país, como recomienda el panel de INTEC y la presentación de OPRET.
La discusión impulsada por el INTEC y el sector asegurador deja una idea difícil de ignorar: la República Dominicana no puede evitar que la Tierra siga moviéndose, pero sí puede decidir cómo se construye, cómo se supervisa y cómo se protege financieramente su gente. La ciencia local ya está señalando el camino; ahora corresponde que el Estado, el sector privado y la ciudadanía conviertan esa advertencia en acción preventiva sostenida.
¿Estará el país dispuesto a convertir la seguridad estructural en una prioridad nacional antes de que la Falla Septentrional vuelva a hablar con fuerza?
Referencias
Los terremotos no matan, matan las estructuras: INTEC y sector asegurador urgen a priorizar la seguridad estructural ante inminente amenaza sísmica en RD
Revelan el Cibao es zona de alto riesgo sísmico
Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE)
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