La importancia de rotular la Avenida Circunvalación Norte como Avenida Luís Crouch Bogaert en Santiago

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La Circunvalación Norte atraviesa Santiago como una obra de conexión, movilidad y transformación urbana. Sin embargo, para que su nombre legal forme parte de verdad del paisaje del Cibao, hace falta que la vía sea rotulada de manera visible y permanente como Avenida Luis Crouch Bogaert, en reconocimiento a un hombre cuya influencia ayudó a construir instituciones decisivas para el desarrollo dominicano.

Un nombre que ya está en la ley

La denominación no depende de una iniciativa pendiente ni de una propuesta simbólica sin respaldo jurídico. La Ley 12-15, promulgada el 6 de febrero de 2015, designó con el nombre de Luis Crouch Bogaert la avenida que conecta la autopista Duarte, desde el cruce de Canabacoa, con la autopista Joaquín Balaguer, en las proximidades de Villa González, según documentó un reportaje de Acento.

La ley reconoció los aportes de Crouch Bogaert al desarrollo económico, social, educativo y cultural de Santiago y del país. El desafío actual, por tanto, no consiste en crear una nueva identidad para la vía, sino en hacer visible y cotidiana una decisión que ya fue adoptada por el Congreso Nacional.

Rotular oficialmente la avenida permitiría que residentes, conductores, estudiantes, visitantes y nuevas generaciones relacionen la infraestructura con la persona cuyo nombre lleva. Una designación que no aparece en los letreros, mapas, señalizaciones y espacios públicos corre el riesgo de permanecer confinada a los documentos oficiales.

Luis Crouch Bogaert y la construcción del Cibao moderno

Luis Crouch Bogaert nació en Guantánamo, Cuba, pero desarrolló en Santiago y en la región del Cibao buena parte de su vida pública, empresarial e institucional. Su legado estuvo vinculado a la agricultura, la educación, la organización productiva y la creación de mecanismos de cooperación entre el sector privado, la academia y las instituciones públicas.

Su figura adquiere especial relevancia porque no se limitó a dirigir empresas o promover proyectos aislados. Participó en una visión de desarrollo regional basada en la capacidad de Santiago para generar iniciativas con impacto nacional. Esa perspectiva ayudó a fortalecer una cultura de colaboración que todavía identifica a la ciudad.

En 1961, Crouch Bogaert formó parte del grupo de empresarios que creó la Asociación para el Desarrollo, Inc. —APEDI—, entidad fundada el 6 de julio de ese año con el propósito de impulsar el desarrollo económico y social de la República Dominicana. La propia asociación define su misión como la promoción de proyectos e iniciativas orientados al desarrollo sustentable desde Santiago y la región, como consta en la página institucional de APEDI.

La importancia de APEDI no está únicamente en su fecha de fundación. Su valor histórico se encuentra en haber articulado voluntades para enfrentar problemas que ninguna empresa o institución podía resolver por separado. Desde esa plataforma se promovieron iniciativas relacionadas con la educación superior, la agricultura, el financiamiento, la infraestructura, la investigación y el desarrollo regional.

Entre las instituciones vinculadas a ese proceso se encuentran la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos, el Instituto Superior de Agricultura —hoy Universidad ISA—, el Banco Popular Dominicano, la Corporación Zona Franca Industrial de Santiago, CORAASAN, el Aeropuerto Internacional del Cibao, el Plan Sierra y el Centro para el Desarrollo Agropecuario y Forestal, de acuerdo con una reseña publicada por Diario Libre.

Agricultura y educación como motores de desarrollo

El vínculo de Crouch Bogaert con la agricultura fue particularmente significativo para una región cuya economía ha dependido históricamente de la producción agropecuaria. Su participación en la creación y consolidación del Instituto Superior de Agricultura expresó una convicción clara: el desarrollo del campo requería educación técnica, investigación y formación profesional.

El Instituto Superior de Agricultura fue concebido para preparar recursos humanos capaces de responder a las necesidades productivas del país. Con el tiempo, esa institución se convirtió en la Universidad ISA, uno de los referentes dominicanos en educación agrícola y áreas relacionadas.

La apuesta tenía una dimensión que iba más allá de la capacitación laboral. Formar profesionales del agro significaba mejorar la productividad, fortalecer las comunidades rurales y crear condiciones para que la innovación llegara a las fincas, los proyectos de investigación y las políticas de desarrollo.

Por eso, recordar a Crouch Bogaert en una avenida de escala regional también permite reivindicar una idea de progreso vinculada al conocimiento. El crecimiento económico no depende únicamente de construir carreteras o levantar edificaciones; necesita instituciones educativas, investigación, planificación y ciudadanos preparados para administrar los recursos del país.

La Circunvalación Norte como infraestructura estratégica

La avenida que lleva legalmente su nombre es una de las obras viales más importantes de Santiago. La Circunvalación Norte tiene aproximadamente 26 kilómetros, cuatro carriles y estructuras destinadas a organizar los cruces y reducir la presión sobre las vías urbanas, según los datos difundidos por el Gobierno dominicano al anunciar su apertura.

Su recorrido conecta zonas de Santiago, Licey al Medio, Tamboril y Villa González. También atraviesa territorios de importancia agrícola y ambiental. Un informe técnico disponible en el sistema municipal de información señala que la vía se extiende por áreas con suelos de clases agrológicas I y II, considerados de alto valor productivo.

📊 Dato clave: la Circunvalación Norte cuenta con aproximadamente 26 kilómetros, cuatro carriles, 34 pasos a desnivel y ocho retornos direccionales, de acuerdo con documentación técnica municipal.

La magnitud de la obra obliga a mirar su entorno con una perspectiva metropolitana. No se trata simplemente de una carretera que permite desplazarse con mayor rapidez. Es una pieza de la estructura urbana de Santiago, con efectos sobre el uso del suelo, la expansión de los asentamientos, el transporte, la producción agrícola y la conservación ambiental.

Una investigación publicada por el periódico Hoy advirtió que la ausencia de un ordenamiento territorial riguroso puede favorecer la ocupación desorganizada de los bordes de la vía, afectar la seguridad vial y comprometer áreas naturales y agropecuarias.

Rotular, embellecer y proteger

El reconocimiento de Luis Crouch Bogaert debería formar parte de una intervención integral. El primer componente sería instalar señalización monumental y uniforme en los puntos principales de la avenida, con el nombre completo, información biográfica esencial y una identidad visual coherente.

El segundo consistiría en fortalecer el corredor ambiental. La arborización, la jardinería, la iluminación y la protección de los bordes no deben entenderse como adornos secundarios. Son elementos que pueden mejorar la seguridad, la imagen urbana y la relación entre la infraestructura y el territorio.

Una avenida de esta escala necesita reglas comunes para sus distintos municipios. Si cada jurisdicción decide de manera aislada sobre accesos, comercios, anuncios, construcciones y usos del suelo, el corredor puede perder funcionalidad y convertirse en una sucesión desordenada de actividades.

El ordenamiento territorial debe preservar los terrenos productivos, controlar los accesos irregulares, proteger las fuentes de agua y evitar que la presión inmobiliaria destruya los servicios ambientales del entorno. El propósito no es detener el desarrollo, sino organizarlo para que la inversión pública mantenga su valor durante décadas.

Una estatua como aula urbana

El tercer componente sería levantar una estatua de Luis Crouch Bogaert en un punto emblemático del corredor. Más que una pieza ornamental, el monumento podría convertirse en un aula urbana: un lugar donde los transeúntes conozcan quién fue, qué instituciones ayudó a impulsar y por qué su legado sigue relacionado con la identidad de Santiago.

La estatua tendría mayor sentido si estuviera acompañada por recursos de interpretación pública: una placa con información verificable, códigos de acceso digital, referencias a APEDI y una explicación sobre los vínculos entre agricultura, educación, institucionalidad y sostenibilidad.

Una obra pública de esa naturaleza también enviaría un mensaje sobre el tipo de liderazgo que la sociedad quiere recordar. No se trataría de exaltar una fortuna individual, sino de reconocer la capacidad de sembrar iniciativas que luego se transforman en instituciones útiles para miles de personas.

La memoria como responsabilidad ciudadana

Los esfuerzos para promover la denominación mostraron que la sociedad civil, el empresariado, la academia y los representantes políticos pueden coincidir en torno a una causa de interés colectivo. En ese proceso se ha destacado la participación del empresario e ingeniero Félix García Castellanos, quien impulsó la movilización de sectores santiagueros a favor del reconocimiento.

Ese antecedente merece ser preservado porque demuestra que las decisiones públicas pueden surgir de la cooperación entre distintos actores. También recuerda que una ciudad no se construye únicamente desde los gobiernos. Se construye cuando sus comunidades identifican prioridades, organizan propuestas y logran convertirlas en políticas públicas.

Hacer visible el nombre de Luis Crouch Bogaert no implica desconocer otros nombres ni borrar otras contribuciones. Significa cumplir una ley, ordenar la memoria urbana y reconocer una trayectoria vinculada a la creación de oportunidades para el Cibao.

La Avenida Luis Crouch Bogaert puede ser mucho más que una denominación en documentos oficiales. Puede convertirse en un corredor de movilidad, identidad, educación ambiental y orgullo regional; un espacio donde la infraestructura del presente recuerde las instituciones que hicieron posible buena parte del Santiago moderno.

Cuando una ciudad rotula sus avenidas con sentido histórico, no mira únicamente hacia atrás. También les explica a sus jóvenes qué valores desea conservar: trabajo, educación, cooperación, planificación y compromiso con el territorio. Santiago tiene en esa avenida una oportunidad concreta para honrar a uno de sus grandes sembradores de iniciativas.


Referencias

La arrabalización de la Circunvalación Norte amenaza la seguridad vial (Hoy)

La historia ya decidió: Luis Crouch Bogaert (Diario Libre)

Regocijo en Santiago: Presidente Medina inaugura avenida Circunvalación Norte (Presidencia de la República Dominicana)

Diputados buscan cambiar nombre de la Circunvalación Norte pese a que por ley ya fue designada Luis Crouch Bogaert (Acento)

¿Quiénes somos? (APEDI)


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