La obesidad en República Dominicana: un desafío de salud pública y avances en tratamientos

obesidad en República Dominicana

La obesidad en la República Dominicana ha dejado de ser un asunto meramente estético para convertirse en una enfermedad crónica que requiere de un abordaje integral y multifactorial. Con una gran proporción de adultos dominicanos presentando sobrepeso u obesidad, el país enfrenta uno de los desafíos de salud pública más urgentes de las últimas décadas, pero también avanza significativamente en innovaciones terapéuticas y políticas preventivas (más del 70% de los adultos).

Según datos del Ministerio de Salud Pública, la situación es particularmente crítica: entre los adultos dominicanos, una mayoría vive con estas condiciones. En el caso de los menores de edad, el panorama también es preocupante, con un porcentaje considerable de niños entre cero y cinco años presentando sobrepeso u obesidad. Entre escolares y adolescentes, la tendencia se mantiene elevada, una situación que expertos califican como alarmante (exceso de peso en escolares y adolescentes).

La perspectiva internacional y regional

La problemática dominicana refleja una tendencia global que afecta particularmente a América Latina y el Caribe. En la región, la prevalencia de sobrepeso y obesidad es alta tanto en adultos como en niños y adolescentes, lo que ha llevado a organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud a reconocer la obesidad como prioridad sanitaria global.

Para Juan Carlos Mercedes, gerente regional de la farmacéutica Novo Nordisk con amplia experiencia en el sector, la percepción sobre esta enfermedad ha transformado significativamente. "La obesidad ya ha dejado de tener la concepción de que es algo estético y ha pasado a ser claramente una enfermedad crónica que a su vez se asocia a muchísimas comorbilidades, temas cardiovasculares, temas renales, temas hepáticos", explica Mercedes (rol de Juan Carlos Mercedes en Novo Nordisk).

Un problema multifactorial

A diferencia de la creencia popular de que la obesidad es únicamente resultado de hábitos alimentarios deficientes, la evidencia científica ha demostrado que se trata de un tema multifactorial que involucra componentes genéticos, biológicos y sociales. Esta comprensión ha sido fundamental para reorientar los esfuerzos tanto de la industria farmacéutica como de las autoridades sanitarias dominicanas hacia un enfoque más comprensivo y menos estigmatizante.

El Ministerio de Salud Pública de la República Dominicana ha reconocido esta complejidad y ha implementado protocolos de manejo integral del sobrepeso y la obesidad que consideran evaluación, diagnóstico, tratamiento farmacológico, intervención nutricional y cambios en el estilo de vida. El objetivo inicial es alcanzar pérdidas de peso graduales y moderadas a través de intervenciones combinadas, incluyendo modificaciones dietéticas, incremento de actividad física y, cuando es necesario, apoyo farmacológico.

Iniciativas de prevención desde las bases

El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah Laham, ha enfatizado que la prevención debe comenzar desde las edades más tempranas. "Lo que aprendemos desde chiquitos se convierte en un patrón de alimentación que luego es difícil de cambiar", afirmó en un foro internacional sobre políticas públicas para la prevención y reducción del sobrepeso y la obesidad.

En este contexto, el gobierno ha priorizado la transformación del diseño escolar y la calidad de los almuerzos ofrecidos a los estudiantes, así como iniciativas destinadas a mejorar la calidad nutricional de los productos distribuidos en escuelas y comunidades. Asimismo, se ha impulsado la implementación del etiquetado frontal de advertencia para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas sobre sus compras.

Opciones de tratamiento disponibles

En materia farmacológica, la República Dominicana cuenta con medicamentos aprobados para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad, como el Orlistat, inhibidor de lipasa pancreática y gástrica; la Fentermina, agente liberador de norepinefrina; y el Topiramato, modulador del receptor GABA. Recientemente, se ha aprobado también el uso de Liraglutida en pacientes a partir de los doce años de edad, ampliando las posibilidades terapéuticas especialmente en población pediátrica (uso de Liraglutida en adolescentes).

Según Mercedes, la innovación farmacéutica ha evolucionado significativamente. "Vamos con la tecnología, desarrollando cada vez más dispositivos que puedan ser de más acceso. Por eso iniciamos usualmente con dispositivos inyectables, pero también va evolucionando a pastillas", comenta el ejecutivo, destacando que "la República Dominicana ha sido de las primeras en tener el producto disponible cuando la comparamos inclusive con mercados de la misma región".

Un enfoque multidisciplinario

Las autoridades sanitarias dominicanas han establecido que el manejo integral del sobrepeso y la obesidad debe ser realizado por equipos multidisciplinarios que incluyan nutricionistas, médicos, psicólogos y entrenadores físicos. Esta aproximación reconoce que la pérdida de peso exitosa no es únicamente un proceso fisiológico, sino que requiere apoyo emocional, orientación nutricional especializada y recomendaciones de actividad física personalizadas.

El Ministerio de Salud Pública ha desarrollado protocolos específicos que establecen criterios para la evaluación, diagnóstico y categorización del grado de adiposidad, así como opciones de tratamiento según las necesidades individuales. Estos protocolos están disponibles para todos los niveles de atención del sistema sanitario nacional.

El desafío del acceso y la sostenibilidad

Uno de los retos principales identificados por la coordinadora residente de las Naciones Unidas en el país es la necesidad de políticas públicas costo-efectivas basadas en evidencia científica y en la cooperación intersectorial. Según Julia Sánchez, es fundamental que exista una colaboración estrecha entre gobiernos, instituciones de salud, sector privado e industria farmacéutica.

En ese aspecto, grandes farmacéuticas han enfatizado su compromiso no solo en traer innovación al mercado, sino en trabajar directamente con la comunidad médica a través de programas de educación continua, soporte a pacientes integral y colaboraciones para asegurar mayor acceso y educación.

La integración regional y las lecciones aprendidas

La República Dominicana participa activamente en iniciativas regionales como la Red Realimenta, una plataforma que articula esfuerzos en toda América Latina y el Caribe para asegurar el derecho a una alimentación adecuada, la seguridad alimentaria y la nutrición. A través de este tipo de colaboraciones, el país accede a buenas prácticas que han demostrado impacto positivo en la reducción del exceso de peso en otras jurisdicciones.

Mensajes clave para la población dominicana

Aunque la gastronomía dominicana se caracteriza por el uso abundante de carbohidratos y frituras, los expertos enfatizan que el balance nutricional es posible. Mercedes sugiere que "si lo logran balancear entre la cantidad de carbohidratos, de proteínas y grasas, macronutrientes, pues deberían poder llevar un proceso cardiometabólico ajustado".

Sin embargo, reconocen que cada paciente es único debido a factores genéticos y biológicos individuales, por lo que la consulta médica personalizada es fundamental para recibir orientaciones adaptadas a cada caso específico.

Una visión esperanzadora hacia el futuro

Aunque la República Dominicana enfrenta cifras preocupantes de sobrepeso y obesidad, los avances registrados en los últimos años son alentadores. El país ha demostrado una capacidad notable para incorporar rápidamente innovaciones terapéuticas al mercado local, comparativamente con otras naciones de la región. Además, el fortalecimiento del diálogo interinstitucional y multisectorial ha permitido impulsar políticas públicas orientadas a la prevención desde edades tempranas.

El cambio comienza en los hogares dominicanos, donde padres y cuidadores pueden enseñar hábitos saludables desde la infancia. Con un enfoque integral que combine prevención, educación, intervención clínica oportuna y acceso a tratamientos innovadores, la República Dominicana está en condiciones de transformar el panorama actual. La clave está en reconocer que la obesidad no es un defecto individual, sino una enfermedad crónica compleja que merece la misma atención y recursos que cualquier otra condición de salud pública. Solo así, con determinación colectiva y políticas sostenibles, la nación dominicana podrá enfrentar exitosamente este desafío y garantizar una mejor calidad de vida para todas sus generaciones.


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