Legado de Amín Abel Hasbún: Líder estudiantil y revolucionario dominicano recordado por Fundación Caamaño

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Amín Abel Hasbún no fue solamente un estudiante brillante ni un dirigente político de su generación. Fue una de esas figuras cuya vida, breve y comprometida, quedó ligada a las luchas dominicanas por la autonomía universitaria, la democracia y la justicia social. A 56 años de su asesinato, la Fundación Francisco Alberto Caamaño mantiene viva su memoria como símbolo de una juventud que convirtió el conocimiento y la acción política en instrumentos de transformación nacional.

Una inteligencia puesta al servicio del país

Amín Abel Hasbún nació en Santo Domingo el 12 de octubre de 1942. Desde su etapa escolar destacó por su rendimiento académico: cursó sus estudios secundarios en el Colegio Dominicano de La Salle, donde se graduó en 1958 como bachiller en Ciencias Físicas y Matemáticas y recibió la distinción de “Alumno Eminente”, según una reseña biográfica publicada por La Nación Dominicana.

Tras completar el bachillerato, ingresó a la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Allí estudió Ingeniería Civil y obtuvo el título en 1966 con la máxima distinción académica, Summa Cum Laude. El dato resulta especialmente significativo porque su trayectoria universitaria no se desarrolló al margen de las tensiones políticas del país: mientras avanzaba en una carrera exigente, participaba activamente en las luchas estudiantiles que marcaron la vida nacional durante los años sesenta.

Su historia demuestra que la excelencia académica y el compromiso social no tenían por qué caminar separados. Para Amín Abel, la universidad no era únicamente un espacio para obtener una profesión, sino también un escenario donde se debatía el futuro de la República Dominicana.

📊 Dato clave: Amín Abel Hasbún se graduó de ingeniero civil en la UASD en 1966 con la distinción Summa Cum Laude, de acuerdo con un reportaje de El Día.

Liderazgo en la UASD y defensa de la autonomía

La Universidad Autónoma de Santo Domingo ocupó un lugar central en la vida de Amín Abel. Durante los primeros años de la década de 1960, se integró a las luchas por la autonomía universitaria y por una institución más abierta a los sectores populares. En ese período participó en el grupo estudiantil Fragua, organización cuyo nombre resumía su propósito de unir pensamiento y acción frente a la injusticia.

También desempeñó responsabilidades en la Federación de Estudiantes Dominicanos, de la que llegó a ser secretario general en varias ocasiones. Su liderazgo se desarrolló en un ambiente de movilización política, después del final de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo y en medio de las disputas sobre el rumbo democrático del país.

Un artículo de El Caribe señala que Amín Abel contribuyó a la consolidación de la Federación de Estudiantes Dominicanos, participó en Fragua y fue uno de los dirigentes fundadores del Frente Estudiantil Flavio Suero, conocido como FEFLAS.

Su actividad no se limitó a los reclamos internos de la universidad. Las demandas por autonomía, fuero universitario y democratización de la enseñanza estaban conectadas con un debate mayor: qué tipo de Estado debía construirse después de la dictadura y quiénes debían tener acceso a la educación superior.

De la militancia estudiantil a la lucha revolucionaria

La juventud de Amín Abel coincidió con una etapa de profundas convulsiones políticas. La caída del trujillismo abrió expectativas de libertad, pero también dejó instituciones frágiles, conflictos sociales y una intensa disputa entre proyectos políticos enfrentados.

En ese contexto, Amín Abel se vinculó a sectores de la izquierda dominicana y asumió tareas de organización política. Fuentes periodísticas lo identifican como dirigente del Movimiento Popular Dominicano, una organización de izquierda opuesta al régimen de Joaquín Balaguer. También se le reconoce participación en las luchas posteriores al golpe de Estado de 1963 y en la Guerra de Abril de 1965.

El tránsito desde el liderazgo universitario hacia la militancia revolucionaria no significó abandonar sus ideales académicos. Por el contrario, su formación técnica se combinó con una visión política que entendía la educación, la soberanía y la participación popular como partes de un mismo proyecto nacional.

La memoria de esos años aparece vinculada a una generación que enfrentó persecución, clandestinidad y encarcelamientos. Un recuento publicado por Acento describe su participación en las luchas estudiantiles por la autonomía universitaria y su incorporación a la actividad política de izquierda.

El régimen de los doce años y la represión

En 1966 Joaquín Balaguer asumió la Presidencia de la República, iniciando el período conocido como los “doce años”. La etapa estuvo marcada por una fuerte confrontación política y por la persecución de sectores opositores, particularmente de organizaciones revolucionarias y movimientos sociales.

Amín Abel se convirtió en uno de los dirigentes de izquierda más visibles de aquella época. Su liderazgo, su capacidad intelectual y su disposición a asumir responsabilidades lo colocaron en el centro de una disputa con los organismos represivos del Estado.

El contexto resulta indispensable para comprender su asesinato. No se trató de la muerte aislada de un profesional joven, sino de la eliminación de un dirigente político en un período en que la oposición enfrentaba riesgos permanentes. Las fuentes consultadas coinciden en que fue asesinado el 24 de septiembre de 1970, cuando tenía 27 años.

El asesinato del 24 de septiembre de 1970

Amín Abel Hasbún fue ultimado durante la madrugada del 24 de septiembre de 1970. Según la reconstrucción difundida por El Caribe, agentes del Servicio Secreto de la Policía Nacional lo asesinaron en su hogar, en presencia de su esposa, Mirna Hernández, quien estaba embarazada, y de su hijo pequeño.

El crimen ocurrió durante el segundo período presidencial de Joaquín Balaguer. La versión periodística más citada sostiene que recibió un disparo en la cabeza en la escalera de su vivienda, ubicada en la calle Francisco Henríquez y Carvajal, en Santo Domingo.

La fecha quedó grabada en la memoria política dominicana no solo por la juventud de la víctima, sino también por las circunstancias del hecho. Amín Abel no murió en un enfrentamiento armado ni en una acción militar: fue sorprendido en su espacio familiar, cuando visitaba a su esposa y a su hijo.

Su asesinato se convirtió en una de las expresiones más recordadas de la violencia política de los doce años. Para sus compañeros de militancia y para amplios sectores universitarios, representó la pérdida de un dirigente que había demostrado que era posible combinar una preparación profesional sobresaliente con una entrega completa a las causas democráticas.

Una memoria que permanece en la universidad

La UASD ha mantenido una relación especial con la memoria de Amín Abel. La Facultad de Ingeniería y Arquitectura, donde cursó sus estudios, lleva su nombre, y la institución ha realizado actos conmemorativos en el aniversario de su muerte.

En 2022, la universidad organizó una ofrenda floral ante el busto dedicado al dirigente estudiantil. En esa ocasión, autoridades académicas destacaron su participación en las luchas por la autonomía y por un modelo universitario abierto, democrático y popular, según informó el portal Acento.

El homenaje universitario tiene un significado que trasciende la conmemoración. Cada generación que entra a la Facultad de Ingeniería y Arquitectura encuentra allí el nombre de un estudiante que alcanzó la excelencia académica y que, al mismo tiempo, asumió responsabilidades frente a los problemas de su sociedad.

💡 ¿Sabías que? La Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la UASD lleva el nombre de Amín Abel Hasbún en reconocimiento a sus méritos académicos y a su trayectoria de lucha, según un artículo de El Día.

La Fundación Caamaño y el deber de recordar

La Fundación Francisco Alberto Caamaño ha incorporado la figura de Amín Abel Hasbún a la memoria de los hombres y mujeres que enfrentaron el autoritarismo y defendieron transformaciones democráticas en la República Dominicana.

En el documento difundido por la extensión de la fundación en San Francisco de Macorís, la entidad destacó su liderazgo estudiantil, su formación en la UASD y su participación en la izquierda dominicana. También recordó que asumió tareas difíciles frente al régimen de Balaguer y ante los organismos represivos de la Policía Nacional.

La importancia de este reconocimiento está en la conexión histórica que establece entre distintas generaciones de luchadores dominicanos. Francisco Alberto Caamaño y Amín Abel pertenecieron a momentos diferentes de una misma tradición de resistencia: la defensa de la soberanía, la oposición a los gobiernos autoritarios y la convicción de que la juventud podía desempeñar un papel decisivo en la vida pública.

Honrar a Amín Abel no significa convertirlo en una figura distante o intocable. Significa recuperar sus decisiones concretas: estudiar con disciplina, organizarse, defender la autonomía universitaria y asumir una posición frente a la injusticia, aun cuando hacerlo implicara persecución y peligro.

Un legado para la identidad dominicana

La vida de Amín Abel Hasbún conserva una fuerza particular porque reúne dimensiones que con frecuencia se presentan separadas. Fue un estudiante de honores, un ingeniero civil, un dirigente universitario y un militante revolucionario. Su legado no depende únicamente de la forma trágica en que murió, sino también de la coherencia con que vivió.

Su nombre continúa asociado a la UASD, a las luchas por la autonomía universitaria y a la oposición contra el autoritarismo. También permanece en los homenajes de organizaciones políticas, fundaciones y grupos estudiantiles que lo reconocen como parte de la historia democrática del país.

En una República Dominicana que sigue revisando las heridas de su pasado, recordar a Amín Abel es una forma de defender la verdad histórica y de reconocer el valor de quienes arriesgaron su vida por una sociedad más libre. Su ejemplo pertenece a la universidad, a la izquierda dominicana y a la nación entera.

Amín Abel Hasbún murió a los 27 años, pero su nombre no quedó detenido en 1970. Vive en los salones de la UASD, en los actos de memoria, en la obra de quienes investigan aquel período y en cada joven dominicano que entiende que la educación puede ser también una responsabilidad con el país.

¿Qué nuevas generaciones de estudiantes dominicanos encontrarán en la vida de Amín Abel Hasbún la inspiración para defender la universidad pública y la democracia?


Referencias

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Recordando a Amín Abel Hasbún en el día de su asesinato (La Nación Dominicana)
Amín Abel Hasbún, 48 años después (El Día)
Amín Abel Hasbún, líder revolucionario del siglo pasado (El Caribe)
Héroes y mártires de la dictadura yanqui-balaguerista V: Amín Abel Hasbún (Acento)
UASD honra memoria de Amín Abel Hasbún (Acento)


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