Roma no fue solo el escenario de una agenda internacional para Luis Abinader. En la sede de la FAO, el presidente dominicano presentó como el mayor orgullo de su gestión un resultado que toca la vida cotidiana de millones de personas: la República Dominicana dejó de figurar en el Mapa del Hambre al reducir la prevalencia de la subalimentación por debajo del umbral de 2.5% establecido por el organismo internacional, según la propia FAO.
De una deuda social a un logro nacional
La salida del Mapa del Hambre representa un cambio profundo en la trayectoria social del país. La FAO reconoce que la República Dominicana redujo su índice de subalimentación hasta 3.6% en 2025 y posteriormente descendió por debajo del umbral de 2.5%, convirtiéndose en el quinto país de América Latina y el Caribe en alcanzar ese resultado, de acuerdo con la información oficial de la FAO en República Dominicana.
El dato adquiere mayor dimensión cuando se observa el punto de partida presentado por el Gobierno. La prevalencia de la subalimentación habría pasado de 21.3% en 2006 a menos de 2.5% en 2025. No se trata únicamente de una variación estadística: detrás de cada punto porcentual hay hogares con mayor posibilidad de acceder a alimentos, niños con mejores condiciones para aprender y familias menos expuestas a la angustia de no saber cómo cubrir la próxima comida.
Durante su intervención en Roma, Abinader sostuvo que las obras de infraestructura, las reformas y el fortalecimiento institucional forman parte del legado de cualquier administración, pero que la reducción del hambre ocupa un lugar especial. Su planteamiento coincide con la valoración de la FAO, que atribuyó el resultado dominicano a un compromiso político sostenido y a políticas públicas coherentes.
📊 Dato clave: la FAO informó que la República Dominicana descendió por debajo del 2.5% de prevalencia de subalimentación y dejó de figurar en el Mapa del Hambre.
El hambre no se combate con una sola política
La experiencia dominicana muestra que la seguridad alimentaria no depende exclusivamente de producir más alimentos. También exige elevar los ingresos de los hogares, proteger a las familias vulnerables, sostener los servicios públicos y fortalecer la capacidad productiva del campo.
La FAO ha señalado que el camino hacia el hambre cero requiere una estrategia intersectorial que incluya agricultura, educación y creación de empleos. En una reunión previa con Abinader, el director general del organismo, Qu Dongyu, destacó precisamente la necesidad de transformar los sistemas agroalimentarios y mantener una cooperación amplia entre instituciones.
El Gobierno dominicano ha presentado dos líneas principales de acción: aumentar la disponibilidad de alimentos y mejorar la capacidad económica de las familias para adquirirlos. Según las cifras divulgadas por la Presidencia, entre 2004 y 2024 el índice de producción de alimentos por habitante aumentó 122.3%, mientras que el ingreso real por habitante de los hogares creció 43.7% entre 2015 y 2025.
La misma información oficial indica que la pobreza monetaria descendió de 41.1% a 17.3% entre 2015 y 2025, mientras la pobreza extrema bajó de 8.7% a 2.2%. Esos indicadores no sustituyen la medición específica del hambre, pero ayudan a explicar el vínculo entre ingresos, acceso a alimentos y protección social.
Producción nacional y respaldo al campo
La disponibilidad de alimentos constituye uno de los pilares de la seguridad alimentaria. El presidente afirmó que la producción nacional abastece más del 85% de la demanda de alimentos, resultado que atribuyó al trabajo de los productores agropecuarios y al respaldo recibido mediante financiamiento, tecnología y otras medidas de apoyo.
Ese enfoque también ha sido reconocido por la FAO. En 2025, durante un diálogo regional sobre seguridad alimentaria e hídrica celebrado en Santo Domingo, el organismo destacó los avances del país y recogió la posición oficial de que el aumento de la productividad, el apoyo a los pequeños productores y la promoción de prácticas sostenibles habían contribuido a mejorar el desempeño del sistema alimentario, según noticias recientes de la FAO.
La seguridad alimentaria, sin embargo, no puede considerarse irreversible. La producción agrícola enfrenta riesgos asociados al agua, el clima y la capacidad de los pequeños productores para financiar sus operaciones. Por eso, la agenda oficial incluye medidas anticipatorias frente a la sequía, la mejora de los sistemas de riego, la protección de las cuencas hidrográficas y el acompañamiento técnico al campo.
El reto siguiente consiste en que la salida del Mapa del Hambre se traduzca en dietas saludables y accesibles. Tener alimentos disponibles no garantiza por sí solo una nutrición adecuada; también importan la calidad, el precio, la educación alimentaria y la posibilidad de que las familias mantengan un consumo suficiente durante períodos de crisis.
Protección social para que el alimento llegue a la mesa
La reducción del hambre se apoya igualmente en programas que acercan alimentos y transferencias a los hogares con menores ingresos. La Presidencia informó que la alimentación escolar pasó de beneficiar a 1.7 millones de estudiantes en 2019 a más de 2.2 millones en 2025.
Ese crecimiento tiene una dimensión social que va más allá del plato servido en las escuelas. La alimentación escolar contribuye a aliviar el presupuesto familiar, favorece la permanencia de los estudiantes en las aulas y ofrece una respuesta institucional a la vulnerabilidad alimentaria de la niñez.
También se informó que los subsidios Aliméntate y BonoGas alcanzan a más de 1.4 millones de hogares. A esto se suman 163 Comedores Económicos, que distribuyen diariamente más de 183,000 raciones de comida caliente gratuita, según los datos presentados por el Gobierno.
Los Mercados de Productores y las Bodegas Móviles completan este esquema al acercar alimentos a comunidades a precios asequibles. En conjunto, estas iniciativas combinan transferencias, asistencia directa, alimentación escolar y mecanismos de comercialización, en lugar de depender de una sola herramienta.
La FAO ha insistido en que alcanzar el hambre cero exige políticas sostenidas. El reconocimiento internacional, por tanto, no debe interpretarse como el cierre de una misión, sino como la confirmación de que la continuidad institucional será decisiva para proteger lo logrado.
Cooperación internacional y capacidad institucional
La salida del Mapa del Hambre también refleja el valor de la cooperación entre la República Dominicana y los organismos multilaterales. Abinader agradeció el acompañamiento de la FAO, de su director general, Qu Dongyu, y de los equipos que han trabajado junto a las instituciones dominicanas.
La organización internacional ha descrito el resultado como una demostración de lo que puede lograrse mediante voluntad política, coordinación y políticas públicas consistentes. En este proceso participaron entidades vinculadas al Gabinete de Meta Hambre Cero y otros organismos responsables de la producción, la protección social y la atención a las comunidades.
La cooperación aporta conocimientos, tecnología, financiamiento y capacidad de planificación. También permite comparar experiencias entre países y diseñar respuestas frente a problemas que no respetan fronteras, como la sequía, la volatilidad de los precios, los desastres naturales y las interrupciones en las cadenas de suministro.
El reconocimiento obtenido en Roma proyecta una imagen positiva de la República Dominicana: la de un país que no solo recibe apoyo, sino que puede compartir aprendizajes sobre producción agropecuaria, alimentación escolar y protección social.
Una agenda diplomática con Venezuela
En Roma, la agenda alimentaria estuvo acompañada por una reunión bilateral entre Abinader y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. De acuerdo con el comunicado oficial de la Presidencia dominicana sobre el encuentro bilateral, ambos abordaron cooperación energética, relaciones consulares y turismo.
El encuentro incluyó el anuncio de la apertura de un consulado dominicano en Venezuela, con el propósito de fortalecer la atención a los ciudadanos de ambos países. Rodríguez informó, además, que la representación consular venezolana en Santo Domingo contaría próximamente con un cónsul designado.
En materia energética, las autoridades conversaron sobre la posibilidad de establecer compras directas de derivados del petróleo, entre ellos combustible AC30 y gas licuado de petróleo. Los detalles técnicos y comerciales quedarían bajo seguimiento de la Refinería Dominicana de Petróleo y Petróleos de Venezuela.
La reunión también tuvo un componente humanitario. Según la Presidencia dominicana, Rodríguez agradeció el apoyo ofrecido por la República Dominicana después de un terremoto ocurrido en Venezuela y destacó la presencia temprana de equipos dominicanos de rescate y médicos.
La dimensión institucional de este diálogo es relevante. La seguridad energética, la protección consular y la cooperación turística forman parte de una agenda bilateral que puede producir beneficios concretos si avanza con transparencia, evaluación técnica y respeto a los procedimientos correspondientes. La mención de una posible miniserie de béisbol entre ambos países añadió un elemento de diplomacia deportiva a una conversación dominada por asuntos de Estado.
La información sobre esta reunión debe distinguirse del logro alimentario reconocido por la FAO. Ambos hechos ocurrieron dentro de la agenda presidencial en Roma, pero corresponden a ámbitos diferentes: uno está relacionado con seguridad alimentaria y protección social; el otro, con relaciones exteriores, energía, servicios consulares y turismo.
El desafío para la República Dominicana es preservar el avance y convertirlo en una realidad estable para cada comunidad. Salir del Mapa del Hambre honra el esfuerzo de productores, trabajadores, instituciones, organismos internacionales y familias que han sostenido el país; también obliga a mantener la vigilancia sobre la pobreza, la nutrición, el clima y el acceso a alimentos saludables. Ese es el sentido más profundo del logro: que la seguridad alimentaria deje de ser una promesa nacional y se convierta, cada día, en una condición concreta de una vida digna para los dominicanos.
¿Cómo puede la República Dominicana proteger el logro de salir del Mapa del Hambre mientras garantiza dietas saludables y fortalece a sus pequeños productores?
Referencias
La FAO reconoce avances de República Dominicana en la lucha contra el hambre
FAO destaca avances en seguridad alimentaria y producción agrícola en República Dominicana
Resumen oficial de la reunión bilateral entre República Dominicana y Venezuela
Declaración de la FAO sobre el informe SOFI 2026
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