Nicole Abreu: Inspiración de identidad y regreso a la República Dominicana desde la diáspora

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Nueva York le dio sus primeros recuerdos; Jarabacoa le enseñó a sentirse dominicana. Entre las montañas de La Vega, el ritmo de New Jersey y la vida familiar que hoy construye en su tierra, Nicole Abreu representa una experiencia cada vez más reconocible: la de quienes migran, forman una vida en el exterior y un día descubren que regresar también puede ser una forma de avanzar.

Una identidad formada entre dos mundos

Nicole Abreu nació en Queens, Nueva York, pero su sentido de pertenencia se consolidó durante los años que vivió en Jarabacoa, entre los 10 y los 16 años. Más tarde continuó su formación y buena parte de su vida adulta en New Jersey, donde desarrolló su carrera, formó una familia y aprendió a moverse entre dos culturas con naturalidad.
Su historia no cabe en una sola definición. Es dominicana y estadounidense; conoce la estructura y la velocidad de la vida norteamericana, pero también entiende el valor de la cercanía familiar, la conversación sin prisa y las relaciones personales que sostienen la vida cotidiana en República Dominicana.
Esa experiencia bicultural se convirtió en una herramienta. Nicole no tuvo que escoger entre una identidad y otra: aprendió a reconocer lo que cada lugar le aportó. En Estados Unidos encontró disciplina, organización y oportunidades profesionales. En Jarabacoa volvió a conectar con una parte esencial de sí misma.
“Neither from here nor from there” no representa para ella una carencia, sino una posibilidad. Sentirse de dos lugares puede producir preguntas y contradicciones, pero también permite mirar el mundo desde una perspectiva más amplia. Para Nicole, esa dualidad es un regalo que desea transmitir a sus hijos.

💡 ¿Sabías que? El Registro Sociodemográfico del Instituto de Dominicanos y Dominicanas en el Exterior contabilizó más de 2.84 millones de personas de origen dominicano viviendo fuera del país, según datos citados por la BBC sobre la emigración dominicana.

El regreso que comenzó con la familia

La decisión de dejar New Jersey y regresar a República Dominicana no surgió de un impulso aislado. Fue una determinación familiar, tomada junto a su esposo y sus hijos, con la intención de acercarse a su madre y recuperar una dinámica de vida más pausada.
En New Jersey, Nicole describe una existencia marcada por las obligaciones: trabajo, clientes, traslados, escuela, comidas y responsabilidades domésticas. En Jarabacoa, la familia encontró otra manera de organizar el tiempo. Comer juntos, respirar con menos presión y compartir más momentos se convirtieron en parte de la razón que hizo posible el cambio.
“En Jersey vivíamos corriendo; aquí comemos juntos y hay espacio para respirar”, expresa Nicole al comparar ambas experiencias.
La frase no idealiza el regreso. Vivir en el país de origen es distinto a visitarlo. La nostalgia puede hacer que un lugar parezca sencillo mientras se observa desde lejos, pero instalarse implica adaptarse a servicios, rutinas, instituciones, educación y expectativas diferentes.
Nicole reconoce esa diferencia. Hay días en que todavía se sorprende y piensa: “Okay, esto no es Jersey”. Sin embargo, la presencia de su madre, el paisaje conocido y la posibilidad de criar a sus hijos en el entorno que marcó su adolescencia le confirman que la decisión corresponde a la familia que quiere construir.
Los asuntos familiares aparecen también como una de las principales razones por las que dominicanos residentes en el exterior deciden retornar. Un estudio sobre población retornada citado por Diario Libre sobre los motivos de retorno de los dominicanos identificó el cuidado de hijos menores y de familiares enfermos o envejecientes como motivos centrales entre las personas entrevistadas.

Maternidad, trabajo y una nueva idea del éxito

Antes de regresar, Nicole había aprendido a sostener múltiples responsabilidades al mismo tiempo. Su experiencia profesional en el sector inmobiliario se combinaba con la crianza, la atención a clientes, la organización del hogar y la creación de contenido.
El momento en que reconoció la magnitud de esa carga ocurrió después de un “showing” de bienes raíces. Mientras buscaba a sus hijos, pensaba en la cena y respondía mensajes de clientes, se dijo: “I’m literally running a company”.
La expresión resume una realidad que muchas madres profesionales conocen: la maternidad exige gestión, planificación y liderazgo, aunque con frecuencia ese trabajo no aparezca en un cargo formal ni en una nómina. Nicole entendió que no estaba simplemente tratando de cumplir con todo; estaba dirigiendo una operación compleja llamada familia, mientras mantenía activa su carrera.
Su esposo, veterano, forma parte de esa estructura familiar. La cercanía de su madre en Jarabacoa también modifica la distribución de los cuidados y permite que la maternidad no dependa exclusivamente de una sola persona.
La fe ocupa un lugar importante en su manera de interpretar las decisiones. Nicole menciona Isaías 60:22 como uno de sus versículos de referencia y explica que aprendió a dejar de perseguir un calendario personal rígido. Para ella, no todo tiene que ocurrir en el momento previsto para que tenga sentido.
Ese principio también influye en su consejo a otras mujeres: no es necesario tener cada detalle resuelto antes de comenzar. Sí es necesario prepararse, reconocer los riesgos y aceptar que la adaptación toma tiempo.

La educación de sus hijos entre dos sistemas

Nicole conoce los sistemas educativos dominicano y estadounidense desde dos posiciones distintas: primero como estudiante y ahora como madre. Ella estudió durante parte de su infancia en Jarabacoa y concluyó su formación escolar en Estados Unidos. Hoy observa nuevamente las diferencias, esta vez acompañando a sus hijos.
La transición exige paciencia. Las rutinas, las expectativas académicas y las formas de comunicación pueden cambiar de un país a otro. Para una familia bicultural, la adaptación no consiste únicamente en matricular a los niños en una escuela nueva; también implica ayudarlos a interpretar códigos sociales y culturales diferentes.
Nicole valora especialmente la cercanía que ha encontrado en los maestros de sus hijos. Según su experiencia, existe una comunicación estrecha con las familias y un seguimiento que le transmite confianza. Esa participación de los docentes le permite sentir que sus hijos están acompañados mientras se acostumbran a su nuevo entorno.
El proceso también representa una oportunidad. Los niños pueden crecer con referencias dominicanas vivas, sin perder las herramientas y los aprendizajes adquiridos en Estados Unidos. En lugar de presentar ambas experiencias como incompatibles, Nicole procura integrarlas en la educación cotidiana de su familia.

Cumplir como principio profesional

La reputación de Nicole se apoya en una idea sencilla: cumplir la palabra. Si se compromete a estar, está. Esa disciplina, según cuenta, comenzó cuando empezó a trabajar a los 16 años y se fortaleció durante su experiencia en el sector inmobiliario.
En bienes raíces, la confianza tiene un peso particular. Comprar o vender una propiedad implica decisiones financieras y familiares de gran importancia. La puntualidad, la comunicación y la capacidad de acompañar a un cliente pueden determinar la calidad de una relación profesional.
Su formación bicultural le permite combinar dos códigos. De Estados Unidos conserva la importancia de la estructura y la organización; de República Dominicana reconoce el valor de la confianza, el trato humano y las relaciones sostenidas en el tiempo.
Esa combinación no significa adaptarse a cada ambiente hasta perder la esencia. Para Nicole, la clave consiste en comprender los dos espacios y moverse entre ellos con profesionalismo. El regreso a Jarabacoa no elimina su experiencia estadounidense: la convierte en una herramienta para trabajar y crear desde el país.

Una historia personal dentro de una realidad colectiva

La decisión de Nicole ocurre en un contexto más amplio. La República Dominicana es un país de emigración neta y cerca del 14 % de su población ha buscado oportunidades en el extranjero, de acuerdo con un documento del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo sobre migración dominicana.
La diáspora dominicana no es un grupo distante de la vida nacional. Sus integrantes mantienen vínculos familiares, culturales y económicos con el país. Muchos regresan temporalmente, otros envían recursos y algunos, como Nicole, deciden instalarse de nuevo en territorio dominicano.
El retorno puede ser voluntario, temporal o forzado, y cada experiencia tiene condiciones distintas. Por eso, la historia de Nicole no debe presentarse como una fórmula aplicable a todas las familias. Su regreso cuenta con elementos específicos: una relación previa con Jarabacoa, una red familiar cercana, experiencia profesional y una decisión tomada junto a su esposo.
La investigación sobre dominicanos retornados también muestra que regresar requiere planificación. Un estudio reseñado por Diario Libre sobre experiencias de retorno entrevistó a 509 personas que habían vuelto después de vivir en el extranjero; el 55.1 % procedía de Estados Unidos y el 80.9 % afirmó que sus planes contemplaban el retorno.
Estos datos ayudan a comprender que volver no es una fantasía aislada. Para una parte de la diáspora, representa una posibilidad real que debe evaluarse con responsabilidad: vivienda, educación, ingresos, salud, documentación, ahorros y redes de apoyo.

El mensaje para quienes sueñan con volver

Nicole no oculta el miedo que acompañó la mudanza. Cambiar de país con una familia completa significa abandonar certezas conocidas y aceptar un período de ajustes. La nostalgia por el lugar que se deja puede mezclarse con la incertidumbre sobre el que se elige.
Su consejo es directo: el miedo es normal, pero no debe tomar la decisión. Planificar y ahorrar son pasos esenciales. También recomienda apoyarse en la familia y darse tiempo para comprender la nueva realidad.
Documentar el proceso puede ayudar a otras personas. Mostrar los momentos hermosos, pero también las dificultades, evita que el retorno se convierta en una imagen idealizada. La experiencia de una madre profesional puede servir como referencia para otras mujeres que desean regresar sin renunciar a sus metas.
“No tienes que tenerlo todo figured out para empezar; solo necesitas fe y el valor de dar el primer paso”, sostiene Nicole. Su filosofía no promete una transición perfecta. Propone avanzar con preparación, paciencia y confianza en que cada etapa llegará a su debido tiempo.
En las montañas de Jarabacoa, junto a sus hijos, su esposo y su madre, Nicole Abreu está construyendo una versión nueva de la palabra hogar. No se trata de borrar los años vividos en Estados Unidos, sino de integrarlos en una vida dominicana que reconoce el pasado, protege la familia y mira hacia adelante. Su regreso recuerda que la identidad puede cruzar fronteras sin romperse y que volver a casa, cuando se hace con conciencia, también puede ser una forma de descubrirse nuevamente.
¿Qué parte de tu propia historia entre la diáspora y Jarabacoa llevarías contigo al momento de regresar?


Referencias

Por qué los dominicanos siguen emigrando de un país con crecimiento económico – BBC Mundo
Retornados: las razones por las que dominicanos dejan de vivir en Estados Unidos – Diario Libre
República Dominicana: migración y desarrollo – Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
Emigraciones desde la República Dominicana y diásporas – INESDY
Los hechos que marcaron el 2025 para la diáspora dominicana – Diario Libre


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