Nueva York fue el escenario donde la República Dominicana presentó ante el mundo una combinación de resultados internos y responsabilidades regionales. En su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Luis Abinader destacó la reducción de la pobreza, la salida del país del mapa del hambre, el crecimiento de la inversión extranjera, las exportaciones y el turismo, mientras reclamó acciones inmediatas frente a la crisis de Haití.
Una reducción de la pobreza que cambia el relato nacional
Abinader afirmó que la pobreza monetaria descendió de 25.8 % en 2019 a 14.6 % durante el primer semestre de 2026. La cifra fue reseñada por Noticias ONU, que también recogió los principales puntos económicos y sociales del discurso.
La variación representa una reducción de 11.2 puntos porcentuales frente al nivel de 2019. Más allá del indicador, el dato tiene una lectura política y social: el Gobierno quiso mostrar ante la comunidad internacional que el crecimiento económico puede traducirse en mejoras concretas para los hogares dominicanos.
“República Dominicana ha trabajado para cumplir compromisos esenciales requeridos por nuestro pueblo y puede mostrar resultados”, declaró el mandatario, según el texto difundido por la Presidencia de la República Dominicana.
El presidente vinculó este desempeño con una agenda orientada a cumplir metas sociales antes de los plazos previstos. La presentación ante la ONU no fue, por tanto, únicamente una exposición de indicadores económicos, sino también una defensa de la capacidad dominicana para convertir estabilidad y expansión productiva en avances sociales.
📊 Pobreza monetaria: pasó de 25.8 % en 2019 a 14.6 % en el primer semestre de 2026, de acuerdo con la cifra presentada por el presidente ante la ONU.
Hambre Cero antes del plazo
Uno de los anuncios centrales fue la salida de la República Dominicana del mapa del hambre. Abinader sostuvo que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura confirmó el logro dos meses antes de su intervención y que el país se convirtió en el quinto de América Latina en alcanzarlo.
El mandatario recordó que la meta nacional de Hambre Cero había sido fijada para 2028. “Lo logramos antes”, afirmó, de acuerdo con la transcripción publicada por Z 101 Digital.
La seguridad alimentaria es especialmente relevante en un país caribeño expuesto a fenómenos climáticos, interrupciones comerciales y variaciones en los precios internacionales de los alimentos. Presentar este resultado en la Asamblea General permitió a Abinader colocar la experiencia dominicana dentro de una conversación más amplia sobre desarrollo, vulnerabilidad y políticas públicas.
El logro, sin embargo, no elimina la necesidad de vigilar la calidad de la alimentación, el costo de la canasta básica ni las desigualdades territoriales. La salida del mapa del hambre es un indicador importante, pero no sustituye el debate permanente sobre nutrición, ingresos y acceso equitativo a los servicios esenciales.
Inversión, exportaciones y confianza internacional
En el frente económico, el presidente informó que la República Dominicana recibió más de 4,000 millones de dólares anuales en inversión extranjera directa durante cuatro años consecutivos. Añadió que en 2025 el país superó por primera vez los 5,000 millones de dólares.
Abinader atribuyó estos resultados a la seguridad jurídica, la estabilidad institucional y la confianza que, según expresó, genera la República Dominicana. El dato fue reportado también por Diario Libre, que cubrió el reclamo de nuevas reglas de financiamiento internacional.
La inversión extranjera tiene efectos que van más allá del monto captado: puede ampliar la capacidad productiva, crear empleos, incorporar tecnología y fortalecer sectores estratégicos. Su impacto final depende, no obstante, de la calidad de los proyectos, de sus vínculos con empresas locales y de la capacidad institucional para asegurar reglas claras y beneficios duraderos.
El presidente también afirmó que las exportaciones alcanzaron un récord cercano a 16,000 millones de dólares. Ese resultado fue presentado como una señal de diversificación y dinamismo de la economía dominicana.
📊 Exportaciones: el país alcanzó un récord de casi US$16,000 millones, según el balance presentado por Abinader ante la Asamblea General.
Estos indicadores ofrecen una imagen de un país que busca consolidarse como plataforma productiva y comercial del Caribe. La posición geográfica, la conectividad y la estabilidad son activos que pueden favorecer a la nación, siempre que se acompañen de productividad, formación laboral e infraestructura.
Turismo: de 7.5 millones a más de 12 millones de visitantes
El turismo ocupó otro lugar destacado en el mensaje presidencial. Abinader comparó los 7.5 millones de visitantes recibidos en 2019 con la proyección de superar los 12 millones durante 2026. Según sus palabras, en América Latina esa cifra solo ha sido alcanzada por México, como reportó Noticias SIN en su cobertura de la intervención ante la ONU.
La recuperación y expansión del turismo fortalecen una de las principales fuentes de actividad económica del país. Abinader mencionó la paz, las nuevas infraestructuras y la hospitalidad dominicana como factores que han impulsado el crecimiento.
El desafío consiste en que esa expansión sea sostenible. El turismo depende de playas saludables, seguridad, servicios públicos eficientes y protección ambiental. En ese punto, el discurso presidencial conectó la economía con el cambio climático y con el impacto del sargazo en las costas caribeñas.
Vulnerabilidad climática y defensa de los océanos
Abinader sostuvo que para un pequeño Estado insular en desarrollo el cambio climático no es una preocupación abstracta. En la República Dominicana, explicó, la vulnerabilidad se experimenta en las costas, en las comunidades y en las actividades productivas.
El presidente destacó la adopción de una declaración internacional sobre el aumento del nivel del mar y recordó la iniciativa dominicana que impulsó una resolución global sobre el sargazo en la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. También señaló que el país depositó en marzo su instrumento de ratificación del acuerdo sobre biodiversidad marina en zonas situadas fuera de la jurisdicción nacional.
“El océano es una importante fuente de vida y es nuestra frontera más extensa; por eso protegerlo es una obligación de Estado”, afirmó, según el discurso difundido por la Presidencia dominicana.
La posición resulta coherente con la dependencia nacional del litoral y del turismo costero. Para la República Dominicana, la protección marina no es únicamente una causa ambiental: también es una política económica, territorial y de seguridad futura.
Haití: de la advertencia diplomática a la exigencia de acción
La segunda gran dimensión del discurso fue Haití. Abinader reclamó que la comunidad internacional pase de las decisiones a la ejecución frente a una crisis que, según sostuvo, amenaza la paz y la seguridad regional.
El mandatario pidió completar el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas, hacer cumplir el embargo de armas, sancionar a quienes financian y protegen a las organizaciones criminales y fortalecer la Policía, las Fuerzas Armadas y la justicia haitianas. La solicitud fue recogida por AlMomento, que transmitió en vivo el discurso presidencial.
Su argumento central fue que las resoluciones internacionales necesitan recursos, personal y capacidad operativa para producir resultados. En ese sentido, cuestionó que la fuerza contara, según sus palabras, con apenas una quinta parte de los efectivos autorizados.
La crisis haitiana tiene una importancia singular para la República Dominicana por la frontera terrestre compartida y por los vínculos económicos, humanos y comerciales que existen entre ambos países. Pero la cercanía geográfica no convierte a Santo Domingo en responsable de resolver por sí solo el colapso institucional haitiano.
“Y debo repetirlo con toda claridad: no existe una solución dominicana a la crisis haitiana”, dijo Abinader. La frase resume una postura sostenida por el Gobierno: cooperación y asistencia, sí; sustitución de la responsabilidad internacional y haitiana, no.
Soberanía, frontera y responsabilidad regional
El presidente afirmó que la República Dominicana continuará protegiendo sus fronteras, aplicando sus leyes migratorias y fortaleciendo sus Fuerzas Armadas, dentro de las obligaciones internacionales asumidas por el Estado.
La defensa de la soberanía fue presentada junto con un llamado a la acción multilateral. Esa combinación busca evitar dos extremos: el aislamiento de la República Dominicana frente a una crisis que afecta directamente su seguridad, y la expectativa de que el país cargue solo con las consecuencias de la inestabilidad haitiana.
Abinader sostuvo que la solución debe producirse en Haití, con instituciones capaces de garantizar seguridad, escuelas abiertas, oportunidades para los jóvenes y condiciones para que los ciudadanos puedan ejercer sus derechos políticos. Desde la perspectiva dominicana, una Haití estable no solo beneficiaría a su población; también reduciría las presiones sobre la frontera y contribuiría a la seguridad del Caribe.
Un país que quiere ser escuchado
El discurso trazó una imagen de la República Dominicana como país de renta media con resultados que deben ser reconocidos, pero también como nación vulnerable que necesita reglas internacionales más amplias que el ingreso per cápita.
Abinader propuso medir el progreso más allá del producto interno bruto e incorporar criterios como el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional en las decisiones de financiamiento. La idea parte de una realidad: una economía puede crecer y, al mismo tiempo, permanecer expuesta a huracanes, crisis energéticas, choques alimentarios y alteraciones del comercio mundial.
La defensa de los logros nacionales y el reclamo de mayor solidaridad internacional formaron parte del mismo mensaje. La República Dominicana presentó sus avances como motivo de orgullo, pero también como una plataforma para exigir que los países vulnerables sean evaluados por sus riesgos reales y no únicamente por su ingreso promedio.
Ante Haití, el país reclamó una respuesta internacional; ante el cambio climático, financiamiento oportuno; y ante sus propios resultados, reconocimiento de una trayectoria de estabilidad y crecimiento. Esa combinación define el papel que Santo Domingo procura desempeñar: un actor caribeño soberano, consciente de sus límites y dispuesto a asumir responsabilidades regionales sin renunciar a la protección de su territorio.
La intervención de Abinader llevó a la ONU una idea de identidad nacional basada en la capacidad de avanzar sin ignorar los desafíos del entorno. El futuro dominicano dependerá de que los indicadores positivos se traduzcan en bienestar duradero, de que el crecimiento conserve su base social y de que la diplomacia logre convertir las advertencias sobre Haití en compromisos internacionales verificables.
Fuentes
Presidencia de la República Dominicana
Noticias ONU
Diario Libre
AlMomento
Noticias SIN
Referencias
Noticias ONU: República Dominicana presenta reducción de pobreza y logros sociales ante la ONU
Diario Libre: Abinader reclama nuevas reglas de financiamiento internacional
Z 101 Digital: Presidente Abinader destaca ante la ONU reducción de la pobreza, récord en inversión y exportaciones de RD
AlMomento: Discurso del presidente Luis Abinader en la Asamblea de la ONU
Noticias SIN: Abinader destaca ante la ONU reducción de la pobreza y salida de RD del mapa del hambre
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