En el Salón Verde del Palacio Nacional, rodeado de merengueros, músicos típicos, compositores y gestores culturales, el presidente Luis Abinader volvió a enviar un mensaje político y simbólico a la vez: la cultura no es un adorno, es parte esencial del proyecto de país. Entre platos de almuerzo y anécdotas de tarima, se discutieron políticas públicas concretas, desde la expansión de las escuelas de Bellas Artes hasta una “Semana del Merengue” que aspira a convertir el ritmo nacional en protagonista dentro y fuera de nuestras fronteras, según reseñó la Presidencia de la República en una nota oficial difundida en su portal institucional.
Un almuerzo con mensaje: la cultura en el centro de la agenda
El encuentro, celebrado en el Palacio Nacional, reunió a una amplia representación de la clase artística dominicana y a funcionarios del gabinete, entre ellos el ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo; el consultor jurídico del Poder Ejecutivo, Antoliano Peralta; y el director de la Oficina Nacional de Derecho de Autor (ONDA), José Rubén Gonell Cosme, de acuerdo con la crónica difundida por la Presidencia y replicada por medios como El Nuevo Diario.
Abinader, en un tono más cercano que protocolar, subrayó que los artistas son actores fundamentales para la identidad y el desarrollo de la República Dominicana, y explicó que el objetivo del encuentro era reforzar los lazos con el sector, escuchar inquietudes y analizar proyectos que fortalezcan el arte, la música y la cultura como políticas de Estado.
En sus palabras, el presidente insistió en la necesidad de mantener una comunicación directa con los creadores, no solo para apoyarlos en momentos de dificultad, sino para integrarlos en las estrategias de proyección internacional del país. Esta línea de trabajo se viene observando desde la pandemia de COVID-19, cuando el Gobierno impulsó programas especiales de apoyo a músicos y trabajadores culturales, como han documentado informes del propio Ministerio de Cultura y reseñas de medios nacionales.
Bellas Artes y tanda extendida: el arte entra al horario escolar
Uno de los anuncios más estructurales del encuentro vino del ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo. El funcionario explicó que el Gobierno trabaja en la ampliación de la enseñanza artística a través de las escuelas de Bellas Artes y su integración con la tanda extendida del sistema educativo público, una de las reformas educativas más importantes de los últimos años en el país, según recuerda un análisis de Acento.
📊 Capilaridad artística en las aulas: actualmente existen 88 centros con modalidad artística en el país y más de 7,000 estudiantes en formación en 22 centros de Bellas Artes a nivel nacional, cifras expuestas por el ministro durante el encuentro y reproducidas por medios como Diario Libre.
La idea central es aprovechar la infraestructura ya instalada en las escuelas de tanda extendida para que, en horario vespertino, los estudiantes puedan acceder a formación formal en cuatro grandes áreas:
- Música
- Artes visuales
- Artes escénicas
- Danza
Salcedo detalló que el proyecto persigue un modelo flexible, capaz de adaptarse a las características culturales de cada región. En el Cibao y el Nordeste, por ejemplo, se prevé fortalecer programas vinculados a la música típica, reconociendo el peso del merengue típico y otros estilos propios de esa zona. Esta regionalización artística se alinea con las recomendaciones de organismos como la UNESCO, que promueven políticas culturales sensibles a la diversidad territorial y a las tradiciones locales, como se expone en informes disponibles en el portal de UNESCO Santiago.
El ministro adelantó que el Gobierno espera presentar, de cara al próximo año escolar, las primeras fases concretas del programa de integración entre Bellas Artes y la jornada extendida. Esto implicaría diseñar currículos, capacitar docentes especializados, asignar recursos y establecer mecanismos de evaluación para garantizar que el arte no sea un simple taller extracurricular, sino una parte consistente del proceso formativo.
Cultura como política pública: proyección interna y externa
Además de la apuesta por la educación artística, el encuentro en el Palacio Nacional dejó sobre la mesa una agenda de proyección cultural más amplia. Abinader instruyó al Ministerio de Cultura y al Ministerio de Relaciones Exteriores a trabajar juntos para promover el talento dominicano en embajadas y consulados, es decir, usar la diplomacia cultural como herramienta para potenciar la imagen del país.
Este enfoque va en la línea de lo que algunos expertos describen como “poder blando” o soft power: la capacidad de un país de influir y posicionarse en el mundo a través de su cultura, su música y sus símbolos, concepto que ha sido analizado por académicos como Joseph Nye y divulgado en plataformas como Encyclopedia Britannica. En el caso dominicano, ritmos como el merengue y la bachata, junto con el béisbol y la gastronomía, son parte de esa carta de presentación global.
Según la nota oficial, la Cancillería y Cultura deberán coordinar iniciativas para que artistas dominicanos participen con mayor frecuencia en actividades organizadas por embajadas y consulados, desde conciertos y exposiciones hasta festivales y ferias internacionales. Esto no solo implica más escenarios para los artistas, sino la posibilidad de abrir mercados, giras y colaboraciones, en particular en países con una diáspora dominicana numerosa como Estados Unidos y España, cuya presencia ha sido ampliamente documentada por estudios demográficos reproducidos por Pew Research Center y otros centros de análisis.
La Semana del Merengue: un homenaje a la “marca país” musical
Uno de los momentos más comentados del encuentro fue la propuesta del presidente de crear la “Semana del Merengue”, a celebrarse cada año del 20 al 29 de noviembre. Durante esos días, hoteles, plazas y escenarios de Santo Domingo y Santiago se convertirían en epicentro de conciertos, presentaciones, encuentros académicos y actividades educativas en torno al género.
La elección del merengue no es casual. Desde 2016, el merengue dominicano está reconocido por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un hito que fue ampliamente celebrado y reseñado por medios como BBC Mundo. Este reconocimiento confirmó a nivel internacional lo que los dominicanos sabían desde hace décadas: el merengue es mucho más que música bailable; es memoria colectiva, cronología social y símbolo de dominicanidad.
💡 ¿Sabías que? En su decisión de 2016, la UNESCO subrayó que el merengue acompaña a los dominicanos “desde el nacimiento hasta la muerte”, estando presente en fiestas patronales, carnavales, bodas y hasta campañas políticas, como recordó el dossier oficial citado por UNESCO.
La Semana del Merengue, tal como fue planteada por Abinader, busca articular al sector turístico, hotelero y cultural, vinculando presentaciones en grandes escenarios con actividades en espacios públicos y educativos. Esto encaja con la estrategia de diversificación de la oferta turística dominicana, que en los últimos años ha tratado de complementar el modelo de sol y playa con propuestas culturales y urbanas, una tendencia que el Ministerio de Turismo ha resaltado en informes y campañas recogidas por portales como Mitur.
Voces del arte: la cercanía como política
Más allá de las cifras y los proyectos, uno de los elementos más significativos del encuentro fue el respaldo explícito que varios artistas ofrecieron al presidente y a su estilo de relacionarse con el sector cultural.
El merenguero Pochy Familia destacó la sensibilidad y la comunicación permanente que, según él, ha mostrado Abinader con la clase artística, resaltando que no se limita al merengue, sino que abarca a todos los géneros representados. En la misma línea, Rafa Rosario calificó al mandatario como “el presidente más cercano a la clase artística”, apreciación que fue recogida por medios como Diario Libre.
Otro de los testimonios relevantes fue el de Eddy Herrera, quien recordó que el merengue se ha convertido en una marca cultural dominicana presente en carnavales y escenarios de distintos países de América. Esta percepción coincide con la expansión internacional del merengue desde los años 80, cuando artistas como Wilfrido Vargas y Juan Luis Guerra llevaron el género a listas de popularidad en América Latina y Europa, un fenómeno reseñado por medios internacionales como Los Angeles Times.
Por su parte, el compositor y merenguero Ramón Orlando definió al presidente como “un defensor del arte y la cultura dominicana”, subrayando la importancia de contar con un liderazgo político que reconozca el rol de los artistas como trabajadores culturales, y no solo como figuras de entretenimiento. En este contexto, varios asistentes valoraron positivamente las pensiones otorgadas a músicos y creadores veteranos, señalando que han transformado la vida de muchos beneficiarios, un tipo de medida social que ha sido registrada en otros momentos por el Ministerio de Hacienda y reseñada en medios como Hoy.
Un mosaico de talentos en el Palacio Nacional
La lista de asistentes al almuerzo es un retrato en miniatura de la diversidad musical y cultural del país. Entre los presentes figuraban figuras icónicas del merengue típico y urbano, de la bachata tradicional y contemporánea, así como gestores y productores.
Entre ellos se encontraban Ramón Orlando, Francisco Ulloa, Kinito Méndez, Fefita La Grande, Sergio Vargas, El Prodigio, Eddy Herrera, Krisspy, Omega, Rafa Rosario, Luis Segura, La India Canela, Pochy Familia y Jandy Ventura, además de productores, representantes y comunicadores vinculados al sector. Esta variedad demuestra que la política cultural que se discute no es de nicho: abarca desde el acordeón cibaeño y la güira campesina hasta las fusiones modernas que suenan en las discotecas de Santo Domingo.
El hecho de que estos nombres se sienten juntos en la mesa del Palacio Nacional envía una señal de reconocimiento institucional al trabajo de generaciones de artistas que han construido, con esfuerzo, la banda sonora de la vida dominicana. Y también plantea un desafío: transformar ese gesto simbólico en políticas sostenidas que garanticen formación, protección social, promoción internacional y condiciones de trabajo dignas para quienes viven del arte.
Impacto futuro: orgullo, educación y oportunidades
El respaldo a la clase artística, la expansión de las escuelas de Bellas Artes en la tanda extendida y la creación de una Semana del Merengue no son iniciativas aisladas. Configuran una visión de país donde la cultura se vincula con tres grandes ejes:
- Identidad y orgullo nacional: reforzar el sentido de pertenencia a través de la música, la danza y las artes, y proyectar una imagen positiva de la República Dominicana en el mundo.
- Educación integral: llevar el arte directamente a las aulas, ofreciendo a niñas, niños y adolescentes herramientas de expresión, disciplina y creatividad que complementen las materias académicas.
- Desarrollo económico y social: abrir espacios de trabajo, giras, festivales y actividades turísticas que generen ingresos para los artistas y para las comunidades, integrando la cultura a la economía naranja, un concepto que organismos como el BID han impulsado en la región, según explica un informe disponible en el portal del Banco Interamericano de Desarrollo.
El reto, como siempre en políticas públicas, será la implementación: convertir los anuncios en presupuestos suficientes, programas estables y mecanismos de evaluación que permitan medir el impacto real en las vidas de los artistas y en la formación de las nuevas generaciones.
Pero el simple hecho de ver a un presidente conversar, de tú a tú, con quienes han puesto a bailar al país por décadas, y de escuchar propuestas que integran al merengue, la música típica y las Bellas Artes a la columna vertebral del sistema educativo, habla de un momento particular para la cultura dominicana. Un momento en el que la patria se mira al espejo de su música y decide apostar por ella como parte de su futuro.
¿Qué cambiaría en la vida cultural de tu comunidad si en la tanda extendida de tu escuela o la de tus hijos hubiera clases de merengue, música típica y Bellas Artes todos los días?
Referencias
El compromiso de Luis Abinader con la clase artística dominicana (Diario Libre)
Presidente Abinader reafirma respaldo a la clase artística y escucha propuestas del sector cultural (El Nuevo Diario)
Nota oficial sobre el respaldo a la clase artística y cultural (Presidencia de la República Dominicana)
El merengue en República Dominicana: música y danza (UNESCO)
La economía naranja: una oportunidad infinita (Banco Interamericano de Desarrollo)
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