En Santiago de los Caballeros, una ciudad cargada de memoria histórica, República Dominicana asumió un compromiso que trasciende la organización de una reunión internacional: ejercerá la Presidencia Pro Témpore de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) durante el período 2026-2028. El relevo convierte al país en coordinador de una agenda regional centrada en productividad, transformación digital, sostenibilidad fiscal, resiliencia climática y cooperación para el desarrollo.
Un mandato regional desde Santiago
El cuadragésimo primer período de sesiones de la CEPAL se celebró del 7 al 9 de octubre de 2026 en Santiago de los Caballeros. La sede dominicana fue acordada por los Estados miembros mediante la resolución 782(XL), aprobada durante el período de sesiones anterior, realizado en Lima en 2024, según la nota oficial de la CEPAL sobre la sede dominicana.
La reunión bienal constituye el principal espacio institucional de la comisión regional de las Naciones Unidas para revisar su trabajo, definir prioridades y coordinar políticas con los gobiernos de América Latina y el Caribe. En esta edición participaron representantes de los 45 Estados miembros y 14 miembros asociados de la organización, de acuerdo con la información oficial del encuentro.
La elección de Santiago de los Caballeros como escenario de las deliberaciones otorgó al país una oportunidad de proyectar su capacidad diplomática y organizativa. También permitió trasladar al centro de la conversación regional una ciudad dominicana cuya importancia histórica se conecta con la construcción de la identidad nacional.
📊 Duración del mandato: República Dominicana ejercerá la Presidencia de la CEPAL desde 2026 hasta el próximo período de sesiones, previsto para 2028.
La Resolución de Santiago de los Caballeros
El principal resultado político de la reunión fue la aprobación de la llamada Resolución de Santiago de los Caballeros, junto con otros mandatos multilaterales. El paquete de acuerdos orienta el trabajo regional hacia el aumento de la productividad, la aceleración de la transformación digital y la creación de mecanismos de financiamiento más sostenibles para los países de América Latina y el Caribe.
La resolución también faculta a la Secretaría Ejecutiva de la CEPAL a formular propuestas de políticas públicas y asistencia técnica destinadas a fortalecer la sostenibilidad fiscal y la resiliencia climática. En términos prácticos, esto amplía el espacio para que los gobiernos reciban apoyo técnico al enfrentar dos desafíos simultáneos: mantener finanzas públicas responsables y responder a los efectos cada vez más severos de los fenómenos climáticos.
El mandato es especialmente relevante para el Caribe. Los pequeños Estados insulares en desarrollo enfrentan una exposición elevada a huracanes, aumento del nivel del mar y otros impactos ambientales, mientras disponen de márgenes fiscales limitados para financiar infraestructura, protección social y recuperación económica. Durante las sesiones se examinaron mecanismos de financiamiento en condiciones concesionales para esos países.
La transformación digital como prioridad
La agenda aprobada en Santiago colocó la transformación digital entre los instrumentos centrales para mejorar la competitividad regional. Las delegaciones analizaron la expansión de la infraestructura digital y el uso de herramientas de inteligencia artificial como vías para elevar la productividad y reducir brechas entre sectores, territorios y grupos sociales, según el lanzamiento oficial del período de sesiones.
La importancia de esta prioridad no se limita a la adopción de nuevas tecnologías. La conectividad, la capacidad institucional y la formación de las personas determinan quiénes pueden aprovechar la digitalización y quiénes quedan rezagados. Por esa razón, el liderazgo dominicano durante el bienio tendrá que vincular la innovación tecnológica con políticas de inclusión digital y con oportunidades concretas para las pequeñas empresas, los trabajadores y las comunidades con menor acceso a servicios.
La presidencia regional ofrece una plataforma para impulsar una conversación equilibrada: la inteligencia artificial puede ampliar la productividad, pero requiere reglas, capacidades públicas y cooperación para que sus beneficios no se concentren en unos pocos países o sectores.
De los acuerdos a las políticas
La presidencia no consiste únicamente en dirigir ceremonias o representar a la organización. Su valor dependerá de la capacidad de coordinar reuniones, dar seguimiento a los mandatos y mantener las prioridades en la agenda de los gobiernos.
En ese sentido, la frase pronunciada por el ministro de Relaciones Exteriores, Víctor “Ito” Bisonó, resume el desafío institucional: el verdadero valor del encuentro comienza cuando las ideas se convierten en políticas públicas, proyectos de cooperación y alianzas con resultados. La Presidencia Pro Témpore deberá traducir esa aspiración en continuidad administrativa, intercambio de experiencias y seguimiento verificable.
República Dominicana también tendrá la responsabilidad de organizar el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre el Desarrollo Sostenible, programado para abril de 2027. Ese foro será una de las primeras ocasiones para medir si los compromisos asumidos en Santiago avanzan desde el plano declarativo hacia iniciativas regionales concretas.
Un relevo con peso institucional
El traspaso de la presidencia se produjo desde el Gobierno de Perú, que había ocupado la conducción del organismo por haber sido sede del cuadragésimo período de sesiones en Lima. Panamá fue confirmada como sede del cuadragésimo segundo período de sesiones, previsto para 2028, conforme a la información publicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana.
El encuentro reunió a autoridades hemisféricas y delegaciones oficiales. Entre las figuras mencionadas estuvieron Michelle Bachelet e Iván Duque, copresidentes de la Comisión sobre Geopolítica, Globalización y Desarrollo, así como el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs.
La participación de estas personalidades dio mayor peso político a una agenda que combina economía, gobernanza, tecnología y clima. También reflejó el carácter plural de la CEPAL, un espacio donde conviven gobiernos con realidades económicas y geográficas muy distintas, pero con problemas compartidos y necesidad de coordinación.
Una oportunidad para la diplomacia dominicana
La Presidencia Pro Témpore fortalece la presencia internacional de República Dominicana en un momento en que los países de la región buscan nuevas formas de cooperación. La posición geográfica del país, su condición caribeña y sus vínculos con Centroamérica y Sudamérica le permiten actuar como punto de encuentro entre distintas prioridades regionales.
El liderazgo dominicano puede ser particularmente útil en asuntos que requieren cooperación hemisférica: financiamiento climático, digitalización de los servicios públicos, integración productiva y apoyo a las economías más vulnerables. La presidencia también ofrece una vía para presentar experiencias nacionales ante los demás Estados miembros y para atraer alianzas técnicas alrededor de proyectos regionales.
Sin embargo, el reconocimiento internacional se consolidará mediante resultados. La eficacia del mandato dependerá de la capacidad de mantener una agenda realista, promover consensos y publicar avances que permitan conocer qué acuerdos se ejecutan, qué instituciones participan y qué beneficios llegan a las poblaciones.
El largo plazo del compromiso
El valor histórico de la asunción dominicana no está únicamente en el acto protocolar del traspaso. Está en la oportunidad de contribuir a una visión regional del desarrollo que combine crecimiento económico, responsabilidad fiscal, adaptación climática y acceso equitativo a la tecnología.
La Resolución de Santiago de los Caballeros proporciona un marco político para esa tarea. La organización del foro sobre desarrollo sostenible en 2027 ofrece un momento de seguimiento. Y la continuidad hasta el período de sesiones de 2028 permitirá evaluar si las prioridades anunciadas se transforman en cooperación efectiva.
Para República Dominicana, asumir la conducción de la CEPAL desde Santiago de los Caballeros representa una muestra de confianza regional y una responsabilidad de Estado. El país llega a este capítulo con la posibilidad de demostrar que el liderazgo caribeño puede impulsar acuerdos amplios, acercar posiciones y defender un desarrollo latinoamericano y caribeño más sostenible, digital e inclusivo.
La presidencia dominicana será juzgada por la distancia entre los documentos aprobados y los cambios que esos documentos logren producir. Pero el punto de partida es significativo: por primera vez durante este ciclo institucional, la agenda regional de desarrollo se coordina desde territorio dominicano y con una ciudad cibaeña como escenario de decisiones que alcanzan a todo el continente.
Referencias
Cuadragésimo primer período de sesiones de la CEPAL
Comunicado oficial sobre la sede dominicana de la CEPAL
Lanzamiento del cuadragésimo primer período de sesiones
Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana: eventos internacionales
Reunión de gobiernos de América Latina y el Caribe sobre gestión de riesgos
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