Yadira Mercedes García: Una vida de solidaridad y servicio en la UASD que inspira a la comunidad dominicana

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Durante 32 años, Yadira Mercedes García convirtió su paso por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en una historia de acompañamiento, solidaridad y compromiso. En el Recinto San Francisco de Macorís, su nombre quedó asociado a una forma de servir que desbordó las funciones de cualquier puesto: estar presente cuando un compañero enfrentaba una enfermedad, una dificultad económica, un trámite complejo o una situación que exigía más que palabras.

Una trayectoria construida desde el servicio

La relación de Yadira García con la UASD comenzó antes de su ingreso formal como empleada. Fue estudiante del programa Beca Estudio y Trabajo (BET), una experiencia que la vinculó tempranamente con la vida universitaria y con las responsabilidades cotidianas de la institución.

En 1993 ingresó oficialmente a la Universidad, durante la gestión rectoral de Roberto Reyna, según su propio testimonio. Desde entonces desempeñó distintas funciones, entre ellas Oficinista I, Oficinista II, recepcionista, auxiliar de procesos técnicos bibliotecarios y asistente operativa.

Los cargos cambiaron con el tiempo, pero se mantuvo una constante: el contacto directo con trabajadores, estudiantes y servidores universitarios que necesitaban orientación o apoyo. Su labor no quedó limitada a la gestión administrativa. En cada espacio encontró una oportunidad para acompañar a los demás.

📊 32 años de servicio: Yadira Mercedes García desarrolló su trayectoria laboral en la UASD, particularmente en el actual Recinto San Francisco de Macorís, antiguo Centro Universitario Regional del Nordeste.

La documentación pública disponible sobre la nómina universitaria identifica a García como asistente operativa del Recinto San Francisco de Macorís y registra una fecha de ingreso laboral en marzo de 1994, un dato que complementa el relato sobre su prolongada permanencia en la institución. El registro puede consultarse en una copia pública de la nómina de empleados fijos de la UASD, junio de 2025.

La solidaridad como práctica cotidiana

La dimensión más recordada de su trayectoria no está únicamente en los puestos ocupados, sino en la manera en que ejerció sus responsabilidades. Para quienes compartieron con ella en el recinto, García fue una persona a la que se podía acudir fuera del horario habitual y aun cuando el problema no correspondiera estrictamente a sus atribuciones.

Una compañera universitaria relató que su hermana permaneció siete días en una Unidad de Cuidados Intensivos y que el seguro disponible inicialmente estaba próximo a agotarse. La familia enfrentaba una cuenta que superaba los doscientos mil pesos. De acuerdo con el testimonio publicado por La Tierra de Mis Amores sobre la jubilación de Yadira Mercedes García, García realizó diligencias ante el seguro de los maestros y gestionó la entrada de la cobertura de la UASD, que asumió el cien por ciento de la parte restante. La familia terminó pagando cien pesos.

El valor de este relato no reside solamente en el resultado económico. También muestra el tipo de ayuda que ofrecía: identificar una alternativa, preparar una comunicación, comunicarse con las instancias correspondientes y dar seguimiento hasta que la persona pudiera enfrentar una emergencia con menos angustia.

“Se puede contar con Yadira García a cualquier hora y en cualquier momento”, expresó la compañera en el testimonio. La frase resume una percepción compartida por quienes la conocieron: su solidaridad no dependía de protocolos ni de conveniencias.

La universidad que también se construye con vínculos humanos

Las instituciones suelen narrarse mediante sus autoridades, resoluciones, obras físicas, programas académicos y resultados administrativos. Sin embargo, la vida cotidiana de una universidad también se sostiene en relaciones menos visibles: la persona que orienta, la que acompaña un reclamo, la que ayuda a interpretar un trámite o la que se moviliza ante una emergencia.

En ese plano se ubica la trayectoria de García. Su aporte pertenece a la historia humana de la UASD en San Francisco de Macorís, una historia que no siempre aparece en los informes institucionales, pero que permanece en la memoria de quienes recibieron su apoyo.

La importancia de reconocer esas experiencias consiste en ampliar la idea de lo que significa construir universidad. No solo construyen quienes ocupan posiciones de dirección o quienes firman decisiones. También lo hacen quienes, desde labores administrativas y operativas, sostienen diariamente la confianza necesaria para que una comunidad pueda funcionar.

La solidaridad de García tuvo además una dimensión social. Al acompañar a trabajadores en situaciones de enfermedad, necesidad o conflicto, contribuyó a que la institución fuera percibida como una comunidad y no únicamente como una estructura burocrática.

Compromiso gremial y defensa de los trabajadores

Su participación en la Asociación de Empleados Universitarios (ASODEMU) también formó parte de ese recorrido. Desde esa organización acompañó reivindicaciones y reclamos de trabajadores universitarios, incluso en momentos en que hacerlo podía generar tensiones con sectores de autoridad.

La trayectoria descrita en el artículo fuente de La Tierra de Mis Amores señala que García supo diferenciar la afinidad política de la obediencia incondicional. Compartir una corriente o una visión no significaba renunciar al derecho a disentir ni dejar de respaldar a quienes reclamaban derechos laborales.

Esa postura revela una concepción exigente del compromiso: la lealtad institucional no se mide por la ausencia de crítica, sino por la capacidad de defender aquello que se considera justo. En su caso, la vocación de servicio se expresó tanto en la ayuda individual como en el acompañamiento colectivo.

No se trata de presentar una trayectoria sin dificultades. Quienes asumen posiciones de defensa y acompañamiento pueden enfrentar incomprensiones o desacuerdos. Pero la existencia de esas tensiones no borra el resultado más visible de su carrera: la permanencia de una reputación construida en el contacto directo con sus compañeros.

Un reconocimiento a la memoria laboral

La jubilación marca el cierre formal de una etapa, pero no elimina las huellas de una vida laboral. En el caso de García, la salida de la nómina activa no significa desaparecer de la memoria del recinto. Su nombre queda vinculado a llamadas, diligencias, orientaciones y gestos que, para muchas personas, llegaron en momentos decisivos.

La Asociación de Empleados Universitarios reconoció sus 32 años de servicio mediante la Resolución número 024-2026, aprobada el 24 de junio de 2026, según los datos suministrados para este artículo. El reconocimiento destacó su compromiso, entrega y lealtad con la Universidad y con la organización gremial.

Más allá del documento, este tipo de homenaje tiene un significado institucional: recordar que el patrimonio de una universidad no está formado únicamente por sus edificios, archivos o reglamentos. También está compuesto por las personas que dedican décadas a hacer posible su funcionamiento y que dejan una influencia perceptible en la vida de sus compañeros.

En una época en que los cargos pueden cambiar con rapidez, la trayectoria de García plantea una diferencia fundamental entre ocupar una función y ejercer una vocación. La función termina con una jubilación; la vocación de ayudar puede continuar como parte de la identidad personal.

Un legado que permanece

Yadira Mercedes García deja de ser empleada activa de la UASD, pero su historia permanece ligada al Recinto San Francisco de Macorís. Su legado no depende exclusivamente de la cantidad de años trabajados, sino de la calidad de los vínculos que construyó durante ese tiempo.

Para sus compañeros, probablemente su mayor reconocimiento no sea una resolución ni un certificado, sino la memoria de haber encontrado una mano dispuesta a ayudar. En esa memoria caben la gestión ante un seguro, el acompañamiento durante una enfermedad, la defensa de un reclamo y la orientación ofrecida cuando una persona no sabía a quién acudir.

La Universidad que García ayudó a construir desde lo humano es una institución más cercana, más solidaria y más consciente de que el servicio público adquiere sentido cuando responde a necesidades concretas. Su ejemplo recuerda que la identidad dominicana también se expresa en la disposición de tender la mano, asumir como propio el problema ajeno y permanecer junto a los demás cuando más falta hace.

La jubilación abre para Yadira una nueva etapa, pero no borra la anterior. Después de tres décadas de entrega, queda una comunidad que puede contar su historia y una universidad que conserva, en la memoria de sus trabajadores, la huella de una mujer que hizo de ayudar una manera de vivir.

¡Enhorabuena, Yadira! La UASD despide a una empleada activa, pero conserva a una servidora cuya presencia seguirá formando parte de la historia humana del Recinto San Francisco de Macorís.


Referencias

La Tierra de Mis Amores: Yadira Mercedes García, empleada solidaria que se jubila de la UASD
Nómina de empleados fijos de la UASD, junio de 2025
Transparencia UASD: nóminas de jubilados


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