Santiago no está discutiendo únicamente el posible regreso de un dirigente empresarial. Está definiendo qué tipo de representación necesita una ciudad cuyo peso económico exige instituciones capaces de dialogar, proponer y defender una agenda de desarrollo con visión de futuro.
La pregunta sobre si Sandy Filpo debe volver a dirigir la Asociación de Comerciantes e Industriales de Santiago (ACIS) cobra relevancia por su prolongada vinculación con la organización. Pero el debate solo tendrá verdadero valor si trasciende el nombre de una persona y examina el papel que la ACIS debe desempeñar ante los cambios tecnológicos, las demandas de las nuevas generaciones y los desafíos de la economía local.
La trayectoria de Sandy Filpo y el peso de la experiencia
Filpo fue elegido por sexta ocasión como presidente de la ACIS para el período 2022-2024, con el respaldo del 71 % de la membresía, según reportó el Periódico Hoy sobre la reelección de Sandy Filpo. Ese resultado refleja una base de apoyo significativa dentro de la entidad y explica por qué su nombre continúa presente en las conversaciones sobre el rumbo institucional.
Durante sus gestiones, la ACIS mantuvo una participación visible en asuntos relacionados con el comercio, la industria, la seguridad, la infraestructura, la formación empresarial y el desarrollo regional. El objetivo anunciado de crear filiales en las 14 provincias del Cibao también mostró una intención de ampliar la presencia territorial de la organización y conectar a empresas de distintas localidades.
La experiencia acumulada constituye un activo institucional. Un dirigente que ha participado durante años en reuniones con autoridades, asociaciones sectoriales y representantes de distintos ámbitos conoce los ritmos de la gestión pública, las necesidades de los empresarios y las dificultades de convertir una demanda sectorial en una propuesta de alcance colectivo.
Ese conocimiento puede ser especialmente útil en una ciudad donde la agenda empresarial está estrechamente vinculada con temas públicos: movilidad, seguridad, planificación urbana, infraestructura, servicios, formación laboral y atracción de inversiones.
Sin embargo, la experiencia no debe confundirse con permanencia automática. En una institución empresarial, la continuidad solo adquiere sentido cuando sirve para fortalecer las reglas internas, ampliar la participación y preparar nuevos liderazgos.
Una organización con historia y alcance regional
La ACIS fue fundada el 21 de septiembre de 1961 para representar y defender a comerciantes, industriales y prestadores de servicios de Santiago, la región Norte y el país, de acuerdo con el plan institucional de comunicaciones de la propia organización.
Su importancia no depende únicamente del número de miembros. También está relacionada con la capacidad de reunir sectores diversos dentro de una misma conversación: grandes empresas, pequeños negocios, industrias, comercios, profesionales y organizaciones sectoriales.
La información divulgada durante la elección de 2022 indicaba que la ACIS contaba con más de 3,000 miembros y que el 92 % de su tejido asociativo estaba compuesto por pequeñas y medianas empresas. Ese dato coloca a las mipymes en el centro de cualquier discusión sobre representación empresarial en Santiago.
Una institución con esa composición no puede limitarse a expresar la voz de las empresas con mayor capacidad económica. Su legitimidad depende de que pueda atender problemas concretos de negocios familiares, emprendimientos, comercios establecidos, industrias manufactureras y empresas de servicios.
La ACIS también forma parte de una tradición de articulación institucional en Santiago. Un recuento publicado por El Caribe sobre el desarrollo planificado por el sector privado en Santiago atribuye a la entidad participación en iniciativas vinculadas con la Asociación para el Desarrollo, la zona franca, el Cuerpo de Bomberos y el Aeropuerto Internacional del Cibao, entre otras estructuras de impacto regional.
Esa historia plantea una responsabilidad adicional: la organización no solo debe reaccionar ante problemas empresariales inmediatos, sino contribuir a construir acuerdos de largo plazo para la ciudad y el Cibao.
Los desafíos de una economía en transformación
El sector productivo de Santiago enfrenta una agenda más compleja que la tradicional defensa de impuestos, permisos o facilidades comerciales. Las empresas deben responder a consumidores más conectados, mercados competitivos y tecnologías que modifican la forma de producir, vender y administrar.
La transformación digital ya no es un asunto exclusivo de las grandes compañías. Para una pequeña empresa, puede significar incorporar pagos electrónicos, comercio en línea, sistemas de inventario, análisis de datos, ciberseguridad o herramientas de inteligencia artificial.
La ACIS puede desempeñar un papel útil si convierte esas tendencias en programas accesibles para sus miembros. La capacitación tecnológica no debería limitarse a conferencias ocasionales; debe incluir acompañamiento, formación práctica y alianzas con universidades, centros técnicos y empresas especializadas.
También está el desafío del financiamiento. Una mipyme puede tener un producto viable y, aun así, enfrentar dificultades para obtener capital de trabajo, modernizar equipos o ampliar operaciones. Una organización empresarial con capacidad de interlocución puede ayudar a identificar obstáculos regulatorios, promover programas de garantía y facilitar conversaciones entre el sistema financiero y los negocios locales.
A esto se suman los problemas de movilidad, ordenamiento urbano, seguridad e infraestructura. Son asuntos que afectan directamente los costos operativos y la capacidad de atraer clientes, trabajadores e inversionistas. La experiencia de Filpo en el diálogo con autoridades puede ser valiosa en esta área, siempre que esté acompañada de propuestas medibles y mecanismos de seguimiento público.
La renovación no puede ser un discurso
La discusión sobre un eventual retorno de Filpo debería incluir una pregunta igualmente importante: ¿cómo garantizaría la ACIS la incorporación de jóvenes empresarios y de sectores emergentes?
La renovación no consiste únicamente en cambiar rostros. Implica abrir espacios reales para personas que trabajan en tecnología, logística, comercio electrónico, industrias creativas, servicios profesionales, energías renovables y nuevos modelos de producción.
Una organización empresarial moderna necesita escuchar a quienes están creando negocios con estructuras distintas a las tradicionales. También debe incorporar más mujeres, emprendedores y representantes de empresas que todavía no participan activamente en las asociaciones gremiales.
La combinación más provechosa sería una fórmula institucional que aproveche la experiencia de dirigentes con trayectoria y, al mismo tiempo, prepare una nueva generación para asumir responsabilidades. En ese esquema, Filpo podría aportar conocimiento, contactos y memoria institucional, mientras otros liderazgos asumirían tareas de innovación, comunicación, digitalización y expansión sectorial.
El precedente reciente muestra que la transición institucional es posible. En enero de 2025, la ACIS juramentó una nueva junta directiva encabezada por Marcos Santana Mena; durante el acto, Filpo presentó un informe de gestión y fue reconocido por sus 12 años al frente de la institución, según la cobertura de El Caribe sobre la juramentación de la nueva directiva de ACIS.
Ese relevo no elimina el debate sobre su futuro dentro del empresariado. Por el contrario, permite plantearlo desde una perspectiva más amplia: la experiencia de un expresidente puede seguir contribuyendo sin que la institución dependa exclusivamente de una figura.
Una relación más productiva con el Estado
La ACIS necesita una relación firme, técnica y transparente con el Gobierno central, el Ayuntamiento de Santiago y las demás instituciones públicas. La defensa del sector privado no debe confundirse con confrontación permanente, pero tampoco con silencio frente a decisiones que afectan la actividad productiva.
La cooperación entre autoridades y empresarios es necesaria para temas como la planificación urbana, la seguridad, la gestión de residuos, el transporte, la formación laboral y la promoción de inversiones. Pero esa cooperación debe estar basada en agendas públicas, compromisos verificables y resultados evaluables.
La organización empresarial puede contribuir con diagnósticos, propuestas y conocimiento práctico. A cambio, debe exigir procesos previsibles, reglas claras y respuestas institucionales. La interlocución pierde valor cuando se reduce a fotografías o declaraciones generales.
En el caso de Santiago, la ACIS tiene condiciones para actuar como puente entre los negocios y las autoridades. Su reto consiste en utilizar esa posición para impulsar soluciones que beneficien al conjunto de la ciudad, no solo a determinados sectores.
La pregunta que debe responder la membresía
El regreso de Sandy Filpo podría fortalecer la presencia pública de la ACIS si se produce dentro de los mecanismos institucionales establecidos y con un programa claro. Pero cualquier eventual retorno tendría que estar acompañado de compromisos concretos: participación de jóvenes, transformación digital, apoyo a las mipymes, capacitación, coordinación con entidades públicas y una agenda regional para el Cibao.
La alternativa no debe formularse como una disputa entre experiencia y renovación. Santiago necesita ambas. La experiencia permite evitar errores y aprovechar aprendizajes; la renovación aporta nuevas herramientas, lenguajes y formas de entender la economía.
La pregunta decisiva no es solamente quién debe ocupar la presidencia, sino qué mandato recibirá la próxima dirección. ¿Representará con mayor amplitud a los sectores productivos? ¿Defenderá propuestas sustentadas en datos? ¿Dará seguimiento a los compromisos públicos? ¿Preparará a la organización para una economía más digital y competitiva?
La respuesta corresponde a los miembros de la ACIS y a los mecanismos democráticos de la institución. Pero el interés del debate trasciende sus oficinas: una organización empresarial fuerte puede ayudar a que Santiago conserve su papel como motor económico del Cibao y contribuya con mayor peso al desarrollo de la República Dominicana.
El liderazgo que necesita la ciudad no debe medirse únicamente por la capacidad de ocupar una posición. Debe medirse por la capacidad de unir sectores, formar relevos, defender intereses legítimos y convertir la representación empresarial en propuestas capaces de mejorar la vida económica de Santiago.
Referencias
Plan de Comunicaciones y Posicionamiento ACIS 2024-2025
La ACIS elige a Sandy Filpo por sexta ocasión — Periódico Hoy
ACIS juramenta Junta Directiva — El Caribe
Santiago, un modelo de desarrollo planificado por el sector privado — El Caribe
ACIS celebra 62 aniversario — Proindustria
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