En Santiago de los Caballeros, una ciudad acostumbrada a ser punto de encuentro del Cibao, América Latina y el Caribe discuten desde el 7 hasta el 9 de octubre de 2026 cómo enfrentar una etapa marcada por cambios tecnológicos, tensiones geopolíticas y nuevos desafíos para el desarrollo. La República Dominicana es sede del 41.º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la reunión bienal más importante de este organismo regional de las Naciones Unidas, según la información oficial publicada por la CEPAL.
Una institución creada para pensar el desarrollo regional
La CEPAL fue establecida en 1948 con la misión de contribuir al desarrollo económico de América Latina y el Caribe. Desde entonces, ha producido investigaciones, estadísticas y propuestas de política pública sobre asuntos que van desde la industrialización y el comercio hasta la desigualdad, la educación, el ambiente y la planificación estatal.
Su importancia no radica únicamente en elaborar diagnósticos. La comisión también ha procurado convertir el conocimiento en herramientas para los gobiernos, acompañando la formulación de políticas y promoviendo una visión regional frente a problemas que ningún país puede resolver por separado.
Esa combinación de análisis y aplicación práctica define a la CEPAL como un centro de pensamiento con vocación pública. Su trabajo ofrece a los Estados elementos para interpretar los cambios internacionales, identificar oportunidades y diseñar respuestas que combinen crecimiento económico, inclusión social y sostenibilidad ambiental.
Durante más de siete décadas, sus propuestas han influido en el debate latinoamericano sobre desarrollo productivo, transformación estructural, integración económica, igualdad y protección social. En una región marcada por diferencias entre países y por la dependencia de mercados externos, la mirada regional de la CEPAL conserva una relevancia directa.
Santiago, sede de una conversación continental
La elección de la República Dominicana como país anfitrión fue acordada por los Estados miembros de la CEPAL mediante la resolución 782(XL), aprobada el 11 de octubre de 2024. La reunión se celebra de manera presencial en el Centro de Convenciones y Cultura Dominicana de la Universidad Tecnológica de Santiago (UTESA), de acuerdo con la confirmación sobre el acuerdo y la sede del evento.
Santiago de los Caballeros aporta a este encuentro una dimensión que trasciende la logística. Como principal centro urbano y económico del norte dominicano, la ciudad permite mostrar ante delegaciones internacionales una parte esencial de la capacidad productiva, empresarial, académica y cultural del país.
El programa incluye un panel dedicado a la región norte y al impacto del diálogo entre los sectores público y privado en la transformación de la República Dominicana. La inclusión de este tema coloca a Santiago en el centro de una conversación sobre cómo los territorios pueden participar en la construcción de políticas nacionales y en la generación de nuevas oportunidades económicas.
La sede dominicana también representa una señal de confianza institucional. La realización de una reunión de esta magnitud exige coordinación diplomática, organización técnica y capacidad para recibir a representantes de gobiernos, organismos multilaterales, universidades y sectores productivos.
Una agenda marcada por rupturas y oportunidades
El documento central de esta edición es Gestión de las transformaciones en una era de rupturas. El texto plantea un marco para discutir los cambios que la región necesita gestionar con el propósito de avanzar hacia un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible, como se detalla en los documentos oficiales del 41.º período de sesiones.
El concepto de “rupturas” alude a un escenario internacional en el que las reglas económicas, las alianzas comerciales, las tecnologías y las relaciones geopolíticas evolucionan con rapidez. Para América Latina y el Caribe, esa realidad plantea riesgos, pero también abre la posibilidad de diversificar vínculos, fortalecer capacidades propias y aprovechar nuevos espacios de cooperación.
Entre los asuntos principales de la reunión figuran:
- Transformación digital: la digitalización modifica la manera en que empresas, gobiernos y ciudadanos producen, comercian y acceden a servicios.
- Inteligencia artificial: su expansión plantea oportunidades para elevar la productividad, pero también exige políticas sobre capacidades humanas, innovación, datos y protección de derechos.
- Integración económica regional: una mayor coordinación entre los países puede facilitar el comercio, las cadenas regionales de valor y la cooperación.
- Desarrollo productivo: la discusión busca superar estructuras económicas poco diversificadas y promover actividades con mayor valor agregado.
- Macroeconomía y fiscalidad: el programa contempla el debate sobre políticas macroeconómicas orientadas al desarrollo y sistemas fiscales sólidos.
La agenda no presenta estos temas como asuntos aislados. La inteligencia artificial, por ejemplo, puede tener efectos sobre la productividad únicamente si se combina con educación, conectividad, inversión, investigación y políticas que permitan que sus beneficios lleguen a empresas y comunidades de distintos tamaños.
Del mismo modo, la integración regional requiere más que acuerdos diplomáticos. Necesita infraestructura, reglas compatibles, financiamiento, intercambio de información y capacidad productiva para que las economías latinoamericanas participen en mejores condiciones en el comercio internacional.La tecnología como herramienta de desarrollo
La transformación digital ocupa un lugar destacado porque puede modificar sectores fundamentales de la economía dominicana y regional. La digitalización de procesos empresariales, la expansión de servicios tecnológicos y el uso de datos pueden ayudar a reducir costos, mejorar la gestión pública y ampliar el acceso a oportunidades.
Sin embargo, la tecnología no garantiza por sí sola un desarrollo equilibrado. La agenda de Santiago vincula la innovación con la necesidad de fortalecer las capacidades productivas y sociales. Esto implica formar trabajadores, apoyar a las pequeñas y medianas empresas, promover investigación y garantizar que la conectividad no quede concentrada en determinados territorios o grupos.
La inteligencia artificial añade una dimensión estratégica. Su incorporación puede transformar la manufactura, el turismo, la agricultura, la logística, la salud y la educación. Pero su aprovechamiento exige instituciones preparadas y reglas que favorezcan un uso responsable, transparente y orientado al interés público.
Para la República Dominicana, esta discusión tiene una importancia particular. El país participa en una economía abierta, vinculada al comercio, los servicios, la inversión y las cadenas internacionales de producción. El debate regional ofrece la oportunidad de identificar cómo esas conexiones pueden traducirse en más innovación, empleos de mayor calidad y empresas con mayor capacidad de competir.Integración y diversificación ante un mundo cambiante
Otro eje del encuentro es la integración económica regional y la diversificación de alianzas comerciales. El objetivo no consiste en abandonar los vínculos existentes, sino en ampliar las opciones de los países y reducir la vulnerabilidad frente a cambios abruptos en el entorno internacional.
La CEPAL busca aportar recomendaciones para que los gobiernos naveguen un contexto geopolítico cambiante, diversifiquen sus alianzas y aprovechen nuevas oportunidades de desarrollo. En la agenda también aparecen los efectos de los aranceles y la necesidad de fortalecer la cooperación entre países.
Para el Caribe, la integración tiene además una dimensión propia. Las economías insulares y de menor tamaño enfrentan costos logísticos, limitaciones de escala y una exposición elevada a shocks externos. La cooperación en comercio, financiamiento, tecnología, ambiente y gestión de riesgos puede ampliar sus márgenes de acción.
La posición dominicana puede enriquecer esa conversación. Por su ubicación, sus vínculos comerciales y su experiencia en sectores orientados a mercados internacionales, el país tiene interés en una región más conectada y con mejores condiciones para atraer inversiones, aumentar exportaciones y desarrollar proveedores locales.Participación internacional y diálogo de alto nivel
La reunión congrega a delegaciones de los Estados miembros y asociados de la CEPAL, además de representantes de organismos internacionales. La ceremonia inaugural cuenta con la participación del presidente Luis Abinader y del secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs.
Entre las figuras anunciadas se encuentran los expresidentes de Chile y Colombia, Michelle Bachelet e Iván Duque; el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin; el exsecretario general adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales, José Antonio Ocampo; el exministro de Hacienda de Chile Andrés Velasco, y el académico especializado en comercio y desarrollo Keith Nurse.
El programa también contempla la participación de especialistas y representantes de la República Dominicana, Uruguay, CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, y el Banco Interamericano de Desarrollo en la mesa sobre macroeconomía y fiscalidad, según el programa oficial del encuentro.
La diversidad de participantes permite conectar perspectivas gubernamentales, académicas, empresariales y multilaterales. En lugar de limitarse a una declaración política, el período de sesiones funciona como un espacio para contrastar diagnósticos y discutir medidas aplicables a los desafíos de cada país.Una agenda que abarca economía, sociedad y ambiente
La CEPAL trabaja en áreas como política macroeconómica, desarrollo productivo, educación, medioambiente, atracción de inversiones, exportaciones y desarrollo social. Esa amplitud refleja una idea central: el desarrollo no puede medirse solamente por el crecimiento de la producción.
El programa de Santiago incluye la revisión de los avances de los órganos subsidiarios de la comisión en estadística, cooperación Sur-Sur, planificación, desarrollo social, población, asuntos ambientales, igualdad de género y cooperación para el desarrollo del Caribe.
Las estadísticas tienen un papel esencial en ese proceso. Sin información confiable, los gobiernos tienen mayores dificultades para identificar desigualdades, evaluar políticas y asignar recursos. La planificación permite convertir objetivos generales en programas, presupuestos y acciones con seguimiento.
La dimensión ambiental también resulta inseparable del futuro económico regional. América Latina y el Caribe enfrentan la necesidad de producir más valor y mejorar las condiciones sociales mientras protegen ecosistemas y reducen vulnerabilidades. En ese equilibrio se juega buena parte de la sostenibilidad de las próximas décadas.La responsabilidad dominicana como país anfitrión
Ser sede de una reunión de la CEPAL no convierte automáticamente las recomendaciones regionales en políticas nacionales. Pero sí brinda a la República Dominicana una plataforma para presentar sus prioridades, escuchar experiencias de otros países y fortalecer vínculos con instituciones que participan en la formulación del desarrollo regional.
La presencia de autoridades dominicanas en los debates sobre fiscalidad, desarrollo productivo y transformación territorial permite colocar en la agenda internacional asuntos que afectan directamente al país. También ofrece un espacio para que Santiago y la región norte muestren su aporte a la economía nacional.
La participación de la vicepresidenta Raquel Peña en las actividades oficiales y el panel sobre el diálogo público-privado refuerzan ese componente dominicano del encuentro. El intercambio entre el Estado y el sector empresarial es especialmente relevante cuando se discuten innovación, inversión, empleo, exportaciones e infraestructura.
La CEPAL llega a Santiago con una historia de análisis regional. La República Dominicana la recibe mostrando que el Caribe hispano no es un espectador de las grandes conversaciones sobre el futuro: participa en ellas, las hospeda y aporta sus propias experiencias.
Durante tres días, Santiago de los Caballeros se convierte en un punto de encuentro para pensar cómo América Latina y el Caribe pueden producir más, distribuir mejor las oportunidades, proteger su ambiente y actuar con mayor coordinación. Ese protagonismo es motivo de orgullo, pero también una responsabilidad: aprovechar el diálogo internacional para convertir ideas en políticas públicas capaces de mejorar la vida cotidiana.
Referencias
CEPAL: Cuadragésimo primer período de sesiones
Información sobre la sede y logística del evento
Documentos y publicaciones oficiales de la CEPAL para el evento
Programa oficial de actividades y paneles
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