Impacto de la política migratoria de EE.UU. en el retorno navideño de los dominicanos

política migratoria EE.UU.

Porque tengo familiares muy cercanos que eligieron vivir en Estados Unidos y por la importancia que para la economía dominicana significan los casi once mil millones de dólares anuales que remesan a su país, es que siento congoja porque miles de dominicanos no retornarán en estas navidades como son sus deseos. Esta realidad se ha convertido en uno de los fenómenos más angustiantes de las festividades de fin de año para la diáspora dominicana.

La incertidumbre que genera la política anti migratoria que ejecuta la administración del presidente Donald Trump provoca que inmigrantes con residencia legal, e incluso que ostentan ciudadanía estadounidense, prefieran quedarse en esa nación por temor a confrontar problemas a su regreso. Esta decisión agonizante refleja el clima de zozobra que prevalece en comunidades dominicanas establecidas en territorio norteamericano, según reportes sobre el endurecimiento migratorio que afecta especialmente las visitas de los quisqueyanos a su tierra natal durante la Navidad [endurecimiento migratorio afecta visitas].

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS) ha endurecido considerablemente los requisitos para obtener residencia legal o ciudadanía. Además, se amplían los espacios de ley para cancelar estadía permanente contra inmigrantes que a juicio de las autoridades no exhiban "un buen carácter moral", un criterio cuya interpretación se ha vuelto cada vez más estricta y discrecional.

Miles de dominicanos con residencia legal en Estados Unidos acostumbran a permanecer un tiempo prolongado durante el año en el país para visitar a sus familias, pero ahora podrían confrontar problemas a su retorno a territorio estadounidense. Otros muchos están obligados a permanecer en esa nación en gestiones de naturalización que aún no se resuelven, viéndose forzados a cancelar sus planes navideños para no comprometer sus trámites migratorios.

El temor es el motivo principal por el que habrá tanta ausencia de los ausentes, porque ahora las reglas para residentes legales e incluso para ciudadanos son más estrictas y muchas veces de conveniente interpretación. En este difícil momento para los inmigrantes, la prudencia se convierte en la única brújula para tomar decisiones familiares.

En Estados Unidos residen más de 2.3 millones de dominicanos, cifra que representa el 84 por ciento de la diáspora criolla en el exterior. Son muchos los compatriotas que tradicionalmente vienen a compartir con los suyos las fiestas de fin de año, reuniéndose en el patio insular para celebrar la Navidad y el Año Nuevo. Por esta razón, todos ellos, incluidos los que retornan desde Europa y otras partes del mundo, merecen ser recibidos con honores y víctores por sus comunidades de origen.

De los más de cuarenta y tres mil millones de dólares que ingresan a la economía dominicana anualmente, casi el veinte por ciento corresponde a las remesas de los dominicanos residentes en el exterior. Estos recursos representan la consecuencia del esfuerzo titánico de trabajadores que padecen vicisitudes para poder enviar a los suyos un puñado de dólares o euros, con los cuales se sustenta a las familias o se realizan inversiones que impulsan la economía nacional.

Las proyecciones del Banco Central de la República Dominicana revelan que en lo que resta de 2025, las remesas superarían los once mil setecientos millones de dólares, un hito que demuestra la resiliencia y la lealtad de la diáspora dominicana hacia su patria [remesas dominicanas 2025 alcanzan US10780 millones]. En noviembre pasado, el flujo de remesas alcanzó ochocientos ochenta y nueve millones de dólares, manteniendo una tendencia de crecimiento sostenido que refleja el compromiso permanente de los hijos de la patria dispersos por el mundo.

El comportamiento positivo de estas transferencias se ha mantenido resiliente a pesar de las incertidumbres generadas por la política migratoria estadounidense, demostrando que ningún obstáculo administrativo podrá detener el amor y la responsabilidad que sienten los dominicanos hacia sus familias y su tierra. Los análisis económicos confirman que las remesas continúan en alza y fortalecen la economía dominicana en 2025 [remesas continúan en alza y fortalecen la economía dominicana en 2025].

En medio de este contexto desafiante, organizaciones de derechos humanos y activistas por la dignidad migrante han cuestionado el papel de las representaciones consulares dominicanas en el extranjero, particularmente en Puerto Rico. Argumentan que estas instancias tienen la responsabilidad inalienable de defender a la comunidad dominicana contra las violaciones de derechos humanos [Puerto Rico: condenan complicidad consular con política migratoria]. La voz de la patria debe resonar con fortaleza en defensa de sus hijos, especialmente en momentos cuando la persecución y la incertidumbre golpean las puertas de nuestras familias.

Las políticas más agresivas de represión migratoria de las últimas décadas demandan que cada institución representante de la República Dominicana levante su voz con firmeza, denuncie públicamente los abusos, y brinde acompañamiento solidario a quienes enfrentan la adversidad estatal. La dignidad nacional y el deber consular convergen en la obligación de proteger a aquellos que llevan el nombre de la patria en el corazón.

Los ruegos y votos van dirigidos a que el Altísimo provea de felicidad y sosiego a todos los compatriotas residentes en el exterior que, por diversas causas, no estarán con nosotros en el patio insular durante estas festividades, así como también a quienes estarán presentes en esta temporada navideña.

Para quienes permanecerán separados de sus seres queridos, que la fe y la esperanza iluminen sus corazones. Para quienes logran estar presentes, que disfruten plenamente de la dicha de la reunión familiar. Y para toda la nación dominicana, que reconozca con fervorosa y perenne gratitud el sacrificio incesante de quienes, desde la distancia, continúan construyendo el futuro de la República Dominicana con el trabajo de sus manos y la devoción de sus almas.

En esta Navidad de 2025, mientras cientos de miles de dominicanos permanecen lejos del hogar por circunstancias fuera de su control, la familia dominicana permanece unida por lazos indestructibles que ninguna política fronteriza podrá fracturar. Nuestra identidad, nuestra cultura y nuestra solidaridad trascienden las fronteras geográficas y los obstáculos administrativos.

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