A lo largo de las últimas décadas, la salud mental y emocional ha dejado de ser un tema marginal para convertirse en una urgencia social evidente en gran parte del mundo. Los cambios estructurales, económicos y sociales, junto con los impactos de la pandemia de COVID-19, han expuesto un desafío que afecta a miles de familias y que exige respuestas colectivas mucho más robustas.
En la República Dominicana, esta realidad se presenta con particular urgencia. Detrás de los discursos sobre bienestar y desarrollo humano, los datos revelan una situación preocupante que afecta directamente a millones de personas, con implicaciones profundas en la convivencia social, la productividad y la cohesión familiar. Con una población estimada de 11.5 millones de habitantes, la magnitud del problema es innegable.
De acuerdo con información de la Organización Mundial de la Salud y estimaciones del Ministerio de Salud Pública, más del 20 por ciento de la población dominicana ha presentado o presenta algún trastorno de salud mental, lo que equivale a más de 2.3 millones de personas. Esta cifra confirma que los trastornos mentales no constituyen un fenómeno marginal, sino una realidad ampliamente extendida que atraviesa distintos grupos sociales y etarios en todo el país.
La magnitud de los trastornos mentales
Entre los trastornos más prevalentes se encuentra la ansiedad, considerada el principal problema de salud mental en el país. Según datos del Ministerio de Salud Pública, la ansiedad afecta aproximadamente al 5.7 por ciento de la población dominicana, representando unas 655,500 personas. Este trastorno suele manifestarse de forma persistente y silenciosa, afectando la capacidad de concentración, el desempeño laboral y las relaciones interpersonales. De manera significativa, esta prevalencia es 1.3 por ciento superior a la registrada a nivel mundial, que se sitúa en 4.4 por ciento según un informe sobre salud emocional publicado recientemente por medios nacionales enfocados en temas de salud mental dominicana.
En segundo lugar se sitúa la depresión, con una prevalencia estimada del 4.7 por ciento de la población, es decir, alrededor de 540,500 dominicanos y dominicanas. A nivel internacional, la depresión promedia 5.7 por ciento, por lo que la cifra dominicana resulta relativamente más baja. Sin embargo, la depresión concentra cerca de una cuarta parte del total de los trastornos mentales identificados y constituye una de las principales causas de discapacidad emocional. Su impacto se agrava cuando no es diagnosticada ni tratada a tiempo, y mantiene una estrecha relación con conductas suicidas — como destaca el reciente plan nacional estratégico de salud mental presentado por el gobierno.
Otros trastornos de alto impacto incluyen el trastorno bipolar, cuya prevalencia internacional se sitúa entre 1 y 2 por ciento de la población. Aplicando estos rangos al contexto dominicano, se estima que entre 115,000 y 230,000 personas podrían vivir con esta condición, caracterizada por cambios extremos del estado de ánimo y una elevada carga familiar y social.
El insomnio representa otro desafío significativo en la República Dominicana. Aunque no siempre se clasifica como trastorno mental independiente, se estima que entre el 10 y el 15 por ciento de la población, es decir, entre 1.15 y 1.72 millones de personas, experimenta dificultades persistentes para dormir. El insomnio actúa como un factor de riesgo directo para la ansiedad, la depresión y el deterioro de la salud emocional, tal como han advertido expertos y publicaciones del área de salud pública.
Los trastornos del espectro psicótico, como la esquizofrenia y psicosis afines, presentan una prevalencia estimada de 0.7 a 1 por ciento, lo que equivale a entre 80,500 y 115,000 personas. Aunque menos frecuentes, generan un alto impacto sanitario, social y económico, y requieren atención especializada continua.
Finalmente, un componente menos visible pero igualmente relevante es el trastorno de estrés postraumático. En República Dominicana, el Ministerio de Salud Pública reconoce esta condición como un problema asociado a experiencias traumáticas, como violencia, accidentes, desastres naturales o crisis sanitarias. Aunque no existen estadísticas nacionales oficiales que midan su prevalencia en la población general, la evidencia internacional señala que este trastorno suele estar subdiagnosticado y frecuentemente coexiste con ansiedad, depresión e insomnio.
Respuesta nacional: Un plan que ofrece esperanza
Reconociendo esta realidad crítica, el Gobierno dominicano ha tomado acciones decisivas. El presidente Luis Abinader, junto a la vicepresidenta Raquel Peña, encabezó la presentación del Plan Estratégico de Salud Mental 2026-2030, una iniciativa ambiciosa que busca fortalecer la atención integral de la salud mental en el país. El plan fue anunciado en el Palacio Nacional y representa el reconocimiento oficial de que los trastornos mentales han aumentado más que nunca y exigen una respuesta proporcional, como detallan varios informes recientes sobre iniciativas sanitarias dominicanas.
El ministro de Salud Pública, Víctor Atallah, enfatizó que esta gestión de gobierno es la que ha destinado la mayor cantidad de recursos para tratar la salud mental en la historia nacional. Se amplió el catálogo de medicamentos y se incrementará la cobertura brindada por los seguros para su adquisición, garantizando que más dominicanos y dominicanas tengan acceso a los tratamientos necesarios.
Avances en infraestructura y servicios
El Servicio Nacional de Salud reporta que actualmente existen 18 Unidades de Intervención en Crisis distribuidas en centros de salud a nivel nacional, de las cuales 17 cuentan con Terapias Electroconvulsiva. Estas unidades disponen de 65 habitaciones para ingresos de pacientes y un total de 137 camas distribuidas a nivel nacional. Para finales de 2026, la meta es ampliarse de manera significativa a 89 Unidades de Intervención en Crisis y de 137 a 500 camas disponibles, aumentando enormemente la capacidad de respuesta ante crisis emocionales.
La Red Pública en Salud cuenta con una infraestructura robusta de 202 hospitales, de los cuales 57 pertenecen al tercer nivel y 32 son hospitales regionales. Además dispone de 1,384 Centros de Primer Nivel, 84 centros diagnósticos, 234 consultorios y 1,982 Unidades de Atención Primaria. Esta red cuenta con 767 centros capacitados en la estrategia mhGAP, Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud, permitiendo que el país cierre la brecha entre la demanda de servicios y su disponibilidad.
El personal especializado también se ha fortalecido, con 174 psicólogos disponibles en los Centros de Primer Nivel y 53 psicólogos en centros de diagnóstico, con metas de expansión aún más ambiciosas para los próximos años.
Innovaciones en acceso y atención
Entre las iniciativas más destacadas se encuentra el Centro de Contacto Nacional de Asistencia en Salud Mental, que amplió su horario hasta las 12 de la medianoche y ha recibido más de 16,000 llamadas desde su creación. Este centro cuenta con protocolos especializados para referir a clínicas y atenciones especializadas.
Durante 2026, se habilitará la línea de servicios de salud mental 811, que reemplazará al número tradicional 809-200-1400, ofreciendo asistencia gratuita y permanente con mayor facilidad de acceso para la población. Esta línea única facilitará que cualquier dominicano pueda acceder a orientación, apoyo y referencia profesional sin barreras.
Se han desarrollado 33 nuevos protocolos con énfasis en la atención primaria y cobertura nacional, evidenciando un compromiso con la estandarización de la calidad asistencial en todo el territorio dominicano, como resalta la información oficial emitida por el Ministerio de Salud Pública.
Programas integrales de atención
El Plan Estratégico de Salud Mental 2026-2030 integra siete programas cuidadosamente diseñados que buscan acercar la salud mental a la población, brindar apoyo emocional, orientar a la población joven, proporcionar cuidado especializado, dar continuidad de tratamientos, mejorar la salud emocional y fortalecer el acompañamiento comunitario. Estos programas trabajan en coordinación con el Servicio Nacional de Salud para fortalecer la atención primaria, la capacitación del personal y la ampliación de los puntos de atención en todo el país.
Creación del Instituto Nacional de Neurociencia
Una medida transformadora es el anuncio de la creación del Instituto Nacional de Neurociencia en Salud Mental, que permitirá avanzar tanto en la atención clínica como en la investigación especializada. Este instituto representa un hito importante para la República Dominicana, posicionando al país como productor de conocimiento científico en salud mental a nivel regional, según se detalla en los reportes oficiales de la presidencia.
El plan contempla además la apertura de unidades de rehabilitación de intoxicación en drogas, reconociendo que la adicción constituye la tercera causa de camas hospitalarias en el país y requiere atención especializada y continua.
Reforma legal y normativa
El fortalecimiento legal también avanza de manera significativa. En agosto de 2025 se presentó ante el Senado una propuesta de modificación a la Ley 12-06 sobre salud mental, enfocada en prevención, acción comunitaria, atención primaria e integración social. Esta reforma busca modernizar el marco legal para que refleje las realidades actuales y las mejores prácticas internacionales.
Objetivos y perspectiva futura
A través de estas medidas, el Gobierno persigue que las personas que sufren de algún trastorno de salud mental puedan tener más años de vida con calidad, que disminuyan las muertes por traumas, que se aumente y mejore la atención primaria, y que se optimice el dispendio de medicamentos. Los enfoques prioritarios incluyen el fortalecimiento del primer nivel de atención, de la red de hospitales, la reforma de la seguridad
