Santo Domingo despidió a Carlo Petrini como se despiden los grandes aliados: con duelo, pero también con gratitud. Detrás del sociólogo y gastrónomo italiano que enfrentó a la comida rápida en las escalinatas de Plaza España en Roma, hay una huella muy concreta en la República Dominicana: una forma distinta de mirar nuestros productos del conuco, nuestras recetas de barrio y nuestros fogones ancestrales como patrimonio estratégico de nación.
¿Quién fue Carlo Petrini y qué es Slow Food?
Carlo Petrini fue un sociólogo, periodista y gastrónomo italiano que, a mediados de los años 80, encabezó en Italia una protesta contra la expansión de la comida rápida y la homogenización del gusto, dando origen al movimiento Slow Food en 1986, que se institucionalizó como asociación internacional en 1989 y hoy está presente en más de 150 países, con decenas de miles de socios organizados en comunidades locales según recoge la entrada de Wikipedia sobre Slow Food. Su filosofía se resume en tres principios: una alimentación buena, limpia y justa, concepto que la propia organización explica como comida sabrosa y culturalmente arraigada, producida sin dañar el ambiente y con condiciones dignas para quienes la cultivan y transforman, de acuerdo con la cronología histórica presentada por Slow Food International en su sitio oficial.
Más que una moda gastronómica, Slow Food se concibe como un movimiento cultural y político que defiende las tradiciones culinarias, la biodiversidad agrícola y el derecho de cada pueblo a disfrutar de sus propios sabores, idea que diversos análisis, como el perfil de Petrini publicado por El País, colocan en el centro de su legado.
💡 ¿Sabías que? La propia red internacional de Slow Food explica que el movimiento nació explícitamente como reacción a la apertura de un local de comida rápida cerca de la Plaza España en Roma en 1986, lo que llevó a Petrini y otros activistas a organizar una protesta que, con el tiempo, se convirtió en una organización global, según relata la sección histórica de Slow Food.
La alianza con la Fundación Sabores Dominicanos
En República Dominicana, el legado de Petrini se entrelaza con el trabajo de la Fundación Sabores Dominicanos (FSD), una entidad cultural y académica dedicada a estudiar, promover y proteger la gastronomía nacional. La FSD ha descrito a Petrini como un aliado estratégico de la cocina dominicana, destacando los lazos técnicos y de cooperación que se forjaron para salvaguardar el inventario culinario criollo, según reportó el portal La Tierra de Mis Amores.
Un convenio con fecha simbólica
El vínculo programático entre la visión de Petrini y el ecosistema gastronómico dominicano se formalizó en diciembre de 2019, coincidiendo con la celebración oficial del Día Nacional de la Cocina y la Gastronomía Dominicana. Ese mes, la Fundación Sabores Dominicanos y la organización internacional Slow Food firmaron un convenio estratégico de cooperación técnica que dio lugar a la creación de la primera Comunidad Slow Food–FSD en el país, con 32 miembros fundadores, de acuerdo con la nota difundida por Vigilante Informativo.
Este detalle no es menor: el hecho de que la alianza se firmara justo en el marco del día nacional de la cocina criolla envía un mensaje institucional claro de que la protección del patrimonio culinario no es un gesto folclórico aislado, sino una política de largo alcance en diálogo con tendencias globales de sostenibilidad.
Una comunidad local dentro de una red global
Al integrarse a la red de Slow Food, la FSD asumió la representación nacional de los pilares del movimiento fundado en 1989 y se alineó con los mandatos de la Declaración de Chengdu de 2017, mediante la cual la organización reforzó su apuesta por sistemas alimentarios “buenos, limpios y justos”. Esta articulación se ha traducido en programas para identificar, catalogar y proteger productos agrícolas autóctonos y recetas ancestrales dominicanas en riesgo de desaparecer, incorporándolos a estrategias de turismo sostenible y comercio justo, según ha explicado la propia FSD en declaraciones recogidas por La Tierra de Mis Amores.
Principios de Slow Food aplicados al contexto dominicano
Los principios de Slow Food —bueno, limpio y justo— dialogan de forma muy directa con la realidad dominicana, donde conviven una rica tradición campesina, una cocina urbana vibrante y desafíos crecientes vinculados a la industrialización de la dieta y la homogeneización del gusto.
Bueno: rescatar el sabor de lo nuestro
En el contexto dominicano, la dimensión de “bueno” se expresa en la revalorización de sabores ligados a nuestro territorio: el casabe de comunidades rurales, los víveres de conuco, las frutas tropicales nativas, los pescados de bajo impacto y recetas transmitidas de generación en generación. El movimiento Slow Food reivindica que el placer del comer debe estar conectado con la diversidad de recetas y sabores locales, una idea que la red de Slow Food España resume como “educación del gusto” para reconocer productos auténticos y evitar fraudes alimentarios.
En República Dominicana, esta noción de placer consciente empata con el esfuerzo de chefs, investigadores y educadores que promueven una cocina criolla basada en ingredientes locales, como ha destacado el chef dominicano Carlos Estévez al explicar que el Slow Food es “un estilo de vida, no una moda”.
Limpio: producción que cuida el territorio
El principio de “limpio” apunta a sistemas de producción y consumo que no dañen el medio ambiente ni la salud humana. En nuestro país, donde los cambios en el uso del suelo, la presión sobre ecosistemas costeros y la pérdida de variedades agrícolas tradicionales son desafíos reales, la mirada de Slow Food refuerza el valor estratégico de cuidar la agrobiodiversidad.
La FSD ha señalado que sus programas vinculados a Slow Food incluyen iniciativas de rescate de agrobiodiversidad en distintas provincias como mecanismo para mitigar los efectos de la “deshumanización alimentaria global” en los próximos años, según la comunicación compartida por Vigilante Informativo.
Justo: productores en el centro
Finalmente, “justo” significa precios accesibles para consumidores y remuneraciones dignas para quienes producen los alimentos, una idea que Slow Food expone como eje de su labor al definir la calidad de los alimentos en función de estos tres principios interrelacionados, tal como sintetiza un análisis divulgativo del movimiento publicado por Càrnia.
En el contexto dominicano, esto se traduce en proteger a pequeños agricultores, pescadores artesanales y productores rurales que sostienen la base de nuestra cocina. Al vincular productos locales a cadenas de valor gastronómicas y turísticas más justas, la alianza FSD–Slow Food ayuda a que estos actores no solo sobrevivan, sino que sean reconocidos como guardianes del patrimonio.
Salvaguarda de productos autóctonos y recetas ancestrales
Uno de los aportes más concretos del legado de Petrini en República Dominicana es el impulso a la identificación y protección de productos y preparaciones en riesgo de desaparecer. La FSD ha enfatizado que la alianza con Slow Food le ha permitido catalogar productos agrícolas autóctonos y recetas ancestrales dominicanas, asignándoles un lugar dentro de la narrativa de desarrollo turístico sostenible y comercio justo, de acuerdo con la información reseñada por La Tierra de Mis Amores.
Aunque la FSD no detalla en esa nota pública la lista específica de productos incorporados, el enfoque es coherente con herramientas globales de Slow Food como el “Arca del Gusto” y los “Baluartes”, diseñados para documentar y defender alimentos, variedades y técnicas tradicionales amenazadas por la agricultura industrial y el cambio de hábitos alimentarios, conceptos que la propia organización explica en su sitio institucional.
📊 Lenguaje global, impacto local: La red Slow Food asegura estar activa en más de 150–160 países y agrupar más de 80 mil socios formales, articulados en comunidades locales, lo que proporciona una plataforma internacional para visibilizar productos de territorios como República Dominicana, según las cifras recopiladas por España Slow Food.
Para nuestro país, esto significa que ingredientes y platos que antes podrían considerarse “de campo”, “muy regionales” o “pobres” pasan a ser vistos como tesoros culinarios con valor cultural, turístico y económico. Este cambio de mirada refuerza el orgullo de origen en comunidades rurales y aporta nuevas narrativas para el posicionamiento de la gastronomía dominicana en el mundo.
Identidad cultural y orgullo dominicano
La FSD lo resume en una frase que captura tanto el espíritu de Petrini como la sensibilidad de la cocina criolla: “Carlo Petrini nos enseñó que comer es un acto agrícola y político, y que defender nuestras recetas ancestrales es defender nuestra propia identidad”, afirmación recogida textualmente en el comunicado del consejo directivo citado por Vigilante Informativo.
Ese enfoque convierte cada plato tradicional en un acto de memoria y también en un posicionamiento frente a la estandarización del gusto. En vez de aspirar a copiar modelos externos, la filosofía Slow Food impulsa a que la República Dominicana se muestre al mundo a través de su propia diversidad culinaria: desde los guisos de interior hasta la cocina costera, pasando por dulces tradicionales, bebidas campesinas y técnicas de conservación heredadas.
La idea de la “eco-gastronomía”, acuñada por Slow Food para unir placer gastronómico, responsabilidad ambiental y respeto por la cultura enogastronómica, refuerza esta dimensión identitaria, según explica la organización al describir su modelo como un movimiento de “eco-gastrónomos”.
Continuidad institucional y horizonte 2025–2026
Tras la muerte de Petrini, los directivos de la Fundación Sabores Dominicanos subrayaron públicamente que su compromiso no se detiene. En su declaración institucional, BolÍvar Troncoso Morales, Luis Marino López y Juan Febles afirmaron que honrarán su memoria manteniendo vivo el compromiso de la comunidad Slow Food–FSD, protegiendo a los productores locales y garantizando que las futuras generaciones sigan cocinando con orgullo de sus raíces, según reseñó La Tierra de Mis Amores.
La FSD también ha reiterado que sus estructuras técnicas seguirán ejecutando programas de rescate de agrobiodiversidad en diferentes provincias del país en el período 2025–2026, como respuesta a la “deshumanización alimentaria global”, en palabras difundidas en su comunicado oficial y reproducidas por Vigilante Informativo.
En términos institucionales, esto supone:
- Continuar la articulación con la red global Slow Food y sus herramientas de protección de productos.
- Fortalecer la investigación y documentación de recetas ancestrales dominicanas.
- Profundizar programas de educación alimentaria con enfoque en sostenibilidad, identidad y respeto al productor.
- Integrar de manera más sistemática el patrimonio culinario en estrategias de turismo responsable y desarrollo local.
Un legado que se cocina a fuego lento
El impacto de Carlo Petrini en la República Dominicana no se mide solo en convenios o declaraciones, sino en la forma en que los dominicanos comenzamos a mirar nuestro plato con otros ojos: entendiendo que cada producto de la tierra, cada receta heredada y cada productora o productor de campo forman parte de un sistema vivo que nos define como pueblo.
En esa mirada, la alianza entre Slow Food y la Fundación Sabores Dominicanos representa un puente entre la lucha global por la biodiversidad alimentaria y la defensa concreta de nuestra cocina criolla. Petrini ya no está físicamente, pero su idea de que “comer es un acto agrícola y político” queda encarnada en el trabajo cotidiano de quienes, desde los fogones, las aulas, los mercados y las comunidades, sostienen el orgullo de comer a ritmo dominicano, a fuego lento y con conciencia.
¿Cuál es ese plato de tu infancia que hoy, visto desde la filosofía de Slow Food, sientes que también estás obligado a defender como parte de la identidad dominicana?
Referencias
El legado de Carlo Petrini – The Foodie Studies
Carlos Estévez: “El Slow Food es un estilo de vida, no una moda” – Diario Libre
Muere Carlo Petrini, el hombre que no se rindió en su batalla contra la comida rápida y fundó Slow Food – El País
¿Qué es el movimiento Slow Food y en qué consiste? – Càrnia
Slow Food – Nuestra historia
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