En la provincia Duarte se vivió un cambio que pocas demarcaciones del país pueden exhibir: pasar de una tasa de entre 13 y 14 homicidios por cada 100,000 habitantes a solo 5.6, en menos de cuatro años de gestión policial. Ese descenso, calificado como histórico por el Ministerio Público, se convirtió en el sello del legado del general de brigada Leoncio Natera Melenciano al frente de la Dirección Regional Nordeste.
Una reducción histórica en la violencia letal
Cuando Natera asumió la Dirección Regional Nordeste de la Policía Nacional, en agosto de 2022, Duarte registraba una tasa de homicidios que rondaba entre 13 y 14 por cada 100,000 habitantes en los informes de la Fuerza de Tarea y los reportes de la Procuraduría Fiscal de la provincia. De acuerdo con la fiscal titular, Smayli Rodríguez, al cierre del primer semestre de 2026 ese indicador se ubicó en 5.6 homicidios por cada 100,000 habitantes, la cifra más baja registrada en la historia reciente de la demarcación, según reseñó el periódico local El Jaya sobre la gestión de Natera Melenciano.
📊 Reducción de homicidios en Duarte: de aproximadamente 13–14 a 5.6 homicidios por cada 100,000 habitantes durante la gestión del general Natera, catalogada como una de las tasas más bajas en la historia de la provincia.
Esta baja no se produjo en el vacío. En la misma etapa, el Gobierno central reportó que nueve provincias y dos municipios del país mantenían tasas de homicidios por debajo de los 10 puntos, como parte de una reducción nacional que llevó el indicador general a 10.62 por cada 100,000 habitantes, según datos oficiales del Ministerio de la Presidencia divulgados a finales de 2024 en este comunicado oficial. En ese contexto, que Duarte se colocara en 5.6 la posicionó entre los territorios más seguros en materia de violencia letal.
La propia dinámica provincial refuerza la dimensión de ese logro: Duarte es un territorio con unos 300,000 habitantes, con un tejido urbano y productivo concentrado en San Francisco de Macorís y municipios como Castillo, Villa Riva y Pimentel, caracterizados por fuerte actividad comercial y desafíos históricos en materia de seguridad, según el perfil territorial elaborado por el programa Supérate. Reducir la violencia homicida en un entorno de esa complejidad exigió algo más que operativos: demandó liderazgo, articulación institucional y una forma distinta de relacionarse con la comunidad.
Articulación con el Ministerio Público y la Fuerza de Tarea
La procuradora fiscal Smayli Rodríguez fue clara al atribuir los resultados a un trabajo articulado. Durante el acto de traspaso de mando del 20 de junio de 2026, Rodríguez destacó que Natera entrega la provincia con un indicador “histórico”, fruto de la coordinación entre la Policía Nacional, el Ministerio Público, otras instituciones de seguridad y las fuerzas vivas de la comunidad, de acuerdo con la crónica publicada por El Jaya.
En sus declaraciones, la fiscal explicó que la tasa de 5.6 se corresponde con la ocurrencia de homicidios, al tiempo que subrayó que el territorio también mostraba resultados favorables en otros tipos penales monitoreados por la Fuerza de Tarea, el mecanismo interinstitucional que ha venido analizando y atacando los delitos de mayor impacto a nivel nacional.
Este enfoque de “seguridad compartida” se inserta en la estrategia nacional que ha buscado integrar a la Procuraduría, la Policía y otras entidades en el diseño de políticas, intercambio de información y operativos conjuntos, tal como se refleja en los reportes oficiales de reducción de homicidios presentados por el Gobierno. En Duarte, ese modelo encontró en Natera un ejecutor que apostó por la coordinación permanente y la comunicación directa con la Fiscalía.
La propia Rodríguez agradeció los casi cuatro años de gestión del oficial, resaltando su disposición para impulsar el trabajo interinstitucional y mantener una relación fluida con los sectores sociales de la provincia, lo que sugiere que la baja en homicidios fue entendida como resultado de una cadena de decisiones compartidas más que de acciones aisladas de la Policía.
Proximidad con barrios y organizaciones sociales
Uno de los rasgos más repetidos en las valoraciones sobre Natera fue su cercanía con la gente. La presidenta de la Unión de Juntas de Vecinos, Odilín Morel, subrayó que la gestión se caracterizó por el contacto constante con entidades barriales, dirigentes sociales, líderes territoriales y organizaciones comunitarias en San Francisco de Macorís. Según la reseña de medios locales, Morel sostuvo que esa apertura fortaleció el vínculo entre la Policía Nacional y los representantes de los sectores comunitarios, facilitando la búsqueda conjunta de respuestas a problemas de seguridad y convivencia según cobertura de El Jaya.
En sus palabras, Morel planteó que esa política de proximidad no podía quedar como un estilo personal, sino convertirse en una manera permanente de hacer seguridad ciudadana: pidió “un general cercano a la gente, que trabaje junto a las juntas de vecinos y a las instituciones que hacen vida en el municipio; no un general de despacho, sino uno que conozca de primera mano las necesidades de la comunidad”. Esa demanda revela que la comunidad sintió la diferencia entre un mando distante y uno presente en los barrios.
La insistencia en la proximidad de Natera coincide con declaraciones del propio oficial en escenarios anteriores. Durante la primera Gala Empresarial 2026 de la Cámara de Comercio y Producción de la Provincia Duarte, al recibir el galardón Liderazgo de Impacto Ciudadano, el general afirmó que la “proximidad policial” había dejado de ser un concepto institucional para convertirse en una filosofía de trabajo, basada en mantenerse “sumamente cerca de la ciudadanía”, según reportó el medio digital El Jaya sobre la Gala Empresarial.
💡 ¿Sabías que? La Cámara de Comercio de la Provincia Duarte creó en 2026 el reconocimiento “Liderazgo de Impacto Ciudadano” y en su primera edición lo otorgó al general Leoncio Natera por su enfoque de proximidad policial y articulación comunitaria.
Este énfasis coloca la gestión en sintonía con tendencias internacionales en seguridad ciudadana que privilegian la policía comunitaria, la construcción de confianza y la participación local como herramientas claves para prevenir la violencia, línea que también se recoge en estudios sobre homicidios y delitos violentos en América Latina publicados por la OECO. Aunque el contexto dominicano tiene particularidades, la experiencia de Duarte se alinea con esa corriente: menos homicidios cuando hay más diálogo y presencia preventiva en los territorios.
Reconocimiento del liderazgo por sectores productivos
El impacto de la gestión de Natera no se limitó a las instituciones estatales y la comunidad organizada; también alcanzó al sector empresarial. El 15 de mayo de 2026, la Cámara de Comercio y Producción de la Provincia Duarte le otorgó el galardón “Liderazgo de Impacto Ciudadano”, en reconocimiento a su manejo estratégico de la seguridad, el acercamiento con las comunidades y su capacidad para integrar a empresarios, comerciantes, productores, juntas de vecinos y líderes sociales en acciones preventivas, según registró El Jaya en su cobertura de la gala.
En esa ceremonia, el general fue acompañado por figuras del empresariado local, entre ellos Juan María García, y el director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), Olmedo Caba Romano, oriundo de la provincia, lo que dio al acto un simbolismo adicional: la seguridad ciudadana reconocida como un pilar del desarrollo económico y social en una provincia tradicionalmente productiva.
Este tipo de reconocimiento empresarial habla de una relación donde la Policía no solo interviene cuando hay conflicto, sino que se integra en espacios de planificación, inversión y responsabilidad social. En un territorio donde la actividad comercial y agroindustrial es intensa, garantizar entornos seguros es un factor clave para la estabilidad de negocios, cadenas de suministro y generación de empleo, tal como señalan los diagnósticos socioeconómicos sobre Duarte.
Para el empresariado, la figura de Natera encarnó un liderazgo capaz de convocar a múltiples actores a participar en la prevención, desde la vigilancia colaborativa hasta el apoyo a programas comunitarios, reforzando la idea de que la seguridad ciudadana es un esfuerzo compartido y un requisito para la competitividad provincial.
Resultados visibles y percepción de seguridad
Aunque la tasa de 5.6 homicidios por cada 100,000 habitantes es el dato más citado, la gestión del general también se percibió en otros indicadores y en la sensación de tranquilidad en los barrios. Medios nacionales reportaron que la provincia Duarte llegó a encadenar meses con tasa cero de homicidios, según informes presentados en actos oficiales ante el presidente de la República, lo que situó a la demarcación como ejemplo dentro del mapa de seguridad nacional.
Este tipo de racha —varios meses sin homicidios en una provincia con peso urbano y económico— es inusual en la realidad dominicana y sugiere que las acciones preventivas, el trabajo de inteligencia y la coordinación con el Ministerio Público lograron contener ciclos de violencia que en otros momentos hubieran escalado. Que esos resultados hayan sido presentados como orgullo local indica que la comunidad los hizo suyos, integrándolos en su narrativa de progreso y orden.
La propia salida de Natera generó reacciones en colectivos sociales y organizaciones populares, algunos de los cuales manifestaron que su traslado marcaba el final de una etapa de estabilidad y cercanía, a la vez que expresaban la expectativa de que el nuevo mando mantuviera y profundizara los avances alcanzados, tal como se difundió en contenidos informativos y de opinión en redes sociales y medios digitales del nordeste.
Un traslado como parte de la rotación institucional
El 20 de junio de 2026, en un acto formal de juramentación y traspaso de mando, asumió como nuevo director regional Nordeste el general Julio César Acosta Félix, quien recibió el desafío de preservar la baja tasa de homicidios alcanzada bajo la dirección de Natera, según detalló El Jaya sobre el relevo en la Regional Nordeste. En paralelo, Natera fue designado director de la Regional Sureste, con asiento en San Pedro de Macorís, como parte de una rotación de cuatro oficiales generales dispuesta por la Dirección General de la Policía Nacional.
En sus declaraciones de despedida, el general describió a la provincia Duarte como una “escuela” que contribuyó a su crecimiento profesional y fortaleció sus conocimientos sobre dirección y gestión policial integral, destacando que se marchaba “por la puerta de adelante, sin ningún tipo de novedad”, expresión que resume el cierre de una gestión sin escándalos y con resultados positivos, de acuerdo con la crónica publicada en la prensa local.
Su traslado a San Pedro de Macorís se enmarca en una práctica institucional frecuente en la Policía Nacional: la rotación de mandos regionales para distribuir experiencia, prevenir rutinas excesivas y reforzar distintos territorios con oficiales que han demostrado capacidad de liderazgo. En este caso, la decisión proyecta hacia el Sureste una gestión que ya ha sido probada en reducción de homicidios y construcción de alianzas comunitarias.
En San Pedro de Macorís, figuras locales han manifestado expectativa de que Natera impulse acciones estratégicas en coordinación con organismos de seguridad y sectores comunitarios, replicando en ese territorio la filosofía de proximidad que aplicó en Duarte, según reseñas de medios regionales.
Un legado para futuras políticas de seguridad
El paso del general Leoncio Natera Melenciano por la provincia Duarte deja varios elementos que pueden inspirar futuras políticas de seguridad en la República Dominicana:
- Una reducción comprobable y sostenida de la tasa de homicidios, desde niveles de riesgo medio-alto hasta cifras que sitúan a la provincia entre las más seguras del país.
- Un modelo de articulación interinstitucional donde la Policía, la Fiscalía y otras entidades trabajan como un sistema, compartiendo información y responsabilidades.
- Una filosofía de proximidad que convierte la presencia policial en diálogo permanente con juntas de vecinos, organizaciones sociales y sectores productivos.
- Un liderazgo capaz de sumar al empresariado y a actores económicos a las estrategias de prevención y convivencia.
En un país donde los indicadores de homicidios han mostrado descensos generales en los últimos años pero aún enfrentan desafíos en determinadas zonas, experiencias como la de Duarte bajo la gestión de Natera ofrecen pistas concretas: la seguridad mejora cuando se combina disciplina operativa con cercanía humana; cuando la autoridad se entiende como servicio y no solo como control; cuando las políticas institucionales se aterrizan en el territorio con rostro y voz.
Más allá de las cifras, el reconocimiento público de su gestión por parte de la Fiscalía, las juntas de vecinos, la Cámara de Comercio y colectivos sociales sugiere que su legado no es solo estadístico, sino cultural: una manera de ejercer el mando que gana respeto en las comunidades y respaldo en los sectores productivos. Si esa filosofía se sistematiza y se convierte en política pública, la experiencia de Duarte puede ser un referente para otras provincias que buscan romper ciclos de violencia y construir seguridad ciudadana sostenible.
La historia reciente de la provincia Duarte muestra que, con liderazgo, coordinación y proximidad, es posible transformar la realidad de la violencia letal. El desafío ahora es que ese legado no se quede en el recuerdo de una gestión, sino que se convierta en un estándar para la seguridad en toda la República Dominicana.
Referencias
Gestión del general Leoncio Natera Melenciano fue bien valorada – El Jaya
Comunicado oficial sobre descenso de la tasa de homicidios – Ministerio de la Presidencia
Perfil territorial de la provincia Duarte – Supérate
Provincia Duarte con tres meses sin homicidios, según reporte oficial – Acento
Boletín anual de homicidios 2023 – OECO
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