En San Francisco de Macorís, corazón verde del Nordeste, el mensaje fue claro: el futuro del campo dominicano se jugará en la capacidad de combinar tradición productiva con mecanización, tecnología e innovación. Así lo planteó el ministro de Agricultura, Francisco Oliverio Espaillat, al presentar ante la Cámara Americana de Comercio (AMCHAMDR) una visión de país donde el agro se consolida como un sector estratégico, competitivo y motivo de orgullo nacional.
De la producción histórica a la seguridad alimentaria
Espaillat destacó que la agricultura dominicana atraviesa un momento decisivo tras alcanzar en 2025 sus mayores niveles históricos de producción agropecuaria, un hito que se traduce en más alimentos, mayor estabilidad y mejores perspectivas para el campo.
Según su exposición, la República Dominicana hoy produce suficiente para abastecer a más de 11 millones de habitantes, sostener una industria turística que recibe sobre 11.6 millones de visitantes al año y suplir mercados de exportación, incluyendo el comercio con Haití. Estos niveles de producción han sido clave para avanzar en seguridad alimentaria y reducir la subalimentación, que pasó de 8.7 % en 2019 a 3.6 % en 2025, de acuerdo con los datos presentados por el ministro en la conferencia.
📊 Reducción de la subalimentación: de 8.7 % en 2019 a 3.6 % en 2025, según las cifras oficiales expuestas por el Ministerio de Agricultura en la conferencia ante AMCHAMDR.
Este desempeño coloca al país en una posición más sólida frente a choques externos y refuerza el rol del agro como soporte de la estabilidad económica y social. En paralelo, reportes recientes señalan que, por ejemplo, la producción arrocera ha logrado cubrir cerca del 90 % del consumo local, impulsada por la mecanización y la adopción de nuevas tecnologías, como reseñó un trabajo de Infobae sobre el crecimiento sostenido de la producción agropecuaria.
Retos del agro en pleno siglo XXI
A pesar de los avances, Espaillat fue enfático al enumerar los desafíos que aún tensionan la competitividad del campo dominicano:
- Aumentar la productividad por tarea y por trabajador.
- Reducir los costos de producción, especialmente en un contexto de insumos importados.
- Mejorar el acceso a tecnologías modernas y a la agricultura de precisión.
- Gestionar con mayor eficiencia el agua para riego.
- Facilitar el financiamiento a productores, especialmente pequeños y medianos.
- Enfrentar la escasez y baja calificación de la mano de obra agrícola.
- Adaptarse al cambio climático y a sus eventos extremos.
- Fortalecer el seguro agropecuario para reducir la vulnerabilidad ante pérdidas.
Frente a este panorama, el Ministerio de Agricultura ha definido tres grandes ejes de gestión: mecanización, fortalecimiento de la extensión agraria y consolidación de la seguridad agroalimentaria. Se trata de una agenda que reconoce que ya no basta con producir más; hay que producir mejor, con eficiencia, innovación y sostenibilidad.
PRONAMEC: la mecanización como política de Estado
En el centro de esta transformación se encuentra el Programa Nacional de Mecanización (PRONAMEC), concebido como la herramienta para acelerar el salto tecnológico del campo dominicano. Durante su presentación, Espaillat explicó que el programa busca:
- Reducir progresivamente la dependencia de mano de obra manual.
- Bajar los costos de producción.
- Incrementar la productividad y la rentabilidad de los productores.
- Disminuir las pérdidas postcosecha.
- Fortalecer la competitividad en mercados nacionales e internacionales.
La mecanización abarca toda la cadena productiva: desde la preparación y nivelación de terrenos, la siembra, la fertilización y el uso de drones para agricultura de precisión, hasta el riego, la cosecha, la poscosecha, la clasificación y el transporte de los productos. Esta visión integral coincide con la estrategia de modernización agrícola que el propio ministro describió en otra intervención pública, donde afirmó que la política oficial descansa en tres pilares tecnológicos: mecanización, mejora genética y mejor nutrición vegetal, tal como detalló un reportaje de Infobae sobre modernización agrícola.
💡 ¿Sabías que? El lanzamiento del programa de mecanización contempla una inversión inicial de RD$500 millones, orientada a financiar asociaciones, cooperativas y productores en la adquisición de equipos, según reveló un reportaje de Acento sobre el acuerdo para avanzar hacia la mecanización del agro.
Esa misma publicación explica que la fase piloto del PRONAMEC abarcará zonas con fuerte peso agrícola como Montecristi, Mao, San Juan de la Maguana, la región Nordeste y Constanza, territorios que además enfrentan mayor escasez de mano de obra.
Mecanización sin dejar a nadie atrás
Uno de los puntos centrales del discurso de Espaillat fue desmontar el temor de que la mecanización “quite empleos”. Al contrario, subrayó que la tecnificación del campo no elimina oportunidades laborales, sino que las transforma y eleva su nivel de especialización.
La implementación de PRONAMEC y programas complementarios generará demanda de:
- Operadores de maquinaria agrícola.
- Técnicos agrícolas especializados.
- Mecánicos de equipos de alta tecnología.
- Pilotos de drones.
- Jóvenes capacitados en agricultura de precisión y manejo de datos.
Para formar ese capital humano, el Ministerio de Agricultura coordina con universidades y con el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP), que en los últimos años ha ampliado su oferta en carreras y cursos vinculados a tecnologías agrícolas. En paralelo, el propio Ministerio ofrece servicios de mecanización agrícola orientados a pequeños y medianos productores, facilitando la preparación de tierras mediante una flotilla de maquinarias y equipos, de acuerdo con la información publicada en el portal oficial de Agricultura.
Innovación tecnológica y alianzas internacionales
La apuesta por la tecnología no se limita a maquinaria pesada. Espacios como la agricultura de precisión, el uso de sensores, drones, sistemas de riego inteligentes y nuevas plataformas de gestión de datos empiezan a ganar terreno en el país, apoyados por la colaboración con organismos internacionales.
Un ejemplo es la alianza entre el Ministerio de Agricultura y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), que recientemente amplió el alcance del Programa Nacional para la Mecanización de la Producción Agrícola (Pronamec) mediante una nueva adenda de cooperación técnica. Este acuerdo apunta a fortalecer las capacidades técnicas de productores y profesionales, impulsar la agricultura de precisión y promover una producción más eficiente, innovadora y competitiva, según explicó el ministro durante la firma, reseñada por El Nuevo Diario sobre la cooperación Agricultura–IICA.
Además de estos proyectos, el Gobierno ha articulado iniciativas con el Banco Mundial y la FAO para financiar maquinarias de última generación que contribuyan a reducir la dependencia de mano de obra extranjera, dentro de una política que busca duplicar el PIB agropecuario al año 2036, como destacó el propio presidente Luis Abinader en una actividad recogida por Central de Noticias sobre la entrega de maquinarias para impulsar la mecanización.
Duarte: liderazgo agrícola y laboratorio de modernización
En su conferencia ante AMCHAMDR, Espaillat dedicó un apartado especial a la provincia Duarte, a la que describió como un referente de producción agrícola y un eje clave de la seguridad alimentaria del país. La provincia lidera renglones como el cacao y el arroz, y sostiene una importante actividad ganadera, aportando empleo, divisas y dinamismo económico al Nordeste.
Sin embargo, el ministro también fue claro en los retos que enfrenta el territorio: necesidad de mejorar la infraestructura de riego, expandir la cobertura del seguro agropecuario y acelerar la incorporación de tecnologías modernas en las fincas y agroindustrias. Atender estas brechas es prioritario para aprovechar todo el potencial de una zona que, como subrayó Luis Valdez —miembro del Comité Provincial de AMCHAMDR y vicepresidente de la Asociación Duarte de Ahorros y Préstamos—, ha contribuido durante décadas al desarrollo económico y a la seguridad alimentaria nacional.
Esta combinación de tradición productiva y nueva tecnología convierte a Duarte y al Nordeste en verdaderos laboratorios del modelo de mecanización y tecnificación que impulsa el Gobierno, con apoyo de la empresa privada y de actores financieros locales.
Alianza público-privada: motor silencioso del cambio
La conferencia en San Francisco de Macorís reunió a un amplio abanico de representantes empresariales, financieros y agropecuarios: desde líderes gremiales como Osmar Benítez, presidente ejecutivo de la Junta Agroempresarial Dominicana, hasta industriales, agroexportadores, entidades financieras y asociaciones de productores. La presencia de este ecosistema subraya una realidad: la transformación tecnológica del agro no puede ser un esfuerzo solo estatal.
Luis Valdez insistió en la necesidad de fortalecer la alianza entre el sector público y el privado para enfrentar riesgos como enfermedades animales y vegetales, variaciones climáticas, cambios en los mercados internacionales, alzas de insumos y disrupciones logísticas. En ese sentido, reclamó políticas articuladas que permitan mitigar impactos, fortalecer la producción y ofrecer mayor previsibilidad a los actores del sector.
El respaldo de empresas del Círculo Élite de AMCHAMDR —que incluye grupos empresariales de banca, telecomunicaciones, energía, alimentos y logística— evidencia que la modernización del campo es vista cada vez más como un proyecto de país, donde el agro deja de ser un sector rezagado para posicionarse como plataforma de innovación, empleo de calidad e inversión.
Mecanización, competitividad y orgullo nacional
La visión que plantea Oliverio Espaillat converge en un mensaje de fondo: la competitividad del agro dominicano no se medirá solo en toneladas producidas, sino en cómo se producen esos alimentos. Un campo mecanizado, tecnificado y conectado a la innovación global:
- Reduce costos y desperdicios.
- Mejora la calidad e inocuidad de los productos.
- Abre puertas a nuevos mercados internacionales.
- Genera empleos más calificados para la juventud rural.
- Aumenta la resiliencia ante el cambio climático.
- Fortalece la seguridad alimentaria y la estabilidad social.
Para un país que se enorgullece de su arroz, su cacao, su plátano, sus frutas tropicales y su pujante avicultura, la mecanización y la tecnología no son una amenaza a la identidad campesina, sino la mejor garantía de que esa identidad seguirá viva, competitiva y sostenible en las próximas décadas. Desde Duarte hasta Montecristi, desde San Juan hasta Constanza, el mensaje que llega del campo es de cambio, pero también de continuidad: la tierra sigue siendo de quienes la trabajan, ahora con más conocimiento, mejores herramientas y una razón renovada para sentirse parte esencial del desarrollo nacional.
Referencias
Servicios de mecanización agrícola del Ministerio de Agricultura
Modernización agrícola y nuevas tecnologías en República Dominicana – Infobae
Acuerdo para avanzar hacia la mecanización del agro – Acento
Cooperación Agricultura–IICA para impulsar la mecanización – El Nuevo Diario
Entrega de maquinarias para reducir mano de obra extranjera – Central de Noticias
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