Santiago de los Caballeros tiene ante sí una oportunidad que va más allá de organizar una reunión internacional. La celebración del cuadragésimo primer período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), del 7 al 9 de octubre de 2026, coloca a la ciudad en el centro del debate regional sobre productividad, transformación digital, inteligencia artificial, integración y desarrollo sostenible, según el sitio oficial del encuentro de la CEPAL.
Una propuesta para convertir la presencia internacional en proyectos concretos
A partir de ese escenario, el senador por Santiago, Daniel Rivera, propuso que la ciudad avance hacia un Laboratorio Cibao de Transformación y Atracción de Inversiones: una plataforma territorial capaz de conectar las recomendaciones de los organismos internacionales con proyectos, capital, tecnología, empleos y nuevas capacidades productivas.
La propuesta parte de una idea central: Santiago no debe limitarse a recibir a las delegaciones latinoamericanas y caribeñas, sino aprovechar su presencia para mostrar las capacidades empresariales, académicas, institucionales, culturales y productivas del Cibao. El objetivo sería transformar la visibilidad internacional de la ciudad en una agenda permanente de innovación y desarrollo.
Rivera planteó que el laboratorio articule al Gobierno nacional, el Ayuntamiento de Santiago, el sector privado, las universidades, los centros de investigación, las organizaciones sociales y los gobiernos locales de la región. Esa coordinación permitiría identificar necesidades, diseñar soluciones, atraer inversiones y medir resultados con mayor precisión.
La agenda oficial de la reunión de la CEPAL incluye un panel sobre la región norte y el impacto del diálogo público-privado en la transformación dominicana, además de mesas dedicadas a la transformación digital, la inteligencia artificial y el desarrollo productivo, de acuerdo con el programa oficial del período de sesiones.
📊 Agenda regional en Santiago: el encuentro reúne a los 45 Estados miembros y 14 miembros asociados de la CEPAL en una programación de tres días dedicada a los desafíos económicos, productivos, digitales y sociales de América Latina y el Caribe, según la información publicada por la Presidencia de la República Dominicana.
Cinco áreas para un laboratorio territorial
La iniciativa identifica cinco campos prioritarios. No se trata de sectores aislados, sino de piezas que deben funcionar de manera integrada para que la innovación produzca beneficios económicos y sociales.
Desarrollo productivo y empresarial
Santiago podría utilizar el laboratorio para fortalecer empresas existentes, apoyar nuevos emprendimientos y vincular la producción regional con cadenas de valor internacionales. La meta sería pasar de la promoción general de inversiones a una cartera de oportunidades con proyectos identificables, responsables definidos, cronogramas y mecanismos de evaluación.
El enfoque también permitiría conectar a las pequeñas y medianas empresas con universidades, centros tecnológicos y potenciales socios extranjeros. La transferencia de conocimiento, la capacitación especializada y la adopción de procesos más eficientes podrían elevar la productividad de negocios que ya forman parte de la economía cibaeña.
La discusión resulta pertinente porque el período de sesiones de la CEPAL incluye políticas de desarrollo productivo e inversión extranjera directa entre los asuntos vinculados al futuro económico regional. Para Santiago, ese marco abre la posibilidad de presentar proyectos locales dentro de una conversación internacional sobre competitividad y transformación.
Infraestructura estratégica
La infraestructura debe entenderse como una condición para la innovación. Conectividad digital, movilidad, energía, espacios de investigación, instalaciones industriales y servicios públicos confiables son elementos necesarios para que una ciudad pueda recibir capital, talento y empresas tecnológicas.
Un laboratorio territorial tendría que determinar cuáles son las brechas que limitan el crecimiento del Cibao y priorizar intervenciones con impacto verificable. También podría servir para coordinar inversiones públicas y privadas, evitando que cada institución trabaje de forma separada.
La propuesta de Rivera apunta precisamente a que Santiago se convierta en un territorio demostrativo: un espacio donde puedan identificarse problemas, formularse proyectos, atraer capital y documentar soluciones que luego sean aplicables en otras ciudades dominicanas.
Transformación digital y tecnológica
La transformación digital ocupa un lugar destacado en la agenda de la CEPAL. El programa oficial contempla una mesa sobre transformación digital, inteligencia artificial y desarrollo productivo, una combinación que refleja el vínculo entre tecnología, empleo y competitividad.
Para Santiago, esa conversación puede traducirse en iniciativas de gobierno digital, modernización empresarial, formación en habilidades tecnológicas, uso de datos para la planificación urbana y apoyo a la investigación aplicada. También puede impulsar alianzas entre universidades, empresas y entidades públicas para desarrollar soluciones orientadas a problemas concretos de la ciudad.
El reto no consiste únicamente en incorporar herramientas digitales. También implica preparar talento, proteger la información, mejorar la gestión institucional y asegurar que la innovación llegue a empresas y comunidades fuera de los sectores más avanzados.
Sostenibilidad ambiental
La sostenibilidad constituye otra de las áreas planteadas para el laboratorio. Cualquier estrategia de crecimiento territorial necesita considerar el uso eficiente de los recursos, la gestión de residuos, la calidad del aire, la resiliencia urbana y la protección de los ecosistemas.
En este campo, Santiago podría promover proyectos piloto relacionados con eficiencia energética, movilidad sostenible, producción limpia y adaptación a riesgos climáticos. La posibilidad de medir los resultados sería fundamental: una iniciativa demostrativa debe mostrar qué se hizo, cuánto costó y qué beneficios generó.
La inclusión de la sostenibilidad en la propuesta también coincide con el enfoque regional de la CEPAL, cuyo documento de posición para este período de sesiones aborda las transformaciones productivas, sociales y ambientales que enfrenta América Latina y el Caribe, según la información oficial del organismo.
Gobernanza territorial
La quinta área es la gobernanza. Sin reglas claras, coordinación institucional y participación social, las mejores ideas pueden quedarse en anuncios.
El laboratorio necesitaría una estructura capaz de establecer prioridades, seleccionar proyectos, definir indicadores y publicar avances. También tendría que garantizar la participación de los actores locales y la continuidad de las iniciativas más allá de los ciclos políticos.
La coordinación entre el Gobierno central, el municipio, las empresas, las universidades y las organizaciones sociales permitiría combinar recursos y conocimientos. En lugar de duplicar esfuerzos, cada sector podría asumir responsabilidades específicas dentro de una agenda común.
Santiago como puente entre el Cibao, Estados Unidos y Europa
La propuesta de Rivera plantea mirar a Estados Unidos y Europa no solo como mercados de destino, sino también como fuentes de capital, investigación, tecnología, formación y alianzas empresariales. Desde esa perspectiva, Santiago podría funcionar como un puente entre las capacidades internacionales y el tejido productivo del Cibao.
Para que ese puente sea efectivo, la ciudad necesitaría presentar proyectos preparados para la inversión. La promoción internacional debe estar acompañada de información sobre terrenos, servicios, talento, proveedores, incentivos, instituciones responsables y resultados esperados.
La celebración de la CEPAL ofrece un escenario excepcional para esa presentación. El programa contempla actividades destinadas a mostrar a las delegaciones internacionales elementos de la industria, la cultura, la tradición tabacalera, el turismo y otros atractivos de Santiago y la región. La importancia de esas visitas no es únicamente protocolar: pueden ayudar a vincular la identidad local con oportunidades económicas concretas.
Tecnología con identidad cibaeña
La innovación no tiene que borrar la personalidad de Santiago. Al contrario, puede fortalecerse cuando se apoya en la historia y las capacidades de la región.
La tradición tabacalera, por ejemplo, forma parte de la imagen productiva que el Cibao puede presentar ante visitantes e inversionistas. La industria, el comercio, la producción agropecuaria, la música, la gastronomía y las expresiones culturales locales también contribuyen a construir una marca territorial con raíces dominicanas.
Ese patrimonio puede relacionarse con nuevas tecnologías mediante trazabilidad de productos, comercio electrónico, promoción digital, turismo cultural y formación especializada. La meta no sería convertir la cultura en un simple recurso publicitario, sino integrarla a una estrategia de desarrollo que genere valor y preserve su autenticidad.
Santiago tiene así la posibilidad de proyectarse como una ciudad moderna sin dejar de ser reconociblemente cibaeña: productiva, laboriosa, creativa y vinculada a sus tradiciones.
De la recomendación a la implementación
El principal desafío será convertir la propuesta en una secuencia de decisiones verificables. Un laboratorio territorial podría comenzar con un diagnóstico de brechas, seguido por una cartera de proyectos priorizados y un sistema público de seguimiento.
Entre los componentes necesarios estarían:
- Diagnóstico: identificar obstáculos en productividad, conectividad, infraestructura, talento, sostenibilidad y gestión pública.
- Cartera de proyectos: seleccionar iniciativas con objetivos, presupuesto, responsables y calendario.
- Alianzas: vincular instituciones públicas, empresas, universidades, centros de investigación y organismos internacionales.
- Financiamiento: combinar recursos públicos, capital privado, cooperación internacional e inversión extranjera.
- Evaluación: publicar indicadores sobre empleos, inversión, productividad, innovación, formación y beneficios ambientales.
El período de sesiones también puede servir para establecer contactos que continúen después del evento. La oportunidad internacional tendrá verdadero valor si las conversaciones se convierten en acuerdos, pilotos tecnológicos, programas de capacitación, investigaciones conjuntas y proyectos de inversión.
La República Dominicana asumirá la presidencia de la CEPAL para el período 2026-2028, una responsabilidad que amplía la visibilidad del país y ofrece un marco adicional para promover prioridades nacionales y territoriales, según informó Diario Libre sobre el inicio del 41º período de sesiones de la CEPAL en Santiago.
Santiago puede aprovechar ese momento para demostrar que el desarrollo tecnológico no tiene que concentrarse exclusivamente en Santo Domingo. Si la ciudad logra articular sus instituciones, ordenar sus prioridades y presentar proyectos sólidos, el Cibao podrá convertirse en un espacio de experimentación con capacidad de generar soluciones para todo el país.
La propuesta del senador Daniel Rivera coloca una aspiración concreta sobre la mesa: que Santiago transforme una reunión internacional en una plataforma permanente de inversión, innovación y cooperación. El éxito dependerá de la capacidad de pasar de los discursos a los proyectos, de los proyectos a las alianzas y de las alianzas a resultados que mejoren la productividad, amplíen las oportunidades y fortalezcan la calidad de vida de la región.
Referencias
Cuadragésimo primer período de sesiones de la CEPAL
Programa oficial del período de sesiones
Cinco cosas que debes saber del cuadragésimo primer período de sesiones de la CEPAL
Detalles del 41º período de sesiones de la CEPAL en Santiago de los Caballeros
CEPAL inicia su 41º período de sesiones con Luis Abinader en Santiago
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