La Biblia del Oso y su impacto en la historia y división de la isla Hispaniola
En la historiografía oficial de la República Dominicana, la división de la isla de Santo Domingo se explica comúnmente como una consecuencia mecánica del contrabando y la presencia de piratas en la zona norte. Sin embargo, detrás de las decisiones geopolíticas de la España del siglo XVII subyace una guerra ideológica mucho más profunda: el pánico de la Corona española a la libertad de culto y conciencia. Fue este miedo existencial el que definitivamente selló la suerte de la incipiente colonia y trazó la frontera que hoy divide nuestra isla.
Todo comenzó en 1517, cuando Martín Lutero publicó sus noventa y cinco tesis cuestionando las prácticas de la Iglesia Católica. Lutero defendía que la Biblia debía ser la única fuente de autoridad religiosa y que los creyentes podían interpretarla directamente, sin necesidad de la mediación obligatoria de un sacerdote. Hasta entonces, la fe se propagaba exclusivamente en latín, garantizando la unidad del dogma y la obediencia absoluta de los pueblos.
La traducción de las Escrituras al idioma español representaba una amenaza sin precedentes para el imperio español. Permitiría que el individuo común leyera e interpretara por sí mismo. Para la Corona, esta libertad intelectual representaba un peligro existencial: si el pueblo cuestionaba a Dios, pronto cuestionaría al Rey. De hecho, simplemente leer o tener la Biblia en español o castellano se castigaba con la muerte, y la Inquisición había recibido órdenes claras de impedir que se leyera en el idioma del pueblo.
Un traductor valiente en tiempos de persecución
En este tenso escenario, surge la figura de Casiodoro de Reina, un monje jerónimo español nacido en Sevilla en 1520 que abrazó las ideas reformistas de Lutero. Convencido de que poner la palabra de Dios en manos de todos era una oportunidad para liberar las almas de la tiranía de una Iglesia corrupta, Reina se convirtió en un proscrito. Huyó de la Inquisición en 1557, iniciando un exilio que lo llevaría a varios países europeos.
Durante doce años, Casiodoro de Reina trabajó incesantemente en la traducción de las Sagradas Escrituras. Su dedicación fue monumental: tradujo el Antiguo Testamento del hebreo, utilizando como apoyo lingüístico la Biblia Hebrea y la Biblia de Ferrara. Cuando finalmente logró completar su trabajo, fue impreso en Basilea el veintiocho de septiembre de mil quinientos sesenta y nueve. Esta obra maestra de la lengua castellana, conocida como la Biblia del Oso por el emblema de su portada, representaba el culminar de un sueño de libertad espiritual.
El grabado de la portada era ingenioso y criptosimbólico: un oso intentando alcanzar un panal de miel colgado de un árbol, evitando así el uso de iconos religiosos prohibidos en aquella época. El mensaje era claro: el mazo que hende el árbol permitía que la miel, la palabra de Dios, manara libremente para alimentar al oso hambriento, simbolizando a los cristianos sedientos de verdad.
Por su osadía, Casiodoro de Reina fue condenado a muerte por hereje. En el Auto de Fe de la Inquisición de Sevilla, el veintiséis de abril de mil quinientos sesenta y dos, fue quemado en efigie y figuró en el Índice como autor de primera clase. Posteriormente, su obra fue revisada por su compañero Cipriano de Valera, dando origen a la célebre versión Reina-Valera, que aún hoy sigue siendo la más difundida en el mundo hispanohablante.
La amenaza llega a Santo Domingo
La Biblia del Oso circulaba clandestinamente, transportada en los barcos de naciones protestantes que comerciaban en el Caribe. El Consejo de la Inquisición conocía ya en mil quinientos setenta y uno que la Biblia en romance había salido de Basilea y ordenaba la recogida de todas las que se descubrieran.
La Corona española observaba con creciente temor cómo los habitantes del norte y oeste de Santo Domingo comerciaban con barcos holandeses e ingleses. Estos no solo traían mercancias, sino también ejemplares de esta Biblia en español. A finales del siglo XVI, la Biblia protestante había ingresado a la isla a través de los contrabandos provenientes de las colonias inglesas, francesas y holandesas, en el marco de la Reforma Luterana.
Las Devastaciones de Osorio: la tierra arrasada antes que la libertad
Ante el miedo de que la herejía luterana echara raíces en territorio español y que sus súbditos cuestionaran no solo a la Iglesia sino también a la autoridad real, el Rey Felipe III autorizó las Devastaciones de Osorio mediante Real Cédula emitida el seis de agosto de mil seiscientos tres. Esta fue una decisión radical: España prefirió la tierra arrasada antes que una población con criterio propio. Miles de colonos fueron obligados a abandonar sus hogares en el norte y oeste de la isla.
Al forzar a los colonos a retroceder hacia el este para vigilarlos bajo el rigor del clero y el latín, España dejó un vacío demográfico masivo. Ese tercio occidental abandonado por miedo a un libro fue ocupado rápidamente por bucaneros y colonos franceses que encontraron un territorio casi despoblado y vulnerable.
La consecuencia histórica: la división de la isla
Francia no tardó en aprovechar esta presencia. Mediante los tratados de Nimega en mil seiscientos setenta y ocho y el de Ryswick en mil seiscientos noventa y siete, España le cedió formalmente la parte occidental de la isla a la potencia francesa. Lo que había comenzado como una medida de control religioso se convirtió en la pérdida territorial más significativa de la colonia española en el Caribe.
La ironía histórica es absoluta: el celo por la ortodoxia católica y el rechazo a la propagación de la Biblia en español fue precisamente lo que entregó el territorio a Francia. Haití es, en gran medida, el resultado del fanatismo religioso español. Si la Corona hubiera permitido la libre circulación de las ideas y el uso del español para el crecimiento espiritual de sus habitantes en las costas occidentales, nunca habría existido la necesidad de despoblar la zona. La geografía caribeña fue dibujada por el miedo de un monarca a que sus súbditos leyeran la verdad en su propia lengua.
La Biblia en la identidad dominicana
Hoy en día, la Biblia ocupa un lugar central en la identidad nacional dominicana. Aparece abierta en el Evangelio de San Juan, capítulo ocho, versículo treinta y dos, en el escudo nacional con las palabras: "Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres". Esta cita, que une la fe con la libertad, se ha grabado como parte esencial de la heráldica dominicana, convirtiéndose en un recordatorio permanente del vínculo entre las convicciones espirituales y el ideal de independencia que ha guiado nuestra historia.
Desde mil novecientos ochenta y cuatro, la República Dominicana celebra el Día Nacional de la Biblia cada veintisiete de septiembre, siendo nuestro país el primero en el mundo en dedicar oficialmente una fecha a este libro sagrado. Esta iniciativa surgió del reverendo Álvaro Vicioso Santil, pastor de la Primera Iglesia Evangélica Dominicana en San Pedro de Macorís, quien durante veintiún años dirigió la Sociedad Bíblica Dominicana. Fue el diputado David Escotto Veloz quien finalmente presentó la moción en la Cámara de Diputados, donde fue aprobada sin objeciones, institutionalizando esta conmemoración patriótica.
La fecha del veintisiete de septiembre se asocia al veintiséis de septiembre de mil quinientos sesenta y nueve, cuando se concluyó en Basilea la impresión de la primera Biblia en español, la Biblia del Oso de Casiodoro de Reina, una obra que desafió los poderes establecidos y que trascendió mucho más allá de lo meramente religioso.
La Biblia del Oso no solo cambió la historia de la religión; en nuestra isla, su prohibición trazó la frontera que hoy nos divide y que ha costado al pueblo dominicano sangre, sudor y lágrimas. La historia de nuestra nación está intrincadamente ligada a la búsqueda de la libertad de conciencia que representa esta obra maestra, recordándonos que la verdadera independencia comienza cuando cada individuo tiene el derecho de buscar y comprender la verdad por sí mismo, en su propia lengua.
Referencias usadas en Artículo
- Biblia del Oso – Wikipedia, la enciclopedia libre
- Conoce la historia de la Biblia del Oso
- [La Biblia del Oso: Razón histórica de la existencia del Estado haitiano](https://www.diasporadominicana.com/2026/01/21/la-biblia-del-oso-razon-historica
