La vida temporal de los negocios navideños de charamicos en el GSD
Para los dueños de estos negocios es muy importante la fluidez económica y salida a tiempo de sus mercancías

Cuando diciembre llega casi a la mitad de sus días, es momento de preocupación para los propietarios de negocios dedicados a la venta de adornos navideños ubicados a orillas de las calles en el Gran Santo Domingo. El calendario pone en jaque la vida útil de este comercio temporal.

Con experiencias de decenas de años haciendo arte con charamicos, traídos desde distintos puntos del país, como Cotuí y San Cristóbal, estos artistas crean arbolitos y distintos adornos de la época navideña, con la esperanza de que cada año sea mejor.

Para los dueños de estos negocios es muy importante la fluidez económica y salida a tiempo de sus mercancías, tomando en cuenta el costo operacional que representa mantener un establecimientos de esta magnitud operando en plena vía.

Estas empresas pasajeras deben cargar con el pago de dos y tres artesanos, un vendedor, desembolso de impuestos por su permanencia en la vía pública al Ayuntamiento, que ronda los RD$1,000 al mes el metro lineal de terreno utilizado. Algunos negocios de la Avenida Winston Churchill ocupan hasta 20 metros de acera o andén.

“Cuando a estas alturas las ventas no han prosperado, uno no espera mucha mejoría, para colmo el Gobierno no regala canastas, sino cajas; la esperanza de nosotros está en las empresas que nos hacen grandes pedidos de canastas vacías, algunas alquilan los arbolitos y por su puesto en los transeúntes que se detienen a comprar en minorías, uno que otro artículos”, expresa el artesano con 20 años de experiencia, Cesario Contreras, dedicado a la venta de estos adornos en la Churchill.

Los precios oscilantes de estos adornos va de los RD$200 hasta RD$25,000 dependiendo la figura y tamaño.

Un cono de seis pies puede ser adquirido por unos RD$3,000.

Un arbolito gigante de tipo institucional o empresarial puede costar más de RD$20,000, el precio siempre estará determinado por el tamaño.

“Este negocio abre sus puertas en septiembre, ya en esta fecha estamos en la recta final pues la mayoría de las ventas se producen hasta el 20 de diciembre. La temporada no fue buena, no espero mucha cosa en lo que resta de la Navidad”, dijo Juan Almonte, un vendedor con más de cinco años de experiencia, que inició la venta de adornos navideños a orillas de la Avenida Winston Churchill y ahora se estableció en la Autopista San Isidro.

Abren en septiembre

Estos negocios temporales se abren al público regularmente en el mes de septiembre, y sus ventas merman cerca del 20 de diciembre, a pocos días de terminar el año. 

Los dueños de estos establecimientos generan sus mayores ingresos con las ventas al por mayor a instituciones, públicas y privadas.

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