El 5 de julio de 1981, en Santiago de los Caballeros, empezó a circular un semanario que pocos imaginaban se convertiría en referencia nacional del periodismo católico dominicano: el Semanario Católico Camino. Cuarenta y cinco años después, ese periódico sigue llegando semana tras semana a parroquias, hogares y comunidades, como una voz que evangeliza, forma y acompaña a la gente desde la luz del Evangelio y la doctrina social de la Iglesia, con la misma firmeza que su nombre sugiere.
Un medio nacido para evangelizar y construir
Camino surge como iniciativa del Arzobispado de Santiago, con el respaldo institucional de la Conferencia del Episcopado Dominicano, que desde sus primeros años asumió el proyecto como una herramienta nacional de comunicación eclesial, hoy difundida en las diócesis del país y disponible también en formato digital a través de la plataforma de la Conferencia del Episcopado Dominicano, donde se puede acceder a cada edición del semanario, sus editoriales y contenidos pastorales, según informa el propio Episcopado en su web institucional y redes sociales digitales, donde presenta a Camino como “Semanario Católico Nacional, editado por el Arzobispado de Santiago de los Caballeros” con su auspicio permanente.
Desde su nacimiento, Camino se concibió como algo más que un boletín parroquial: un medio evangelizador con vocación periodística, que asume como fuente y horizonte las enseñanzas del Evangelio, enriquecidas por la doctrina social de la Iglesia. Esa opción se traduce en una línea editorial centrada en cuatro pilares muy claros: verdad, justicia, dignidad humana y bien común, valores que la Iglesia propone como base de toda comunicación auténticamente cristiana.
Lo que distingue al semanario es su apuesta por el periodismo constructivo: lejos del sensacionalismo, sus páginas buscan formar criterio, educar la conciencia y orientar al lector hacia una sociedad más humana, tanto en lo espiritual como en lo material. Esa vocación formativa se refleja especialmente en sus editoriales, reconocidos dentro y fuera del ámbito eclesial por su profundidad, claridad y compromiso ético.
Reconocimientos y prestigio en el periodismo dominicano
El impacto de Camino ha trascendido la frontera estrictamente religiosa y ha sido reconocido en el ecosistema mediático nacional. En 1995, el semanario obtuvo el “Premio Nacional a la Excelencia del Periodismo Dominicano”, galardón que valoró la calidad de sus editoriales y su aporte sostenido al periodismo ético en el país, de acuerdo con reseñas de prensa y testimonios de colaboradores publicados a propósito de sus aniversarios, donde se destaca ese reconocimiento como un hito en su historia reciente.
Este premio sitúa a Camino en la misma conversación que los grandes periódicos nacionales y refuerza la idea de que el periodismo católico, cuando se ejerce con rigor, puede competir en calidad y credibilidad con cualquier medio comercial. Para la comunidad católica, este reconocimiento representa también un motivo de orgullo: demuestra que evangelizar desde la prensa implica dominar las exigencias profesionales del oficio, sin renunciar a la identidad espiritual.
En estos 45 años, Camino ha acompañado los debates públicos más relevantes del país, desde una perspectiva inspirada en la doctrina social de la Iglesia: defensa de la vida y la familia, promoción de la justicia social, denuncia de la corrupción, preocupación por la juventud, la educación y la pobreza, siempre con un estilo sobrio, respetuoso y crítico.
Una trayectoria ininterrumpida y la fuerza de la perseverancia
La historia de Camino no se entiende sin su perseverancia. El semanario ha mantenido una circulación ininterrumpida desde 1981, incluso en momentos de crisis económica, escasez de papel o huelgas nacionales que afectaron a otros medios impresos. Esa continuidad ha sido subrayada por colaboradores históricos, que recuerdan cómo, ante cada dificultad, el equipo se aferraba a la consigna de “no fallar” al lector y sacar el periódico “como sea”, confiando en que el esfuerzo y la fe permitirían superar los obstáculos, tal como recoge un testimonio publicado por la plataforma dominicana La Tierra de Mis Amores al celebrar estos 45 años.
Esa actitud explica por qué Camino se ha convertido en un hábito semanal para miles de familias: el lector sabe que, aunque haya problemas de impresión o dificultades internas, la nueva edición llegará a su parroquia o comunidad. En el contexto dominicano, donde muchos proyectos comunicacionales mueren a mitad de camino, sostener un semanario por más de cuatro décadas es, por sí mismo, un signo de credibilidad y compromiso.
📊 Persistencia editorial: Camino acumula 45 años de circulación continua desde su primer número en julio de 1981, manteniendo su labor evangelizadora sin interrupción según el testimonio de sus propios colaboradores.
Autosuficiencia económica y modelo de servicio
Uno de los rasgos más singulares de Camino es su modelo económico. El semanario se sostiene con sus propios ingresos, sin subvenciones estatales, sin exoneraciones comerciales especiales y sin adoptar un perfil abiertamente mercantil. Esa autosuficiencia fue presentada durante años como una de sus grandes conquistas, porque demuestra que es posible mantener un medio confesional independiente, sin ataduras financieras que comprometan su línea editorial, según testimonios de quienes han estado vinculados a su gestión económica y pastoral.
El esquema se apoya en tres pilares:
- Una administración austera, coherente con la misión pastoral del medio.
- Ingresos por ventas y colaboraciones de la propia comunidad católica.
- Un fuerte componente de trabajo voluntario y vocacional.
No se trata de un proyecto empresarial orientado a maximizar ganancias, sino de un servicio pastoral que busca únicamente garantizar la sostenibilidad del instrumento de evangelización. Ese equilibrio entre seriedad administrativa y espíritu de servicio ha permitido a Camino mantener independencia frente a intereses políticos o económicos, algo especialmente valioso para un medio que se propone denunciar injusticias y defender el bien común.
Mística, vocación y colaboradores
Más allá de su estructura institucional, Camino es, sobre todo, una comunidad de personas. Muchos de sus colaboradores escriben de forma voluntaria, por amor al Evangelio y al país, y quienes trabajan de manera permanente lo hacen movidos principalmente por la mística del proyecto, más que por la remuneración. Esa cultura organizacional ha creado un ambiente de fraternidad, disciplina y compromiso que se transmite en el tono de sus páginas.
Los laicos tienen un rol especialmente destacado como columnistas, abordando temas sociales, económicos, culturales y familiares desde la perspectiva de la fe. Esa amplia participación laical le da al semanario un sabor cercano, con lenguaje y preocupaciones que conectan directamente con el lector dominicano promedio: la familia que lucha, el joven que busca oportunidades, el creyente que quiere entender la realidad a la luz de su fe.
💡 ¿Sabías que? A lo largo de su historia, muchos articulistas de Camino han publicado centenares de columnas formativas, incluyendo casos de colaboradores que superan ampliamente los dos mil artículos en sus páginas, como se destaca en el testimonio de uno de sus escritores históricos.
Esa producción constante ha convertido al semanario en una verdadera “escuela” de escritura responsable para varios periodistas y comunicadores católicos, que aprendieron ahí el oficio, el respeto por la verdad y la coherencia entre lo que se cree y lo que se publica.
Padre Ramón Dubert: el jesuita que marcó una época
Entre las figuras que han marcado la identidad de Camino, destaca el padre Ramón Dubert, jesuita, quien dirigió el semanario por casi 20 años. Los testimonios de colaboradores lo describen como un hombre exigente, profundamente comprometido con la misión evangelizadora del medio y convencido de que el periódico no podía dejar de circular, aun en las peores circunstancias, insistiendo: “Saquen el periódico como sea; no podemos fallar, con esfuerzo superaremos los obstáculos” según recoge una reseña sobre su legado en Camino.
Dubert no solo administró el semanario; le inyectó mística. Subrayaba el valor de la autosuficiencia económica, celebrando que el medio se mantenía “con lo propio”, y fomentaba un ambiente donde el servicio era la norma. Bajo su conducción, se consolidó la percepción de Camino como un periódico serio, coherente y cercano a la gente, sin perder nunca su raíz espiritual.
Su visión conjugaba tres dimensiones:
- Rigor periodístico: cuidado en los datos, lenguaje y estructura de los textos.
- Fidelidad eclesial: adhesión al Magisterio y la doctrina social de la Iglesia.
- Compromiso social: atención constante a los pobres, los excluidos y las injusticias que afectan al pueblo dominicano.
Para muchos colaboradores, el padre Dubert fue maestro y referente, y su marca se advierte aún hoy en el estilo sobrio y a la vez apasionado del semanario.
Monseñor Vinicio Disla: un predecesor respetado
Antes de Dubert, Camino tuvo como figura clave a monseñor Vinicio Disla, recordado por los colaboradores como un sacerdote respetable y muy querido, que también aportó mística y dirección pastoral al medio. Bajo su orientación se fortaleció la identidad católica del semanario y se consolidó el vínculo con la estructura diocesana de Santiago, asegurando que Camino no fuera un proyecto aislado, sino integrado a la vida pastoral de la Iglesia local, según recogen testimonios sobre estas primeras etapas del periódico.
Su legado se percibe en el énfasis doctrinal de muchos contenidos y en la sensibilidad eclesial del semanario, que siempre ha buscado reflejar la vida de las parroquias, movimientos y comunidades.
Apolinar Ramos: continuidad profesional y ética
Tras la partida del padre Dubert, la dirección del semanario recayó en Apolinar Ramos, periodista con sólida trayectoria profesional, muy conocido en el ámbito comunicacional dominicano. Los testimonios de compañeros lo describen como un periodista “de corazón”, símbolo de honestidad y comprometido con las causas nobles, que ha logrado mantener y actualizar el impacto de Camino en la comunidad, guiando al equipo con profesionalidad y cercanía, como se recoge en reseñas sobre su liderazgo.
Bajo su conducción, Camino se ha reafirmado como medio dinámico y moderno, sin perder su esencia. La presencia del semanario en plataformas digitales, su interacción con redes sociales y la actualización de su diseño responden a la necesidad de llegar también a las nuevas generaciones, manteniendo el equilibrio entre forma contemporánea y contenido profundamente cristiano.
Ramos encarna una continuidad entre la tradición de mística pastoral heredada de Dubert y Disla, y las exigencias actuales de un periodismo profesional, que dialoga con un ecosistema mediático más competitivo y fragmentado, pero sin abandonar su vocación evangelizadora.
Camino y la comunidad católica dominicana
En estos 45 años, Camino ha sido testigo y cronista de la vida de la Iglesia en la República Dominicana. Sus páginas han reseñado las principales noticias y acontecimientos eclesiales, tanto en el ámbito nacional como internacional: visitas papales, nombramientos episcopales, jornadas de oración, misiones, congresos, campañas solidarias y posicionamientos de la Iglesia frente a grandes debates éticos y sociales, como se puede ver en la web oficial de Camino.
Para la comunidad católica, el semanario ha sido:
- Un espacio de formación continua en la doctrina social de la Iglesia.
- Un canal para conocer experiencias y testimonios de otras parroquias y diócesis.
- Una herramienta para fortalecer la identidad de fe y el sentido de pertenencia a la Iglesia.
Al combinar información y reflexión, Camino ayuda a que la fe no se viva como experiencia aislada, sino como compromiso concreto con la transformación social, la justicia y la solidaridad. En un país marcado por desigualdades y desafíos institucionales, ese enfoque resulta particularmente relevante.
Impacto espiritual y social en la sociedad dominicana
El aporte de Camino al desarrollo espiritual y social del país se expresa en varios niveles. En el plano espiritual, el semanario ofrece contenidos que ayudan a profundizar en la Palabra de Dios, a comprender mejor la liturgia y a vivir la fe de forma madura. En el plano social, sus editoriales y artículos inspiran una mirada crítica ante la corrupción, la violencia, la pobreza y la exclusión, pero siempre desde la esperanza cristiana, evitando la descalificación fácil o el pesimismo.
Numerosos lectores se han formado en temas de ética pública, responsabilidad ciudadana y compromiso comunitario a través de los textos publicados semanalmente, que intentan vincular las situaciones concretas del país con los principios de la doctrina social de la Iglesia: dignidad de la persona, subsidiariedad, participación y solidaridad.
En ese sentido, Camino ha contribuido a consolidar una ciudadanía creyente, capaz de participar en la vida pública sin renunciar a sus convicciones religiosas, pero respetando siempre la pluralidad y la dignidad de todos. Se trata de un aporte silencioso, pero profundo, a la cultura democrática dominicana.
En su 45 aniversario, el Semanario Católico Camino se presenta no solo como un periódico que ha sobrevivido al paso del tiempo, sino como un testimonio vivo de que el periodismo puede ser instrumento de evangelización, formación y construcción de país. Su historia está hecha de tinta y papel, pero también de fe, sacrificio y amor a la República Dominicana. Para quienes se sienten parte de esta Iglesia y de este pueblo, Camino es motivo legítimo de orgullo e inspiración, y su camino —fiel a su nombre— sigue abierto hacia nuevas décadas de servicio.
¿Qué recuerdo, enseñanza o editorial de Camino ha marcado más tu manera de vivir la fe y mirar la realidad dominicana?
Referencias
Camino, 45 años construyendo – La Tierra de Mis Amores
Semanario Católico Camino, 40 años en comunicación alternativa – El Día
Publicaciones del Semanario Camino – Episcopado Dominicano (Facebook)
Sitio oficial del Semanario Camino
Roban equipos en oficinas del periódico Camino en Santiago – Diario Libre
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