El barrio que creció en una “isla” improvisada en cauce del río Nagua
En un ecosistema de tipo humedal, familias de escasos recursos han ido rellenando con neumáticos, basura y caliche, para crear un falso suelo -que se hunde- sobre el que han construido casuchas

Son pobres y no tienen otro sitio en donde vivir. Esa es la excusa. Sobre una vegetación de humedales, en el mismo cauce del río Nagua, han colocado capas de neumáticos viejos, basura y caliche para crear un relleno inestable que vibra por el paso de un motor. Sobre ese suelo falso han construido casuchas y el lugar se conoce como La Islita de Río Mar. La alcaldía hace un año contó 27 familias pero residentes estiman que ya son 84.

No pagan energía eléctrica, ni tienen servicio de agua, pero sí de telecable. A las casas se llega entre un laberinto de callejones. Las descargas de los baños terminan en el río, que desemboca en la playa, a unos 300 metros.

“Esto es lo mismo que La Barquita”, dice Eladio Cabada, al comparar a La Islita con el barrio que estaba a orillas del río Ozama, en la capital, que el Gobierno trasladó a un proyecto habitacional.

Cabada es conocido como uno de los primeros residentes en el lugar, donde se instaló hace aproximadamente una década. Vive con su esposa y cuatro hijos en una casa de madera y zinc.

“Este terreno lo utilizaban para crianza de ganado, entonces a mí me contrata el propietario como encargado de sus animales. Él tuvo un pequeño accidente; vía una riña le dieron unos cuantos disparos. Pensó que podía morir y me ordenó a mí que se lo diera a las personas pobres que en verdad lo necesitan (...) Le dimos un pedacito a cada quien, después que fueron propios, algunos vendieron”, recuerda.

Asegura que su patrono fue quien hizo el primer relleno en el humedal, que tiene un área de 4,500 metros cuadrados. Posteriormente más gente fue agregando capas hasta que se ha formado una especie de isla, a la que se accede por dos pequeños puentes que conectan con el barrio Río Mar, que también se desarrolló sobre un terreno con características similares.

Mueva la barra de la siguiente imagen hacia la derecha y la izquierda para comparar el cambio de la isla entre 2013 y 2017.

“Son ingenieros acuáticos”, afirma Junior Peralta, alcalde de Nagua. Conforme a lo que ha conocido al consultar a comunitarios, asegura que “el inicio de La Islita fue con un punto de droga”.

“Los puntos de drogas en la República Dominicana funcionan de la siguiente manera: el dueño del punto, para no calentar el punto, mantiene cinco o seis casas a su alrededor, hacia atrás y hacia los lados, para proteger el punto. Producto de la presión de esa época, hace seis o siete años, el dueño del punto se trasladó y construyó La Islita, y fue dando terrenos a personas que se lo pedían”, cuenta.

En general, en el lugar hay casas alquiladas a RD$1,500 o RD$2,000 y otras propias en espacios comprados por familias que han ido llegando con el pasar del tiempo.

Y cuando el río crece, La Islita se inunda.

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Fuente: DL- 15 de Agosto, 2017

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