La bahía de Samaná se convirtió en escenario de un acontecimiento histórico cuando la ciudad de Santa Bárbara de Samaná acogió el Primer Festival de la Música Nacional Samaná dos mil veintiséis, una celebración sin precedentes que reunió a residentes y visitantes nacionales e internacionales para rendir homenaje a la riqueza cultural y musical de la República Dominicana.
El renovado malecón de esta ciudad, testigo de décadas de historia caribeña, resultó pequeño ante la avalancha humana que colmó el espacio para disfrutar de conciertos gratuitos dirigidos a toda la familia. Durante seis días, desde el miércoles veintiuno hasta el lunes veintiséis de enero, el merengue, la bachata, la salsa y las fusiones urbanas fueron los protagonistas indiscutibles de un festival que combinó música, alegría, historia y cultura dominicana.
En plena temporada de avistamiento de ballenas jorobadas, la mágica presencia de estos cetáceos frente a la pasarela de la bahía enmarcó la belleza natural de este paraíso caribeño, agregando un toque mágico y único a cada presentación. El rugido de las ballenas y el sonar de los ritmos más alegres del mundo crearon una sinfonía incomparable que solo Samaná podía ofrecer.
Una constelación de estrellas que hizo historia
El cartel artístico estuvo encabezado por figuras legendarias de la música dominicana que ofrecieron presentaciones magistrales capaces de paralizar la región. Frank Reyes, conocido como el Diamante de la Bachata, y Sergio Vargas paralizaron al público durante más de dos horas cada noche, interpretando repertorios ininterrumpidos de sus mayores éxitos que conectaron profundamente con la multitud. Sus presentaciones fueron verdaderos conciertos sensacionales que hicieron historia en la provincia.
El maestro Bonny Cepeda, referente vivo del merengue dominicano, compartió escenario con la agrupación salsera Chiquito Team Band, cuya fuerza y carisma innegociable llevaron al público a una experiencia inolvidable. Estos artistas entregaron sus actuaciones con un respeto absoluto por el público, demostrando por qué son considerados colosos de la música folclórica más alegre del planeta.
El relevo joven de nuestras tradiciones
Una de las noches más esperadas del festival fue la del sábado veinticuatro de enero, dedicada especialmente a la Generación Z del merengue típico femenino. Esta jornada celebró a las guardianas del ritmo que mantienen viva la tradición musical dominicana, demostrando que el merengue típico tiene un presente vibrante y un futuro prometedor en las nuevas generaciones.
Rubialí Valerio, La Barbie del Acordeón, la Princesa del Acordeón, Nelly Swing y La Inquieta Típica subieron al escenario como el relevo del ritmo dominicano, jóvenes intérpretes que están renovando este género tradicional con una mirada contemporánea. Estas exponentes están impactando el merengue típico, posicionándose como el presente y futuro de un ritmo que define la identidad cultural dominicana.
La propuesta urbana estuvo representada por Shadow Blow y Eudis El Invencible, artistas que conectan con el público joven y aportaron diversidad y energía contagiosa al programa artístico del evento, demostrando que la música dominicana evoluciona sin perder sus raíces.
Impacto económico y cultural para la provincia
La asistencia masiva al festival generó un impacto económico vital para Samaná. Hoteles grandes y pequeños por igual, casas de familias que ofrecen alojamiento, y comercios formales e informales se beneficiaron del flujo constante de visitantes. La provincia experimentó una ocupación total de sus espacios de hospedaje y una inyección de capital que impulsó la economía local en sus vertientes formal e informal.
Este festival no solo movilizó a la población local, sino que atrajo a visitantes de diversas provincias y nacionalidades, consolidando a Samaná como epicentro de la felicidad caribeña y como nuevo escenario para grandes eventos culturales. La ciudad demostró que sus bellezas naturales y su potencial turístico pueden bailar al unísono con la riqueza musical dominicana.
Un esfuerzo colectivo por la cultura y el turismo
El Primer Festival de la Música Nacional de Samaná fue posible gracias a la visión y apoyo total del presidente Luis Abinader, quien respaldó esta plataforma fundamental para el desarrollo de nuevos y tradicionales talentos de la cultura folclórica dominicana. El alcalde Nelson Núñez, con una gran felicidad reflejada en su rostro, presenció a su pueblo, turistas nacionales e internacionales gozando plenamente del festival.
La realización del evento contó con el respaldo de instituciones públicas y privadas como la Cervecería Nacional Dominicana, Banreservas, Fedomu, el Ministerio de Turismo, Ministerio de Cultura, RD Vial y la Liga Municipal Dominicana. El visionario empresario Luis Medrano y su equipo de producción fueron reconocidos por su labor organizativa excepcional, coordinando cada detalle con la Alcaldía Municipal de Santa Bárbara de Samaná y el comité organizador.
La conducción y el alma del festival
Los comunicadores Michael Miguel y Virgilio Mercado mantuvieron viva la emoción del público a lo largo de todas las jornadas, orientando a la multitud sobre las bondades históricas y culturales de Samaná. Sus animaciones destacaron el potencial cultural de una provincia que lo tiene todo, conectando cada presentación con la identidad y la historia dominicana.
Las actuaciones fueron un derroche de energías positivas que conectó directamente con el ADN de cada dominicano y visitante extranjero. En cada nota musical, en cada movimiento de caderas en el merengue, en cada verso de la bachata, latía el corazón de una nación que celebraba su identidad.
Samaná demostró que puede ser epicentro de felicidad caribeña, donde sus bellezas naturales se fusionan perfectamente con el poder musical de una isla siempre dispuesta a regalar experiencias incomparables. Entre el canto de las ballenas jorobadas y el sonar del merengue, la bachata, la salsa y los géneros urbanos, la República Dominicana reafirmó por qué es tierra de alegría, cultura y tradiciones vivas. El Primer Festival de la Música Nacional de Samaná no fue solo un evento cultural, fue una celebración de lo que nos define como pueblo, un encuentro donde la música se convirtió en el lenguaje universal que une a dominicanos y visitantes en la común emoción de sentir el ritmo más alegre del mundo en el lugar más bello de la tierra.
Referencias usadas en Artículo
- Festival Música Nacional Samaná 2026 ofrecerá conciertos gratuitos
- Samaná vibra de alegría en jornadas multitudinarias en el primer Festival de la Música Nacional
- Anuncian el Festival de Música Nacional Samaná 2026
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