En la mesa de un colmado en Salcedo, un sancocho humeante puede contar más de la República Dominicana que cualquier folleto turístico. Eso lo ha entendido a la perfección la Asociación Dominicana de Restaurantes (Aderes), que en los últimos años ha convertido la gastronomía en una bandera visible de identidad y en una herramienta concreta para transformar el turismo y el orgullo nacional, desde los fogones de barrio hasta los grandes polos turísticos.
Una visión clara: que el visitante reconozca al país en el plato
La vicepresidenta de Aderes, Lissette Olivares, ha planteado con franqueza un reto que muchos en el sector ven pero pocos formulan: si el éxito gastronómico dominicano se mide solo por “internacionalizarnos”, se corre el riesgo de perder la capacidad de que un visitante identifique la esencia del país a través de su comida, tal como recogió el portal La Tierra de Mis Amores al reseñar su intervención en la Exposición Comercial de Asonahores en Punta Cana. En ese espacio, Olivares insistió en que la meta es que el turista pueda reconocer a la República Dominicana por lo que come, no solo por las playas que visita, subrayando la importancia de una cocina que hable de nuestro territorio, nuestros productos y nuestras historias, según reseñó La Tierra de Mis Amores en su cobertura sobre la identidad gastronómica dominicana.
Esta visión se traduce en un esfuerzo sistemático por reforzar la identidad dominicana en los restaurantes y en toda la oferta gastronómica enfocada en visitantes. No se trata solo de “poner un mangú” en el menú, sino de integrar la narrativa de origen, territorio y cultura en cada experiencia culinaria, con la convicción de que la gastronomía puede ser tan reconocible como la música o el béisbol.
Formación y relevo generacional: chefs que piensan en dominicano
Aderes ha entendido que sin formación no hay cambio duradero. Por eso, uno de sus ejes centrales es la capacitación de una nueva generación de cocineros y cocineras que manejen técnicas contemporáneas, pero con una brújula bien anclada en los productos dominicanos. En las palabras de Olivares, recogidas por La Tierra de Mis Amores, estos jóvenes chefs muestran cada vez más interés por la gastronomía local y por utilizar ingredientes del país, lo que los coloca como protagonistas de una cocina que puede dialogar con el mundo sin dejar de ser nuestra.
Esta apuesta por el relevo se refuerza con la colaboración con el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep). Aderes desarrolla talleres y cursos junto a esta institución, abordando temas como identidad culinaria, gastronomía y cadena de valor, con la idea de formar profesionales que comprendan tanto el arte de cocinar como el entramado productivo que sostiene un plato, según detalló el reportaje de La Tierra de Mis Amores sobre la formación gastronómica.
A la vez, la asociación mantiene vínculos de formación con las Islas Baleares, territorio español con una larga tradición turística y gastronómica. Estos intercambios buscan enriquecer el conocimiento técnico y de gestión, pero siempre con una premisa: lo aprendido se pone al servicio de fortalecer la identidad dominicana, no de sustituirla.
💡 ¿Sabías que? Iniciativas de formación en gastronomía vinculadas a Infotep y Aderes se están alineando con un plan nacional de turismo gastronómico sostenible, que incluye la definición de una narrativa propia de la cocina dominicana, como reseñó Roberto Cavada Noticias sobre la estrategia nacional.
El laboratorio gastronómico de Salcedo: una escuela para el origen
Uno de los proyectos más simbólicos que impulsa Aderes es la creación de un laboratorio gastronómico en Salcedo, en la provincia Hermanas Mirabal. Según explicó Olivares, este espacio funcionaría como una escuela para trabajar la identidad y el origen de los productos, con la participación de chefs que puedan investigar, experimentar y enseñar a partir del territorio, de acuerdo a lo reportado por La Tierra de Mis Amores sobre el laboratorio gastronómico.
La elección de Salcedo no es casual. Se trata de una zona con fuerte tradición agrícola y cultural, donde el vínculo entre la tierra y la mesa se siente en el día a día. Un laboratorio en este contexto tiene el potencial de:
- Documentar saberes culinarios locales.
- Rescatar productos poco valorados comercialmente.
- Conectar productores, cocineros y estudiantes.
- Probar nuevas formas de presentar platos tradicionales sin perder su raíz.
Aunque el proyecto se encuentra en proceso, su sola concepción ya envía un mensaje: la innovación gastronómica dominicana no se limita a las capitales ni a los resorts; también se cocina en los campos, en las comunidades y en las provincias que han mantenido vivas recetas y cultivos por generaciones.
Trabajo territorial: la identidad se construye región por región
La estrategia de Aderes no se queda en el Gran Santo Domingo. La asociación trabaja con organizaciones y actores de Jarabacoa, Puerto Plata, Santiago, Punta Cana y Santo Domingo, mientras el Ministerio de Turismo impulsa actividades en otras zonas tomando en cuenta los productos y características propias de cada región, como describe el análisis de La Tierra de Mis Amores sobre el enfoque regional.
Esta mirada regional es clave porque reconoce que:
- La cocina cibaeña no es igual a la sureña.
- La oferta del litoral norte tiene un fuerte componente marino.
- Los proyectos de montaña, como en Jarabacoa, pueden poner en valor productos de clima templado.
- Las ciudades aportan una cocina más mestiza, que mezcla tradición y tendencias globales.
Al trabajar con asociaciones locales, Aderes fomenta que cada territorio construya su propio relato gastronómico, reforzando así una identidad nacional diversa, pero articulada. En lugar de un único plato “bandera”, la apuesta es por un mosaico de experiencias que, juntas, cuentan quiénes somos.
Turismo gastronómico: la cocina como motor económico y cultural
El empuje de Aderes se inserta en una tendencia más amplia: el despegue del turismo gastronómico dominicano como componente central del modelo turístico. De acuerdo con un estudio del Observatorio Gastronómico Dominicano, reseñado por El Nuevo Diario sobre el impacto económico del turismo gastronómico, la gastronomía integrada al turismo aporta más del 8% del Producto Interno Bruto y genera ingresos superiores a los 8,400 millones de dólares, además de emplear a más del 8% de la población ocupada.
📊 Aporte económico clave: el binomio turismo–gastronomía superó los 8,400 millones de dólares en ingresos entre enero y septiembre de 2024, según el Observatorio Gastronómico Dominicano citado por El Nuevo Diario.
En paralelo, un reportaje de Acento sobre la percepción de los turistas destacó que más de dos tercios de los turistas consultados consideran la gastronomía dominicana como atractiva, en el contexto de la puesta en marcha de un plan de turismo gastronómico sostenible liderado por Aderes. Ese dato revela que la comida ya no es un “extra” en la experiencia turística; es un factor de decisión y de satisfacción para quienes visitan el país.
El Plan Estratégico de Turismo Gastronómico Sostenible
La labor de Aderes ha dado un salto cualitativo con la formulación de un Plan Estratégico de Turismo Gastronómico Sostenible, diseñado con el apoyo del Basque Culinary Center (BCC Innovation) y en alianza con el Ministerio de Turismo y Banreservas. Este plan, presentado hacia 2030, busca posicionar a la República Dominicana como un destino gastronómico de referencia, con foco en la sostenibilidad, la identidad local y la cooperación público-privada, según detalla el comunicado oficial de la Presidencia sobre la alianza gastronómica.
Entre los ejes que se han comunicado públicamente destacan:
- Definir la identidad gastronómica dominicana con una narrativa clara y coherente.
- Valorar y aprovechar el producto local, reforzando encadenamientos productivos.
- Impulsar la innovación culinaria sin perder la esencia tradicional.
- Fortalecer la formación de profesionales del sector.
- Integrar la cadena de valor gastronómica al turismo de manera integral.
Medios especializados como Excelencias Gourmet en su análisis sobre el posicionamiento de Aderes han destacado que Aderes, con más de 220 restaurantes asociados, se ha consolidado como principal referente del sector gastronómico nacional, impulsando eventos como SDQ Gastronómico, Restaurant Week y Tapas Night, que dan vitrina a chefs y productos dominicanos ante un público local e internacional.
Productos locales y orgullo de origen: de la finca al menú
Uno de los pilares del trabajo de Aderes es el rescate y la valorización de productos locales en los menús de restaurantes. La lógica es sencilla, pero poderosa: si los establecimientos no incorporan ingredientes y preparaciones dominicanas, será difícil consolidar al país como destino de turismo gastronómico, como ha insistido Lissette Olivares en sus intervenciones recogidas por La Tierra de Mis Amores sobre la importancia de los productos locales.
Ese enfoque se traduce en iniciativas concretas, como:
- Menús que informan al comensal sobre la procedencia de los ingredientes, para conectar la experiencia de comer con el territorio y las comunidades, según explicó el expresidente de Aderes, Omar Cepeda, citado por el reportaje de Acento sobre la implementación del plan gastronómico.
- Secciones o “rincones dominicanos” en los menús de restaurantes, sin importar su concepto, donde se ofrecen propuestas que destacan productos locales y narrativas regionales, en el marco del plan de turismo gastronómico sostenible descrito por Acento en su cobertura sobre la coordinación sectorial.
Esta estrategia no solo eleva la visibilidad de ingredientes autóctonos; también genera un sentido de pertenencia en productores, cocineros y comensales. Comer un plato que nombra el cacao de una comunidad específica, o un queso de una región concreta, convierte la gastronomía en una experiencia de reconocimiento mutuo entre campo y ciudad, entre turista y anfitrión.
Chefs dominicanos como embajadores dentro y fuera del país
Aderes colabora con chefs que han servido como referentes de la gastronomía dominicana, tanto en el país como en escenarios internacionales. La propia Lissette Olivares ha citado el caso de una chef dominicana que llegó a cocinar para equipos de fútbol en Madrid, llevando elementos de nuestra cocina a un contexto europeo, de acuerdo con el testimonio recogido por La Tierra de Mis Amores sobre chefs dominicanos en el extranjero.
Estos relatos se suman a una tendencia más amplia: chefs dominicanos que reinterpretan platos tradicionales con técnicas contemporáneas, participando en festivales internacionales y colaborando con instituciones como el Basque Culinary Center. Al hacerlo, proyectan una imagen de la cocina dominicana como moderna, creativa y profundamente enraizada en su cultura, lo que refuerza la marca país.
Medios como Excelencias Gourmet al destacar la proyección internacional de los chefs dominicanos resaltan que estas figuras han encontrado en eventos organizados o respaldados por Aderes plataformas clave para ganar visibilidad, desde la capital hasta los principales destinos turísticos, convirtiéndose en rostros reconocibles de una gastronomía que ya compite en el escenario regional.
Orgullo, reconocimiento cultural y experiencia del visitante
El impacto de estas iniciativas se siente tanto en la población local como en los visitantes. Para muchos dominicanos, ver sus platos, productos y territorios en el centro del discurso turístico refuerza un orgullo que durante años estuvo más ligado a otros símbolos, como la música o el deporte. La cocina, sin dejar de ser cotidiana, se convierte en patrimonio.
Al mismo tiempo, las encuestas citadas por Acento sobre la valoración de la gastronomía por los turistas, según las cuales más de dos tercios de los turistas consideran atractiva la gastronomía dominicana, indican que el esfuerzo por darle protagonismo a la comida típica y a los productos locales no pasa desapercibido.
En esa línea, la revista Ciudades Iberoamericanas, en un número dedicado al turismo caribeño, destacó que la República Dominicana alcanzó más de diez millones de visitantes en los últimos años y que dentro de esa expansión el turismo gastronómico emerge como componente vital y motor clave del crecimiento, mencionando expresamente la labor de organizaciones como Aderes, según el documento disponible en el informe de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas.
Cada plato bien contado, cada menú que nombra un campo, cada chef que decide trabajar con productos dominicanos, contribuye a una narrativa compartida: la de un país que se reconoce en su mesa y que invita al mundo a conocerlo no solo por sus paisajes, sino por los sabores que nacen de su tierra.
Al final, lo que Aderes impulsa va más allá de la gestión gremial: es un proyecto cultural. Un pacto para que, cuando un turista pruebe una arepa de maíz de Montecristi o un pescado del Este, no solo se lleve un buen sabor, sino también una historia, un territorio y un rostro dominicano en la memoria.
Cuando te sientas en un restaurante, ya sea en Jarabacoa, Salcedo o Punta Cana, ¿qué plato dominicano te gustaría que apareciera en el menú para que cualquier visitante entienda de inmediato quiénes somos como país?
Referencias
La Tierra de Mis Amores: Aderes apuesta por fortalecer la identidad dominicana en la gastronomía
Acento: Más de dos tercios de los turistas indicaron que la gastronomía dominicana es atractiva
El Nuevo Diario: Gastronomía y turismo aportan más del 8% al PIB
Excelencias Gourmet: Aderes, República Dominicana, destino gastronómico
UCCI – Ciudades Iberoamericanas: Turismo caribeño y gastronomía dominicana
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