La escena se repite en campus de todo el país: jóvenes con mochilas gastadas, acentos distintos y un mismo objetivo, abrirse camino a través de un título universitario dominicano. Entre ellos, una presencia silenciosa pero mayoritaria: los estudiantes haitianos, que hoy son el rostro más numeroso —y a la vez el de menor gasto promedio— dentro del universo de estudiantes extranjeros en la República Dominicana, según el más reciente informe de gastos de estudiantes extranjeros del Banco Central, reseñado por medios como La Tierra de Mis Amores.
Quiénes son los estudiantes extranjeros en la República Dominicana
El sistema universitario dominicano se ha consolidado como un imán académico en el Caribe y más allá. De acuerdo con el informe sobre gastos de estudiantes extranjeros del Banco Central, citado por medios como El Día, la matrícula extranjera universitaria a nivel nacional analizada en la encuesta reciente ronda los 2,250 estudiantes. Dentro de ese universo, los haitianos representan el 51.7%, convirtiéndose en la mayoría absoluta de los estudiantes foráneos en nuestras universidades.
Les siguen los estudiantes de Estados Unidos, que aportan el 21.9% de la matrícula extranjera, y los de Venezuela, con 6.3%, según el reporte retomado por La Tierra de Mis Amores. España, por su parte, representa el 6%, y si se agrupan todas las nacionalidades europeas, alcanzan un 9.3%. Colombia aporta 2.3%, Cuba 2.2%, otros países de América 4.8% y el resto del mundo 1.5%.
Esta composición revela que el mercado académico dominicano es, a la vez, regional y global: recibe principalmente vecinos caribeños y latinoamericanos, pero también estudiantes europeos y estadounidenses que encuentran en la República Dominicana una combinación de costos relativamente competitivos, oferta académica consolidada y un entorno culturalmente atractivo.
📊 Impacto económico clave: el gasto total de los estudiantes extranjeros en el país alcanzó unos USD 44.5 millones al cierre de 2024, según la encuesta de gastos de estudiantes extranjeros del Banco Central reseñada por El Día.
Haitianos: mayoría en matrícula, menor gasto promedio
El dato que más llama la atención del informe es la paradoja haitiana: son mayoría, pero son los que menos gastan en promedio. De acuerdo con el análisis divulgado por La Tierra de Mis Amores, los estudiantes de origen haitiano que cursan estudios superiores en la República Dominicana gastan alrededor de USD 1,258 al mes, cifra que los ubica como el grupo extranjero con el menor gasto mensual total.
En contraste, los estudiantes estadounidenses encabezan la lista, con un gasto promedio mensual de USD 2,397.5, según la misma fuente basada en el informe del Banco Central. En posiciones intermedias se ubican los estudiantes procedentes de:
- Europa, con unos USD 1,303.1;
- Venezuela, con USD 1,679.9;
- otros países de América, con USD 1,813;
- Colombia, con USD 1,319.3 en gastos no académicos.
En el agregado, el gasto promedio mensual por estudiante extranjero se sitúa en USD 1,667.1, una mezcla entre gastos académicos (matrícula, créditos, inscripciones) y no académicos (vivienda, alimentación, transporte, ocio y otros), como detalla el informe del Banco Central.
💡 ¿Sabías que? A pesar de ser quienes menos gastan, los estudiantes haitianos constituyen más de la mitad de la matrícula extranjera universitaria en el país, según el análisis retomado por La Tierra de Mis Amores.
Este menor gasto promedio se interpreta, en buena medida, como reflejo de las limitaciones económicas que enfrentan muchas familias haitianas y del hecho de que una parte importante de estos estudiantes opta por universidades de menor costo relativo o carreras con estructuras de pago más asequibles, como también han señalado estudios académicos sobre la migración estudiantil haitiana, por ejemplo el trabajo “Haitian University Students in the Dominican Republic”.
Carreras preferidas: la República Dominicana como aula de Medicina del Caribe
El perfil académico de los estudiantes extranjeros está fuertemente marcado por una carrera: Medicina. El informe del Banco Central, según la reseña de La Tierra de Mis Amores, apunta que un 46.6% de los estudiantes extranjeros en universidades dominicanas cursa programas del área médica. Es decir, casi la mitad de la matrícula extranjera se concentra en Ciencias Médicas y de la Salud.
El segundo lugar lo ocupa Administración de Empresas, con un 4.8%, seguida de Ingeniería en Sistemas con 4.7%. Luego se ubican Odontología (4.2%), Arquitectura (2.9%), Derecho (2.9%), Ingeniería Civil (2.5%), Ingeniería Industrial (2.5%), Enfermería (2.3%) y Administración Hotelera (1.7%). El resto de los programas académicos se agrupa en un 27.8%.
Esta concentración en Medicina no es casual. El propio Banco Central, a través de la encuesta de gastos, destaca —según reseña El Día— que las carreras del área de Ciencias Médicas y Salud no solo concentran más estudiantes, sino que también son las que registran el mayor gasto promedio mensual, con unos USD 1,757.6, por encima de Ingeniería y Ciencias Básicas (USD 1,565.3), Ciencias Económicas y Administrativas (USD 1,605.9) y Ciencias Sociales, Humanidades y Artes (USD 1,533.3).
| Área de estudio | Porcentaje de estudiantes extranjeros | Gasto promedio mensual aproximado |
|---|---|---|
| Ciencias Médicas y Salud | 46.6% | USD 1,757.6 |
| Administración de Empresas | 4.8% | USD 1,605.9 (en área económica) |
| Ingeniería en Sistemas | 4.7% | USD 1,565.3 (en área de ingeniería) |
| Odontología | 4.2% | Dentro de Ciencias de la Salud |
| Otras (Arquitectura, Derecho, etc.) | 40%+ combinadas | Entre USD 1,533 y 1,600 |
(Valores de gasto por rama según síntesis de la encuesta del Banco Central difundida por El Día y el detalle de carreras retomado por La Tierra de Mis Amores.)
Esta realidad refuerza un punto de orgullo: la República Dominicana se ha convertido en un destino reconocido para la formación médica en la región. Universidades como UNIBE, PUCMM o UASD han construido reputaciones que atraen estudiantes desde el Caribe, Norteamérica y Sudamérica. Según la cobertura de El Día, la Universidad Iberoamericana (UNIBE) es la institución con el gasto promedio mensual por estudiante extranjero más elevado, con unos USD 3,007.5, mientras que la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) Santiago es la de mayor aporte económico total por volumen de matriculados.
El peso económico de la presencia extranjera
Más allá de las aulas, la presencia de estudiantes extranjeros significa divisas, empleo y dinamización de sectores como vivienda, servicios y comercio. La encuesta de gastos de estudiantes extranjeros, presentada por el Banco Central y difundida por medios como El Día, calcula que el gasto promedio total (académico y no académico) por estudiante extranjero es de USD 1,667.1 mensuales.
Con ese nivel de gasto y el tamaño de la matrícula analizada, el estudio estima un impacto económico anual cercano a USD 44.5 millones al cierre de 2024, una cifra que, aunque modesta frente al turismo masivo, representa un flujo de divisas estable, recurrente y anclado en el largo plazo —pues un estudiante típicamente permanece varios años en el país.
La encuesta desglosa que, en promedio, el gasto académico mensual asciende a USD 427.1, mientras que los gastos de manutención (no académicos) rondan los USD 1,240 al mes, según los datos replicados por El Día.
El presupuesto mensual se distribuye así, de acuerdo con la versión difundida por La Tierra de Mis Amores con base en el informe del Banco Central:
- Vivienda: 28.7%
- Alimentación: 17.4%
- Cuidado personal: 12.8%
- Transporte: 8.7%
- Materiales (libros, útiles, etc.): 7.7%
- Diversión: 7.4%
- Servicios públicos: 5.2%
- Telecomunicaciones: 4.4%
- Salud: 4.4%
- Otros trámites: 3.3%
Ese patrón de consumo dinamiza sectores específicos: alquileres en zonas universitarias, colmados, comedores, transporte público y servicios básicos. En ciudades como Santo Domingo o Santiago, barrios cercanos a las universidades han desarrollado una oferta adaptada a las necesidades y bolsillos de estos jóvenes, incluyendo estudiantes haitianos que, aunque tienen el menor gasto promedio, siguen siendo una clientela constante.
Quién paga los estudios de estos estudiantes
El informe del Banco Central también se adentra en una pregunta clave: ¿de dónde sale el dinero para sostener los estudios de estos jóvenes? El análisis citado por La Tierra de Mis Amores detalla que:
- 43.3% de los gastos son cubiertos por familiares en el extranjero;
- 23.3% por familiares que residen en la República Dominicana;
- 9.1% proviene de financiamientos internacionales;
- 8.5% del propio trabajo de los estudiantes dentro del país.
En menor proporción, se registran:
- 4% que estudia con becas locales;
- 3.9% con becas internacionales;
- 2.6% con financiamientos locales;
- 2.4% con empleos en el exterior.
En el caso particular de muchos estudiantes haitianos, investigaciones como el estudio “Haitian University Students in the Dominican Republic” de Frank D’Oleo, han mostrado que una parte significativa de ellos proviene de hogares de clase media y recibe remesas mensuales de familiares, generalmente en montos que oscilan entre USD 300 y 1,000, aunque en universidades de menor costo.
Esta combinación de remesas, trabajos informales o formales y becas puntuales revela que la migración estudiantil extranjera —y en particular haitiana— se sostiene sobre una red transnacional de apoyo familiar y financiero, reforzando los lazos entre la República Dominicana y las diásporas que ven en nuestras universidades un puente de movilidad social para sus hijos.
Mujeres a la cabeza de la matrícula: un espejo nacional
El perfil por sexo de los estudiantes extranjeros refleja, en gran medida, lo que ya ocurre con la matrícula universitaria nacional. Según datos de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) sobre educación superior, reseñados por medios como El Dinero y Acento, en 2024 la República Dominicana registró 520,524 estudiantes en educación superior, de los cuales 343,873 eran mujeres (66.1%) y 176,651 hombres (33.9%).
En la matrícula extranjera, la distribución es similar: las mujeres representan 53.4% y los hombres 46.6%, según el desglose retomado por La Tierra de Mis Amores. Es decir, hay una ligera mayoría femenina también entre los estudiantes de otros países.
El informe del Banco Central destaca —según El Día— que las mujeres extranjeras disponen en promedio de USD 461.1 mensuales para gastos académicos y alrededor de USD 1,291 para gastos no académicos, lo que suma unos USD 1,752 al mes. En el caso de los hombres, el gasto académico medio es de USD 388.2 y el no académico de USD 1,185, para un total aproximado de USD 1,569, es decir, unos USD 183 menos que las mujeres.
Esta diferencia puede estar relacionada con los tipos de carreras, la distribución por país de origen y patrones familiares de apoyo financiero, pero refuerza un dato crucial: las mujeres —dominicanas y extranjeras— se están posicionando como la mayoría en las aulas de educación superior, y esto tiene implicaciones profundas para el mercado laboral, la independencia económica y la transformación social del país.
Integración social y significado para la identidad dominicana
Aunque el informe del Banco Central se concentra en el gasto y la estructura económica, la presencia de miles de estudiantes extranjeros, sobre todo haitianos, tiene una dimensión social y cultural que se vive en el día a día de las universidades. Aulas compartidas, grupos de estudio, residencias mixtas y actividades estudiantiles se convierten en espacios donde se cruzan creole, francés, inglés y español, y donde jóvenes dominicanos y extranjeros se descubren mutuamente.
Investigaciones sobre estudiantes haitianos en la República Dominicana, como la ya citada “Haitian University Students in the Dominican Republic”, señalan que muchos de ellos construyen redes de apoyo más allá de sus compatriotas, relacionándose con compañeros dominicanos, especialmente en entornos urbanos y universitarios donde el contacto cotidiano favorece la integración cultural y académica, según se recoge en el estudio accesible vía Scispace.
Esta diversidad no solo impulsa el aprendizaje intercultural en las aulas; también coloca a la República Dominicana como un centro educativo regional. El país proyecta una imagen de destino académico donde se puede estudiar Medicina, Ingeniería o Derecho con estándares competitivos, viviendo al mismo tiempo en una sociedad marcada por el merengue, el béisbol y la bachata, pero también por una historia compleja con sus vecinos haitianos, que hoy encuentran en las universidades dominicanas una ruta de movilidad social.
Para la identidad dominicana, esto representa un desafío y una oportunidad. Desafío, porque obliga a revisar prejuicios y discursos tradicionales sobre el “otro” haitiano, al verlo no solo como migrante laboral, sino como colega de aula, futuro médico, ingeniero o abogado. Oportunidad, porque permite que nuestras universidades se consoliden como espacios de encuentro, innovación y construcción de liderazgo regional, donde la bandera dominicana flamea sobre campus que son más diversos que nunca.
En un contexto global donde la educación se ha convertido en uno de los motores más importantes del desarrollo, el hecho de que la República Dominicana sea capaz de atraer estudiantes de Haití, Estados Unidos, Venezuela, Europa y el resto de América es motivo legítimo de orgullo. Es un testimonio de la fortaleza de nuestro sistema universitario, del valor percibido de nuestros títulos y del potencial de
























































