El Teatro Nacional fue escenario de una ceremonia que trascendió el protocolo académico. Allí, la Universidad APEC otorgó a José Mármol el título de Doctor Honoris Causa en Humanidades, un reconocimiento a más de cuatro décadas de trabajo en la literatura, la filosofía, la educación y la promoción cultural, según la cobertura de Diario Libre. Pero el homenajeado convirtió la distinción en una reflexión sobre el país que somos y el ser humano que debemos proteger frente a la velocidad tecnológica.
Un reconocimiento a la trayectoria intelectual dominicana
La investidura se celebró en el marco de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026, dedicada a la figura de Mármol. La distinción fue presentada como la máxima categoría honorífica de la Universidad APEC y reconoció una trayectoria vinculada con la poesía, el ensayo, la filosofía, la educación y la cultura dominicana, de acuerdo con el reportaje de Acento sobre el reconocimiento.
José Antonio Mármol Peña ocupa un lugar singular en la vida intelectual del país. La Academia Dominicana de la Lengua lo identifica como poeta, pensador, crítico literario, promotor cultural y ensayista. Su formación incluye una licenciatura en Filosofía por la Universidad Autónoma de Santo Domingo, estudios de Lingüística Aplicada en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo y una maestría en Filosofía por la Universidad Politécnica de Valencia, según el perfil de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
El acto, por tanto, no distinguió únicamente a un autor de poesía. También reconoció a un intelectual que ha hecho de la palabra una vía para pensar la sociedad, sus responsabilidades y sus posibilidades. Esa dimensión explica que su discurso de aceptación no se limitara a los agradecimientos de rigor.
Mármol habló desde la literatura, pero también desde la preocupación ciudadana. Sus planteamientos se organizaron alrededor de tres asuntos estrechamente relacionados: la educación como fundamento de la libertad, la inteligencia artificial sometida a principios éticos y la escritura como espacio de identidad, memoria y existencia.
Educar para formar ciudadanos libres
La primera preocupación de Mármol fue la educación. Su punto de partida estuvo en Eugenio María de Hostos y en una concepción educativa que no reduce el aprendizaje a la acumulación de información ni a la preparación inmediata para el trabajo.
En la lectura planteada por el poeta, educar significa formar personas capaces de razonar, discernir, actuar con conciencia moral y participar responsablemente en la vida pública. Esa visión tiene una resonancia particular en la República Dominicana, donde la discusión educativa suele medirse mediante infraestructura, conectividad, inversión y resultados académicos, pero no siempre desde la pregunta decisiva: qué tipo de ciudadano se desea formar.
📊 Idea central: Mármol definió la educación como una condición esencial para formar “conciencias críticas y espíritus libres”, y la describió como “el pulmón de la democracia”, según el análisis publicado en El Día.
La imagen es poderosa porque coloca la educación en el centro de la vida democrática. Una ciudadanía libre necesita comprender la realidad, evaluar argumentos, distinguir información de manipulación y tomar decisiones sin entregar su juicio a otros. La escuela y la universidad, desde esa perspectiva, no son únicamente espacios de capacitación: son instituciones donde se construyen autonomía, responsabilidad y convivencia.
Mármol también cuestionó la idea de que incorporar más dispositivos digitales a las aulas produzca automáticamente una mejor educación. La tecnología puede ampliar recursos y oportunidades, pero no reemplaza la formación pedagógica, técnica y humanística de los docentes. El medio digital, sostuvo, debe estar al servicio del talento humano y de su capacidad creativa, no convertirse en un fin por sí mismo, como recoge la transcripción de su intervención en Acento.
Este planteamiento interpela directamente al futuro dominicano. La modernización educativa no puede consistir solo en conectar centros, distribuir equipos o digitalizar contenidos. También requiere fortalecer la lectura, la escritura, la argumentación, la ética y la capacidad de trabajar con otros. Sin esas bases, un estudiante puede aprender a utilizar herramientas avanzadas sin desarrollar el criterio necesario para saber cuándo, cómo y para qué utilizarlas.
La inteligencia artificial y el límite ético
La segunda preocupación apareció cuando Mármol examinó el impacto de la revolución tecnológica. No planteó una oposición simple entre tecnología y humanidad. Reconoció el valor de la inteligencia artificial para la investigación, el conocimiento y la vida cotidiana, pero advirtió que una herramienta útil puede convertirse en un riesgo cuando empieza a sustituir las capacidades que definen a la persona.
La frontera propuesta por el poeta no está entre usar o rechazar la inteligencia artificial. Está entre utilizarla como apoyo y delegarle el pensamiento, la memoria, el lenguaje o la creatividad. En su razonamiento, la pregunta fundamental no es cuánto puede hacer una máquina, sino qué dejaría de hacer el ser humano si acostumbra a entregar sus facultades esenciales.
💡 ¿Sabías que? El discurso de Mármol vinculó la inteligencia artificial con la necesidad de preservar la lectura, la escritura y el pensamiento crítico, una preocupación que también fue destacada por la crónica de El Nuevo Diario.
La advertencia adquiere una dimensión social cuando se relaciona con la atención. Una cultura de exposición constante a pantallas puede dificultar la concentración y favorecer una relación fragmentada con el conocimiento. Mármol utilizó expresiones deliberadamente fuertes para alertar sobre una sociedad que podría acostumbrarse a la distracción permanente y perder capacidad de reflexión.
El problema, en ese sentido, no es la pantalla aislada, ni la aplicación específica, ni la herramienta digital como tal. El problema aparece cuando la tecnología comienza a administrar la atención y a orientar las decisiones sin que la persona comprenda plenamente los mecanismos que influyen sobre ella.
Para la República Dominicana, este debate no es lejano. La inteligencia artificial ya forma parte de las conversaciones sobre educación, empleo, comunicación, investigación y creación cultural. La respuesta responsable no consiste en cerrarle el paso al conocimiento tecnológico, sino en acompañarlo con normas, formación y conciencia. La innovación debe ampliar las posibilidades humanas sin convertir al ciudadano en un usuario pasivo de sistemas que no entiende.
Mármol también recordó, mediante la figura de J. Robert Oppenheimer, que crear una tecnología extraordinaria no equivale a saber gobernarla. El paralelismo no significa que la inteligencia artificial y las armas nucleares sean fenómenos equivalentes. La lección es más amplia: la capacidad técnica puede avanzar antes de que las sociedades construyan los controles jurídicos, políticos y éticos necesarios para orientarla.
De ahí la importancia de formar profesionales que no solo sepan programar, analizar datos o manejar sistemas automatizados. También deben comprender las consecuencias de sus decisiones, reconocer los límites de la eficiencia y responder ante las personas afectadas por las tecnologías que diseñan o aplican.
Escribir para preservar la identidad
La tercera preocupación condujo el discurso hacia la escritura y la poesía. Mármol describió la escritura como una necesidad existencial, no como una actividad ornamental. En ella encuentra una forma de pensar, recordar, contemplar y dejar una huella de la experiencia individual y colectiva.
La afirmación tiene una fuerza especial en un momento en que numerosos textos son producidos, resumidos o transformados por sistemas automáticos. La velocidad puede facilitar la circulación de información, pero no sustituye la experiencia humana que da sentido a una palabra. Escribir implica seleccionar, interpretar, recordar y asumir una voz.
Para Mármol, el texto tampoco queda cerrado cuando el autor coloca la última palabra. El lector participa en la construcción de significado. Esa relación entre quien escribe y quien lee convierte la literatura en un diálogo que ninguna máquina puede reducir a una simple operación de eficiencia.
📊 La frase que condensa su visión: “Soy, existo, en la medida en que poseo esa lengua”, expresó Mármol al referirse a la relación entre idioma, identidad y existencia, de acuerdo con el análisis de Acento sobre educación, IA y poesía.
La lengua dominicana forma parte de una historia compartida. En ella viven nuestras maneras de nombrar el barrio, el campo, el mar, la familia, la fiesta, la pérdida y la esperanza. Preservarla no significa congelarla ni rechazar las transformaciones. Significa impedir que el desarrollo tecnológico reduzca la diversidad cultural a una colección de datos intercambiables.
Cuando Mármol defiende la poesía, defiende también el derecho de una comunidad a narrarse con sus propias palabras. La poesía conserva matices que no siempre caben en una definición, registra emociones que no aparecen en una estadística y permite que una generación dialogue con las que la precedieron.
Hostos, la educación y el futuro dominicano
La referencia a Hostos conecta el discurso con una tradición fundamental del pensamiento educativo caribeño. La formación humana, en esta perspectiva, no puede desligarse de la libertad ni de la responsabilidad moral.
Esa conexión histórica vuelve más profundo el mensaje de Mármol. El país no enfrenta una elección entre tradición y tecnología. Enfrenta el desafío de utilizar los avances contemporáneos sin perder los principios que han orientado sus mejores aspiraciones educativas y culturales.
Una universidad que forma profesionales para la economía digital también debe formar ciudadanos capaces de preguntarse por las consecuencias de sus actos. Una escuela que utiliza plataformas tecnológicas debe conservar el lugar central del maestro. Una sociedad que incorpora inteligencia artificial debe proteger la lectura, la conversación, la escritura y la memoria.
Tres preocupaciones, una defensa del ser humano
Las tres líneas del discurso se unen en una misma defensa:
- Educación: formar personas capaces de pensar, discernir y ejercer su libertad.
- Inteligencia artificial: utilizar la tecnología sin entregar a sistemas automáticos las facultades esenciales de la persona.
- Poesía y escritura: preservar la lengua como espacio de memoria, identidad, creatividad y existencia.
La educación sostiene el pensamiento crítico; el pensamiento crítico permite gobernar la tecnología; y la escritura conserva la memoria que ayuda a una sociedad a reconocerse. Separadas, estas preocupaciones podrían parecer temas distintos. Juntas forman una visión coherente sobre el futuro.
El reconocimiento de la Universidad APEC adquirió así un significado que supera la ceremonia. Al distinguir a José Mármol, la institución abrió un espacio para discutir qué debe permanecer humano en una época marcada por sistemas inteligentes, comunicación instantánea y cambios acelerados.
El orgullo dominicano que provoca este homenaje no nace únicamente de celebrar la obra de un poeta del país. Nace también de comprobar que la cultura dominicana tiene voces capaces de participar en los grandes debates contemporáneos sin renunciar a su lengua ni a su memoria.
La pregunta que queda planteada es exigente: ¿de qué sirve formar personas técnicamente más capaces si pierden la capacidad de pensar por sí mismas, recordar su historia, crear con libertad y reconocer al otro? La respuesta de Mármol apunta hacia una educación con ética, una tecnología gobernada por valores y una cultura que no permita que la velocidad del futuro borre la identidad.
En el Teatro Nacional, el Honoris Causa fue entregado a un poeta y pensador. Pero el discurso de aceptación devolvió a la sociedad una responsabilidad: entrar en la era tecnológica con conocimiento y confianza, sí, pero también con conciencia, lenguaje, memoria y humanidad.
Referencias
La cobertura de Diario Libre sobre el Doctor Honoris Causa a José Mármol
Perfil de José Mármol en la Asociación de Academias de la Lengua Española
Análisis de El Día sobre educación y ética tecnológica
Crónica de El Nuevo Diario sobre la ceremonia en la FILSD 2026
Acento: discurso íntegro de José Mármol en la investidura
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