Imagen: Masvip
En agosto de 2015 nació el Festival Internacional de Jazz Restauración, una iniciativa dominicana que reúne músicos nacionales e internacionales para celebrar la improvisación, los ritmos afrocaribeños y el intercambio cultural. Desde su primera edición, el encuentro ha llevado el jazz a escenarios patrimoniales y ha reconocido a intérpretes que amplían la presencia del género en el país.
El Festival Internacional de Jazz Restauración ocupa un espacio particular dentro de la agenda musical dominicana: combina artistas de distintas tradiciones, escenarios cargados de historia y una programación que presenta el jazz como música viva, abierta al diálogo con el flamenco, los ritmos latinos y las expresiones locales.
Para los dominicanos residentes fuera del país, el festival también funciona como una ventana hacia la actividad cultural de Santo Domingo. Sus carteles reúnen figuras extranjeras con músicos dominicanos y artistas radicados en la diáspora, creando una conversación musical que conecta la escena nacional con circuitos internacionales.
¿Cómo nació el Festival Internacional de Jazz Restauración?
La primera edición se realizó en agosto de 2015. La segunda entrega fue anunciada para agosto de 2016 en la Fortaleza Ozama, con una cartelera que incluía a los pianistas Ernan López-Nussa, de Cuba, y Mario Canonge, de Martinica; al bajista Ramón Vázquez; al trompetista estadounidense Brad Goode y al saxofonista Rayn Middagh, entre otros participantes, según datos de Ticket Express.[Ticket Express]
Desde su origen, el festival se planteó como una producción con presencia dominicana e internacional. La segunda edición estuvo a cargo de Skip Productions, empresa dirigida por Iván Fernández, y fue organizada a beneficio de la Fundación Pañoleta.
El nombre del encuentro vincula la música con una fecha central de la historia dominicana: la Restauración de la República, proceso iniciado en 1863 contra la anexión a España. Esa relación no convierte al festival en una ceremonia histórica, pero sí sitúa sus presentaciones dentro de una identidad nacional reconocible, especialmente cuando el escenario reúne repertorios extranjeros con composiciones dominicanas.
La elección de espacios como la Fortaleza Ozama y, posteriormente, la Plaza Montesinos, refuerza esa conexión entre patrimonio, ciudad y música. El jazz aparece así en lugares que forman parte de la memoria urbana de Santo Domingo, ante públicos que pueden acercarse al género en un contexto abierto y festivo.
¿Cómo ha evolucionado el festival a lo largo de los años?
La evolución del festival puede observarse en la amplitud de sus carteles y en la mezcla de estilos que ha incorporado. En la segunda edición ya convivían jazz latino, grandes formatos de metales, propuestas de conservatorio y músicos procedentes de Cuba, Martinica, Estados Unidos y República Dominicana.
La novena edición mostró una programación centrada en tres pianistas internacionales: el estadounidense Bill O’Connell, el español Andrés Barrios y Eric Figueroa, vinculado a Puerto Rico. A ellos se sumaron el percusionista Richie Flores, el bajista Ramón Vázquez y artistas dominicanos como Pirou, Marcio García, David Almengod y Geo Ripley, según Diario Digital RD.[Diario Digital RD]
El festival también ha desarrollado una dimensión de reconocimiento. En su novena edición homenajeó al percusionista dominicano Guarionex Aquino, a Geo Ripley y a quienes contribuyeron a abrir espacios para el jazz desde la Corporación Estatal de Radio y Televisión, de acuerdo con El Día.[El Día]
La estructura del encuentro ha conservado varios elementos: invitados internacionales, participación dominicana, colaboraciones espontáneas y un cierre colectivo. Esa fórmula permite que el público no solo escuche conciertos separados, sino que vea cómo músicos de distintas procedencias construyen piezas mediante la improvisación y el diálogo escénico.
¿Qué artistas han marcado la historia del festival?
La lista de participantes refleja la diversidad del jazz contemporáneo y sus vínculos con el Caribe. En la segunda edición fueron anunciados Ernan López-Nussa, Mario Canonge, Ramón Vázquez, Brad Goode, Rayn Middagh, Crispín Fernández, Liquado, Sócrates García Latin Jazz Orchestra, Amaury Sánchez Little Big Band y Javier Vargas Big Band Conservatorio.
Entre los nombres asociados a la novena edición sobresalieron tres pianistas con lenguajes diferentes. Bill O’Connell es reconocido por su relación con el jazz latino y el hard bop; Andrés Barrios presentó una propuesta de flamenco-jazz; y Eric Figueroa participó en una programación donde la improvisación se cruzó con repertorios caribeños, según Jazz en Dominicana.[Jazz en Dominicana]
La representación dominicana comenzó con Pirou, acompañada por el Sebastián Murena Trío. La cantante ofreció una presentación de aproximadamente 50 minutos, mientras que el guitarrista Sebastián Murena actuó junto a Hidekel Martínez en la batería y Marcos Asencio en el contrabajo.
También participaron músicos dominicanos vinculados a diferentes escenas. Marcio García, pianista radicado en Nueva York, formó parte del cierre colectivo; David Almengod aportó la percusión; y Geo Ripley sumó instrumentos de percusión menor a la reunión final.
💡 ¿Sabías que? En la novena edición, Eric Figueroa interpretó en clave de jazz latino “Por amor”, composición del dominicano Rafael Solano, en uno de los momentos más celebrados por el público.
¿Qué impacto ha tenido el festival en la música dominicana?
El impacto más visible del festival está en la creación de un escenario periódico para el jazz dentro de la programación cultural dominicana. En lugar de limitar el género a clubes, conservatorios o circuitos especializados, sus ediciones lo presentan ante públicos amplios y en espacios patrimoniales de Santo Domingo.
La presencia conjunta de intérpretes locales y extranjeros favorece un intercambio que ocurre directamente sobre el escenario. Un músico dominicano puede compartir repertorio con instrumentistas de Estados Unidos, Puerto Rico, Cuba o España, mientras el público observa distintas formas de abordar el ritmo, la armonía y la improvisación.
La novena edición reunió a aproximadamente 500 asistentes y terminó con un concierto colectivo encabezado por Eric Figueroa. En ese cierre participaron músicos internacionales y dominicanos, entre ellos Marcio García, David Almengod y Geo Ripley.
El festival también contribuye al reconocimiento de trayectorias nacionales. El homenaje a Guarionex Aquino puso en primer plano la carrera de un percusionista dominicano que ha compartido escenarios con Tania Maria y Michel Camilo.
Ese tipo de reconocimiento cumple una función documental: registra nombres, trayectorias y aportes que forman parte de la historia del jazz en República Dominicana. Al mismo tiempo, presenta a nuevas audiencias una tradición musical que muchas veces se conoce de manera fragmentaria.
El jazz y su significado en la cultura dominicana
El jazz no pertenece a una sola nación ni a una única forma de interpretación. Su desarrollo en el Caribe ha estado relacionado con desplazamientos, intercambios culturales y encuentros entre instrumentos, ritmos y comunidades. En República Dominicana, esa apertura permite que el género dialogue con la percusión, la síncopa y las formas de fraseo presentes en otras músicas del país.
El Festival Internacional de Jazz Restauración expresa esa relación mediante fusiones concretas. En una misma edición pueden aparecer jazz latino, flamenco-jazz, repertorio vocal, piano contemporáneo y percusión caribeña. La diversidad no elimina las diferencias entre esos lenguajes; las convierte en parte del programa.
La interpretación de “Por amor” mostró otra dimensión: una canción dominicana reconocida puede entrar en un formato de jazz latino y adquirir nuevos matices sin perder su procedencia. Esa transformación conecta el repertorio nacional con músicos y públicos de otros países.
La participación de dominicanos que viven fuera del país también amplía esa proyección. Marcio García, radicado en Nueva York, integró el cierre de la novena edición, mientras los invitados internacionales aportaron sus propias tradiciones musicales al encuentro dominicano.
¿Qué representa el festival para la proyección internacional de República Dominicana?
La proyección internacional del festival no depende únicamente de la fama de sus invitados. También se construye cuando un encuentro local logra presentar a artistas de varios países, reconocer a músicos dominicanos y generar colaboraciones que no existirían dentro de una programación aislada.
En la novena edición, Bill O’Connell compartió escenario con Ramón Vázquez y Richie Flores en una presentación de jazz latino. Andrés Barrios invitó a esos músicos a acompañarlo en una sección donde confluyeron flamenco, jazz y ritmos latinos.
Ese intercambio muestra a República Dominicana como un punto de encuentro musical, no solo como un lugar que recibe conciertos extranjeros. La escena local participa en la creación del espectáculo y aporta intérpretes, repertorios e instrumentos propios.
La presencia de artistas como Guarionex Aquino, Geo Ripley, Pirou, Marcio García y David Almengod permite observar distintas generaciones y perfiles de la música dominicana. Algunos trabajan desde la percusión, otros desde el piano, la voz, la guitarra o la experimentación sonora.
El resultado es una imagen amplia de la cultura dominicana: una cultura capaz de recibir influencias, transformarlas y devolverlas en nuevas combinaciones. El jazz sirve como lenguaje para esa conversación porque su estructura concede un lugar central a la escucha y la improvisación.
Por qué importa hoy el Festival Internacional de Jazz Restauración
La continuidad del festival adquiere relevancia porque sostiene una plataforma dedicada a un género que necesita espacios especializados para mantener su circulación pública. Cada edición permite que el jazz aparezca ante nuevas audiencias y que los músicos dominicanos compartan su trabajo en condiciones de colaboración internacional.
La novena entrega confirmó esa vocación con una programación que combinó artistas de Estados Unidos, España, Puerto Rico y República Dominicana. También mostró que la experiencia del festival no depende solo de los nombres principales: los homenajes, los músicos acompañantes y el cierre conjunto forman parte de su identidad.
Para la diáspora dominicana, el encuentro ofrece una referencia concreta sobre la vitalidad de la música instrumental y las fusiones en el país. Las actuaciones de artistas dominicanos residentes en el exterior ayudan a enlazar las escenas de Santo Domingo y Nueva York, mientras los invitados extranjeros encuentran un espacio para dialogar con la cultura local.
La historia del festival todavía se está escribiendo. Sus primeras ediciones establecieron una base internacional; las siguientes han ampliado las colaboraciones, los reconocimientos y la presencia del talento dominicano. En ese recorrido, el Festival Internacional de Jazz Restauración se ha convertido en una parte identificable del calendario cultural de Santo Domingo.
El festival reúne memoria nacional, apertura internacional e improvisación en un mismo escenario. Cada edición deja nuevas combinaciones entre músicos y repertorios, y esa capacidad de encuentro explica su lugar dentro de la historia reciente del jazz en República Dominicana.
¿Qué colaboración entre músicos dominicanos e internacionales te gustaría escuchar en la próxima edición?
Preguntas frecuentes sobre el Festival Internacional de Jazz Restauración
¿Cómo surgió el Festival Internacional de Jazz Restauración?
La primera edición se realizó en agosto de 2015. El encuentro fue concebido como una plataforma para presentar jazz con participación nacional e internacional, y sus primeras actividades estuvieron vinculadas a productores como Iván Fernández y Skip Productions.
¿Qué artistas dominicanos han participado en el festival?
Entre los artistas dominicanos mencionados en sus distintas ediciones figuran Pirou, Guarionex Aquino, Geo Ripley, Marcio García y David Almengod. También han participado agrupaciones y proyectos como Sócrates García Latin Jazz Orchestra, Amaury Sánchez Little Big Band y Javier Vargas Big Band Conservatorio.
¿Cuál es el impacto del festival en la cultura dominicana?
El festival amplía la presencia pública del jazz, reúne músicos de distintos países y ofrece reconocimiento a intérpretes dominicanos. Sus conciertos también permiten que el público escuche fusiones con música latina, flamenco y repertorios dominicanos en espacios culturales de Santo Domingo.
¿Qué importancia tiene el jazz en República Dominicana?
El jazz ofrece un lenguaje abierto a la improvisación y al intercambio entre ritmos, instrumentos y tradiciones. En República Dominicana, su práctica permite conectar la percusión y la sensibilidad caribeña con repertorios internacionales, además de proyectar a músicos dominicanos dentro y fuera del país.
¿Cómo ha evolucionado el festival?
Comenzó con carteles internacionales y nacionales en escenarios como la Fortaleza Ozama. Con el paso de las ediciones incorporó homenajes, colaboraciones entre invitados y músicos locales, fusiones de jazz latino y flamenco-jazz, y cierres colectivos que destacan el intercambio cultural.
Referencias
Ticket Express – programación festival (2016)
Diario Digital RD – crónica festival jazz (2026)
El Día – cobertura festival jazz (2026)
Jazz en Dominicana – artistas festival jazz (2026)
__
LTDMA es un portal dominicano y archivo histórico vivo donde recopilamos contenido evergreen que documenta todo lo que define a Quisqueya: su historia, cultura, música, progreso, belleza, logros y triunfos — y también todos los retos que forjan su carácter. Sin agenda política. Solo el propósito de preservar, para las generaciones presentes y futuras, el mejor registro de su hermosa identidad.
























































