Lincoln López: Cuando la historia se convierte en brújula del futuro
Durante su participación en El Café de Diario 55, el gestor cultural y docente Lincoln López compartió profundas reflexiones sobre identidad, historia y memoria colectiva, ofreciendo una visión que combina la erudición con la vivencia personal. Sus palabras resonaron como un llamado a comprender que el pasado no es un museo de recuerdos estáticos, sino la raíz viva de nuestro presente y la semilla del futuro que construimos cada día con pasión y convicción por una República Dominicana mejor la historia es la raíz del presente y la cultura nuestra mayor fortaleza.
Testimonios de una época que marcó la nación
López narró episodios que permanecen grabados en la memoria colectiva dominicana. Recordó la emblemática Batalla del Hotel Matúm, evocando aquella noche de su infancia cuando su padre lo llevó a la capilla del cementerio para presenciar el entierro improvisado de un joven: "Aquello impactó a toda la comunidad". La tensión vivida por la presencia de artefactos explosivos que posteriormente fueron desactivados completó ese cuadro de una época convulsa, donde la vida cotidiana se entrelazaba con la historia política del país alerta sobre crisis cultural y educativa en República Dominicana.
El maestro también profundizó en antiguas prácticas funerarias en Santiago, revelando divisiones históricas que reflejaban las tensiones sociales y religiosas. "Identificaban a los españoles enterrándolos con los brazos cruzados, mientras que a los taínos los depositaban sin ceremonia", explicó, ilustrando cómo hasta en la muerte se manifestaban las jerarquías coloniales que continuaron moldeando nuestra sociedad.
Las vivencias personales de López vinculadas a la masonería añadieron otra capa a estas reflexiones. Al recordar el velorio de su padre, Gran Maestro Masón, describió un momento revelador: "Una delegación realizó una guardia de honor. Cuando el sacerdote entró a oficiar la misa, dudó en continuar mientras los masones estuvieran allí. Finalmente accedió tras su salida". Este episodio encapsula la particular convivencia entre ideologías distintas que ha caracterizado a la sociedad dominicana, una coexistencia que, a pesar de sus tensiones, ha permitido la supervivencia del tejido social.
Cultura, educación y el motor de la transformación
López abordó con claridad el impacto de la educación formal y comunitaria en la cultura dominicana, definiéndola como "la forma de vivir del pueblo en todas sus dimensiones: social, política, económica, artística y tradicional". Esta definición amplía la comprensión de la cultura más allá del folclore y las manifestaciones artísticas, situándola como el corazón palpitante de la identidad nacional Lincoln López es cultura viva.
Con realismo penetrante, advirtió sobre la resistencia al cambio que aún persiste en la sociedad: "El hombre dominicano aún manifiesta violencia física y patrones patriarcales porque la educación no ha jugado el rol que le corresponde". Estas palabras no son una acusación, sino un diagnóstico que apunta hacia la necesidad urgente de transformar nuestros sistemas educativos.
López presentó datos que iluminan la magnitud del desafío: el 10% de los hogares dominicanos carecen de libros, y un 75% de los ciudadanos leen mal o no comprenden lo que leen. Estas cifras no son meras estadísticas; representan la brecha que separa el presente del futuro que todos deseamos.
Enfatizó, sin embargo, que no se debe idealizar el pasado, sino aprender de él: "Es válido soñar y evocar, pero retomarlo tal cual sería un error. El mundo siempre avanza hacia adelante". Esta perspectiva equilibrada es la marca de un intelectual que entiende que la nostalgia sin acción es esterilidad.
Mujeres en la vanguardia: El teatro como catalizador
López resaltó con entusiasmo los avances en equidad de género en el teatro dominicano, destacando figuras como Josefina Gallardo y Arisleyda Beard. Sobre esta última, expresó admiración por su capacidad para formar generaciones sin recursos suficientes, reconociendo que estas mujeres son arquitectas del futuro cultural de la nación. Su reciente premiación en Puerto Plata simboliza el reconocimiento que la región caribeña tributa a quienes trabajan incansablemente por la preservación y renovación de nuestras expresiones artísticas una visión biográfica de la cultura cibaena.
Perspectivas globales y el lugar de la nación
El análisis de López trascendió las fronteras nacionales al profundizar en la evolución contemporánea de China, resaltando su milenaria base cultural con pensadores como Sun Tzu y Confucio. "China apuesta por dominar sin guerra y promover la autodeterminación de las naciones. No puede considerarse un imperio tradicional", señaló, ofreciendo una lectura crítica de la geopolítica que desafía los estereotipos occidentales.
Sobre el bloque BRICS —Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— López identificó una "alternativa en el escenario global, promotora de diálogo y moderación sobre la confrontación armada". Esta observación conecta el análisis internacional con la realidad dominicana, sugiriendo que nuestra nación debe comprender las transformaciones del orden mundial para posicionarse estratégicamente.
El legado en riesgo: La urgencia de la acción cultural
López abordó el papel del poder y la economía en la construcción de la historia y los valores sociales, relacionando tensiones globales con procesos locales. Su lamento por la falta de apoyo a espacios culturales adquiere particular relevancia: el cierre del cine-teatro Vega Real y la precariedad de la escuela de Bellas Artes representan no solo la pérdida de infraestructura, sino la erosión de los espacios donde se gesta la identidad colectiva la cultura no ha muerto, según Lincoln López.
La civilización moderna encuentra su cimiento en la historia, y la educación se perfila como la herramienta indispensable para construir el futuro sin olvidar el pasado. Lincoln López nos recuerda que cuando desatendemos la cultura y la educación, estamos hipotecando las generaciones venideras. La historia es la raíz del presente, y esa raíz, profunda y nutriente, debe ser cultivada con dedicación y recursos sostenidos. Solo así podremos asegurar que la República Dominicana continúe escribiendo su propia historia, no como repetición de lo vivido, sino como creación consciente de lo que aún está por venir.
**Referencias usadas en Artículo**
- La historia es la raíz del presente y la cultura nuestra mayor fortaleza
- Lincoln López es cultura viva
- Una visión biográfica de la cultura cibaena
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