Santo Domingo ya no solo es el lugar donde se anuncian las políticas: se ha convertido en el laboratorio vivo de una transformación silenciosa, pero profunda, en la vida de miles de niñas y adolescentes. Detrás de cada estadística hay un rostro, una familia y una comunidad que comienza a decir en voz alta: en República Dominicana, las niñas no se casan, las niñas estudian y deciden su futuro.
Un proyecto país para cambiar normas de género
Entre 2022 y 2025, el Gobierno dominicano, la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) y UNICEF impulsaron el proyecto “Cambiando las normas de género para la prevención de la violencia y las uniones tempranas”, concebido para atacar de raíz tres problemas estrechamente vinculados: el matrimonio infantil, el embarazo adolescente y la violencia basada en género, todos reconocidos internacionalmente como prácticas nocivas que vulneran derechos fundamentales, según detalla un informe de la CEPAL sobre uniones infantiles, tempranas y forzadas, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño y la CEDAW, recogido por la propia CEPAL en un documento técnico sobre la región latinoamericana.
La iniciativa se desplegó con un enfoque nacional, pero con intervención directa en cinco territorios clave: Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal, Higüey y Barahona, zonas donde históricamente se ha concentrado una parte importante de los casos de embarazo temprano y uniones de niñas con adultos. Allí se trabajó para empoderar a niñas y adolescentes, fortalecer la prevención desde las escuelas, promover cambios de comportamiento y robustecer los sistemas de protección frente a la violencia, según recoge la nota de prensa del Ministerio de la Mujer sobre el proyecto, reproducida también por medios como Diario Libre.
Una inversión que se traduce en capacidades
El proyecto se ejecutó con una inversión superior a los 4.5 millones de dólares estadounidenses, financiados principalmente por KOICA y cofinanciados por UNICEF, de acuerdo con la información oficial difundida por el Ministerio de la Mujer y UNICEF en el marco del lanzamiento del programa.
📊 Inversión clave: Más de US$4.5 millones destinados a prevenir uniones tempranas, embarazos adolescentes y violencia de género en República Dominicana, según el Ministerio de la Mujer y UNICEF.
En su implementación participaron instituciones articuladas en el Gabinete de Niñez y Adolescencia (GANA): los ministerios de Educación y de la Mujer, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) y el programa Supérate, bajo la coordinación del Ministerio de la Presidencia, como recoge la nota del Ministerio de la Mujer sobre el proyecto “Cambiando las Normas Sociales para la Prevención de la Violencia y las Uniones Tempranas 2022–2025”, también reseñada por la Presidencia.
Un punto clave señalado por las autoridades es que el programa dejó de ser una intervención puntual ejecutada “desde afuera” para convertirse en un modelo integrado en las propias instituciones públicas, lo que permite su continuidad y su eventual expansión a escala nacional. Es decir, los ministerios, el CONANI y Supérate no solo fueron beneficiarios, sino ejecutores directos que adoptaron herramientas, metodologías y protocolos que ahora forman parte de su funcionamiento cotidiano.
Alcance en números: niñas empoderadas, escuelas activas, comunidades involucradas
Los resultados presentados muestran un alcance difícil de ignorar en términos de prevención y cambio cultural.
Clubes de Chicas y habilidades para la vida
Más de 10,000 niñas y adolescentes participaron en programas de empoderamiento y desarrollo de habilidades para la vida a través de los Clubes de Chicas, espacios donde se abordan temas de autoestima, derechos, proyectos de vida, prevención de violencia y salud sexual y reproductiva de forma lúdica y con enfoque de derechos, siguiendo la línea del Centro de Promoción de Salud Integral de Adolescentes en Santo Domingo, señalado por el Ministerio de la Mujer como el primero de su tipo en el Caribe.
Estos clubes se han consolidado como una estrategia concreta para que las adolescentes puedan imaginar y construir un futuro distinto al de unirse tempranamente o ser madres antes de tiempo, algo que el propio UNICEF ha destacado en su trabajo con KOICA al describir cómo el empoderamiento comunitario transforma las normas sociales, tal como subrayó la directora adjunta de KOICA, Yongjeong Kim, en un seminario internacional sobre buenas prácticas convocado por GANA, CONANI, UNICEF y UNFPA, recogido por CONANI en su cobertura del evento.
Escuelas como primera línea de prevención
Más de 190,000 adolescentes participaron en iniciativas escolares de prevención de uniones tempranas y violencia de género. Esto incluye actividades educativas, campañas, espacios de diálogo y contenidos integrados en la vida escolar, alineados con los compromisos del Ministerio de Educación en educación integral en sexualidad y convivencia pacífica.
Más de 5,000 docentes fueron formados para acompañar a las y los adolescentes en estos temas, recibiendo capacitación para identificar riesgos, orientar a estudiantes y activar rutas de protección cuando es necesario. De este modo, la escuela deja de ser un lugar que solo registra consecuencias —como deserción por embarazo o unión— y se convierte en un actor activo en la prevención.
Familias y comunidades: más de un millón de personas alcanzadas
El proyecto llegó, además, a más de un millón de madres, padres y líderes comunitarios a través de campañas de sensibilización y actividades comunitarias. Se trabajó en la idea de que las uniones tempranas no son “un asunto privado”, sino una práctica que limita el desarrollo del país y viola derechos, en armonía con la Política de prevención y atención a las uniones tempranas y el embarazo en adolescentes (PPA), lanzada por el Gobierno dominicano en 2021, y que orienta acciones intersectoriales en este ámbito, según ha informado el propio GANA en comunicados oficiales.
El mensaje es claro: sin el cambio de mentalidad en los hogares y barrios, las leyes y políticas se quedan cortas. Por eso la estrategia ha combinado campañas masivas con trabajo cara a cara en comunidades específicas.
Hombres y niños: la pieza que faltaba
Una de las apuestas más innovadoras del programa fue incluir de manera explícita a hombres y niños como parte de la solución. Más de 51,000 hombres y varones jóvenes participaron en actividades que promueven la masculinidad positiva, la corresponsabilidad en el cuidado y la igualdad de género.
Este componente rompe con la idea antigua de que los programas de prevención de uniones tempranas “solo conciernen a las niñas”. Al trabajar con los potenciales parejas, padres, hermanos y líderes masculinos, el proyecto aborda las normas de género desde la raíz y reduce la tolerancia social a la violencia y a la unión de niñas con adultos.
Estado más fuerte: funcionarios formados y coordinación interinstitucional
El programa no solo llegó a la ciudadanía; también fortaleció la capacidad del Estado para responder mejor:
- Más de 1,300 funcionarios públicos fueron capacitados en protección de niñez, coordinación interinstitucional y estrategias de prevención de uniones tempranas y violencia.
- Entre ellos se incluyen personal de ministerios, de CONANI, de Supérate y otros actores clave dentro del Gabinete de Niñez y Adolescencia.
Esto se complementa con otros esfuerzos del mismo ecosistema institucional. Por ejemplo, en el “Seminario Internacional: Buenas prácticas para prevenir uniones tempranas y embarazo adolescente”, convocado por GANA, CONANI, UNICEF, UNFPA y KOICA, se subrayó la importancia de consolidar políticas públicas intersectoriales y se recordó que la tasa de embarazos en adolescentes se redujo de 22.46 % en 2020 a 18 % en 2024, según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadística citados por la presidenta ejecutiva de CONANI, Ligia Pérez Peña, en la nota publicada por CONANI.
Un marco legal que marca un antes y un después: Ley 1-21
Todo este esfuerzo programático descansa sobre un cambio legal histórico. En enero de 2021 se promulgó la Ley 1-21, que prohíbe el matrimonio infantil en República Dominicana al eliminar las excepciones que permitían el matrimonio antes de los 18 años, como se detalla en el texto legal disponible en el portal de la Cámara de Diputados y en análisis posteriores de organizaciones como Plan International y Unicef.
Esta ley colocó al país en sintonía con los compromisos internacionales de derechos humanos y envió un mensaje inequívoco: la unión formal o “legal” de una niña con un adulto ya no tiene cabida en el ordenamiento jurídico dominicano. El proyecto “Cambiando las normas de género…” se diseñó explícitamente como una herramienta para hacer realidad esa prohibición en la vida cotidiana, acompañando a las familias y las comunidades en la transición hacia nuevas normas.
En paralelo, la Política Pública para la Prevención y Atención de las Uniones Tempranas y el Embarazo Adolescente, lanzada por el Gobierno en diciembre de 2021, definió líneas de acción en educación, salud, protección, comunicación y desarrollo social, que el proyecto apoyó con intervenciones concretas en territorio, según reseñó el Ministerio de la Mujer y el GANA en sus notas oficiales.
Resultados en contexto: avances medibles
El impacto del cambio de enfoque comienza a verse en los indicadores nacionales. De acuerdo con la más reciente información difundida por CONANI basada en la Encuesta Nacional de Hogares (ENHOGAR 2024), el 24.9 % de las mujeres de 20 a 24 años se unieron antes de los 18 años y el 4.8 % lo hizo antes de los 15 años; estas cifras representan disminuciones de 6.6 y 4.6 puntos porcentuales, respectivamente, en comparación con 2019, lo que evidencia un progreso sostenido, según la nota del seminario internacional publicada por CONANI.
No es solo un cambio cuantitativo. En los espacios de discusión impulsados por GANA, Conani, UNICEF y otros socios se insiste en que el descenso en las cifras está ligado a una mayor conciencia sobre los riesgos de las uniones tempranas, una mayor demanda de permanencia escolar para las niñas y una mayor disponibilidad de servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes.
Alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible
El proyecto se inscribe directamente en la Agenda 2030 de Naciones Unidas, particularmente en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (igualdad de género) y su meta 5.3, que llama a eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado. La Política PPA y las acciones del programa han sido presentadas como un aporte concreto del país en este campo.
Durante la presentación de resultados, autoridades y representantes internacionales subrayaron que la iniciativa sienta las bases para acelerar el cumplimiento de los ODS, especialmente en lo relativo a niñez, igualdad de género y reducción de desigualdades, y enfatizaron que el reto ahora es ampliar y profundizar los programas de prevención y protección a escala nacional, de acuerdo con la información divulgada por UNICEF y la Presidencia dominicana.
La fuerza de la colaboración internacional y comunitaria
La directora de país de KOICA, Sook Jin Byun, destacó que transformar normas sociales es un proceso de largo plazo, que exige persistencia, inversión y alianzas estables. A su vez, el representante de UNICEF en República Dominicana, Carlos Carrera, señaló que el programa demuestra que cuando gobierno, comunidades y socios internacionales se alinean, se amplían las oportunidades para niñas y adolescentes y se rompe el ciclo de violencia y pobreza que generan las uniones tempranas, según la cobertura publicada por medios nacionales en la presentación oficial de resultados.
Esta colaboración va más allá del financiamiento: incluye transferencia de conocimientos, intercambio de buenas prácticas con otros países, acompañamiento técnico en diseño de políticas y evaluación, y, sobre todo, un respaldo político internacional que refuerza el compromiso interno.
El resultado es una historia que genera orgullo en la sociedad dominicana: un país que hace apenas unos años figuraba entre los de mayor tasa de matrimonio infantil en la región avanza hoy con una combinación de leyes más justas, políticas públicas integrales y programas concretos que tocan la vida de cientos de miles de personas.
República Dominicana todavía enfrenta desafíos importantes en materia de igualdad de género y protección de la niñez, pero el programa “Cambiando las normas de género para la prevención de la violencia y las uniones tempranas” deja claro que, cuando el Estado, las comunidades y la cooperación internacional reman en la misma dirección, es posible cambiar el destino de una generación.
¿Cómo te imaginas que cambiaría tu comunidad si cada niña y adolescente tuviera acceso a un Club de Chicas, una escuela protectora y una familia que rechace las uniones tempranas?
Referencias
Proyecto “Cambiando las normas de género para la prevención de la violencia y las uniones tempranas” – Ministerio de la Mujer
Seminario sobre buenas prácticas para la prevención – Presidencia de la República Dominicana
Resultados y cifras nacionales sobre uniones tempranas – CONANI
Lanzamiento del proyecto y contexto nacional – Diario Libre
Matrimonios y uniones infantiles, tempranos y forzados en América Latina y el Caribe – CEPAL
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