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Unidad regional y oportunidades geopolíticas: Claves del debate de la Cepal en Santiago para América Latina y el Caribe

Descubre cómo la Cepal impulsa la unidad y oportunidades geopolíticas en América Latina con la República Dominicana como protagonista clave en Santiago.

Santiago de los Caballeros se convirtió durante tres días en un punto de encuentro para discutir una pregunta decisiva: ¿cómo puede América Latina y el Caribe ganar margen de acción en un mundo marcado por la rivalidad entre potencias, la fragmentación económica y la acelerada transformación tecnológica? El cuadragésimo primer período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), celebrado del 7 al 9 de octubre de 2026, colocó a la República Dominicana en el centro de esa conversación regional, con una agenda orientada a convertir la unidad en políticas concretas.

Una región ante un nuevo orden internacional

El eje de las discusiones fue el informe Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica. El documento fue elaborado por una comisión convocada a finales de 2024 por el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, y copresidida por los expresidentes Michelle Bachelet, de Chile, e Iván Duque, de Colombia, según la presentación oficial de la comisión en la Cepal.

El diagnóstico parte de una realidad que afecta a todos los países latinoamericanos y caribeños: el escenario global está cambiando con rapidez. La competencia entre grandes potencias, el debilitamiento del multilateralismo, la reconfiguración de las cadenas productivas y la creciente importancia de la tecnología están modificando las condiciones en que la región comercia, invierte y negocia.

Frente a ese panorama, la propuesta central no es aislarse ni escoger automáticamente un bloque internacional. Es aumentar la capacidad de decisión propia mediante cooperación, coordinación diplomática e integración económica. La comisión plantea que América Latina y el Caribe poseen activos estratégicos que han adquirido mayor valor: energía, alimentos, minerales críticos, biodiversidad, capacidades productivas, talento humano, empresas, tecnología y bancos de desarrollo.

📊 Dato clave: El informe fue preparado por una comisión de 13 personalidades de distintas regiones del mundo, convocadas para analizar la relación entre geopolítica, globalización y desarrollo regional, de acuerdo con la documentación oficial de la Cepal.

La importancia de esos recursos, sin embargo, no garantiza por sí sola mejores resultados. La región necesita políticas capaces de agregar valor, fortalecer sus instituciones y negociar desde una posición común. Exportar materias primas sin desarrollar industrias, tecnología y conocimiento mantiene a los países expuestos a los ciclos internacionales y limita la creación de empleos de mayor productividad.

Michelle Bachelet: reconocer las rupturas sin perder la esperanza

Durante la presentación del informe, Michelle Bachelet describió un mundo atravesado por múltiples rupturas. Entre ellas identificó la transformación de la globalización, el debilitamiento de las instituciones multilaterales, la competencia entre potencias, el deterioro democrático, la desinformación, el retroceso de los derechos de las mujeres y la pérdida de consensos frente al cambio climático.

Su intervención tuvo un doble sentido. Por un lado, llamó a reconocer la profundidad de los cambios internacionales. Por otro, destacó que las crisis también pueden abrir espacios para que la región revalorice sus capacidades y defina prioridades propias.

La visión de Bachelet resulta especialmente relevante para América Latina y el Caribe porque vincula la política exterior con problemas concretos de desarrollo. La seguridad alimentaria, la transición energética, la protección de la biodiversidad y el acceso a minerales estratégicos no son asuntos separados de la vida cotidiana. Determinan inversiones, empleos, ingresos públicos y oportunidades para las nuevas generaciones.

La expresidenta sostuvo que el informe propone fortalecer las capacidades regionales, ampliar la cooperación y permitir que los países tengan mayor incidencia sobre su futuro. En ese sentido, definió el mensaje del documento en términos de esperanza, entendida no como una expectativa pasiva, sino como la decisión de actuar sobre las posibilidades disponibles.

Iván Duque y la necesidad de una visión geopolítica propia

Iván Duque defendió la construcción de una visión geopolítica regional que evite los alineamientos rígidos entre grandes potencias. Su planteamiento coloca la autonomía estratégica en el centro del debate: los países pueden mantener relaciones amplias con distintos actores internacionales sin renunciar a sus propios intereses.

Para Duque, el informe puede funcionar como una hoja de ruta común en áreas como desarrollo, seguridad, comercio e inversión, incluso cuando existan diferencias ideológicas entre los gobiernos. Esa propuesta reconoce una dificultad histórica de la región: los cambios políticos suelen interrumpir proyectos de integración y dificultar la continuidad de políticas compartidas.

El expresidente colombiano también llamó a transformar la estructura productiva. La meta sería reducir la dependencia de las exportaciones de materias primas y de las importaciones de bienes tecnológicos mediante el procesamiento de minerales críticos, la ampliación de la infraestructura energética y tecnológica, la instalación de centros de datos y el aprovechamiento de la inteligencia artificial.

Su advertencia incluyó desafíos sociales y políticos que condicionan cualquier estrategia económica: inseguridad, informalidad, pobreza, desigualdades territoriales y rezago tecnológico. Para enfrentarlos, planteó fortalecer las instituciones, respetar las constituciones, preservar la separación de poderes y garantizar el imperio de la ley.

La relación entre institucionalidad y desarrollo es una de las claves del informe. La inversión, la innovación y la cooperación internacional requieren reglas previsibles. Sin confianza institucional, los proyectos regionales pierden continuidad y las oportunidades terminan concentrándose en pocos sectores o territorios.

La unidad debe convertirse en resultados

El secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Albert Ramdin, advirtió que ninguna visión para las Américas puede prosperar sin unidad. Su intervención puso el foco en la ejecución: las conclusiones de un informe no deben quedarse en el ámbito académico, sino transformarse en políticas públicas y acciones verificables.

Entre las áreas señaladas estuvieron la conectividad digital y las conexiones aéreas, marítimas y terrestres. También se destacó el valor de los intercambios turísticos, estudiantiles y culturales para fortalecer la confianza entre los pueblos.

La integración, por tanto, no se limita a la reducción de aranceles. También implica que las personas puedan desplazarse, estudiar, comerciar y comunicarse con mayor facilidad. Una región conectada puede ampliar mercados para sus empresas, mejorar la circulación del conocimiento y crear redes de cooperación más resistentes ante las crisis.

Ramdin vinculó la agenda regional con demandas sociales concretas: paz, empleo, salud, educación de calidad y oportunidades para las familias. Asimismo, llamó a ampliar el comercio y la inversión intrarregionales y a mejorar la coordinación entre instituciones del sistema interamericano, incluidos el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización Panamericana de la Salud.

República Dominicana: una voz activa en la agenda regional

La participación dominicana tuvo un peso especial. El ministro de Relaciones Exteriores, Víctor “Ito” Bisonó, presidió el diálogo de cancilleres y altas autoridades y defendió el fortalecimiento del comercio intrarregional como vía para obtener una cooperación con resultados concretos.

Bisonó planteó que cada país debe partir de sus fortalezas y utilizar estratégicamente sus capacidades ante las transformaciones internacionales. En su intervención destacó la estabilidad, la especialización y la inversión como condiciones necesarias para aprovechar las ventajas regionales.

La posición dominicana conecta con la experiencia de un país que busca proyectarse como plataforma de comercio, inversión, servicios y conexiones entre el Caribe, Centroamérica y Norteamérica. En el marco de la sesión de la Cepal, esa proyección se vinculó a una visión más amplia: la integración no debe ser una declaración diplomática, sino una herramienta para generar productividad, empleos y oportunidades.

La Presidencia de la República informó que, al concluir el período de sesiones, los Estados miembros aprobaron la Resolución de Santiago de los Caballeros y tomaron nota de los documentos sobre la gestión de las transformaciones y sobre las oportunidades de la nueva era geopolítica. La misma fuente señaló que la República Dominicana asumió la presidencia de la Cepal para el período 2026-2028, con el compromiso de promover la participación de los gobiernos, el sector privado, el empresariado y la sociedad civil.

💡 ¿Sabías que? La Resolución de Santiago de los Caballeros vinculó las conclusiones del encuentro con prioridades como la conectividad, la transformación digital, la innovación, la sostenibilidad fiscal, la movilización de recursos internos y el acceso a financiamiento en condiciones adecuadas, según la información oficial de la Presidencia dominicana.

Tecnología e inteligencia artificial: de la promesa a la productividad

La transformación digital y la inteligencia artificial ocuparon otro espacio central de la agenda. El desafío regional no consiste solamente en adoptar herramientas tecnológicas, sino en desarrollar capacidades para producirlas, regularlas y utilizarlas en beneficio de sectores amplios de la población.

La inteligencia artificial puede contribuir a elevar la productividad, mejorar servicios públicos, optimizar procesos empresariales y ampliar el acceso al conocimiento. Pero sus beneficios dependen de la conectividad, la formación de trabajadores, la disponibilidad de datos y la existencia de instituciones capaces de proteger derechos.

Para la República Dominicana, esta agenda abre oportunidades en áreas vinculadas con servicios, logística, turismo, comercio, salud, educación y administración pública. También plantea la necesidad de fortalecer la capacitación tecnológica y evitar que las brechas digitales separen aún más a las regiones y grupos sociales con menor acceso.

La propuesta discutida en Santiago apunta a una transformación productiva con mayor contenido tecnológico. Esto exige combinar inversión pública y privada, centros de innovación, infraestructura digital, educación técnica y cooperación regional. Ningún país necesita resolver por sí solo todos esos desafíos: compartir experiencias y capacidades puede reducir costos y acelerar resultados.

Seguridad, Haití y la responsabilidad regional

La crisis de seguridad también estuvo presente en el diálogo. La ministra de Relaciones Exteriores y de Cultos de Haití, Raina Forbin, pidió fortalecer la cooperación contra el crimen organizado y respaldar la recuperación económica y social de su país.

Su planteamiento recordó que las redes criminales no afectan únicamente la seguridad. También dañan la gobernabilidad, debilitan las economías y obstaculizan el desarrollo. Por eso, la respuesta requiere coordinación contra las organizaciones delictivas y contra los circuitos financieros que las sostienen.

La inclusión de Haití en la conversación regional resulta esencial para la República Dominicana y para todo el Caribe. La estabilidad, la seguridad fronteriza, la recuperación económica y la cooperación humanitaria no pueden abordarse desde una perspectiva aislada. Requieren diálogo internacional, instituciones eficaces y acciones sostenidas.

El encuentro de Santiago dejó así una agenda amplia: unidad diplomática, comercio regional, seguridad, transformación digital, inteligencia artificial, inversión, sostenibilidad y fortalecimiento institucional. Su valor histórico no está solamente en la diversidad de autoridades reunidas, sino en haber colocado a la República Dominicana como anfitriona y participante activa de una discusión sobre el futuro de toda la región.

Para América Latina y el Caribe, el reto comienza después de las declaraciones. Los recursos estratégicos existen, las capacidades también y las oportunidades son reales. Convertirlas en desarrollo dependerá de la voluntad de cooperar, de la calidad de las instituciones y de la capacidad de los países para actuar con una voz propia en el escenario global.

Fuentes

Programa oficial del 41.º período de sesiones de la Cepal
Estrategias e instituciones para transformar activos en desarrollo
Informe “Rupturas y oportunidades” de la Cepal
Presentación de la comisión de alto nivel convocada por la Cepal
Conclusiones y resolución del 41.º período de sesiones según la Presidencia dominicana


Referencias

Programa oficial del 41.º período de sesiones de la Cepal
Estrategias e instituciones para transformar activos en desarrollo
Informe “Rupturas y oportunidades” de la Cepal
Presentación de la comisión de alto nivel convocada por la Cepal
Conclusiones y resolución del 41.º período de sesiones según la Presidencia dominicana


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