En Los Ciruelos, Baitoa, una nueva generación de jóvenes descubrió que la voz también puede convertirse en una herramienta de formación, servicio y transformación comunitaria. El Centro Integral para el Desarrollo Local (CIDEL) celebró la graduación del curso básico de locución Descubriendo mi voz, una iniciativa que vinculó capacitación profesional, participación comunitaria y promoción de la cultura dominicana.
Una graduación con raíces comunitarias
La ceremonia fue organizada por el CIDEL en coordinación con el Club Cultural y Deportivo Amor y Progreso, entidad comunitaria de Los Ciruelos, en Baitoa, Santiago. El acto reunió a autoridades locales, representantes comunitarios, familiares, amigos y participantes del proceso formativo.
La actividad tuvo como propósito reconocer el esfuerzo de los jóvenes que completaron el curso y mostrar, al mismo tiempo, el potencial de los proyectos culturales cuando se desarrollan desde las propias comunidades. La presencia de representantes de la Fundación Solidaridad reforzó el carácter colaborativo de una propuesta concebida para ampliar las oportunidades de desarrollo de la juventud.
El director ejecutivo del CIDEL, Alfredo Matías, pronunció las palabras centrales del acto. De acuerdo con la información publicada por el portal La Tierra de Mis Amores sobre la graduación de locutores en Los Ciruelos, Matías destacó que la formación en locución ofrece herramientas para el crecimiento profesional y personal, además de abrir la posibilidad de que los participantes emprendan sus propios proyectos.
Ese enfoque convierte el curso en algo más amplio que una capacitación técnica. Aprender a manejar la voz, organizar un programa y comunicarse ante un público puede fortalecer la seguridad personal, la disciplina y la capacidad de expresar ideas con claridad. En una comunidad, esas destrezas también pueden ponerse al servicio de campañas educativas, iniciativas culturales y espacios de orientación para otros jóvenes.
CIDEL: formación para el desarrollo local
El trabajo del CIDEL se inscribe en una visión de desarrollo local que combina capacitación, participación ciudadana y fortalecimiento comunitario. La página institucional del CIDEL presenta al centro como una entidad vinculada a procesos de formación y liderazgo territorial, mientras que otras iniciativas reseñadas por la organización incluyen programas relacionados con la participación juvenil y la incidencia social en las comunidades. Esa trayectoria ayuda a entender por qué la locución fue asumida como una herramienta de desarrollo y no únicamente como una destreza artística.
La apuesta tiene una lógica concreta: una comunidad necesita personas preparadas para contar sus historias, explicar sus necesidades y promover sus propios proyectos. Cuando los jóvenes adquieren competencias para producir contenidos, pueden contribuir a que las actividades culturales, deportivas y sociales tengan mayor alcance.
Alfredo Matías informó que el centro dispone de espacios y equipos que serán ampliados y modernizados progresivamente. La intención es que los jóvenes puedan desarrollar sus propios programas y practicar los conocimientos adquiridos durante el curso. La disponibilidad de infraestructura resulta importante porque permite que la formación no termine con la entrega de certificados.
📊 Formación con continuidad: el CIDEL proyecta ampliar y modernizar sus espacios para que los participantes puedan producir programas y continuar practicando locución.
La posibilidad de pasar del aula a la producción concreta es uno de los elementos más valiosos de la iniciativa. Un programa comunitario puede servir para difundir actividades de Los Ciruelos, entrevistar a sus moradores, preservar testimonios locales o promover mensajes relacionados con educación, arte y convivencia.
La Escuela de Arte y Tiempo Libre
El curso Descubriendo mi voz forma parte de las actividades formativas de la Escuela de Arte y Tiempo Libre. La propuesta contempla talleres de pintura, danza, folclore, serigrafía, teatro y locución, con el objetivo de fomentar la apreciación del arte y la cultura como instrumentos de desarrollo personal y transformación social.
La variedad de disciplinas permite que cada participante encuentre una vía distinta para expresarse. La pintura estimula la creación visual; la danza y el folclore conectan el cuerpo con las tradiciones; la serigrafía acerca a los jóvenes a técnicas de producción gráfica; el teatro fortalece la interpretación y el trabajo colectivo; y la locución desarrolla la comunicación oral.
La Escuela no presenta estas actividades como pasatiempos aislados. El proyecto busca integrar valores y conocimientos en cada taller, de manera que el aprendizaje artístico tenga una dimensión formativa y comunitaria. La experiencia de programas de arte y tiempo libre impulsados por organizaciones vinculadas a la cooperación internacional también ha sido descrita como una vía para ofrecer a niños y jóvenes actividades productivas fuera del horario escolar y reducir su exposición a problemáticas sociales, según el análisis de la Fundación BGI sobre el arte como herramienta de transformación social.
En el caso de Los Ciruelos, esa perspectiva puede traducirse en más espacios para la creatividad, la convivencia y el reconocimiento de los talentos locales. La cultura deja de ser una actividad reservada para escenarios formales y se convierte en una práctica cotidiana que fortalece vínculos entre familias, estudiantes, organizaciones y dirigentes comunitarios.
Una alianza con alcance social
La iniciativa es desarrollada conjuntamente por el CIDEL, la Fundación Solidaridad y la Fundación Balms para la Infancia, en alianza con el Club Cultural y Deportivo Amor y Progreso y con el cofinanciamiento de la Cooperación Galega.
La participación de varias instituciones permite unir capacidades distintas. El club aporta su arraigo en la comunidad; el CIDEL contribuye con la organización y el enfoque formativo; las fundaciones suman experiencia en proyectos sociales y de cooperación; y el respaldo internacional ayuda a financiar una propuesta orientada a la juventud.
La Fundación Balms para la Infancia trabaja en proyectos de cooperación internacional relacionados con la protección y el bienestar de la niñez. En experiencias desarrolladas en la República Dominicana, la Fundación Balms, la Fundación Solidaridad y el CIDEL han aparecido vinculados a proyectos educativos y comunitarios financiados por la Xunta de Galicia, de acuerdo con la información del proyecto de Educación Inclusiva I en el Barrio Santa Lucía.
Esta cooperación no sustituye el protagonismo de la comunidad. Por el contrario, el acto de graduación muestra que las organizaciones locales ocupan un papel central en la sostenibilidad del proceso. Franklin Peña, vicepresidente del Club Cultural y Deportivo Amor y Progreso, afirmó durante la ceremonia que la entidad apoyaría las iniciativas desarrolladas en beneficio de los comunitarios.
Ese compromiso resulta decisivo para que los talleres tengan continuidad. Los proyectos culturales suelen depender de la constancia: mantener los espacios abiertos, acompañar a los participantes, organizar actividades y crear oportunidades para aplicar lo aprendido. Una institución comunitaria activa puede ayudar a que la formación se convierta en una práctica permanente.
Jóvenes que ya comenzaron a comunicar
La facilitadora del curso, Arelis Albino Díaz, expresó satisfacción por los resultados alcanzados por los participantes. Según la reseña de la actividad, los jóvenes superaron las expectativas al poner en práctica los conocimientos adquiridos mediante distintos programas realizados con profesionalidad.
La graduación también mostró que los estudiantes asumieron responsabilidades diversas. Yajaira Pichardo tuvo a su cargo la oración de invocación; Dariely Genao Morel pronunció las palabras de agradecimiento en nombre de sus compañeros; y Ashley López realizó la maestría de ceremonias.
Esas funciones no fueron simples detalles protocolares. Cada una exigió preparación, presencia, coordinación y capacidad de comunicación. En especial, la conducción del acto permitió demostrar públicamente una de las competencias centrales de la locución: mantener el hilo de una actividad, presentar a sus protagonistas y conectar con el público.
La ceremonia incluyó además la participación de los escritores Felllo Estévez y Noel Rodríguez, quienes compartieron décimas. La presencia de este género de la poesía popular añadió un componente de identidad cultural y vinculó la formación en voz y expresión oral con una tradición literaria profundamente arraigada en el Caribe hispano.
La voz como patrimonio y servicio
En la República Dominicana, la comunicación oral ocupa un lugar importante en la vida comunitaria. Las fiestas patronales, los encuentros deportivos, las actividades escolares, las emisoras y las celebraciones familiares dependen con frecuencia de personas capaces de presentar, orientar y animar.
Sin embargo, la locución también puede cumplir una función educativa. Un joven formado en esta área puede producir contenidos sobre historia local, tradiciones, música, prevención, derechos, emprendimiento o participación ciudadana. La calidad de esos mensajes depende de la preparación, la responsabilidad y el respeto por la audiencia.
Por eso, el llamado de Alfredo Matías a los graduandos fue más allá de continuar perfeccionando la técnica. Los motivó a poner en alto los valores y el compromiso con su comunidad y su generación, creando programas que orienten, impulsen y motiven a otros jóvenes a alcanzar sus metas.
💡 ¿Sabías que? La formación no se limitó a la entrega de certificados: los participantes ya habían puesto en práctica sus conocimientos mediante la realización de programas, según la reseña de la graduación publicada por La Tierra de Mis Amores sobre la experiencia de los nuevos locutores.
El desafío siguiente será convertir ese aprendizaje en una trayectoria sostenida. Para ello, serán importantes los espacios de práctica anunciados por el CIDEL, el acompañamiento del Club Cultural y Deportivo Amor y Progreso y la continuidad de las alianzas institucionales.
Una señal de orgullo para Santiago
La graduación de Los Ciruelos ofrece una imagen positiva del desarrollo comunitario dominicano: jóvenes que se preparan, organizaciones que colaboran y familias que acompañan. No se trata únicamente de formar locutores; se trata de ampliar las posibilidades de participación y de demostrar que el talento puede crecer cuando encuentra orientación y respaldo.
En Baitoa, la voz de estos graduandos puede convertirse en una herramienta para preservar la memoria local, promover la cultura y abrir conversaciones sobre el futuro de la comunidad. Cada programa que produzcan tendrá la oportunidad de reflejar la creatividad, las inquietudes y las aspiraciones de una nueva generación santiaguera.
La ceremonia concluyó con una exhortación a seguir aprendiendo y a utilizar la comunicación con responsabilidad. Ese mensaje resume el valor de la iniciativa: una voz bien formada no solo busca ser escuchada; también puede escuchar a su comunidad, representarla con dignidad y ayudar a que otros descubran sus propias capacidades.
¿Qué historias de Los Ciruelos contarán estos nuevos locutores cuando sus voces lleguen a cada rincón de Baitoa?
Referencias
CIDEL gradúa jóvenes locutores en Los Ciruelos, Baitoa (La Tierra de Mis Amores)
Centro Integral para el Desarrollo Local: proyectos y visión institucional
El arte como herramienta de transformación social en Cartagena de Indias (Fundación BGI)
Educación Inclusiva I – Experiencia de cooperación en República Dominicana
¿Qué hace la Fundación Balms para la Infancia?
__
LTDMA es un portal dominicano y archivo histórico vivo donde recopilamos contenido evergreen que documenta todo lo que define a Quisqueya: su historia, cultura, música, progreso, belleza, logros y también todos los retos que forjan su carácter. Sin agenda política. Solo el propósito de preservar, para las generaciones presentes y futuras, el mejor registro de su hermosa identidad.
























































