Un problema educativo que requiere acción inmediata
La República Dominicana enfrenta un desafío crítico en sus instituciones escolares. Las escuelas del país no cuentan con planes de contingencia suficientes para enfrentar de manera temprana los impactos de riadas, inundaciones y otros eventos climáticos extremos que cada vez golpean con mayor fuerza nuestras comunidades. Esta realidad fue confirmada recientemente por expertos nacionales e internacionales durante un foro de expertos sobre cambio climático y desplazamiento forzado organizado por el Centro de Estudios de Género del Instituto Tecnológico de Santo Domingo.
La antropóloga Fátima Portorreal, docente del Área de Ciencias Sociales y Humanidades del INTEC, explicó con claridad la vulnerabilidad de nuestras escuelas: muchas están construidas en espacios cercanos a cuencas hidrográficas, donde el riesgo de inundación es considerable. "Algunas escuelas no tienen las condiciones necesarias, y muchas están construidas cercanas a cuencas. No hay recursos para enfrentar los daños que puede producirse en caso de un impacto de los acuíferos cercanos o lluvias que inundan los centros escolares", señaló la experta en una entrevista difundida por el INTEC.
La urgencia de infraestructura preparada
El problema trasciende la simple falta de infraestructura adecuada. Los currículos educativos no incluyen las bases para responder ante una crisis climática de la envergadura de una riada. Los sistemas de prevención y alerta temprana no forman parte de la formación que reciben estudiantes y docentes. Para que nuestras escuelas se conviertan en espacios verdaderamente seguros, es necesario que se implementen entrenamientos regulares, medidas de prevención concretas y simulacros que preparen a la comunidad educativa para estos riesgos.
Portorreal enfatizó la importancia de reconocer cómo los asentamientos humanos modifican las cuencas hidrográficas. Las decisiones sobre dónde construir nuestras escuelas tienen consecuencias directas sobre la vida de nuestros niños y niñas. De acuerdo con la opinión de Portorreal publicada en El Jaya, "Se hacen necesarios estudios que visibilicen las necesidades de las escuelas y su gestión de riesgo".
La voz de la infancia dominicana
El impacto del cambio climático en la niñez dominicana es cada vez más evidente. UNICEF advierte que la crisis climática ya está interrumpiendo clases, afectando la salud y aumentando la vulnerabilidad de nuestros hijos e hijas, especialmente en comunidades pobres y rurales. Las inundaciones, sequías y tormentas están golpeando con más fuerza a los niños y niñas de estas zonas, según un análisis realizado por Noticias SIN junto a UNICEF.
Como expresó un oficial de políticas sociales de UNICEF en el país: "Cuando una escuela se inunda, un niño pierde clases; cuando una tormenta destruye una vivienda, se interrumpe un proyecto de vida". Esta declaración resume perfectamente cómo la crisis climática no es solo un problema ambiental, sino un desafío social y humano que afecta directamente el derecho a la educación de nuestra población infantil.
Iniciativas que muestran el camino
A pesar de los desafíos, nuestro país no permanece pasivo. Plan International República Dominicana ha celebrado la graduación del Diplomado del Proyecto de Adaptación a la Respuesta Humanitaria, desarrollado en colaboración con el Ministerio de Educación y la Dirección General de Gestión de Riesgos. Esta iniciativa formó a directivos y docentes de distritos educativos de la Zona Sur en gestión del riesgo y cambio climático.
El programa ha establecido las bases para la creación de planes de contingencia en escuelas priorizadas y se espera su multiplicación en otras regionales educativas. Los distritos educativos ya cuentan con herramientas y conocimientos para convertir sus escuelas en espacios seguros ante desastres y eventos climáticos adversos.
A nivel nacional, la República Dominicana ha tomado decisiones estratégicas importantes. La Política Nacional de Cambio Climático se estableció para fortalecer los marcos legales sobre esta materia. El Plan Nacional de Adaptación para el Cambio Climático tiene como objetivo reducir la vulnerabilidad del país mediante el desarrollo de capacidades de adaptación e integración en políticas de todos los sectores.
Desde 2015, con la presentación de nuestra Contribución Nacionalmente Determinada bajo el Acuerdo de París, el país reconoció explícitamente a la educación como herramienta clave para alcanzar metas ambiciosas como la reducción del porcentaje de emisiones para 2030. Esta visión integra programas de capacitación docente, actualización de currículos educativos con enfoque climático y promoción de carreras técnicas vinculadas a la sostenibilidad.
Las barreras que persisten
Sin embargo, los expertos internacionales también han identificado obstáculos significativos que impiden que la población desplazada por efectos climáticos acceda plenamente a la educación. Un proyecto de UNESCO encontró que en la República Dominicana no existen mecanismos formales para generar la participación de desplazados y sus familias en el diseño y evaluación de políticas educativas. La vulnerabilidad de estos grupos, y en algunos casos su estatus migratorio irregular, dificulta su acceso a espacios participativos.
Florencia Saffirio Palma, oficial nacional del Proyecto de UNESCO Santiago, enfatizó que "la extrema situación de vulnerabilidad de la población desplazada por el clima puede significar una barrera adicional dado a problemas de documentación legal". Esta realidad representa un desafío adicional para nuestras instituciones educativas, como puntualiza el informe regional de la OEI sobre adaptación y educación.
Recomendaciones para avanzar
La UNESCO ha propuesto recomendaciones claras para abordar esta problemática. Es necesario visibilizar el desplazamiento climático como un problema de política relevante, enfatizar en el derecho a la educación como un objetivo explícito dentro de las políticas para mitigar los efectos del cambio climático, y utilizar estructuras organizacionales multisectoriales existentes.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados también está comprometido con colaborar con el Estado dominicano para garantizar que poblaciones desplazadas sean incluidas en planes nacionales e iniciativas de acción climática.
Expertos como Portorreal han señalado la necesidad urgente de presupuestos especiales destinados a las escuelas para enfrentar estos riesgos. Sin recursos económicos suficientes, los planes y programas existentes no pueden implementarse de manera efectiva.
Una oportunidad para la transformación educativa
Nuestro país tiene la oportunidad de liderar en la región la transformación de sus escuelas en espacios resilientes y seguros. La educación dominicana puede convertirse en un motor de innovación climática, donde estudiantes aprendan no solo a adaptarse a huracanes o sequías, sino también a liderar soluciones en energías renovables y agricultura sostenible.
Indiana Jiménez, coordinadora de Foros del Centro de Estudios de Género del INTEC, destacó correctamente que "el cambio climático no es un tema circunstancial, sino que hay una afectación directa a las personas". Esta comprensión debe guiar cada decisión que tomemos sobre nuestras instituciones educativas.
Los riesgos son reales, pero también lo es nuestra capacidad de respuesta como nación. Con inversiones estratégicas en infraestructura escolar, formación docente, currículos adaptados y planes de contingencia efectivos, la República Dominicana puede proteger a sus niños y niñas mientras los prepara para ser ciudadanos que lideren la sostenibilidad. El momento de actuar es ahora.
Referencias usadas en Artículo
- Antropóloga del INTEC afirma escuelas carecen de planes de contingencia para enfrentar impacto de riadas ante emergencia climática
- Impacto del cambio climático en la niñez dominicana
- Escuelas seguras ante desastres y el cambio climático
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