En la crianza, los gestos cotidianos pueden convertirse en una red de protección emocional. Una conversación breve al llegar a casa, el reconocimiento de un esfuerzo y una norma explicada con claridad son acciones sencillas, pero pueden ayudar a que niños y adolescentes desarrollen seguridad, autonomía y confianza. Con esa perspectiva, la psiquiatra dominicana Nubia Lluberes participará en la XI Conferencia Anual del Grupo de Iniciativas Sociales para la Familia (GISEF), dedicada a la prevención del trauma familiar.
Una conferencia para hablar de vínculos que protegen
GISEF anunció que su XI Conferencia Anual se celebrará el 11 de noviembre de 2026, a las 6:00 de la tarde, en el auditorio de Casa San Pablo, en Santo Domingo. El encuentro, organizado con motivo del Mes de la Familia, llevará por título “Vínculos que protegen: el rol de la familia en la prevención del trauma” y tendrá como ponente magistral a Lluberes, especialista en Psiquiatría General y Forense, de acuerdo con la información publicada por El Pregonero.
La elección del tema coloca a la familia en el centro de una conversación que no se limita al diagnóstico de los problemas emocionales. También aborda la manera en que los adultos pueden construir ambientes más predecibles, afectuosos y firmes para acompañar el desarrollo de sus hijos.
La conferencia se articulará alrededor de tres ejes: la presencia cotidiana de calidad, el reconocimiento positivo y los límites protectores. En conjunto, estas herramientas proponen una crianza que combina cercanía emocional con responsabilidades progresivas, sin confundir protección con sobreprotección.
La trayectoria de una especialista dominicana
La experiencia de Nubia Lluberes se ha desarrollado principalmente en los campos de la psiquiatría general, comunitaria, forense y correccional. Su perfil institucional en UTHealth Houston indica que es psiquiatra con doble certificación, formada en Psiquiatría General en la Universidad de Texas en Houston y con especialización adicional en Psiquiatría Comunitaria y Forense en la Universidad de Pittsburgh, según su biografía profesional en UTHealth Houston.
Su recorrido profesional incluye atención a personas con trastornos relacionados con el estado de ánimo, ansiedad, psicosis, consumo de sustancias y trauma. Esa amplitud resulta relevante para una conversación sobre prevención, porque el trauma no se analiza únicamente desde sus consecuencias clínicas: también exige observar los entornos sociales, familiares y comunitarios en los que se desarrolla la vida de niños y adolescentes.
Lluberes ha trabajado con poblaciones particularmente vulnerables dentro de sistemas de salud mental y justicia. UTHealth Houston la identifica como profesional certificada en salud mental correccional y señala su interés en la atención de personas privadas de libertad con enfermedades mentales. La institución también registra entre sus áreas de interés la atención correccional, la restauración de competencias, el trastorno de estrés postraumático y la reinserción comunitaria.
Una carrera vinculada a la salud mental correccional
La trayectoria divulgada sobre la especialista incluye su labor como directora médica de Salud Mental en la cárcel del condado de Harris y su desempeño en estructuras vinculadas al sistema correccional de Texas. Un perfil profesional de la psiquiatra también registra su experiencia como directora de un programa de formación en Psiquiatría Forense en UTHealth Houston y como directora clínica dentro del sistema administrado por la Universidad de Texas Medical Branch.
El vínculo entre psiquiatría forense y prevención familiar puede parecer indirecto, pero ofrece una perspectiva significativa: permite comprender cómo los problemas de salud mental, la violencia, el consumo de sustancias, la exclusión y la falta de apoyo pueden entrelazarse a lo largo del tiempo. La prevención temprana busca intervenir antes de que las dificultades se conviertan en crisis más profundas.
La formación de Lluberes también tiene un componente dominicano. Su perfil profesional indica que se graduó de Medicina en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo antes de continuar su preparación especializada en Estados Unidos, según su experiencia en Global MH Services. Esa trayectoria conecta la formación adquirida en el país con una carrera internacional en áreas de alta complejidad clínica e institucional.
Tres herramientas para una crianza protectora
Presencia que no depende de grandes planes
El primer eje de la propuesta es la presencia cotidiana. No se trata necesariamente de organizar actividades extraordinarias, sino de crear momentos consistentes de atención real dentro de las exigencias laborales y domésticas.
La orientación atribuida a Lluberes plantea que períodos breves de interacción plena —por ejemplo, al regresar al hogar o antes de dormir— pueden tener un valor especial cuando se repiten con regularidad. Durante esos momentos, escuchar sin interrumpir, preguntar por el día y prestar atención a los cambios de ánimo permite que el niño perciba disponibilidad emocional.
La clave está en la continuidad. Una presencia esporádica puede ser afectuosa, pero una rutina de conexión ayuda a establecer expectativas: el menor sabe que contará con un espacio para hablar, ser escuchado y recibir acompañamiento.
Reconocimiento que fortalece el desarrollo
El segundo eje es el reconocimiento positivo. La crianza no consiste únicamente en corregir errores; también requiere identificar los esfuerzos, avances y conductas responsables.
Reconocer no significa elogiar de manera indiscriminada. Una respuesta útil puede describir lo que el niño hizo: ordenar sus materiales, completar una tarea, pedir ayuda sin agredir o intentar nuevamente después de equivocarse. De esa manera, el adulto refuerza comportamientos concretos y ayuda al menor a relacionar el esfuerzo con sus propios logros.
En la adolescencia, este principio adquiere una importancia particular. El reconocimiento respetuoso puede contribuir a que los jóvenes perciban que sus capacidades son observadas más allá de sus calificaciones o de sus fallas. También abre la posibilidad de conversar sobre decisiones, consecuencias y metas sin reducir la relación familiar a reprimendas.
Límites que orientan sin desmoralizar
El tercer eje son los límites protectores. Una norma familiar cumple mejor su función cuando es clara, coherente y adecuada a la edad. Los límites ofrecen dirección y previsibilidad; además, permiten que los niños aprendan que sus decisiones tienen efectos sobre sí mismos y sobre otras personas.
La propuesta de Lluberes advierte sobre los riesgos del asistencialismo parental, entendido como la tendencia a resolver por los hijos problemas que podrían enfrentar gradualmente con apoyo. Ayudar no equivale a sustituir: el adulto puede acompañar, explicar y supervisar, mientras el niño desarrolla habilidades de resolución de problemas.
La disciplina protectora tampoco debe basarse en castigos humillantes o comentarios que desmoralicen. El objetivo es corregir una conducta sin convertir el error en una etiqueta permanente sobre la personalidad del menor. Las reglas, las consecuencias y las expectativas deben comunicarse con firmeza, pero también con respeto.
La prevención comienza antes de la crisis
La prevención del trauma familiar no significa prometer que una familia podrá evitar todas las experiencias dolorosas. Significa fortalecer recursos emocionales y relacionales para responder mejor a los conflictos, las pérdidas, los cambios y las situaciones de estrés.
Desde esta perspectiva, las rutinas familiares tienen una función estructurante. La hora de dormir, la distribución de tareas, las conversaciones después de un desacuerdo y la forma de reparar una ofensa son oportunidades para enseñar regulación emocional, responsabilidad y confianza.
La constancia también permite detectar señales que merecen atención. Cambios persistentes en el comportamiento, aislamiento, alteraciones importantes del sueño, descenso marcado en el rendimiento escolar o expresiones reiteradas de desesperanza no deben interpretarse automáticamente como simple desobediencia. La evaluación profesional puede ser necesaria cuando una dificultad se mantiene o interfiere con la vida diaria.
La experiencia de Lluberes con trauma, salud mental comunitaria y sistemas correccionales aporta a este debate una mirada que conecta la atención clínica con la responsabilidad social. Su participación no presenta la salud mental como un asunto reservado a consultorios especializados, sino como un campo que también se construye en hogares, escuelas, comunidades e instituciones.
GISEF y la dimensión social de la familia
GISEF se presenta como una organización dominicana orientada al trabajo social con familias vulnerables. La entidad identifica entre sus áreas de acción la salud, la educación, el medio ambiente, la generación de ingresos, el acceso a tecnologías de información y la recreación, según la información institucional publicada en su sitio web.
Ese enfoque integral es importante porque los vínculos familiares no se desarrollan aislados de las condiciones materiales. El acceso a servicios, las oportunidades educativas, la salud y la participación comunitaria influyen en la capacidad de una familia para afrontar las dificultades.
La conferencia anual funciona, en ese sentido, como una plataforma de formación y sensibilización. Su valor no depende solamente de la exposición magistral, sino de la posibilidad de acercar conocimientos especializados a padres, madres, educadores, profesionales y organizaciones interesadas en mejorar la convivencia familiar.
Según los datos difundidos sobre la actividad, GISEF fue fundada en 2005 y cuenta con incorporación institucional ante la Procuraduría General de la República. La XI edición también ha sido anunciada con el respaldo de entidades y empresas patrocinadoras, entre ellas el Tribunal Superior Electoral, Expertisa, la Fundación Gente Positiva, Seaboard, Café Santo Domingo, Centro Regional Psicoeducativo Resil, Domex, Chancho Gusto, la revista Con Sentido Social y el programa Comunicación y Democracia.
Un aporte dominicano a la conversación sobre salud mental
La presencia de una especialista dominicana con experiencia internacional en un escenario dedicado a la familia representa una oportunidad para acercar la psiquiatría a las preocupaciones concretas del hogar. Hablar de trauma, límites y crianza en un espacio público contribuye a reducir la distancia entre el conocimiento profesional y las decisiones que las familias toman cada día.
También permite reconocer avances que suelen pasar inadvertidos: la creación de espacios educativos sobre salud mental, la participación de organizaciones sociales y la incorporación de profesionales dominicanos a debates especializados dentro y fuera del país.
La propuesta que llevará Nubia Lluberes a Casa San Pablo parte de una idea exigente y esperanzadora: la protección emocional no se construye con una sola conversación ni con una medida aislada. Se forma mediante la repetición de gestos de presencia, reconocimiento y orientación. En esa tarea cotidiana, las familias dominicanas tienen un papel decisivo y las instituciones sociales pueden ofrecer acompañamiento, conocimiento y redes de apoyo.
Referencias
La crianza que transforma se construye en lo cotidiano – El Pregonero
Perfil profesional de Nubia Lluberes en UTHealth Houston
Servicios de psiquiatría en Global MH Services
Información institucional de GISEF
Expertos legales en psiquiatría forense – UTHealth Houston
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