La alianza entre Iberostar Hotels & Resorts y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) coloca a República Dominicana ante una oportunidad concreta: convertir el turismo en un motor de crecimiento que también proteja el territorio, fortalezca a los negocios locales y prepare al sector para los riesgos del clima. El acuerdo, firmado para impulsar cadenas de valor turísticas más inclusivas, responsables y resilientes, se apoya en descarbonización, economía circular, apoyo a mipymes y gestión de riesgos climáticos, como detalla el análisis de EcoRED sobre la alianza y lo confirma la nota de El Dinero.
Un sector que mueve la economía dominicana
En República Dominicana, el turismo no es un accesorio de la economía: es uno de sus pilares más visibles y una de las principales puertas de entrada de divisas, empleo e inversión. Por eso, cada decisión que afecte su competitividad tiene también consecuencias sociales y ambientales, desde la ocupación hotelera hasta la demanda de alimentos, transporte, energía y servicios auxiliares.
Ese peso económico ayuda a entender por qué alianzas como la de Iberostar y el PNUD generan tanto interés. Si el turismo dominicano crece sin ordenar su huella ambiental ni integrar a las comunidades proveedoras, el beneficio se concentra. Si, en cambio, se articula una cadena de valor más limpia y más inclusiva, el efecto se multiplica sobre hoteles, agricultores, pescadores, suplidores, transportistas y pequeñas empresas. Esa es precisamente la lógica que inspira el acuerdo difundido por ambas entidades y que también analiza EcoRED en su cobertura.
Qué busca realmente la alianza
El memorándum de entendimiento entre las dos instituciones fue suscrito por Alejandro Francisco Ferrer Alcalde, director de acciones de República Dominicana de Iberostar Hotels & Resorts, y Ana María Díaz, representante residente del PNUD en el país, con una hoja de ruta que va más allá de la buena voluntad. El texto compromete a ambas partes a apoyar la descarbonización de la cadena de suministro, fortalecer capacidades de proveedores y mipymes, promover prácticas de producción y consumo responsable e impulsar herramientas de gestión de riesgos climáticos y resiliencia operativa.
Además, la cooperación prevé espacios de diálogo, generación de conocimiento y movilización de alianzas entre sector privado, academia, entidades financieras y sector público. En otras palabras, no se trata solo de una declaración corporativa, sino de una arquitectura de colaboración destinada a mover piezas concretas del ecosistema turístico dominicano.
Descarbonización y resiliencia climática
Uno de los ejes más relevantes del acuerdo es la reducción de emisiones en la cadena de suministro turística. Para un país caribeño expuesto a huracanes, aumento del nivel del mar y eventos climáticos extremos, hablar de resiliencia no es un lujo conceptual: es una necesidad de supervivencia económica.
El turismo dominicano depende de infraestructura costera, energía, agua, transporte y alimentos que pueden verse afectados por fenómenos climáticos. De ahí que la incorporación de herramientas de gestión de riesgos y adaptación sea estratégica. El PNUD, por su mandato, suele impulsar precisamente esa clase de soluciones multisectoriales, mientras Iberostar aporta escala empresarial, experiencia operativa y capacidad de arrastre sobre proveedores locales, como se detalla en el análisis de EcoRED.
Iberostar y su apuesta de largo plazo por el país
La empresa española sostiene que lleva más de 30 años en República Dominicana, una presencia que convierte al país en uno de sus mercados de referencia en el Caribe. Según la información difundida sobre la alianza, esa trayectoria refuerza su compromiso con un modelo turístico que cree valor duradero para los destinos en los que opera, como se explica en el informe de progreso de Iberostar.
Ese mensaje encaja con la estrategia global de la compañía, articulada alrededor de Iberostar Wave of Change, su movimiento de turismo responsable. APD describe esa hoja de ruta como una estrategia internacional enfocada en personas, comunidades locales, protección de la naturaleza, consumo responsable de pescado y marisco, acción climática, circularidad y crecimiento responsable.
📊 Dato clave: Iberostar afirma haber reducido en más de un 80% los residuos enviados a vertedero respecto a 2021 gracias a alianzas público-privadas y proyectos locales de compostaje y reciclaje, según su informe de progreso 2024 y la cobertura de APD.
Ese tipo de resultados ayuda a entender por qué la compañía insiste en que la sostenibilidad no es un adorno reputacional, sino una forma de operar. Para un destino como República Dominicana, donde el turismo concentra una parte decisiva de la actividad económica, ese enfoque puede traducirse en una presión menor sobre los vertederos, más innovación en manejo de residuos y nuevas oportunidades para emprendimientos vinculados a reciclaje, compostaje y servicios ambientales, como destaca el análisis de APD y el informe de Iberostar.
El papel del PNUD: más que un socio institucional
El PNUD aparece en esta alianza como facilitador de convergencias. Su función no se limita a firmar un acuerdo: actúa como plataforma para acercar intereses que, en la práctica, muchas veces operan por separado. Sector privado, Estado, academia, finanzas y comunidades suelen moverse con ritmos distintos; el valor del PNUD está en ayudar a que compartan un mismo lenguaje de desarrollo, como se explica en la cobertura de EcoRED.
Ana María Díaz subrayó, según la información divulgada sobre el acuerdo, que esta colaboración refleja la necesidad de construir soluciones conjuntas entre la cooperación internacional y el sector privado para acelerar transformaciones sostenibles en el país. En su planteamiento, el turismo tiene un papel estratégico para el desarrollo económico nacional, pero su competitividad futura dependerá de la capacidad de proteger recursos naturales y abrir oportunidades para comunidades y mipymes locales, como se detalla en el análisis de EcoRED.
Esa visión es consistente con el enfoque de desarrollo humano que promueve el PNUD: no solo crecer, sino hacerlo de manera que el progreso llegue a más personas y resista mejor las crisis. En un país dependiente del turismo, eso implica elevar la calidad de los encadenamientos productivos y asegurar que los beneficios no se queden encerrados en los grandes complejos hoteleros.
Mipymes, proveedores locales y economía circular
Uno de los componentes más valiosos del acuerdo es el apoyo a mipymes y proveedores locales. En términos simples, esto significa que el turismo sostenible no empieza solo en la playa o en el lobby del hotel, sino mucho antes: en quien produce alimentos, ofrece transporte, lava textiles, gestiona residuos o presta servicios técnicos.
Cuando una cadena hotelera compra de manera más responsable, demanda mejores estándares de calidad y acompaña a sus suplidores con capacitación, el impacto deja de ser lineal y pasa a ser multiplicador. El acuerdo también impulsa prácticas de producción y consumo responsable, así como comunidades de práctica sobre sostenibilidad empresarial, lo que abre espacio para que pequeñas empresas aprendan, innoven y escalen, como se explica en el análisis de EcoRED.
En paralelo, Iberostar ha insistido en su apuesta por la economía circular como una vía para una hospitalidad más competitiva y resiliente. APD destaca que la compañía ha reforzado ese enfoque junto con ONU Turismo y Circle Economy, integrando la sostenibilidad en compras, operaciones, entorno construido y cultura empresarial.
Por qué esta alianza importa para República Dominicana
República Dominicana tiene una ventaja clara: es un destino consolidado, reconocido y con capacidad para atraer inversión y visitantes. Pero su reto es no morir de éxito. El crecimiento del turismo exige más energía, más agua, más movilidad, más manejo de desechos y más coordinación institucional. Sin sostenibilidad, ese crecimiento puede volverse frágil.
La alianza Iberostar-PNUD importa porque propone una ruta distinta: una en la que el desarrollo turístico no se mida solo por habitaciones, vuelos o ocupación, sino por la calidad de sus vínculos con el entorno. Eso incluye descarbonizar, sí, pero también comprar mejor, gestionar mejor, formar mejor y cooperar mejor, como subraya el análisis de El Dinero y la cobertura de EcoRED.
En un momento en que el mundo habla de transición verde, resiliencia climática y cadenas de valor inclusivas, este tipo de iniciativa coloca a República Dominicana en una conversación global de alto nivel. Y lo hace desde una realidad muy nuestra: la necesidad de que el turismo siga siendo fuente de orgullo nacional, pero también de bienestar compartido, protección ambiental y oportunidades reales para las comunidades que sostienen el destino cada día.
Referencias
7 décadas impulsando turismo positivo: Grupo Iberostar
Iberostar y PNUD impulsan alianza para fortalecer un turismo más sostenible y resiliente
Informe de Progreso 2024: Iberostar Wave of Change
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