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Abigail Mejía y su legado feminista: conmemoración histórica en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026

Conoce el legado de Abigail Mejía, pionera del feminismo dominicano, y su homenaje en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026.

En la Sala de Letras del Auditorio del Museo Nacional de Historia Natural, dentro de la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte, la memoria de Abigail Mejía volvió a encontrarse con el futuro de la ciudadanía dominicana. La Junta Central Electoral (JCE) dedicó una jornada de la XXVIII Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 a conmemorar el centenario de dos obras de la escritora, investigadora y sufragista, con lecturas dirigidas a adolescentes y actividades destinadas a preservar una de las voces esenciales del feminismo nacional.

Una conmemoración que une libros y ciudadanía

La iniciativa fue organizada por la JCE, mediante su Comisión de Políticas de Igualdad de Género, como parte del programa de la Feria Internacional del Libro. La jornada incluyó la puesta en circulación de una segunda edición de Por entre frivolidades y dos lecturas públicas de obras vinculadas con la trayectoria intelectual de Mejía, entre ellas Brotes de la Raza. Florilegio de vidas ilustres, publicada originalmente en Barcelona en 1926.
La actividad tuvo un significado que superó la presentación editorial. Al llevar los textos de Mejía a un grupo de 14 adolescentes que se preparan para ejercer por primera vez el derecho al voto, la JCE relacionó la lectura histórica con la formación democrática. El propósito fue recordar que la ciudadanía no se reduce al acto de depositar una boleta: también implica conocer las luchas, ideas y sacrificios que hicieron posible la participación política.
La XXVIII Feria Internacional del Libro ofreció un marco especialmente apropiado para ese encuentro. La edición de 2026 reunió más de 70 escritores internacionales, 32 editoriales internacionales, 21 editoriales nacionales y 44 librerías dominicanas, además de una programación que superó las 750 actividades, de acuerdo con el reporte de Listín Diario sobre la inauguración de la feria. En ese ambiente de intercambio cultural, la recuperación de Abigail Mejía colocó el patrimonio intelectual dominicano en el centro de la conversación.

📊 Un siglo de vigencia: las obras conmemoradas fueron publicadas en 1926 y sus ediciones centenarias fueron recordadas durante la Feria Internacional del Libro de 2026, cien años después.

Abigail Mejía, una intelectual de múltiples frentes

Abigail Mejía nació en Santo Domingo el 15 de abril de 1895 y murió en la misma ciudad el 14 de marzo de 1941, un año antes de que la Constitución reconociera el sufragio femenino. La Biblioteca del Congreso de la República Dominicana la identifica como feminista, sufragista, biógrafa, educadora, prosista y fotógrafa, entre otras facetas intelectuales, según su registro bibliográfico oficial.
Su trayectoria no puede reducirse a una sola causa. Mejía desarrolló trabajos de investigación histórica, crítica literaria, educación, fotografía, museografía y defensa de los derechos de las mujeres. Esa amplitud explica por qué su legado sigue siendo relevante para la cultura dominicana: sus preocupaciones cruzaban la educación, la identidad nacional, la producción artística y la construcción de una ciudadanía más amplia.
El Ministerio de la Mujer la describe como una pensadora, humanista, periodista, pedagoga, ensayista, historiadora y pionera del movimiento sufragista. También registra su participación en el llamado “voto de ensayo” de 1934, una experiencia que permitió a miles de mujeres ejercer simbólicamente el sufragio antes de su reconocimiento constitucional, según la información institucional del Ministerio de la Mujer.

Escritura y acción pública

La importancia de Mejía estuvo en que convirtió sus ideas en acción pública. Escribió sobre literatura, historia y cultura, pero también intervino en los debates sobre la posición social y política de las mujeres. En 1927 fundó el Club Nosotras, una organización orientada a promover la solidaridad y el mejoramiento de mujeres en situación de pobreza, de acuerdo con una semblanza publicada en Acento.
En 1931 publicó la primera edición de su Manifiesto feminista, texto en el que defendió el derecho de las mujeres al voto y la igualdad entre hombres y mujeres. La obra forma parte de un momento en que las dominicanas organizadas comenzaron a formular sus reclamos no solo como demandas sociales, sino como exigencias de ciudadanía y de participación en la vida pública.
Su producción también incluyó Historia de la literatura dominicana, publicada en 1937, considerada por la Biblioteca del Congreso como la primera historia de la literatura dominicana. El dato muestra la dimensión investigadora de Mejía: no se limitó a reclamar derechos, sino que contribuyó a ordenar y estudiar la memoria cultural del país.

Del voto de ensayo al sufragio constitucional

La conquista del voto femenino dominicano fue un proceso gradual. La jornada organizada por la JCE recordó a los jóvenes participantes que ese camino incluyó el voto de ensayo de 1934 y culminó con la consagración constitucional del sufragio femenino en 1942.
El voto de ensayo fue una experiencia política de gran alcance simbólico. Según el Ministerio de la Mujer, en esa jornada participaron 96,424 mujeres. Aunque no equivalía todavía al reconocimiento pleno del derecho electoral, demostró públicamente la capacidad de organización, participación y deliberación de las dominicanas.

💡 ¿Sabías que? Abigail Mejía falleció en 1941, un año antes de que las mujeres dominicanas obtuvieran constitucionalmente el derecho al voto, según el registro biográfico de la Biblioteca del Congreso.
La distancia entre el voto de ensayo y el sufragio constitucional también recuerda que los derechos políticos no aparecen de manera espontánea. Son resultado de campañas, asociaciones, textos, debates y acciones colectivas. En ese proceso participaron diversas precursoras del feminismo dominicano, y Mejía ocupó un lugar destacado por su trabajo intelectual y organizativo.
Presentar esta historia a nuevos votantes tiene una importancia concreta. La democracia necesita memoria para evitar que sus conquistas parezcan naturales o inevitables. Cuando una generación conoce cuánto costó ampliar la ciudadanía, puede comprender mejor la responsabilidad que acompaña al ejercicio del voto.

La JCE convierte la memoria en educación cívica

La jornada fue encabezada por Dolores Altagracia Fernández Sánchez, miembro titular del Pleno de la JCE y coordinadora de la Comisión de Políticas de Igualdad de Género. También participaron funcionarias, académicas, representantes del ámbito cultural y figuras públicas vinculadas con la promoción de los derechos de las mujeres.
La primera actividad fue la “Lectura infinita de Brotes de la Raza. Florilegio de vidas ilustres”, coordinada por María Victoria Larrauri León. La lectura estuvo dirigida a los 14 adolescentes participantes, quienes fueron convocados a acercarse a una obra publicada un siglo atrás desde una perspectiva vinculada con su propia entrada a la vida electoral.
Más tarde se realizó la lectura de Historia de la Literatura Castellana, bajo la coordinación de Laura Hernández Fondeur, subdirectora de la Comisión de Políticas de Igualdad de Género. En ese bloque participaron la ministra de la Mujer, Gloria Reyes; la exministra Yanet Camilo, y un colectivo de mujeres líderes, quienes también distribuyeron material informativo de la Cátedra Abigail Mejía.
La segunda edición de Por entre frivolidades fue presentada por la académica Ylonka Nacidit Perdomo, encargada de Proyectos Especiales de la Presidencia de la JCE y albacea de la imagen de Abigail Mejía, junto con Yamile Silva, autora del estudio crítico. La presentación permitió acercar al público una obra que une observación cultural, pensamiento y sensibilidad literaria.
Para Fernández Sánchez, recuperar la obra de Mejía no significa únicamente regresar al pasado. La funcionaria planteó que la lectura de las dominicanas que hicieron posible la reforma constitucional de 1942 puede servir para mirar el futuro y fortalecer el ejercicio pleno de la ciudadanía.

El valor de preservar una memoria escrita por mujeres

La recuperación de Abigail Mejía también responde a una necesidad cultural: ampliar la memoria nacional para que incluya de manera visible a las mujeres que produjeron conocimiento, organizaron movimientos y participaron en la vida pública.
Durante décadas, los relatos históricos pueden concentrarse en figuras políticas masculinas y dejar en segundo plano a escritoras, maestras, investigadoras y activistas. La reedición de las obras de Mejía ayuda a corregir ese desequilibrio mediante documentos, libros y testimonios que permiten estudiar directamente sus ideas.
La lectura pública cumple una función adicional. No se trata solo de conservar ejemplares en bibliotecas, sino de devolverles circulación social. Cuando una obra centenaria es leída por adolescentes, comentada por académicas y compartida por instituciones públicas, deja de ser una pieza distante y vuelve a formar parte de la conversación nacional.
En ese sentido, la Cátedra Abigail Mejía puede convertirse en un instrumento para conectar investigación, educación y participación ciudadana. Su valor dependerá de que los materiales lleguen a escuelas, universidades, bibliotecas y comunidades, y de que la figura de Mejía sea estudiada en toda su complejidad: como feminista, escritora, educadora, investigadora y defensora de la democracia.
La Feria del Libro ofreció el espacio; la JCE aportó una lectura cívica; y las participantes devolvieron a Abigail Mejía una presencia pública acorde con la dimensión de su trabajo. El resultado fue una conmemoración en la que el patrimonio intelectual dominicano no apareció como una reliquia, sino como una herramienta para comprender el presente.
Recordar a Abigail Mejía es reconocer que la democracia dominicana también fue construida desde las aulas, los clubes, las páginas impresas y las organizaciones de mujeres. Su legado invita a leer con orgullo la historia nacional, pero también a asumir que la ciudadanía exige participación, conocimiento y compromiso sostenido.
La conmemoración de sus ediciones centenarias mostró que un libro publicado en 1926 todavía puede dialogar con quienes votarán por primera vez en el siglo XXI. En esa conversación entre una sufragista del pasado y una juventud llamada a decidir el futuro permanece una de las lecciones más valiosas de Abigail Mejía: la cultura y la democracia se fortalecen cuando la memoria se comparte.
¿Qué nuevas conversaciones sobre el voto femenino y el feminismo dominicano podrían nacer si las obras de Abigail Mejía llegaran a cada escuela y biblioteca del país?


Referencias

La JCE conmemora 100 años de las obras de Abigail Mejía con jornadas de lectura en la Feria del Libro
Roberto Ángel Salcedo anuncia la participación de más de 70 escritores internacionales en la FIL 2026
Registro bibliográfico de Abigail Mejía en la Biblioteca del Congreso de la República Dominicana
Información institucional sobre Abigail Mejía en el Ministerio de la Mujer
Reportaje sobre Abigail Mejía en Acento


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